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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña

martes, 2 de julio de 2013

Nosotros en los ochenta

La famosa generación del baby boom de los años sesenta crecimos y nos tocó de lleno la década de los ochenta con todo lo que implicaba. Aquella explosión de libertad y libertinaje fue muy fecunda a nivel artístico. Yo sigo pensando que entonces se hizo la mejor música rock y pop de la historia. Pero también tuvo su lado oscuro especialmente a causa de la heroína que se llevo media generación por delante. Los que ahora somos cuarentones, fuimos parte de ese fenómeno y nuestros hijos cargan con las consecuencias. En algunos casos por estar ya resabiados de todo y en otros por convivir con unos padres que nunca superaron la adolescencia.

El caso es que a todos nos ha costado poner límites a nuestros hijos porque resulta duro decirles que no hagan lo que tú si hiciste. Si bebíamos desde los quince años y fumábamos e íbamos con chicos, o chicas, no es fácil ahora explicar que eso  no es aconsejable. Lo que ocurre es que yo al menos siempre tomé todo con moderación. Si me pasé con el alcohol nunca fue a propósito sino por descuido. Ahora salen directamente a emborracharse. La diferencia está en que nosotros sabíamos que eso estaba mal y por tanto procurábamos controlarnos. Ahora todo es normal, beber, drogarse y acostarse unos con otros. Se ha perdido la proporción. Ahí está la diferencia.

15 comentarios:

  1. He sabido que el problema de la heroína en las ciudades de España "echó a perder" la vida de muchos jóvenes, como también fue en algunos lugares de Estados Unidos una década antes.

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    1. En algunas zonas de España se llevó a varios hijos de cada familia como una plaga bíblica. Un beso.

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  2. Pertenezco a la generación del baby boom, soy una mamá cuarentona, que creció viendo los sábados por la mañana a Kiko Veneno y Alaska. La música española de los 80 es mi música, es la que me gusta escuchar y cantar a todo grito en la intimidad del coche y es la banda sonora de nuestras fiestas en casa.
    Pero por suerte, tuve unos padres que me pusieron límites, límite a la hora de salir, límite a la hora de llegar, con quién iba e incluso dónde.Sí, tuve que inventar excusas por no llegar a tiempo a casa. Sí, alguna vez bebí más de lo aconsejable, pero salía a pasarlo bien, a reir, a bailar y a veces bebías algo, no siempre y no con el único fin de emborracharte, como hace ahora una parte de la juventud.
    A mis hijos siempre les he puesto límites y se los seguiré poniendo.

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    1. Yo también intento poner límites, pero ahora el ambiente está en contra y cuesta mucho más que te hagan caso. Un beso.

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  3. Susanita hermosa entrada, se te quiere, besos <3

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  4. He llegado a noventa seguidores! Bienvenido Moisés. Besos.

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  5. Sin duda tuvimos la mejor música...de hecho es la única que me sigue moviendo el esqueleto solo oir el primer acorde!!!!
    Estoy contigo que hoy es muy, muy, muy difícil poner límites, pero hay que ponerlos! doble esfuerzo, triple paciencia y lo que haga falta... nada cae en saco roto!
    Besos, pero no muchos porque aún eres cuarentona, envidia!

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    1. Bueno, yo no puedo hablar porque he tenido resultados muy diferentes con mis tres hijos. Un beso.

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  6. Yo creo que el hecho de haber vivido determinadas cosas que no queremos que nuestros hijos hagan no debería ser un impedimento para poner límites, al contrario, sabemos mejor que nuestros padres de que va todo, podemos estar más en guardia y la verdad, nuestros hijos no tienen porque estar informados de lo que nosotros hemos hecho o dejado de hacer. Otra cosa es que quizás nos sentimos nosotros mismos deslegitimados, o inseguros, y que somos muy blandos, y todo lo que nos rodea no ayuda.
    Aquí en España si fue la época mejor para la música, desde luego.
    Besos

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    1. Me siento un poco hipócrita la verdad diciendo ciertas cosas, pero es que sé que es lo mejor para ellos. Un beso.

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  7. Hola Susana, lo primero es felicitarte por los 90 lectores que siguen tu blog :D Ahora mi opinión. Creo que nosotros como padres tenemos la misión de entregarles a nuestros hijos aquellos valores que son fundamentales para que ellos puedan llegar a ser buenas personas. Independiente de la época en la que nacimos, muchos pudimos cometer errores, muchos probablemente tuvimos excesos, pero lo importante es que nuestros hijos sean mejores de lo que nosotros fuimos, contándoles acerca de nuestras faltas, mostrándoles el camino correcto, dándoles las herramientas necesarias para que puedan desarrollarse de la mejor manera posible. Que tengas una buena semana, un abrazo.

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    1. De eso se trata precisamente, de intentar evitar que comentan los mismos errores, pero supongo que es inútil y tal vez contraproducente. Un beso.

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  8. Creo que las cosas están poco más o menos que antes, lo que ocurre es que ahora somos nosotros los que lo sufrimos y nos parece peor, simplemente.
    Besazo

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    1. Bueno, como he dicho yo creo que la diferencia está en que nosotros éramos conscientes de que aquello no era bueno. Ahora el límite entre el bien y el mal está difuso. Un beso.

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Espero vuestras opiniones siempre que vengan con educación y respeto.