Se refiere a no decir nada. Es lo que suelo hacer yo habitualmente cuando me encuentro en situaciones desagradables. Hombre, si hay un claro perjudicado entonces no me callo, pero si no se sabe si es peor el remedio o la enfermedad, prefiero quedarme callada. Claro está que eso me va minando por dentro y a veces pienso que está en el origen de todas mis dolencias físicas y psicológicas. Afortunadamente tengo esta página para soltar algunos pensamientos, pero hay cosas demasiado personales que no creo que deba contar tampoco aquí. De manera que tengo problemas enquistados por no decir oste ni moste.
La cuestión es que realmente da igual lo que digas o lo que hagas si cuando vamos a mirar se nos ha pasado la vida. Las personas con las que tuvimos cuitas ya han muerto o son completamente distintas, o son iguales pero ya no van a cambiar tampoco. Al fin y al cabo, como digo siempre, si de nosotros no van a quedar con suerte más que un par de fotografías. Tanto afán por conocer gente, por acumular cosas, para qué, para ser el más popular del cementerio. Como dice la Biblia: de qué te sirve ganar el mundo si pierdes tu alma. Y aún respecto de eso tampoco las tengo todas conmigo... Así que mejor seguir callando y no complicar más las cosas.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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sábado, 11 de abril de 2015
martes, 23 de abril de 2013
Selección natural
Recuerdo que cuando era jovencita hubo un momento en que pensé que no debía casarme ni tener hijos, debido a la posibilidad de transmitir mis múltiples dolencias. En otras palabras, que estoy mal hecha. No sé cómo fue que abandoné esa idea. Me pareció una tontería. Y han tenido que pasar casi cincuenta años para darme cuenta de que tenía razón. Cuando veo a mi hija pequeña, que todos los días se encuentra mal o le duele algo me siento realmente culpable. También cuando me doy cuenta de que no estoy a la altura y no puedo hacerme cargo siquiera de mis obligaciones. Tenía que haber seguido mi primer pálpito y haberme quedado soltera.
Sin embargo, el problema empezó mucho antes. Cuando estuve a punto de morir a los seis meses (realmente estuve muerta), la naturaleza simplemente estaba haciendo su trabajo de selección natural. Fui una niña enfermiza y ahora soy asidua a los médicos. Los ejemplares débiles no deben salir adelante. Si hubiera nacido en otro momento u otro lugar esa ley se hubiera cumplido. En ese fatídico minuto yo estaba donde tenía que estar. Creo que alguien cometió un error por ahí arriba. Ya sé que está feo que diga eso siendo creyente porque es tanto como dudar del designio divino, pero me temo que sigo pensando lo mismo, aunque no quiera.
Sin embargo, el problema empezó mucho antes. Cuando estuve a punto de morir a los seis meses (realmente estuve muerta), la naturaleza simplemente estaba haciendo su trabajo de selección natural. Fui una niña enfermiza y ahora soy asidua a los médicos. Los ejemplares débiles no deben salir adelante. Si hubiera nacido en otro momento u otro lugar esa ley se hubiera cumplido. En ese fatídico minuto yo estaba donde tenía que estar. Creo que alguien cometió un error por ahí arriba. Ya sé que está feo que diga eso siendo creyente porque es tanto como dudar del designio divino, pero me temo que sigo pensando lo mismo, aunque no quiera.
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