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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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miércoles, 4 de junio de 2014

De tal palo tan astilla

Éste también es uno de mis refranes habituales. El significado está claro, que los padres se suelen parecer a los hijos. Antes era algo muy evidente. Ahora ya no está tan claro. Con la ideología de género se considera pareja y familia cualquier tipo de relación entre varias personas. Ahora ya no se sabe si el hijo es de ambos, de uno de ellos o de ninguno; lo cual para los niños es una fuente de futuros traumas, como en el caso de Paris Jackson. Los hijos que no encuentran sus referencias genéticas en sus padres ni en el resto de sus familias se sentirán siempre fuera de lugar y desubicados en el mundo. Eso lo sabe cualquier psicólogo.

Si ya es complicado criar a tus propios hijos, incluso aunque te veas reflejado en su aspecto y en sus actitudes, tratar de educar a un niño con el que no tienes nada en común es convivir con un desconocido. No digo que no se pueda y siempre sería un mal menor si el niño resulta ser huérfano. Pero no es una situación aconsejable o preferible pudiendo elegir. Lo que me parece terrible es que haya personas que venden su propio material genético, óvulos o espermatozoides. Parece que no se dan cuenta de que están vendiendo a sus propios hijos a los que nunca llegarán a conocer. Por no hablar de los posibles problemas de consaguinidad futuros.

martes, 23 de abril de 2013

Selección natural

Recuerdo que cuando era jovencita hubo un momento en que pensé que no debía casarme ni tener hijos, debido a la posibilidad de transmitir mis múltiples dolencias. En otras palabras, que estoy mal hecha. No sé cómo fue que abandoné esa idea. Me pareció una tontería. Y han tenido que pasar casi cincuenta años para darme cuenta de que tenía razón. Cuando veo a mi hija pequeña, que todos los días se encuentra mal o le duele algo me siento realmente culpable. También cuando me doy cuenta de que no estoy a la altura y no puedo hacerme cargo siquiera de mis obligaciones. Tenía que haber seguido mi primer pálpito y haberme quedado soltera.

Sin embargo, el problema empezó mucho antes. Cuando estuve a punto de morir a los seis meses (realmente estuve muerta), la naturaleza simplemente estaba haciendo su trabajo de selección natural. Fui una niña enfermiza y ahora soy asidua a los médicos. Los ejemplares débiles no deben salir adelante. Si hubiera nacido en otro momento u otro lugar esa ley se hubiera cumplido. En ese fatídico minuto yo estaba donde tenía que estar. Creo que alguien cometió un error por ahí arriba. Ya sé que está feo que diga eso siendo creyente porque es tanto como dudar del designio divino, pero me temo que sigo pensando lo mismo, aunque no quiera.