Páginas vistas en total

Nubes sobre el Mar

Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña

domingo, 14 de agosto de 2011

Nostalgia

No lo puedo evitar. Es verano, estamos de vacaciones. He ansiado con fuerza estos momentos. Intento ser feliz y disfrutar pero mi recuerdo regresa a ratos a casa de mis padres, sabiendo que ellos no pueden ya salir de vacaciones; apenas pueden salir de casa, se encuentran mal y yo no puedo hacer nada. Me repito a mí misma que no es mi culpa y que mi lugar está junto a mi marido y mis hijos, pero me cuesta. No me parece justo que a mis 45 años tenga ya unos padres ancianos y desválidos. Sin embargo, podría ser peor, podría ser huérfana. Por desgracia, mucha gente muere joven por accidentes o enfermedades. Sé que no tiene sentido sentirme así, pero no lo puedo evitar. A veces siento que debería estar con ellos, aún sabiendo que no serviría de nada.

Veo familias en la playa que viajan con los abuelos y los nietos. La verdad es que yo también lo hice alguna vez cuando mis hijos eran pequeños. Ahora es imposible. Los miro con nostalgia, a pesar de que yo siempre he preferido viajar de forma más independiente. Esas relaciones multigeneracionales provocan muchas tensiones también. Pero, ahora que ya no podemos, todo parece de color de rosa. Es cierto aquello de que aprendes a valorar lo que tienes cuando lo pierdes. La vida es así. Mis padres han disfrutado una larga existencia sin muchos contratiempos. Yo tengo ahora que procurar que mis hijos atesoren buenos recuerdos. No puedo dejarme llevar por la nostalgia de lo que pudo haber sido. Realmente, necesito todavía psicoterapia.

9 comentarios:

  1. Las vacaciones muchas veces nos enfrentan a los recuerdos. De nuestro pasado de los que dejamos en el camino. Pero creo que es bueno recordar siempre que se mire adelante. Un saludo

    ResponderEliminar
  2. Entiendo tu nostalgia, pero la vida es la que es, para ti y para todos. Lo mejor es aceptar lo que tenemos; ésa es mi experiencia.

    Siento lo de tus padres, Susana.

    ResponderEliminar
  3. Querida Susana...perdi hace 10 años a mi padre...mamá le siguió 7 años después....Afortunadamente aún los tienes...cuando se te van...tu corazón se queda huérfano, pero a mi me tranquiliza saber que "están bien donde están y me cuidan" Un gran beso

    ResponderEliminar
  4. Concha. Es cierto. Hay que mirar adelante.
    Zambullida. Gracias. Intento aceptarlo cada día.
    Winnie0. Sí, al menos aún los tengo. La fe es una gran ayuda.
    Besos.

    ResponderEliminar
  5. Es dura la vejez, a veces especialmente; pero los tienes ahí, algo que a muchos nos gustaría.

    Ellos aún tienen una misión que cumplir y tu también. Ánimo; Dios sabe más.

    ResponderEliminar
  6. Es todo un tema amiga, a mí me sucede lo mismo…, además es una lucha cambiar los hábitos y costumbres que se incorporan en ellos…, pero bueno, también es un deber y parte del amor hacia ellos comprenderlos…
    Un beso para ti amiga…
    C.

    ResponderEliminar
  7. Modestino. Tienes razón.
    Cruz del sur. Además les cambia el carácter y están muy susceptibles. En fin, es parte de la vida.
    Besos.

    ResponderEliminar
  8. He pensado eso mismo estos días Susana, mis padres tienen ambos 60 años, y ya estan envejeciendo...
    Por otro lado pienso en la falta que les hace ser escuchados y la paciencia que debe uno tenerles, porque todo vamos para allá, es la ley de la vida.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Sólo sesenta años... No sabes cómo te envidio. Un beso.

    ResponderEliminar

Espero vuestras opiniones siempre que vengan con educación y respeto.