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Nubes sobre el Mar

Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña

lunes, 16 de enero de 2012

Sentimientos

Me cuesta escribir sobre lo que siento, pero es necesario para mi paz de espíritu. Prefiero tocar otros temas más asépticos y que además no me suelen traer comentarios negativos. Por cierto, que se nota cuándo están de exámenes los universitarios y la edad de mi detractores en consecuencia. No acabo de salir adelante. Creo que lo mío es algo más físico que psicológico. Las pastillas ayudan pero no pueden con todo. Además no veo que las cosas vayan a mejorar a corto plazo. Lo de mis padres no tiene solución evidentemente y en cuanto a mi cuñada, la última vez que la vi me sorprendió que pudiera seguir viviendo por el aspecto que tenía. Pero además ahora tengo un cuñado en la Uci desde hace diez días. Vaya comienzo de año...

Luego está lo de mi hijo que, sin querer explicar demasiado este tema, digamos que su ideología es opuesta a la mía. Pero eso no es lo que me preocupa, sino que le lleva a un desinterés generalizado hacia su formación, su futuro y todo lo que no sea futbol o política. Pasan los años y, lo que pudo ser una rebeldía de adolescente, ya no resulta tan comprensible llegando ya a los veinte años. Tampoco tiene ninguna intención de trabajar. Por suerte, mis hijas están en el polo opuesto, pero cada cual se labra su propio porvenir y lo que es el de mi hijo lo sigo viendo muy negro. La Fe ayuda y no dejo de rezar. Sin embargo, los tiempos del Señor son diferentes a los nuestros y no sé si llegaré a ver algunos cambios.

9 comentarios:

  1. LO PRIMERO, HE DE DECIRTE QUE ESPERO Y DESEO QUE TUS FAMILIARES VAYAN MEJORANDO DENTRO DE LO POSIBLE. EN CUANTO A LAS OPINIONES, PUES LO DE SIEMPRE,QUE SON PERSONAS QUE ESTÁN EN CONTRA DEL SISTEMA, EN CONTRA DE TODO LO QUE NO SEA LO QUE PIENSAN ELLOS, Y ADEMÁS SIN RESPETAR A LOS DEMÁS. ME TEMO, POR LO QUE CUENTAS, Y PERDÓNAME SI TE MOLESTO, QUE TU HIJO ESTA EN ESTE GRUPO. NI QUIEREN INTEGRARSE NI ACEPTAN NI RESPETAN A LOS QUE SI LO HACEN. CON ÉL , SI YA LO HAS INTENTADO TODO, SOLO TE QUEDA TENER PACIENCIA Y SI LA BASE ES BUENA, POSIBLEMENTE CAMBIARÁ, AUNQUE SUPONGO QUE PARA TÍ SERÁ DOLOROSO COMO SE COMPORTA AHORA. MUCHO ÁNIMO Y FUERZA ES LO QUE TE DESEO. BESOS
    ANA

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  2. No me molestas. Ya sé que mi hijo es mi primer opositor. Es la cruz que me ha tocado llevar. Gracias por tus palabras. Un beso.

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  3. Las depresiones tienen un componente físico, la falta de producción de tu organismo de la hormona que se encarga de procesar la información correctamente. Eso es lo que suple la medicación, los neurotransmisores que nos ayudan a controlar nuestros sentimientos frente a las adversidades, la capacidad de relativizar los problemas. Así que no te equivocas mucho, la depresión es una enfermedad fisiológica.

    Espero que tu situación mejore, que encuentres un profesional que te haga ver una forma de salir del bucle que te lleva a la depresión. Puesto que aunque hay un componente fisiológico que te tiene sumida en ese estado de ánimo, hay un componente psicológico muy fuerte que es el que hace que tu organismo funcione mal. Tú tienes una voluntad muy férrea y creo que "te empeñas" en ver la parte negativa de las cosas y eso es lo que descontrola tu sistema hormonal, que al fin y al cabo es lo que hace que nuestro cuerpo funcionen como un reloj. Deberías aprender a ver aquello que dice el refrán: "no hay mal que por bien no venga" o lo que es lo mismo lo poco de positivo que puedes encontrar en los momentos malos que te tocan.

    Con respecto a tu hijo, creo que ya no es un adolescente y si tienes a tu lado alguien con ideas muy diferentes a las tuyas deberías aprender "a escucharlo", si de ideas es de lo que se trata. Lo que pasa es que en ningún ideario te animan a ser un nini, y eso sí que no se lo debes consentir, por su bien. Quieres ser un paria, déjalo que aprenda que del aire no se puede vivir, que todo "cuesta dinero" en este puñetero mundo y que éste no nos lo regalan.

    Mucha fuerza y un beso.

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  4. Gracias por tan valiosos consejos. Tengo una psicóloga que me está ayudando bastante. A mi hijo me gustaría escucharlo, pero es que no habla. En cuanto a no consentirlo, hace años que lo intento, pero no consigo cambiarlo. Un saludo.

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  5. Mucho ánimo y mis mejores deseos para los tuyos.

    En cuanto a lo de tu hijo, sigue rezando por él y, aunque pienses que no verás el cambio, vete a saber. ¡Pero si es un niño!

    Un beso

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  6. No se me dan bien los consejos.
    Pero puedo escribir cuentos.
    Y algunos de ellos han servido de ayuda.
    Desconozco cuál es la clave para que un cuento sirva de ayuda.
    Sólo sé que el primer e imprescindible paso, es regalarlo.

    LA DERROTA

    Los humanos nos equivocamos día sí y día también.
    Puedes ser capaz de reconocer tus fallos, incluso con el tiempo aprendes a escuchar, pero la sensación de derrota no te la quita ni un amanecer naranja.
    Entonces, más vale tenerlo cerca.

    Un piano y un acariciador de teclas.
    ...

    Aquella madre libraba la batalla de la educación.
    Varios adolescentes aguerridos que desparramaban los calcetines y los consejos por cualquier rincón de la casa.
    Por más que intentaba imponer su sentido común, los hijos cabalgaban al galope por el calendario.
    Se comían las semanas con la misma voracidad que tragaban hamburguesas.
    Aquellos cuerpos, invadidos por un ejército de hormonas, bailaban la samba con los consejos familiares.
    La madre lo había intentado todo.
    Ser flexible, inflexible, elástica, rígida, semirígida, permeable, impermeable.
    Todo, lo había intentado todo.
    Y pasaba lo que pasaba.
    Los calcetines y los consejos campaban por los rincones, olvidados.
    No sólo parecía que la comunicación era imposible.

    Era imposible.


    Las fiestas del pueblo.
    Los jóvenes desgastaban zapatillas en carreras, bailes, aventuras y persecuciones.

    La madre estaba cansada.
    Muy cansada.
    Así que cerró la agenda y se dio un respiro.
    Se puso los vaqueros y la camisa blanca.
    Dejó el móvil y la lista de tareas sobre el microondas.

    Y se fue sin rumbo.


    Al cabo de media hora estaba tomando un café en un pequeño tugurio del pueblo.
    Un bareto de segunda, silencioso.
    Entre las callejas encendidas por el reflejo de una lejana verbena.
    El dueño del local la reconoció al momento.
    Tras observar el gesto cansino de una madre, optó por ser prudente, sirvió el café y permaneció callado.
    Los dedos de la madre se pusieron nerviosos, comenzaron a golpear con ritmo el velador de mármol.
    ...

    Un grupo de adolescentes entraron atropelladamente en el local.
    Repostaron cerveza, evacuaron, pagaron y se fueron.
    Todos menos uno.

    El rezagado.
    ...

    A veces pasa, eres madre, golpeas nerviosa una mesa cualquiera, en un bareto perdido, y el dueño del local, empresario de oficio y músico de beneficio, se acerca al piano y empieza a tocar.

    Sin más.

    El rezagado sale del aseo.
    Aturdido por el ambiente festivo del pueblo.
    Se sienta en la silla de mimbre y escucha al dueño del bareto.

    Que ya no era el dueño del bareto, ahora era el mismísimo Cool Porter, o el teclista de Supertramp, o el auténtico George Greswin.

    Allí estaban los tres.
    Uno bailando con sus dedos sobre el pentagrama.
    Otra cansada, muy cansada.
    Y el adolescente rezagado, aturdido, impaciente, desobediente, rebelde, y todo eso que se suele ser con menos de veinte años.

    El rezagado mira a la señora.
    Guapa, piensa.
    Muy guapa.
    Casi sin esfuerzo, como lo más natural del mundo, se acerca a la señora y sin pedirle permiso la coge de la mano y la saca a bailar.

    Cool Porter ataca una bella melodía.
    Ya no es empresario de un bareto de segunda.
    Ahora es Cool Porter, porque toca como él, se divierte acariciando las teclas como él, incluso siente la música como la sentía él.
    Observa complacido cómo su cerebro se anticipa al juego de sus dedos.
    Hacía tiempo que no tocaba tan bien.


    Y mientras tanto, de refilón observa como una señora baila con su hijo adolescente.


    Los humanos nos equivocamos día sí y día también.
    Puedes ser capaz de reconocer tus fallos,
    incluso con el tiempo aprendes a escuchar,
    pero la sensación de derrota no te la quita ni un amanecer naranja.

    Entonces, más vale tenerlo cerca.
    Un piano y un acariciador de teclas.


    El sonido de un viejo piano es así.
    Saca brillo al alma.


    No hables de derrota.
    Mientras que puedas bailar, no hables de derrota.

    Baila.

    Baila chico, baila.

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  7. Susana, acabo de leer las múltiples complicaciones que te ha deparado el año nuevo. Desearía, de corazón, que todo en tu vida fuera positivo y pudieras ver todo con optimismo.
    Las pastillas ayudan, pero no son una varita mágica, tienes que poner mucho de tu parte para conseguir vencer todos los avatares que la vida, en este momento,te está prodigando.
    Un fuerte abrazo

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  8. Pater. Un niño de veinte años ya.
    Mercedes. Gracias. Lo sigo intentando.

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  9. Driver. No sé cómo agradecerte un regalo así. Has descrito perfectamente lo que siento. Precioso relato. Espero que lo publiques en tu blog para que se vea mejor. Un beso.

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Espero vuestras opiniones siempre que vengan con educación y respeto.