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Nubes sobre el Mar

Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña

lunes, 31 de octubre de 2011

Sobre la vida y la muerte

Es un tema del que no nos gusta hablar pero hay que hacerlo. El otro día en un bar comentaban que a principios del siglo XX lo habitual era no vivir más de cuarenta años. Habían estado repasando el árbol genealógico de su familia y nadie los sobrepasaba. Ahora estamos tan acostumbrados a vivir casi el doble, que, cuando a alguien le sobreviene un accidente o una enfermedad nos parece algo absolutamente injusto; y no digo que no lo sea, pero entra dentro de lo natural cuando ya se ha vivido tantos años. Por suerte, la medicina ha avanzado tanto que ahora ya no tiene todo tan mal pronóstico como entonces. Pero, aún así, siempre nos parece poco tiempo; y nos lo seguiría pareciendo aunque viviéramos cien años.

Sin embargo, yo pienso que a los cuarenta años una persona ya debería haber madurado lo suficiente, tener una profesión y una familia y una vida más o menos hecha. Así sigue sucediendo en los países pobres donde nos les queda tiempo que perder. Aquí, sin embargo, se encuentra mucho inmaduro de esas edades: personas que siguen viviendo con sus padres, que son incapaces de mantener una pareja estable o que incluso no tienen medios propios de vida. Creo que estamos en una sociedad decadente. Supongo que no es la primera vez que sucede en la historia ni será la última; pero tenemos que empezar a espabilar o el futuro de las nuevas generaciones estará en juego.

sábado, 29 de octubre de 2011

¿Borrón y cuenta nueva con Eta?

Tenía yo veinte años el día del atentado de eta en la plaza de la República Dominicana de Madrid. Oí la explosión desde mi casa, como antes había oído otras muchas. Murieron doce personas. Lo recuerdo como si fuera ayer. Hoy he ido a una concentración en ese mismo lugar. He visto las casas que estuvieron cubiertas de agujeros de metralla durante años. He acompañado con mi pensamiento a todos los familiares y amigos de las casi mil víctimas de los terroristas; probablemente más de mil, porque hay muchos casos sin resolver. He sentido mi corazón en comunión con las almas de todos aquellos hombres, mujeres y niños inocentes muertos por causa de la barbarie ideológica más demencial. Padres, madres e hijos que nunca habían hecho mal a nadie.

Se lo debía a los doce guardias civiles, porque yo estuve allí y no pude hacer nada, salvo escuchar la explosión y rezar por las víctimas. Porque yo estuve allí viendo los funerales en la televisión, una y otra vez y derramando lágrimas de tristeza e impotencia. Porque yo estuve allí y no puedo admitir que ahora hablen de firmar la paz donde nunca hubo una guerra sino una cacería organizada de personas, por el mero hecho de ser representantes de España y de la ley y el orden. Nunca lo olvidaré. Se perdona cuando existe arrepentimiento y yo de momento no he visto ninguno. No me sirve hacer borrón y cuenta nueva, fingir que nada de esto ha pasado, mirar hacia adelante sin ira. Miles de personas no pueden ya abrazar a sus seres queridos porque se los han arrebatado y eso nadie lo puede borrar ya.

viernes, 28 de octubre de 2011

La impotencia de la vida

Me ha costado encontrar un título que no fuera malinterpretado. Quiero hablar de esas situaciones que se repiten una y otra vez y ya sabes, por experiencia, lo que va a pasar, pero no puedes hacer nada por cambiar las cosas. Cuando pones todo de tu parte para hacer las cosas bien, pero estás casi seguro de que no va a funcionar, porque ya has pasado antes por eso una y otra vez. Cuando no son dos veces, ni cinco, sino varias docenas, las veces que has intentado mejorar la situación, y no has conseguido nada. Y ya sólo te queda esperar que se solucione solo, es decir, un milagro, que no sabes si realmente te mereces. Y según parece el paso del tiempo te demuestra que no.

Lo peor es ver venir el problema desde lejos y saber cómo va a terminar. Hacerse ilusiones de que esta vez será diferente y tener que acabar aceptando la derrota, una vez más. Porque parece que hay temas que es imposible que funcionen, hay cuestiones que nunca serán resueltas por más que lo desees, hay pensamientos imposibles de cambiar en otras personas, hay actitudes que permanecen inamovibles a través del tiempo. Resulta muy frustrante hacerse ilusiones cada vez y tener que reconocer que no tiene solución, que volverás a pasar por lo mismo otras decenas de veces más, con suerte, porque si no simplemente significaría que alguno de los protagonistas ya no está.

jueves, 27 de octubre de 2011

La maldad

Hace poco he visto un reportaje sobre una de las prácticas más salvajes e inhumanas que se dan en nuestro planeta. Me refiero a la persecución en África a los niños albinos, con el fin de cortarles en vivo las extremidades y utilizarlas para hacer conjuros o medicamentos. Me parece increíble cómo no existe ya una campaña internacional para sacar a todos los niños albinos de allí y entregarlos a familias en adopción. Es algo similar a la extinción de los tigres en Asia, debido a que también se utilizan para rituales más o menos mágicos. Parece mentira que en pleno siglo XXI sobrevivan todavía esas supersticiones tan terribles y que, de algún modo, se sigan permitiendo por la inacción de las autoridades.

Hay gente que dice que el mal no existe. Yo no estoy de acuerdo. Creo que la maldad pura existe y que utiliza a algunas personas vulnerables, a través de creencias, ideologías o patologías mentales. Si no no se explica que un ser humano sea capaz de torturar a otro, incluso hasta la muerte. Debería ser algo que provocara una repulsión natural en toda persona y, sin embargo, en determinadas circunstancias se ha llegado a ver como algo admisible y legal. Yo no soporto esa clase de situaciones ni siquiera en la ficción. Pero sobretodo lo que no puedo ni pensar es en la violencia que se ejerce contra los niños, especialmente la sexual. Creo que alguien capaz de eso no puede considerarse ya ser humano.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Diversidad de dones

A raíz del artículo de mi marido, se me ha ocurrido pensar que realmente somos una familia muy variada. Como sabéis, él es ingeniero y yo hablo cuatro idiomas. De esa combinación resulta que mi hijo mayor es de letras, pero también juega al ajedrez. Mi hija mayor es de ciencias de la salud, y escribe novelas cortas. Y mi hija pequeña, que va para ciencias tecnológicas, tiene talento artístico. Además, las dos chicas tocan el piano estupendamente o ellos tocan un poco la guitarra. Yo tengo buen oído musical pero no he aprendido ningún instrumento. La pintura desde luego no es lo mío y soy negada para las matemáticas. Así que la combinación de genes ha resultado bastante favorable.

Además mis hijos son bastante bien parecidos, cosa que no han heredado de nosotros, :), pero tal vez sí de sus abuelos. De modo que me imagino que no nos podemos quejar..., si no fuera porque también tienen tendencia a las alergias, el asma, la migraña, las tendinitis, la miopía, la mala circulación... y otra serie de achaques de los que mi marido y yo hemos ido haciendo acopio. Así que, cuando se quejan de las múltiples dolencias, yo siempre les contesto que el balance tampoco ha sido tan negativo, digo yo. Y es que siempre nos pasa algo... Si en algo coincidimos toda la familia es en tener baja forma física, pero es que tampoco se puede pedir demasiado.

martes, 25 de octubre de 2011

Minusválidos, si o no

Vivimos en una sociedad contradictoria. Por una parte se habla mucho de solidaridad con las personas con alguna incapacidad física o psíquica. Tanto insistir en los aseos adaptados, las rampas para los que tienen movilidad reducida; y todo eso está muy bien. Se nos llena la boca con la integración en los colegios, en la vida laboral activa e incluso en el deporte. Pero a la hora de la verdad, cuando a unos padres les dicen que su hijo podría tener algún problema, optan por el aborto. Aunque luego resulte en ocasiones que no era cierto. Y los medios de comunicación alaban la decisión de aquellos que han decidido tirar la toalla y poner fin a su vida, en lugar de luchar por sus derechos.

Qué hipocresía. No se puede estar tomando medidas para mejorar las condiciones de vidas de los minusválidos, mientras por otra parte se está promocionando que no nazcan o invitándoles a suicidarse. Dentro de pocos años practicamente no existirán ya personas con el Síndrome de Down. Y no digo yo que no sea duro adaptarse a una situación así, pero se ha venido haciendo desde el comienzo de la humanidad. Los familiares de estos niños suelen afirmar que su compañía les da muchas satisfacciones a pesar de todo. Además, lo más grave es sembrar el precedente. Si no se admite a los minusválidos psíquicos, tampoco hay razón para dar a luz un niño ciego o sordo, o moreno, o bajito. Todo es empezar.

Ahora hay un anuncio muy bonito de la Caixa donde salen varios discapacitados. Dentro de poco no podrán rodar esos anuncios por falta de protagonistas.

lunes, 24 de octubre de 2011

A contracorriente

Así se llamaba mi primer blog, precisamente porque ése era mi estado de ánimo. En una sociedad donde ir a misa está mal visto y ser de derechas también, por más que representemos aproximadamente la mitad de la población; escribir a favor de los principios tradicionales y la moral cristiana sonaba a ir contra el mundo. Sin embargo, hace poco tuve una interesante discusión sobre si yo soy la persona que se ha dejado llevar por la educación recibida, por mi entorno socioeconómico o por la enseñanza religiosa. Yo opinaba más bien que soy una persona que rema a contracorriente en un país donde todo lo que suene a antiguo es rechazado de plano. Los que lo rechazan, son precisamente los que se han dejado llevar por el espíritu del momento.

Entre mis familiares, amigos y antiguos compañeros o vecinos, hay gente de toda ideología y condición. Además, tengo que decir que, en mi propia familia, mis padres y yo somos los únicos que seguimos yendo a la iglesia. Hace cincuenta años es posible que hubiera un pensamiento uniforme, al menos en apariencia. Pero yo crecí con la transición y la movida. Precisamente lo más fácil para mí hubiera sido renegar de mi educación y apuntarme a lo moderno, lo guay, lo que se lleva y es socialmente bien visto. Haber ido a un colegio religioso no te convierte automáticamente en creyente. La fe es algo personal que se siente o no se siente.  Por eso, yo no pretendo adoctrinar a nadie. Solamente ofrezco mi punto de vista a contracorriente.

viernes, 21 de octubre de 2011

Perdida en el metro

Hoy quería publicar algo intrascendente. Así que espero que nadie se de por aludido porque ya no sé a qué atenerme. Bueno, no tendría que ser así.... Ayer tuve que moverme por Madrid en el metro y he perdido la costumbre. Para quien vaya nuevo como yo, tengo que dar un consejo importante: o bien se lleva el plano del metro, o bien se aprende el trayecto de memoria, porque la señalización es terrible. La verdad es que el metro de Madrid es una maravilla, por lo amplio que es, rápido y relativamente cómodo. Sólo me gustaría que pusieran más mapas en las estaciones, porque yo no encontré ninguno. Así que me perdí tres veces en una sola hora. Soy un desastre.

Resulta que yo sabía el nombre de las estaciones para hacer transbordo, pero no el número de la línea y la última estación. Pero es precisamente eso lo que pone en todos los carteles. Números de línea, estaciones término y flechas. Como no me los sabía, tuve que ir de salida en salida buscando la estación que me correspondía. He dado más vueltas que una peonza... Luego además, cuando llegué, no encontraba la salida que me iba bien y salí por otra calle a unos doscientos metros de mi destino, metros que tuve que hacer, primero bajo tierra y luego sobre el terreno. Así que, la próxima vez no se me ocurre salir sin el plano de metro en el bolsillo.

jueves, 20 de octubre de 2011

La angustia

Es difícil explicar por qué un día sientes que te cuesta respirar. Tu pulso se acelera pero al mismo tiempo no tienes ganas de nada. Te da la impresión de que te olvidaste de algo importante, de que no has cumplido con tus objetivos, que estás viviendo a medio gas. Pero no sabes encontrar dónde está el problema. Tal vez porque no existe tal problema o no está en tus manos resolverlo. Parece fácil aconsejar en estos casos eso de "relájate", pero si fuera fácil ya lo habríamos hecho. Cuando tu vida se convierte en una sucesión de preocupaciones, con o sin fundamento, cuesta mucho autoconvencerse de que no sirve de nada mantener esa actitud. No es capricho, es una enfermedad.

Tengo depresión y ansiedad. El primer tratamiento parece que funciona algo mejor la mayor parte del tiempo. Pero la ansiedad es muy difícil de controlar. Basta el más mínimo inconveniente, algo inesperado sin mayor importancia para que mi mundo se ponga boca abajo. Y el caso es que me apetece hacer cosas nuevas y tener experiencias, pero llegado el momento me gustaría meterme en la cama y no salir en todo el día. Así que una parte tira de mí y otra me retiene. Entretanto, se supone que tengo que ocuparme de una casa y de cuidar a mi familia, cuando soy yo la que necesita cuidados... Pero me ha tocado vivir con esto desde hace ya demasiado tiempo y sé que tampoco tengo tantas razones para lamentarme.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Tres por dos

El otro día vi un sketch del Club de la Comedia donde hablaban de las ofertas de los supermercados. Es cierto, ¿por qué se empeñan en darnos un veinte por ciento más de producto, en lugar de bajar el precio?. O las ofertas de tres por dos. Suponen que todos tenemos una casa con almacén para guardar los productos al por mayor. Pero yo no tengo tanto sitio y no puedo aprovechar las ofertas. Si cogiera uno de esos paquetes de veinticuatro rollos de papel higiénico, tendría que meterlos en bolsas debajo de la cama. Tampoco puedo llevarme cuatro coca colas grandes o una garrafa de aceite. De modo que, supongo que si fuera rica y tuviera una mansión, entonces sí que podría ahorrar mucho dinero en la compra.

Tal vez esas ofertas están pensadas para los bares y restaurantes. Y me imagino que les sale más rentable aumentar la cantidad de producto que bajar el precio. Pero a mí me hacen sentir un poco tonta, escogiendo los envases pequeños y pagando más en proporción por lo mismo. Así que casi preferiría que no tuvieran productos en promoción. Al comprar en un hipermercado, además, sólo encuentras botes de suavizante para la ropa de cuatro litros. Por suerte, a mí me llevan la compra a domicilio porque compro para toda la semana. De otro modo, me tocaría cargar con un peso innecesario. Por no hablar de las bolsas de patatas de siete kilos. Que no tengo sitio, caramba. Mejor la misma cantidad a menor precio.

martes, 18 de octubre de 2011

Los misterios de la red

Es curioso por qué hay días en que entra mucha gente al blog y días en que no entra casi nadie. Hay veces que crees que has publicado algo muy interesante pero parece que a nadie le interesa. Otros, en cambio, sales con un tema nimio y consigues más comentarios. Supongo que el problema es que lo miro demasiado; pero lo miro porque tengo que autorizar los comentarios. Si no lo hago, supongo que alguien se puede molestar de que no lo haya publicado, o puede pensar que soy yo la que me he molestado con lo que ha escrito. Además, ahora tengo la costumbre de contestar; cosa que no había hecho en mis blogs anteriores. Eso también me lleva bastante tiempo y dedicación.

El caso es que, como he empezado con las clases de francés, supongo que ya no podré dedicarle tanto tiempo al blog. Espero que no se note demasiado, si solamente entro una vez al día y los comentarios quedan sin autorizar durante horas, o no puedo contestarlos. Supongo que será más sano para mí, de todas maneras, no estar todo el día pendiente del ordenador. Las razones por las cuales unos días entran muchos y otros casi nadie, se me escapan. Supongo que dependen de múltiples circunstancias ajenas a mi vida. A veces uno corre el riesgo de pensar que el mundo gira a su alrededor, cuando la realidad es que cada cual tiene sus propias prioridades.

lunes, 17 de octubre de 2011

Mi nueva vida

Ha llegado el momento de hacer balance y me da un poco de miedo, porque a veces pienso que soy gafe y, cada vez que canto victoria, lo estropeo. El caso es que llevo casi cinco meses con este blog y estoy muy satisfecha. Estuve dudando mucho tiempo si embarcarme otra vez en la aventura de escribir y, sobretodo, de mantener abiertos los comentarios y tengo que decir que, en general, no me puedo quejar. He conocido mucha gente nueva muy agradable y sigo en contacto con algunos de siempre. También me han insultado y amenazado pero parece que a todo se acostumbra uno, o será por la medicación, que ya no me afecta tanto como antes, y aquí sigo...

He recuperado la inspiración y voy manteniendo la continuidad de los posts, así que tampoco me agobia mucho este pasatiempo. Mi vida a día de hoy no ha cambiado mucho. Mis padres siguen estacionarios dentro de sus enfermedades. Mi hijo va a empezar otra vez la universidad, a ver si ahora pone algo de su parte. Mi marido viajando y mis hijas estudiando. Me doy por contenta con que todo siga por el estilo. Continúo con el psiquiatra y la psicóloga por unos cuantos meses más y, después, ya veremos si soy capaz de seguir sola. Ya estamos metidos en la rutina del curso, con uno más en la familia (el gato) y sólo espero que todo vaya bien, Dios mediante. Mis mejores deseos también para mis lectores.

viernes, 14 de octubre de 2011

Veintitres

Es el número de años que llevo ya casada. He leído que, por cada matrimonio en España, se producen tres divorcios; la mayoría de ellos a los pocos años de casarse. Parece mentira que hoy en día la gente se case sin pensarselo bien, ahora que tienen incluso la posibilidad de vivir juntos de forma indefinida sin que nadie les diga nada. Pueden probar la convivencia y su compatibilidad en todos los aspectos y no tienen por qué casarse si no quieren. A veces, me pregunto si lo harán por la fiesta y el viaje de novios; como se siguen celebrando también tantas comuniones por parte de familias no practicantes. En todo caso, no compensaría el problema que supone después el divorcio.

Lo malo es que la mayoría de los que se separan han tenido ya hijos, los cuales pueden arrastrar un trauma de por vida; y, a menudo, incluso acaban formando otras familias con padrastros y medio hermanos. Si no estaban convencidos de su relación, no hubieran tenido hijos. Hoy tampoco tiene justificación traer niños al mundo sin más, existiendo los anticonceptivos. Sin embargo, yo creo que - salvo en casos graves de infidelidades y demás -, aquellos que rompen su matrimonio antes de diez años se están perdiendo precisamente lo mejor. Cuando la pareja se adaptan el uno al otro, cuando has compartido tus mejores momentos y los peores, cuando la confianza y la compenetración son perfectas... Felicidades mi amor.

jueves, 13 de octubre de 2011

Publicidad femenina

Ya he escrito otras veces sobre este tema pero creo que va cada día a peor. La idea que transmiten los publicistas sobre que las mujeres simplemente no funcionamos bien y necesitamos ayuda para cualquier función fisiológica básica, resulta bastante irritante. Entre los gases, el estreñimiento y la sequedad vaginal no sé cómo salimos ya a la calle. Parece mentira que, tanto hablar de la igualdad, de la independencia de la mujer y sus capacidades físicas y mentales, para acabar siendo el arqueotipo de una persona quejosa que resulta incapaz de manejar su propio cuerpo sin ayuda externa. El caso es que si insisten en esta clase de anuncios es porque realmente funcionan a nivel económico.

A pesar de que yo sí que tengo problemas digestivos, me niego a admitir que se ponga a media humanidad en el mismo saco, o que incluso quieran aficionar también a los hombres y a los niños a consumir complementos alimenticios innecesarios. Porque, cuando una persona lleva una vida moderadamente activa y sana y una alimentación equilibrada, lo normal es que no necesite añadir a su rutina componentes químicos de laboratorio. Luego dicen que el cuerpo se malacostumbra y deja de producir sus propios remedios; o que incluso, lo que beneficia por un lado puede estar perjudicándonos por otro. Quisiera pedir a los publicistas que dejen de alimentar la idea de que, cuando una mujer está malhumorada es solamente porque le falta fibra.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Lazos en el espejo retrovisor

En la ciudad en la que vivo es bastante habitual ver coches que llevan atado un lazo rosa o azul en el espejo retrovisor interno, o bien una bandera española o un crucifijo. Me llama la atención que, de ese modo, quieran hacer una declaración de principios que no se atreverían nunca a mostrar de otro modo. Creo que los lazos rosa y azul representan a la Virgen. Yo, la verdad es que no llevo nada en el espejo porque además me molestaría a la hora de conducir. Pero también es verdad que no me gustaría que me rayaran el coche algunos de esos "tolerantes" que andan sueltos hoy en día. Llevar un lazo, una bandera o una cruz no deja de ser un acto de rebeldía en una sociedad anticlerical y antipatriota.

Porque España debe ser el único país del mundo donde ser patriota está mal visto y te vale calificaciones de facha, fascista o similar, como si aquí sólo existieran españoles de extrema derecha. No es eso lo que dicen los resultados electorales. No hablemos ya de escuchar el himno nacional o cualquier marcha militar. Mientras en cualquier país la bandera y el himno son motivo de orgullo, aquí si te descuidas puedes acabar en los sucesos. Hay que salir al extranjero para encontrar españoles encantados de serlo que van haciendo apología de nuestro país y se les saltan las lágrimas cuando algo se lo recuerda. Tal vez deberíamos mandar a la mitad de la población al extranjero una temporada. Feliz día de la Hispanidad.

martes, 11 de octubre de 2011

El gato

Hoy hace ya diez días que adoptamos un gato. No había escrito antes sobre esto porque no sabía si funcionaría, pero creo que ahora ya nos hemos adaptado bastante bien mutuamente.Es de una señora con una gata que tuvo cinco gatitos y puso un anuncio a ver si alguien quería alguno. Nosotros llevábamos meses pensando en meter un animal en casa aunque, dada mi anterior experiencia, tenía mucho miedo de volver a sufrir una crisis de ansiedad. De hecho, la tengo, aunque con la medicación la voy sobrellevando. El gato es un cachorro de dos meses. Tiene una energía tremenda y es bastante revoltoso. Por suerte, también duerme mucho y sabe usar la caja de arena.

Lo tengo en la terraza por las mañanas, ya que la hemos cerrado para ello, y así puedo hacer las tareas de la casa sin agobios. Cuando el gato está suelto por el salón, no podemos quitarle el ojo de encima por si acaso. Se come los cables, trepa a las cortinas y araña todo lo que puede. Es normal, pero a veces me pregunto cómo nos hemos metido otra vez en semejante lío. Cuando adoptamos un perro hace dos años, lo tuve que devolver a los tres días porque no estaba acostumbrado a vivir en un piso y se ponía algo histérico. El gato también jugaba mucho con sus hermanos en un patio, pero parece que ya se va acostumbrando a su cambio de vida. Espero que no haya ningún problema y esta vez lo consigamos...

lunes, 10 de octubre de 2011

Cantidades ingentes de comida

Tanto hablar en televisión y otros medios sobre dietas o alimentos sustitutivos para mantener la línea o proteger la salud y hace tiempo que pienso que la solución es mucho más fácil y económica: comer menos. Cuando voy a comer fuera de casa siempre me llama la atención las cantidades de comida que ponen en el plato. Yo creo que deberían mirar al cliente antes de servir, porque no es lo mismo una mujer menuda que un hombre de 1,90 y el caso es que sirven lo mismo, tal vez porque también cobran el mismo precio. Pero me parece un desperdicio terrible y, por no tirarlo, a menudo acabo con un empacho que hace que me arrepienta de haber comido fuera de casa. No digamos ya en el norte de España, porque allí las raciones son enormes.

En mi casa yo procuro que no sobre comida y, si sobra, la aprovecho para alguna cena o al día siguiente. Soy experta en hacer menús improvisados con los restos. Resulta un poco incómodo, pero me siento incapaz de tirar nada a la basura, a no ser que esté estropeado. Yo iba a un colegio de monjas donde siempre nos repetían aquello de que otros no tienen nada para comer y, por tanto, no está bien quejarse de la comida. Ahora, sin embargo, veo que hay mucho niño consentido que no prueba la verdura si no se la disfrazan o se niega sistemáticamente a comer pescado, o incluso se empeña en que siempre le preparen igual los alimentos y si no los rechaza. Así, no sólo perjudican a su hijo, sino a toda la sociedad.

sábado, 8 de octubre de 2011

La Fe

Según la iniciativa de http://senovilla-pensamientos.blogspot.com/2011/09/la-fe-tiene-cita-el-8-de-octubre-del.html.La Fe. Tener que escribir un artículo sobre este tema, para mí es todo un regalo, porque es algo de lo que me gusta hablar. Se puede tener fe en las personas o en el futuro, pero yo a eso lo llamaría confianza. La Fe con mayúsculas en las fe en Dios. Tener Fe supone creer que existe una inteligencia superior que ha creado todos los elementos que existen en el universo. La Fe no está reñida con la ciencia. De hecho hay muchos científicos creyentes. Tener Fe supone pensar que, después de la muerte, pasamos a otro plano de existencia. Por tanto, la Fe proporciona un sentido a nuestra vida al formar parte de algo mejor, más grande, de un proyecto divino, donde cada cual tiene una misión que llevar a cabo.

La Fe hace posible lo imposible. Da fuerzas sobrehumanas a personas insignificantes - como la Madre Teresa de Calcuta -. Da resistencia increíble a enfermos graves - como el Papa Juan Pablo II -. Da capacidades extraordinarias a personas comunes, como los misioneros. La Fe nos incita a ser mejores personas, al creer en la posibilidad de un mundo mejor, basado en el amor universal, ya que todos formamos parte de la misma creación. La Fe da consuelo en los momentos dolorosos, confianza cuando todo se derrumba alrededor, alegría en medio de la tristeza, esperanza cuando parece que nada tiene remedio, la Fe ayuda a olvidar las afrentas y perdonar de corazón. La Fe es vida.

viernes, 7 de octubre de 2011

Cojos y mancos

Este verano he visto la mayor cantidad de piernas y brazos rotos que recuerdo. En el caso de las mujeres, no me extraña mucho dado el tamaño de tacones de zapatos que utilizan muchas. El otro día vi a una subiendo al metro con no menos de diez centímetros de tacón de aguja, y otra conduciendo una moto con algo parecido. Si se caen desde ahí, lo raro es no romperse algo. En cuanto a los hombres, sospecho que son lesiones deportivas. Eso de que el deporte es sano depende de cómo se practique, y la gente suele arriesgarse demasiado en las vacaciones sin tener la preparación necesaria. Las clínicas de rehabilitación también están a rebosar después del verano

Había una epidemia de niños de todas las edades con escayolas en la playa. Yo, que he tenido a una hija escayolada en verano hace años, me sentía muy identificada con ellos. Resulta incómodo tener que poner una funda sobre la escayola y estar pendiente de que no se moje ni le entre la arena dentro. Pero, en todo caso, esa cantidad de roturas de extremidades me hizo pensar si la gente se está volviendo más descuidada, - especialmente los padres -, o si la obsesión por la forma y el aspecto físico nos está pasando factura. No sé si sería casualidad que viera tantos cojos y mancos este verano, pero tal vez un poco más de prudencia no nos vendría nada mal. De hecho, sigo viéndolos también ahora.

jueves, 6 de octubre de 2011

Anticoncepción y religión

Siguiendo con África, la gente suele dar por hecho que, si eres católico practicante, tienes que estar en contra de los anticonceptivos. Es otro concepto erróneo más. Como ya he dicho alguna vez, no te hacen un examen oral cada vez que entras en una iglesia. Allá cada cual con sus creencias. Yo no tengo nada en contra de los anticonceptivos de barrera y, de hecho, los utilizo habitualmente. Otra cosa son los anticonceptivos orales que, según dicen, pueden llegar a ser abortivos, pero no estoy segura y, de hecho, mi madre los utilizó durante años. En cuanto a los métodos naturales, todo el mundo sabe que fallan mucho, pero cada cual es muy libre de correr riesgos, si luego se atiene a las consecuencias de sus actos.

Es decir, que entre los creyentes también existen múltiples opciones personales. Lo único que está claro es que no aceptamos el aborto ni la experimentación con embriones. O al menos esa es la posición oficial de la Iglesia. Sé positivamente (de primera mano) que existen misioneros que proporcionan preservativos a los seropositivos, y además llevan haciéndolo durante décadas. Pero eso es una solución de emergencia. La medida realmente efectiva contra el sida se llama estrategia ABC: abstinencia (el mayor tiempo posible), be faithful (es decir, sé fiel a tu pareja), y condom (en caso necesario). Por ese orden. Con ese método se han conseguido reducir el Sida de forma significativa en países como Uganda.

Por escribir algo parecido tuve que cerrar los comentarios en mi otro blog. Espero que la sociedad haya madurado ya lo suficiente para aceptar este punto de vista. El principal problema de los preservativos en África es que los hombres africanos no desean usarlos, y las mujeres africanas no desean reducir su número de hijos ya que, dado el índice de mortalidad infantil, correrían el riesgo de quedarse sin ninguno. Así que el tema es mucho más complicado de lo que parece a simple vista. Por eso el Papa dijo que los preservativos (solamente) no eran la solución para el Sida en África. Sin otros valores complementarios, lo que hacen es fomentar la promiscuidad y el riesgo de contagio.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Acabar con la pobreza

A raíz de la hambruna en África, he vuelto a ver noticias afirmando que la solución estaría en el control de la natalidad. Es decir, que en un par de generaciones habría la mitad de africanos y así se alivia el peso sobre nuestras conciencias, aunque sigan sufriendo guerras y enfermedades. Pero no se trata de extinguir pueblos enteros, sino precisamente de ayudarles a prosperar y salir adelante. Los pobres también desean tener hijos y, de hecho, en esas sociedades la familia es un valor fundamental. En la Tierra hay recursos suficientes para sostener a toda la humanidad. Solamente están mal distribuidos, debido a las injusticias sociales, las guerras y otros factores muy difíciles de controlar. Tener menos hijos puede ser que aliviara un poco su situación, pero no soluciona los problemas de fondo que acompañan a la pobreza; sino que a la larga los agravan.

El boom de natalidad en España en los años sesenta, no sólo no fue ningún obstáculo para el desarrollo, sino que coincidió con una época muy próspera. Realmente, la población, los niños, es una de las mayores riquezas de un país. Un estado envejecido, como España, tiene un futuro económico muy negro. El relevo generacional garantiza la calidad de vida de los ancianos y la continuidad de la actividad económica. De poco sirve una sociedad rica si -como sucede en nuestro país- tiene que importar mano de obra y no puede cubrir las vacantes de los jubilados en algunas profesiones. No tiene sentido querer exportar nuestros propios defectos a otros. Una cosa es ayudar al tercer mundo y otra querer imponer nuestro modo de vida.

martes, 4 de octubre de 2011

Escogiendo lentejas

Guardo pocas imágenes de mi infancia. En una de ellas me recuerdo alrededor de una mesa con mi madre y otras personas escogiendo lentejas. Esa labor, que hoy suena a la Edad Media, era algo muy habitual en casa; así como desenvainar guisantes o pelar judías verdes. Ahora ya no es necesario y la verdura siempre la compro congelada. Sin embargo, recuerdo con cariño esas tardes de invierno sentados en la cocina separando con parsimonia las lentejas de las piedras y otras semillas. Era un rato de comunión familiar para charlar animadamente de cosas insustanciales. Tal vez deberíamos encontrar hoy en día otra labor manual que nos reuniera alrededor de una mesa.

Otra imagen similar me sitúa con mis hermanos untando mantequilla en las galletas María. Creo que es una de las pocas actividades que compartíamos juntos. También recuerdo haber hecho puzzles y partidas de cartas o ruleta. Pero, como yo era la pequeña, mis habilidades en esos temas eran escasas, así que me cansaba enseguida. A partir de ahí, el nucleo familiar se fue disgregando. Así que la escena de escoger las lentejas se ha convertido para mí en una reliquia del pasado, que representa todos los recuerdos que he olvidado. Parece mentira que se pueda conservar tan poco de tantos años. Yo no sé si le pasa a todo el mundo, o es sólo un problema mío.

lunes, 3 de octubre de 2011

Pensamiento positivo envenenado

Se trata de la teoría según la cual si uno piensa que le van a ocurrir cosas buenas le acaban ocurriendo. Es la ley de atracción. La idea no está mal en principio, porque un poco de optimismo siempre viene bien. Pero el problema empieza cuando se pone toda la confianza en el destino, olvidando la parte que nos corresponde en el " A Dios rogando y con el mazo dando". Es decir, que no se puede pretender que la vida nos debe algo, o en otras palabras, que el estado no tiene la obligación de cuidarnos, buscarnos trabajo y darnos alojamiento gratis porque sí. El futuro se lo labra cada uno con su esfuerzo y con unas dosis importantes de azar o suerte. Pero no basta con suponer que todo va a ir bien para que suceda.

Ese optimismo desaforado ha hecho mucho daño a las nuevas generaciones. El trabajo personal, el esfuerzo y la perseverancia están muy mal vistos. Habría que sustituir un poco de ese optimismo por realismo. Las cosas no siempre salen bien aunque nos empeñemos. Existe la enfermedad, el dolor y la muerte, y no sirve de nada mirar a otro lado. Negarse a afrontar la realidad no ayuda a mejorar las cosas; más bien al contrario, las empeora. Es necesario enfrentarse a los problemas para intentar resolverlos, o al menos aprender algo de la experiencia. El positivismo desmedido alimenta el pasotismo de la sociedad y la búsqueda de culpables para nuestros propios fracasos.