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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña

martes, 16 de diciembre de 2014

Ahuecar el ala

Es una manera un poco chula de decir marcharse. Yo, con los años, me he hecho experta en ahuecar el ala. Será porque no me gustan nada las reuniones multitudinarias. No tengo problema en hablar de tú a tú incluso con desconocidos, pero en cuanto hay más de tres personas me agobio. Creo que es fobia social. Me bloqueo y no sé qué decir; yo que soy una fábrica de ideas. Así que de jovencita no tenía más remedio que asistir a esa clase de celebraciones, pero ahora que puedo elegir, eludo todas las que puedo. No me queda más remedio que seguir asistiendo a Nochebuena y Nochevieja, más que nada por las abuelas, que si no tampoco iría.

Yo soy de los que procuran quedarse en una esquina un poco al margen y, claro, así sucede que la gente suele tomarme por antipática, cuando la realidad es que sigo siendo tímida. Incluso en la clase de inglés procuro hablar lo menos posible a pesar de que no tengo problemas de expresión. Cerca ya de los cincuenta años, me temo que ya no tengo remedio. Si tengo que integrarme lo hago, pero prefiero evitarlo. Simplemente no me atrae, no me compensa. Será porque tampoco me entero muy bien cuando hablan varias personas a la vez, ni tengo voz para hacerme entender entre el ruido de fondo. Afortunadamente tampoco tengo una vida social intensa.

4 comentarios:

  1. Mejor irse pronto si una prefiere irse :)

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  2. Si se puede, porque a veces no se puede.:) Un beso.

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  3. Ay, esa timidez. A mí me pasa algo parecido, pero intento (muchas veces no lo consigo) luchar contra eso.

    Bueno, ahueco el ala ;-)

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Espero vuestras opiniones siempre que vengan con educación y respeto.