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Nubes sobre el Mar

Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña

viernes, 30 de diciembre de 2011

Como siempre, Estopa

Los que me siguen desde el principio saben que me encanta, a pesar de ciertas canciones. Quiero compartir la última con vosotros. La primavera. Para que nos ayude a tener un nuevo comienzo. Feliz año a todos. Besos.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Noche de fin de año

Una película estupenda, con humor agridulce, varias historias entrelazadas y un mensaje de esperanza. No os cuento más para no estropearla. Os la recomiendo mucho. Besos.

martes, 27 de diciembre de 2011

Villancicos en inglés

En muchos centros comerciales han encontrado la forma de celebrar la Navidad sin que nadie se sienta ofendido: se trata de poner la música de los villancicos en inglés u otro idioma. Es una idea un poco simple pero funciona. De este modo puedes vivir el espíritu navideño "disimuladamente". Los que oyen las canciones con suerte no las entienden aunque les suene la melodía. Estas cosas sólo pasan en España. En EE.UU. ya estaban preparando las navidades a lo grande y recuerdo que incluso, en el comedor del hotel, había un crucifijo y a nadie se le ocurría protestar o poner el grito en el cielo. El que no quiera mirar que no lo haga. Otros ponen cuadros abstractos horribles y tampoco se queja nadie.

En países con menos mayoría creyente y muchos protestantes, no tienen el menor reparo en llenar todo de Nacimientos, como en los mercados callejeros de Alemania, por ejemplo, que son una preciosidad. Tampoco creo que se dediquen a prohibir las celebraciones en los colegios. En el norte de Europa hay una tradición muy extendida respecto a los villancicos. Yo creo que todo el mundo debería comprarse un libro de historia y darse cuenta de que la religión lo ha sido todo en España durante más de veinte siglos, incluso en época musulmana (y más todavía por entonces). No se puede entender nuestra cultura, nuestro arte, ni los propios nombres de nuestras localidades sin acudir a un pasado religioso que ahora algunos quieren borrar.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Entrevista con Julio Iglesias

Ayer estuve viendo la entrevista que pusieron en la 1. Esperaba a alguien superficial imbuido de su propio éxito. Me llevé una sorpresa porque me pareció una persona muy sencilla. Julio Iglesias se define a sí mismo como un minusválido. Parece ser que del accidente que sufrió de joven no ha llegado nunca a recuperarse totalmente. Aún así, o precisamente por eso ha tenido una vida muy completa llevado por un afán de superación invencible. Aunque su primer matrimonio no funcionó, ha conseguido rehacer su vida y tiene nada menos que ocho hijos. Él mismo reconoce que siente mucho haberles hecho pasar por un divorcio a los tres mayores y que no le parece justo para ellos.

Es una persona amante de su país y su familia y profundamente humilde. Él dice que su éxito fue más bien fruto de casualidades y circunstancias que supo aprovechar. Reconoce su gran dificultad para aprender el idioma inglés y su desconocimiento del lenguaje musical. Sin embargo, muchas de sus canciones quedarán en la historia de la música como algo inolvidable. En este momento hay una que me llega muy hondo. La que dice: Siempre hay por qué vivir, por qué luchar. Siempre hay por quién vivir y a quién amar... Al final, las obras quedan, las gentes se van. Otros que llegan las continuarán. La vida sigue igual. Julio Iglesias para mí tiene el don de transmitir los sentimientos y sólo por eso ya es grande.

jueves, 22 de diciembre de 2011

El problema demográfico

Existe una teoría bastante extendida según la cual la Tierra está sobrepoblada. Por tanto, la solución para todos los problemas pasa por la reducción de la población. Esto me recuerda alguna historia apocalíptica donde un tirano intenta extinguir a la humanidad para quedarse con todo el pastel. El problema empieza cuando se decide quién tiene que vivir y quién no. Los primeros perdedores en esta elección son los bebés no nacidos, los cuales se supone que estorban. Sin embargo, una población envejecida no es económicamente viable. Pero para eso existe la otra solución: la eutanasia. Convencer a los ancianos de que estorban y, por tanto, lo mejor que pueden hacer es quitarse de en medio.

Ya sé que suena a ciencia ficción, pero en algunos países es ya una penosa realidad. Por ejemplo, en los grandes gigantes como China y la India, se producen gran cantidad de abortos especialmente del género femenino; de modo que de aquí a pocos años existirán varios millones de jóvenes varones sin posibilidad de emparejarse, con el riesgo que eso supone de insatisfacción y rebeldía. Por otra parte, en África, el sida se ha llevado a una generación y corre el riesgo de no recuperarse si no tienen acceso a los antiretrovirales. No puedo evitar pensar que hay gente interesada en librarse de los pobres. Pero también los países desarrollados están en crecimiento negativo, especialmente España. El futuro de la humanidad está en juego.

Dulce Navidad

Mis navidades de niña sí que eran dulces. Recuerdo las celebraciones religiosas, la alegría y las montañas de libros que me solían traer los reyes magos, porque era lo que más me gustaba. Cuando me casé pasaron a ser navidades de compromiso social que me producían bastante tensión respecto a la vestimenta y la actitud adecuada. Tiempo de salir de casa de noche y volver de madrugada, con niños pequeños que alternaban entre el sueño y el descontrol. Al ser ya mayores, todo se ha relajado bastante, ya que al menos no tenemos que escribir a los reyes magos ni preocuparnos del bienestar de los chicos. Tenemos el problema en cambio de pensar a qué lugar van a ir después de la cena y si todo saldrá bien.

Navidad ahora para mí significa un gasto tremendo, ver a personas a las que quiero mucho pero ya apenas reconozco. Un festival del consumismo sin sentido y un cierto sentido de vergüenza colectiva hacia el verdadero origen de las fiestas, es decir, el nacimiento de Jesucristo. Celebrar en casa tampoco es ya lo mismo sin familias extranumerosas alborotando alrededor. Tampoco sin niños pequeños ya que conserven la ilusión de la magia (cada vez la pierden más pronto). Aún así, las navidades son para mí una oportunidad más de estar todos juntos y quién sabe si será la última. La pregunta siempre queda en el aire. Así que me siento obligada a intentar disfrutarlas una vez más. Aprovecho para desearos a todos Feliz Navidad.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Mi lado oscuro

Hace tiempo, en otro blog había algunos comentaristas que tenían por costumbre decirme que yo no podía opinar porque no tenía conocimientos o la experiencia necesaria. Teóricamente sólo soy un ama de casa, madre de tres hijos, que salí de casa de mis padres para casarme con mi único novio formal. Y es cierto. Pero hay multitud de cosas que no cuento, que van saliendo en mis sesiones de psicoterapia, y tengo un problema para preservar mi intimidad y al mismo tiempo haceros ver que no es oro todo lo que reluce. Que, si bien yo tuve una juventud moderada, no se puede decir lo mismo de mis hermanos y otros conocidos, algunos de los cuales se quedaron por el camino. A veces la sabiduría la da la experiencia, pero me temo que  no soy una persona sencilla.

Que crecí con el terrorismo, con la movida madrileña, incluida la droga y especialmente la heroína que se llevó a cientos de jóvenes antes de tiempo. Que he vivido el franquismo y la inseguridad que vino después, cuando salías a la calle y era fácil que te atracaran o te robaran el coche. Que pillé la crisis de los noventa y muchos en mi familia se quedaron en el paro. Que he pasado por múltiples enfermedades en mis familiares cercanos y he enterrado a mucha más gente de la que me hubiera gustado. Que he tenido problemas con mi marido y mis hijos que no voy a contar, porque pertenecen a la intimidad familiar, pero el caso es que haberlos haylos.  También con mi familia y la política. Vamos, que hay mucho más detrás de este ama de casa sin estudios superiores que lo que se puede contar.

martes, 20 de diciembre de 2011

Gente sencilla

Como ya he escrito tanto, recuerdo que una vez dije que me gustaban las personas sencillas y alguien lo interpretó como algo despectivo; cuando yo me refiero a que prefiero a la gente que tienen una mente sencilla, que tienen la sabiduría que da la vida. Eso no está reñido con tener estudios tampoco, aunque es más habitual entre personas de pueblo que de ciudad. Se trata de una manera de ser pacífica, en armonía con la naturaleza; personas que no guardan rencor, que disfrutan de las cosas como vienen, que te reciben siempre con una sonrisa, que no culpan a otros de su suerte.

No sé si me explico... Me refiero a gente que es franca, sin doblez; que dice las cosas como las piensa, pero sin ánimo de ofender. Son los que saben apreciar realmente los afectos; los amigos leales, los hijos y padres que siempre te tienen presente en sus vidas. No pertenecen a un extracto social determinado, o a una ideología o una nacionalidad. Los encuentras en todas partes y se les reconoce enseguida por su mirada limpia, sus palabras claras y amables, que proceden de un alma en paz consigo mismo y con el mundo. Me gustaría algún día poder llegar a ser como ellos.

lunes, 19 de diciembre de 2011

No lo entiendo

A estas alturas de la vida y con mis casi cuarenta y seis años ya debería haber entendido el comportamiento de las personas. Sin embargo, por más que me esfuerzo, siempre me acaban sorprendiendo para mal. El mundo de internet cuenta además con el gran atractivo del anonimato y de la masa. Ya se sabe que la gente que te conoce de verdad no te diría esas cosas ni aunque realmente las pensara. Pero en la red los sentimientos pierden valor y todo es admisible. Viene a ser como un desahogo interior, como quien va a un partido de futbol para poder insultar a los adversarios aunque en realidad no le importe en absoluto ni el equipo ni el resultado del encuentro. Es pura rabia animal.

Del mismo modo, hasta ahora he comprendido que la gente venga a mi blog a desahogar sus propias frustraciones y rencores, atacando mis ideas, mis creencias e incluso opiniones de lo más inofensivas. Pero realmente no contaba con que fueran capaces de venir a molestarme sabiendo que estoy deprimida y tengo mis razones; que tanto mis padres como una de mis cuñadas pueden morir en cualquier momento. Yo pensaba que ante situaciones así existía una empatía más fuerte que cualquier trasfondo ideológico o social. Yo creía en esa moral universal que hace que sintamos cierta comprensión hacia el que sufre incluso aunque no sea de nuestro agrado. Evidentemente, estaba equivocada. Por suerte, todavía queda gente buena.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Si Dios quiere

Gracias a Dios, a mi madre ya le dan el alta hoy. ¿Por qué decimos los creyentes Si dios quiere? Imaginemos un hormiguero. Las hormigas viven sus vidas sin ser conscientes de nada más. No comprenden por qué a veces hay inundaciones y se ahogan o de pronto unos gigantes se divierten pisándolas. Si pudieran analizar a las personas, se preguntarían por qué no vivimos bajo tierra ni almacenamos alimentos, ni hibernamos. Simplemente están a otro nivel.  Nosotros somos las hormigas frente a Dios, con la diferencia de que confiamos en Él. No sabemos por qué tiembla la tierra, o a veces enfermamos o morimos de forma inesperada. Pero pensamos que todo tiene un sentido; forma parte de un proyecto divino, de un inmenso puzzle donde somos una pieza minúscula, aunque insustituible. Decimos: si Dios quiere, porque los designios del Señor son inescrutables. Están muy lejos de nuestra capacidad de raciocinio.

También decimos: gracias a Dios, igual que los musulmanes o los judíos, cuando las cosas salen bien. Porque pensamos que Él también escucha nuestras oraciones, aunque a veces no consigamos lo que queremos porque no está en nuestro destino. Las posibilidades, la combinación de los sucesos es infinita. Lo que a nosotros nos parece terrible tal vez tenga un lado positivo que nunca podremos llegar a entender. Yo confío en que, algún día, en el más allá, se nos abrirán los ojos y los oídos y podremos ver la historia de un modo global; que así conoceremos la evolución que nos ha traído hasta aquí. Tal vez el único modo de evolucionar como seres humanos sea a través de la experiencia y el sufrimiento. Yo no descarto la posibilidad de la reencarnación. Vivir muchas vidas haría que pudiéramos alcanzar el conocimiento global de la existencia.

De parte de 1Cruzdelsur. Gracias