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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña

lunes, 22 de diciembre de 2014

Caer en saco roto

Como he comentado últimamente, hace diez años yo me sentía muy satisfecha de la forma en que había cuidado de mis hijos, con mucha dedicación y cariño. Últimamente pienso que quizás estaba equivocada. Tengo un vecino con dos chicos gemelos de veintitrés años a los cuales no les hizo ni caso durante su infancia. Quiero decir que, estaban siempre con la abuela o con la cuidadora porque ambos padres trabajaban hasta tarde. Hoy son universitarios, practican kárate y uno al menos toca la guitarra. Son responsables, trabajadores y muy independientes. De hechos sus padres se han ido una temporada a Alemania y los han dejado en su casa solos.

Confieso que yo solía criticar a mis vecinos por lo dejados que según yo tenían a sus hijos. Ahora pienso que mis años de atención exclusiva a mis hijos cayeron en saco roto. Es decir, que apenas quedó nada de todo mi interés y mis esfuerzos. Como suele ocurrir apenas se acuerdan de su infancia. La pequeña no recuerda ni los viajes que hicimos juntos. Pero sobre todo, no quedó casi nada de mis consejos, de las conversaciones que teníamos, de los ratos juntos sin hacer nada especial. Esa comunicación, que yo juzgaba tan importante, acabó nada más en un conjunto de fotografías que ahora repaso mientras me pregunto dónde me equivoqué.

4 comentarios:

  1. Qué triste Susana, no pienses eso, de alguna forma habrá quedado en tus hijos toda tu dedicación, todo tu esfuerzo. Yo creo que todavía son jóvenes, tal vez en unos años sean conscientes de lo mucho que has hecho por ellos. Yo hasta que no he sido madre no he valorado a mis padres como se merecen, incluso les "he perdonado" errores, ahora los entiendo más que nunca.

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  2. Pero Susana, si tus dos hijas van bien en la escuela, y los tres son buenas personas, con seguridad tiene que ver con la atención y la educación que les diste. No creas que porque no piensen como tú, o no actúen conforme tú quisieras, se borró todo lo que hayas dicho. Eso se guarda a veces, y se saca, digamos, cuando es necesario; a veces aflora en otra edad. Ahora yo, con 34, apenas "uso" algunas cosas que dijeron mi abuela o mi madre; hace quince años, para qué iba a querer yo lo que dijera más persona que yo misma, o el hombre que me impresionaba... pero una crece.

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  3. A veces cuesta entender que son libres, que tienen gustos y opiniones diferentes a los nuestros, que habiéndolo hecho lo mejor posible no hagan lo correcto o lo que nosotros esperamos…y encima hay que quererlos tal cual. Pues sí, puede pasar todo esto independientemente de que lo hayamos hecho muy bien y hayamos dedicado media vida a ello…pero, tal como dice Silvia nada cae en saco roto…tarde o temprano se despierta aquel consejo que les dimos o el ejemplo que han ido viendo, quizá más tarde de lo que nos gustaría. Eso sí, el amor que hemos puesto nunca está de más. Un fuerte abrazo.

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  4. Gracias por vuestras palabras de apoyo. Besos.

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Espero vuestras opiniones siempre que vengan con educación y respeto.