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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña

martes, 19 de febrero de 2013

Misericordia

Lo malo que tiene conocer a las personas es que se empieza descubriendo lo malo, digamos que salta a la vista, pero cuesta más encontrar una justificación. Durante muchos años yo vivía con rabia, la verdad, por tantas cosas malas que pasan en el mundo y tanta gente que las comete y no se siente culpable. Sin embargo, hace relativamente poco empecé a desarrollar la compasión, no sólo hacía las víctimas sino también hacia los verdugos. Porque la persona que hace el mal no es intrínsicamente malvada. Es la primera que sufre por sus acciones. Tal vez no sea consciente de ello, pero su manera de actuar influye en su vida de forma decisiva.

Últimamente me he fijado en cuanta gente va por la calle con cara de pocos amigos y son realmente infelices aunque no tengan motivos graves para serlo. Se trata de que han puesto su felicidad en el dinero, el poder, la satisfacción personal... y cuando las cosas les fallan sufren por ello, piensan que el mundo está en su contra, buscan culpables donde no los hay. Hay muchas personas que son víctimas de si mismos, de la educación que han recibido, de la influencia de los medios de comunicación. De este modo se dejan llevar por razones e intereses que no comprenden. Es difícil que puedan buscar su camino si ni siquiera saben de que se han perdido.

A lo largo de estos años he llegado incluso a entender las razones de los terroristas y los genocidas; aunque naturalmente es no significa que no piense que tienen que pagar por sus acciones. Cada cual es producto de sus propias circunstancias y a menudo no puede hacer mucho por cambiarlas. Es difícil llegar a comprender una situación cuando ni siquiera tienes conocimiento de ella. Así sucede con los que critican la Iglesia sin conocerla. También hay emociones muy destructivas, como son el rencor, la envidia, la soberbia o la avaricia que son capaces de nublar la razón de quien las sufre. Ahora por fin comprendo la frase de: odia el pecado, pero no al pecador.

13 comentarios:

  1. Te admiro y te envidio, de forma sana si es que la envidia lo puede ser, gozo de gran empatía por los que sufren pero muy poca comprensión hacia los verdugos, no soy capaz, puedo entender y sentir que han sufrido pero no les legitima para hacer sufrir al prójimo, es más, deberían comprender más todavía lo que provocan.

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  2. El secreto está en cambiar la ira por lástima. Pobrecito el diablo que no ve la cara de Dios. No sé cómo lo he hecho pero lo he conseguido. He vencido al rencor, o eso espero. Un beso.

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  3. Uy Susana es que muchas veces el pecador es un pobre desgraciado!!!! un besote

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    1. Desde luego y lo peor es que no sabe. Un beso.

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  4. Te felicito por tu logro. La compasión es una de las virtudes que conducen a la felicidad.


    un abraxo!

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    1. Desde luego otorga una paz difícil de conseguir de otro modo. Un beso.

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  5. Así obra el amor. Así se hace la paz.

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    1. Que comprenda a los culpables no significa que esté dispuesta a admitirlo todo. Es una cuestión aparte. Un beso.

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  6. Fíjate que a mí me ha ido pasando un poco al revés, siempre me ha sido tan sencillo entender las motivaciones de los demás hasta cuando han actuado mal, que llegó un momento en que me sentí un poco prima, sobre todo cuando fui comprendiendo que conmigo no era tan flexible, ni yo misma ni los demás, y sin darme casi cuenta, he ido cambiando y volviéndome más dura e inflexible, no sé si es bueno o malo, si he evolucionado o involucionado, pero me cansé de comprenderlo y justificarlo casi todo.
    Besos

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    1. Creo que yo ya estoy de vuelta. Tuve una juventud muy comprensiva, una edad madura muy crítica, y ahora he vuelto a mi estado natural. Lo de sentirse una prima es inevitable.:) Un beso.

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    2. Vale, entonces yo voy por la segunda fase, todavía me queda camino

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  7. Pues yo no entiendo a los asesinos, puedo llegar a comprender lo que sienten, pero no entenderles, no sé si me explico. Llegar a no sentir empatia por otro ser humano, es algo horrible.
    Besos
    Ana

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    1. Yo creo que lo entiendes pero no lo comprendes. Me pasa lo mismo. Un beso.

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Espero vuestras opiniones siempre que vengan con educación y respeto.