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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña

miércoles, 16 de abril de 2014

Si dices las verdades pierdes las amistades

Alguien me dijo hace tiempo que a la gente no le gusta que les digan la verdad porque la verdad duele. Es cierto. Resulta mucho más fácil pensar que un embarazo es un montón de células informes y no que a las cinco semanas ya tienes una personita dentro con su brazos, piernas y dedos en las manos. Yo también preferiría no saberlo, pero ya es tarde. También es más cómodo decir que lo único que necesita un niño para vivir es alimento y cariño. Pero un niño no es una mascota y necesita mucho más: el modelo a seguir de un padre y una madre. Es agradable decir que los jóvenes tienen que explayarse; no resulta tan simpático si dices que el abuso de alcohol y drogas es peligroso.

Así que mantenerse en un punto medio donde no tengas conflictos con nadie resulta realmente complicado, sobre todo en este momento y en nuestro país. Saliendo de la política, recuerdo que yo tenía una amiga que tenía tres hijos: una niña y dos mellizos. El caso es que la hermana mayor tenía celos y aprovechaba cualquier  momento para molestar a sus hermanos e incluso pegarles. Una vez le dije a la madre que no era bueno tolerar ese comportamiento. A partir de ahí nuestra amistad quedó tocada para siempre. No es fácil dar consejos y menos aceptarlos, pero a veces la conciencia no te deja otra opción libre.

11 comentarios:

  1. A veces es más cómo dices las cosas que lo que dices. Hay personas (pocas) con el don de decir las verdades de forma tan empática y cercana que no generan rechazo en quien las escucha. Elegir el momento, el tono... todo cuenta.
    Un beso
    (no me dejas desconectar ni en vacaciones!! Sacas unos temas últimamente en los que me apetece decir algo :o))

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    1. Puede ser que no sepa expresarme bien o el lenguaje corporal. Un beso.

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  2. Suele pasar que cuando a alguien, diciéndole la verdad le estás recriminando su forma de hacer algo, le moleste. Pero si lo hace siendo tu amiga, pueden haber pasado dos cosas, que no se considerara tan amiga tuya como tú creías o no se lo dijeras de la forma que a ella le hubiera gustado.... Y es que a veces, la sinceridad no es demasiado bienvenida.

    Besos apretaos

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    1. Tienes razón. Tal vez no había suficiente confianza. Un beso.

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  3. No creo que sea correcto dar consejos a quien no los ha pedido, ni decir cualquier verdad en cualquier momento y en cualquier foro o a cualquier persona.

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    1. Imagínate una niña de unos tres años pegando a unos bebés de seis meses y haciéndoles llorar. ¿Te quedarías callada?. Intenté decirselo con suavidad. Yo no puedo callarme ante el dolor o la injusticia. Un beso.

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    2. He aprendido a poner en perspectiva muchas cosas, porque como tú, he visto el sufrimiento de las personas (individualmente y en colectivo), así que en ese caso, seguramente, si la niña estuviera poniendo verdaderamente en peligro a los bebés, no solamente no me quedaría callada, sino que metería el cuerpo en medio, protegiendo a los bebés. Pero si se tratara de que los bebés queden molestos y adoloridos, sí me quedaría callada. Primero, porque con una mujer (la mamá) que permite que eso pase, puede ser: o que así le parezca bien o que no pueda impedirlo. En cualquiera de los dos casos, pero sobre todo en el primer caso (así le parece bien) mi consejo o intervención no solicitada, puede resultar contraproducente, porque ella puede apenarse o molestarse de modo que sea peor para los niños. En el segundo de los casos, no querría ponérselo más difícil a esa madre que ya la tiene demasiado difícil (puesto que no puede controlar la situación); sobre todo, no la voy a abrumar, si no la voy a acompañar en su proceso de aprender a hacerse cargo.
      En cualquier caso, creo que me preguntaría: a) ¿Quiero corregir a la mamá? Si es así me detendría, porque estaría asumiendo una posición de superior que no me corresponde. b) ¿Quiero salvar a los bebés? Para eso tendría que evaluar si hay que "salvarlos" de una mala experiencia o protegerlos de un daño, que no es lo mismo, y de la evaluación dependería mi respuesta. Finalmente: c) ¿Quiero salvarme a mí?, es decir: acomodar la situación a mi particular visión de lo que es correcto, o bien, dejar de sentirme mal porque los bebés la pasan mal. Si se tratara de una cuestión de liberarme de mi propia incomodidad o ansiedad, no haría nada.
      Un beso, Susana.

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    3. Para mí los bebés son lo primero, pero además si la hermana se acostumbra a abusar de ellos, lo seguirá haciendo siempre. Se trata de evitar un mal no sólo en el momento sino en el futuro.

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  4. Sé que me ha tocado el papel antipático en esta película. Me gustaría ser capaz de no ver más que lo bueno, pero no puedo. De todas maneras, en la vida real tampoco voy por ahí tocando las campanas del apocalipsis. Soy una persona tranquila, sonriente y en casa nos reímos un montón con cualquier tontería. Somos un poco infantiles en eso.

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  5. La sinceridad muchas veces trae consigo malestar y disgusto, básicamente porque es incómodo enfrentarte a situaciones que quizás sabes que están mal pero no sabes cómo solucionar.
    Besazo

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    1. Mi marido siempre me dice que la gente no quiere saber la verdad porque la verdad duele. Un beso.

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Espero vuestras opiniones siempre que vengan con educación y respeto.