Hay situaciones en la vida que no tienen arreglo o por lo menos no depende de ti. Cuando ya has hecho todo lo posible no te queda más que esperar un milagro, que se solucione solo o que otro encuentre una solución. Pero esa impotencia te va desgastando día a día y no sirve de nada decir que vas a ser positivo a ver si el Karma te ayuda o aunque te pases el día rezando, como es mi caso, el tiempo pasa y las cosas siguen igual o peor, y te preguntas qué has hecho para merecer eso. Y cuando toda tu vida llevas esperando a que se reconozcan tus esfuerzos, a que las semillas den su fruto y llegue tu momento, empiezas a preguntarte si no será que estás de más en esta historia.
Está claro que algunos tienen el papel de protagonista y otros solamente somos extras absolutamente prescindibles. Parece que hemos venido al mundo únicamente a ocupar un hueco que estaba vacante, una pieza del puzle para completar un diseño en el cual no tienes ninguna relevancia. Hace tiempo escribí que me sentía como un peón de ajedrez que solo vale para colocar el resto de las fichas en el tablero esperando que alguien lo elimine, porque ése es su destino. A estas alturas de mi vida, con más de medio camino recorrido no puedo esperar conseguir más de lo que he logrado y a veces me pregunto si será suficiente para justificar mi existencia.
Ya le han vuelto a dar el alta a mi padre. Gracias por vuestro apoyo.