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Nubes sobre el Mar

Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña

martes, 9 de abril de 2013

La buena educación

El otro día mi hija estaba comiendo en una convivencia con sus compañeros, cuando les pusieron una paella delante y le preguntaron qué quería. Ella contestó que le gustaba todo, y la señora le dijo: qué niña tan bien educada. Cosa que me llena de orgullo como madre suya. No es que en mi casa ahora se coma de todo, la verdad, porque a mí me sientan mal la verdura y las legumbres; pero, cuando mis hijos eran pequeños me puse como obligación acostumbrarlos poco a poco a todos los sabores. Así que en casa han comido de todo, aunque unas cosas les gusten más y otras menos. Bueno, de todo, menos riñones y sesos, que yo no los puedo ni ver...

Sin embargo, esto que a mí me parece tan normal no sucede igual con sus compañeros de clase, que rechazan sistemáticamente todas las verduras y la mayoría de los pescados. Es una cuestión muy seria porque va su salud futura en juego. Como les suelo decir, el cuerpo cuando eres joven aguanta cualquier cosa, pero luego te pasa la factura. En mi casa, nunca se ha tirado comida; lo que sobra lo tomamos en las cenas. Ocurre igual con toda la educación que les hemos dado. La ropa se utiliza hasta que no sirve y sólo les damos caprichos en ocasiones especiales. Ahora alguno dirá que soy una tirana. Bueno, hasta ahora no se me han quejado y en cambio les felicitan fuera de casa.

14 comentarios:

  1. Pues a mí me parecen unas normas la mar de sensatas. Enhorabuena

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  2. Cuando fuera de casa les dicen esas cosas nosotros como padres nos sentimos orgullosos y ellos en ese momento se dan cuenta que sus padres hemos hecho con ellos lo correcto porque también les gusta sentirse valorados frente a los otros.
    Besinos

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  3. No me parece que seas una tirana, yo me vuelvo loca con los crios en el cole que no comen de nada... Creo que es un favor que le haces a tus hijos.

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    1. Pienso que es importante que conozcan otros sabores. Fíjate si acaban viviendo en el extranjero como tú... Un beso.

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  4. Bueno, mi hija es una maleducada en casa, por suerte fuera es supereducadita, menos mal.
    Respecto a la comida en casa siempre ha habido una norma, había que probarlo todo antes de rechazarlo, y no importaba la cantidad que se comiera sino que se comiera variado y de todo, con cuatro excepciones como en toda casa, que son asumibles.
    Después de lo que sudé y me costó, ahora a los 12 se me pone señorita y empieza a rechazarme alimentos y a gruñir por todo, yo no entiendo nada, creía que las buenas costumbres una vez se cogían no tenían marcha atrás, a estas alturas empieza con que no quiere fruta y otras cosas ¿Alguien tiene una explicación?
    Tu frase: "el cuerpo cuando eres joven aguanta cualquier cosa, pero luego te pasa la factura" la tengo en la boca el día entero, porque además es cierto, luego de adultas se notan las carencias.
    Besitos

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  5. La verdad es que podría decirte que con enseñarlos basta, pero sería mentira porque a mí los dos mayores también me rechazan algunas comidas ahora que antes se comían sin problemas. Pero yo creo que eso es la adolescencia, tardía, que tienen y más adelante volverán a comer de todo. Porque lo que te ha gustado es difícil que te deje de gustar. Pienso que es un poco protestar por protestar.
    Sin embargo, el mayor sí me preocupa que ya no toma fruta ni leche y me temo que su salud se perjudique. Un beso.

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    1. No te apures por la leche, si come quesos :)

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    2. Te cuento cómo me fue. Fui una niña en extremo melindrosa con la comida, pero de verdad; siendo adulta, había muchísimas cosas que no había probado. Era así, por supuesto, porque me lo consentían todo. Cuando empecé a comer fuera de casa, sufría, porque sí estaba bien educada, así que no iba a poner malas caras ni a rechazar lo que me estaban ofreciendo, ¡pero como sufría! A veces la "mamá" en cuestión lo notaba y me cambiaba la comida por otra cosa, a veces me hacía lo tonta que podía lo más disimuladamente posible. Cuando me casé, la cosa cambió, primero que nada por economía. Y porque mi marido y su familia comían como la gente normal, y empecé a probar. ¡El mundo de cosas que me había perdido! Así que sí, pasé apuros por no comer de todo; sí, me perdí de cosas buenas; pero, la verdad, como suele pasar, cuando tuve que adaptarme, me adapté :)

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    3. Tampoco come quesos, yogur de vez en cuando. Yo también pienso que el que no come de todo se está perdiendo un mundo de experiencias nuevas porque la comida también es un placer de los sentidos. Un beso.

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  6. De tirana, nada.
    Unas normas de sentido común y muy normales.
    La adolescencia les hace rechazar cualquier cosa que sospechen que tu valoras.
    Rechazarían la fuente de la eterna juventud, solo que para darte en la cabeza. Luego cuando pasan los años, ellos mismos dicen que no entienden porqué no comían tal cosa en aquella época. :)
    Besazo

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    1. Es cierto, pero me temo que algunos niños que ahora no comen de nada cuando sean adultos tampoco cocinarán en su casa verduras ni pescado y su salud entonces sí se va a resentir seriamente. Un beso.

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  7. No eres una tirana. Simplemente has sabido educar a tus hijos sin consentirles ni pasar de ellos, poniéndoles normas pero dándoles amor.
    Besos
    Ana

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    1. Me gustaría poder decir que el resultado es óptimo. Un beso.

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  8. Te entiendo perfectamente a mi me pasa lo mismo. Yo veo a madres mucho mas permisivas que tiene hijos que son verdaderos monstruos, caprichosos, gritones, arrogantes...

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Espero vuestras opiniones siempre que vengan con educación y respeto.