Páginas vistas en total

Nubes sobre el Mar

Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña

sábado, 4 de febrero de 2012

Políticamente incorrecta

Vivimos en una sociedad cohibida, tal vez porque estamos hartos de la violencia y procuramos evitar cualquier tipo de altercado por todos los medios. Pero de ahí a suponer que toda ley que aprueba el gobierno de turno supone una verdad absoluta e indiscutible, hay un abismo. Que algo sea legal no quiere decir que sea positivo en sí mismo, sino que ha existido en un momento dado una mayoría parlamentaria que lo ha aprobado, o a veces ni eso. Porque cuando Aznar por ejemplo decidió apoyar la guerra de Irak lo hizo consciente de que una gran mayoría de sus electores estaban en contra; yo entre ellos. Quiero decir que no se puede endiosar la democracia como si fuera infalible.

Asimismo, tener un amigo o un conocido de confianza no significa que tengas que darle la razón automáticamente en todas sus palabras y sus acciones. Un amigo de verdad te dice que lo piensa, con cariño y respeto, pero no se calla, porque supone que lo hace por tu propio bien. Lo que pasa es que ahora vivimos relaciones superficiales a todos los niveles y nadie se atreve a opinar, por miedo a que le consideren un extremista, un enemigo de la paz o algo peor. Se ha impuesto una ideología de lo políticamente correcto que impide cuestionar algunos temas, incluso aunque una mayoría de la población no esté de acuerdo con ellos. Pero el problema es que el que no da su opinión es como si no existiese.

18 comentarios:

  1. ...de hecho la expresión "políticamente correcto" se ha hecho demasiado habitual para "protegernos" de lo que pensamos. Sí, extrañamente demasiado habitual ...

    ResponderEliminar
  2. Yo creo que es una expresión que no trae nada bueno. Un beso.

    ResponderEliminar
  3. Pues totalmente de acuerdo. Yo tenía una amiga de toda la vida, a la que la dije cuatro verdades y prácticamente ha dejado de hablarme. Creo que actúe bien, pero ella lo ha decidido así. Besos
    Ana

    ResponderEliminar
  4. Yo también tenía una amiga de siempre que un día me llamó para quedar y yo no podía (tenía médico con mi hija) y creo que no me lo ha perdonado nunca. La gente es muy extraña. Un beso.

    ResponderEliminar
  5. La diferencia entre lo legal y lo moral es el centro de la cuestión. Las leyes legislan. La moral diferencia los actos humanos en buenos o malos. No son lo mismo. La ley, si es justa, da a cada uno lo suyo... pero, ¿quiero yo lo mismo que tú?, ¿necesito lo mismo?...

    Lo políticamente incorrecto existió siempre; varía su contenido según qué coordenadas sean las que mueven la sociedad en la que vivimos. Coordenadas generadas a su vez por una mayoría que se ve más, pero que ha de respetar la convivencia _y hacerla posible_ con las minorías y que estas no se vean anuladas y sin posibilidad. Evidentemente, la mayoría no ha de ser magnificada, ser mayoría no la exime de errores. Garrafales errores. La historia tiene evidentes muestras de ello. Pero tampoco ser minoría nos abala como poseedores de la absoluta verdad por muy seguros que estemos de estar en el lado verdadero de la existencia.

    Las minorías tienen el derecho (y la obligación)de hacerse oír, respetar y tienen que tener la posibilidad de acceder al ejercicio político. Eso es la democracia, la convivencia de las ideas. EL ARTE DE LO POSIBLE. Y desde luego perfecta no es.

    La libertad comienza necesariamente en ese meollo de la diversidad. En el respecto a la opción de los otros. Una ley legisla, pero no siempre obliga. A veces es sólo una posibilidad, nada más. Esa ley es la que la sociedad puede convertir en absolutamente innecesaria. Hagamos que esas leyes injustas, que nos rechinan en el alma, esas que en la diferencia de lo moral y lo legal se llevan por delante del derecho fundamental de todo hombre, la vida, bien, pues hagamos que esas leyes sean innecesarias. Porque mientras un ciudadano se acoja a su derecho a ejecutar lo que la ley le permite, significa que en algo, nosotros que tenemos la verdad, estamos dejando un hueco...

    ¿Estamos dispuestas las minorías a hacerlo posible? Lo tenemos difícil, pero lo que sería absolutamente injusto es que una minoría impusiese a la mayoría nuestras leyes, por mucha verdad que creamos hay en ellas.

    Por lo demás, nadie nos quita el derecho a decir lo que pensamos, actuar, general movimiento social... eso es lo que tiene una democracia. Que las minorías tenemos voz. Ser políticamente incorrecto, si no es un modo de ser superficial cuya realidad sólo sea el palabrerío, puede llevar a la sociedad en la que vivimos a mayores cuotas de humanidad. Pero sólo si actuamos, porque de boquita somos todos muy listos. Yo la primera.

    Espero haberme explicado bien sin generar susceptibilidad. Gracias por este espacio.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  6. interesante disertación sobre la sinceridad de los amigos y de las sociedades. Yo creo que la verdadera naturaleza de las personas es demasiado cruel, envidiosa, destructiva, las capas que tiene que poner el ser humano para parecer "Bueno" son cada vez más espesas. Ahora la capa es tan dura como el cemento. Nadie se moja y no se mojan porque temen recibir la verdera crueldad, esa que le cruza por los pensamientos a todos, pero no se atreven. Hay demasiada sinceridad en nuestros pensamientos pero poca en nuestras bocas, saludos.

    ResponderEliminar
  7. ah, por cierto, Susana, a mi me ha pasado lo mismo, pero con varias amigas. Por mucho tiempo pensé que era yo, pero luego de tanto pensarlo, me di cuenta que tal vez mi vida inconscientemente les hacía recordar sus propios fracasos. Esa fue mi última conclusión y me quedé contenta con ella.

    ResponderEliminar
  8. Ana. Te agradecería que no hicieras comentarios tan largos porque no tengo mucho tiempo para leerlos. El caso es que hoy en día sucede algo muy extraño: que un público la gente defiende unas ideas, mientras luego en privado resulta que no están de acuerdo con ellas. En nombre de la libertad aceptamos cosas que atentan contra nuestra conciencia. Un beso.

    ResponderEliminar
  9. Tarántula. Sí, tal vez sea que la gente tiene miedo de la crueldad de los otros, ahora que contestar con educación se ha convertido en algo poco común. También hay algunos que no tienen resistencia a la adversidad y pretenden que les digan que todo va bien aunque no sea cierto. Un beso.

    ResponderEliminar
  10. Y tiene que ser posible opinar siempre que se haga con respeto!!bss

    ResponderEliminar
  11. Siempre he sido políticamente incorrecta, así que adoro la incorrección y huyo de la ortodoxia.

    Siempre opino, aunque sepa que me vayan a mirar "raro", aunque también hay momentos en los que uno, por mucho que le pese, tiene que callar y esperar ocasión más propicia; depende del momento y de la situación. A veces el silencio es más elocuente que una retahíla de palabras.

    ResponderEliminar
  12. Uff... no había visto la extensión de mi comentario, lo escribí con prisa, y realmente de comentario tiene nada. Mil perdones. Tocabas un tema muy interesante.

    Gracias.

    ResponderEliminar
  13. Modestino. Yo también.
    Winnie. El que calla otorga, ya sabes.
    Besos.

    ResponderEliminar
  14. Zambullida. Yo me callo sólo si no están en juego mis principios irrenunciables.
    Ana. No hace falta que te disculpes. Gracias.
    Besos.

    ResponderEliminar
  15. En eso estaba yo pensando... en dar mi nombre. Empecé mi vida bloguera enfrentándome a los proetarras y desde entonces no he vuelto a poner mis apellidos en ningún sitio.

    ResponderEliminar
  16. Cada uno tiene su opinion. Mientras estos de manifiesten con tacto y respeto, y en el momento adecuado, creo no hay problemas. La prudencia es vital en estos casos.

    ResponderEliminar
  17. Marilyn. El problema es que yo creo que hay opiniones no respetables, como el antisemitismo, por ejemplo. Un beso.
    Estimado anónimo. Ya he dicho muchas veces que no miro lo que me mandan, por tanto es imposible que sepa cuál es su título.

    ResponderEliminar

Espero vuestras opiniones siempre que vengan con educación y respeto.