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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña

lunes, 17 de marzo de 2014

La educación de los niños

Fue uno de los primeros temas sobre los que escribí cuando todavía yo tenía tres niños bien educados que eran la envidia de la vecindad. Luego llegó la adolescencia y la verdad es que ya no puedo presumir tanto, pero supongo que mis consejos siguen siendo válidos. El otro día estuve en una cafetería donde un niño de unos seis años no paraba de chillar, tirarse por el suelo y trepar a todas las sillas. Ahora los llaman niños hiperactivos. En mis tiempos eran niños revoltosos generalmente mimados por sus padres. Yo he conocido muchos casos parecidos y siempre han sido consecuencia de no haberlos educado en su momento. Vamos, que el problema se veía venir.

Porque a un niño hay que empezar a ponerle normas antes de los tres años. No vale criarlo como un animalillo salvaje y luego pretender que él sólo se adapte a la sociedad. A los niños hay que enseñarlos a quedarse quietecillos un rato dibujando por ejemplo o recortando revistas. También es importante que entiendan que en el cine no se habla ni se molesta a los demás. Es fundamental que aprendan a no interrumpir las conversaciones ajenas. Y todo ello no les va a suponer ningún trauma. Al contrario, cuanto antes asuman un comportamiento normal, menos problemas tendrán luego para adaptarse al colegio y las obligaciones familiares.

14 comentarios:

  1. Esos niños revoltosos y ruidosos pueden ser una verdadera molestia. Dan ganas de jalar las orejas a sus papás.

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  2. Estoy de acuerdo contigo, Susana, la educación y la enseñanza debe venir desde pequeñitos, hay que saber decir no a muchas cosas antes de darles un capricho.

    Besos apretaos

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    1. Si no luego es tarde y ya no funciona. Un beso.

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  3. La hiperactividad real es un verdadero problema, si bien ahora a todo se le etiqueta cuando no es más que una total negligencia de los padres, a los niños mientras los dejen arde Roma.

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    1. Yo no creo en la hiperactividad, la verdad, aunque varios sobrinos míos han sido tratados. Un beso.

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  4. El tema de los niños en lugares públicos es una cosa de respeto. Yo tengo el mismo derecho a disfrutar del sitio donde estoy que los padres que han decidido disfrutar y dejar que los críos se dediquen a confundir el sitio con un parque.
    Es terrible.
    Besazo

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  5. Es como lo de llevar niños pequeños a misa. Si no saben comportarse, no los lleves. Un beso.

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  6. Parece mentira lo bien que nos sabemos la teoría, pero como estamos. Abundan los niños maleducados. Y los padres permisivos que no aceptan ni siquiera ayuda de educadores.

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    1. Precisamente las teorías modernas tienen mucha culpa de lo que pasa. Un beso.

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  7. Totalmente de acuerdo, la educación de los niños debe impartirse en casa, y soy de las que si no sabes tener a tu hijo en un restaurante sin molestar no le lleves. A ver, por qué yo voy a tener que aguantar a un niño porculero molestándome toda la cena, yo que he dejado a los míos con sus abuelos o niñera para disfrutar de una cena tranquila sin niños, que no, que no.
    Besines

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    1. Desde luego, tendrían que hacerte rebaja si no puedes disfrutar de tu cena tranquila, o cobrarles más a ellos. Un beso.

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  8. La hiperactividad no sirve de excusa, ésto es mala educación y punto. Un niño hiperactivo balanceará los pies sin parar, jugará con el tenedor y pondrá de los nervios a los de su propia mesa, pero nada más. Pero claro, los papás deciden que como es hiperactivo, o ellos han decidido diagnosticarlo así, puede ir a molestar al resto y no hay que ponerle normas, no sea que se traumatice, y ésto no es así.
    Mi hija no era movida, no tuve que hacer grandes esfuerzos en ese sentido, lo suyo era que le hicieran un hueco y dormirse encima de la mesa, pero por ejemplo en el Supermercado o de tiendas era un coñazo, no para los demás, sino para mí. Solución: iba sola y no la llevaba, e ibamos siempre a los típicos restaurantes más familiares, donde había espacios para jugar y más niños. Con ésto quiero decir que tratábamos de adaptarnos a condiciones donde la niña no se agobiara, a veces hay que buscar un punto intermedio porque tampoco podemos pretender que sean adultos enanos, basta con no llevarlos a un restaurante con parejitas frente a una vela y las mesas pegadas una a otra, sino a lugares más ruidosos, con espacio y más de familias con niños.
    Si a mí me llega a avergonzar una sola vez no vuelvo a sacarla hasta que se civiliza, me ponen los pelos de punta esas cosas.
    Besos

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    1. Yo también los llevaba al burger cuando eran pequeños pero sabían estarse quietos cuando hacía falta. En cambio cuando venían los sobrinos a casa aquello parecía la jungla. Un beso.

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Espero vuestras opiniones siempre que vengan con educación y respeto.