Si yo escribiera en internet para hacer amigos procuraría hacerlo sobre temas amenos y no conflictivos. Creo que no podría aunque quisiera, pero ésa es otra cuestión. El caso es que yo escribo sobre lo que pienso que debo escribir y defiendo mi punto de vista con uñas y dientes, a veces demasiado. Pero resulta que el objetivo de este blog es dar a conocer un punto de vista a contracorriente y no podría hacerlo si yo misma fuera dudando o cambiando de opinión a cada momento; aparte de que, como digo, eso no es posible, porque yo no escribo hasta que no tengo las ideas muy claras sobre el tema en cuestión.
Sin embargo, como en el fondo sigo siendo una ingenua falta de autoestima con pocos amigos en la vida real, es inevitable que acabe encariñándome demasiado con la gente que conozco por este medio, hasta el punto de compartir confidencias que no sé si son comprendidas. Me recuerda en mi primer trabajo de secretaria, yo hablaba con una chica por teléfono de otra oficina y pensaba que era como yo, pero ella tenía más categoría. Un día se me ocurrió consultarle sobre otro trabajo que me habían ofrecido y se lo contó a mi jefe. Siempre me dice mi marido que sea más discreta, pero no puedo evitar dejar un poco de mí en cada página. Soy así.