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Nubes sobre el Mar

Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña

viernes, 13 de diciembre de 2013

Lolitas

Volviendo a mis primeros post, otra cosa que ocurre en navidades, especialmente en año nuevo, es que todas las chicas mayores de doce años aparecen vestidas de..., cómo diría yo, mujeres dispuestas a hacer la calle. Desde hace unos diez años existe una tendencia cada vez mayor a vestir a las niñas de mujeres provocativas. Las hijas de las artistas aparecen con tacones y minifalda cuando casi no les han quitado los pañales. Se supone que debería dar igual ahora que vivimos en una sociedad moderna e igualitaria. Pero del dicho al hecho va mucho trecho. La realidad es que esas vestimentas y actitudes resultan inadecuadas. Aparte del frío que pasan en las fiestas.

El instinto, como su nombre indica, no está domesticado. Es algo atávico. Cuando un hombre ve a una niña disfrazada de mujer, digamos, sin restricciones morales, lo que está viendo es una posible pareja sexual. Naturalmente, cualquier persona civilizada sabe reprimir esos instintos. Pero no se trata de eso, sino de que en una sociedad donde teóricamente el feminismo es dominante, se esté enseñando a las niñas a mostrarse como objetos sexuales ya desde la pubertad. No creo que sea sano para su desarrollo físico o mental ni para sus futuras relaciones personales. Cada cosa tiene su tiempo y deberíamos respetarlo.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Juguetes para niños y niñas

Siguiendo con las navidades esto me recuerda que hace siete años en una conocida revista escribí un artículo hablando de cómo las preferencias infantiles en juguetes demostraban claramente que los niños y las niñas son diferentes de nacimiento. Y no lo digo por las razones obvias, sino porque no hay quien convenza a un menor de que juegue con algo que no le atraiga y es evidente que según su sexo les atraen cosas distintas. Hay quien ha hecho experimentos intentando regalarles muñecos a los niños y juegos de acción a la niñas y generalmente no funciona. Están programados genéticamente para preferir unas cosas a otras.

Miles de años de roles diferenciados en las tribus humanas, así como factores hormonales decisivos invitan a las niñas a tener una muñeca o peluche a quien cuidar, proteger y educar. Mientras que los mismos factores hacen que los chicos prefieran los coches, monstruos con los que luchar y otras máquinas. Cualquier intento por parte de la sociedad de cambiar esto, en un paternalismo mal entendido, sólo consigue confundir a los críos y hacer que se sientan incómodos. Otra cuestión es que existan juegos de tipo educativo que puedan ser utilizados al mismo tiempo por niños y niñas y que resultan muy aconsejables. Yo en casa tenía de todo.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Jesucristo rey del universo

Es la fiesta que se celebra el día 24 de noviembre. La verdad es que resulta difícil de explicar incluso para un cura no digamos para un profano. Se trata del final del año litúrgico y viene a significar que tenemos que poner a Jesús como centro de nuestras vidas. Quien dice a Jesús, a Dios en general. Que el universo está regido por un principio divino es algo de lo que no tengo ninguna duda. Lo veo en la perfección y belleza de todas las cosas. Alguien diría que también pasan cosas malas, pero eso se debe a que somos libres. Dios nos da la libertad y los medios para actuar bien o mal. De no ser así no tendría ningún mérito comportarse de forma correcta.

Hay quien pone el centro de su vida en su trabajo, en el ocio o incluso en la familia, pero se olvidan de lo más importante y es que los cristianos pensamos que nuestra vida tiene un sentido. Así que todo lo que hacemos, pensamos o decimos durante el día debería estar dirigido a ese fin último. Me temo que eso es algo que tienen muy presente en las pequeñas comunidades de los países pobres, pero aquí tenemos demasiadas distracciones y es fácil olvidarse, por ejemplo, del significado de la Navidad, de la importancia de pasar tiempo juntos o de que las cosas que más cuesta conseguir son las que más se valoran. Todo ello parece de sentido común, pero Jesucristo con sus palabras nos lo recuerda cada día. Por eso debe ser el rey de la vida de los creyentes.

martes, 10 de diciembre de 2013

El ocio infantil y la tecnología

Hace muchos muchos años, allá por la Edad media que dicen mis hijos, los niños no teníamos aparatitos para jugar que nos dieran todo hecho y teníamos que utilizar la imaginación. No es que yo sea un gran ejemplo en ese sentido porque me pasaba la vida leyendo, pero otros niños construían sus propios juguetes, creaban historias con ellos y hacían ejercicio al aire libre. Ya sabéis que yo soy una retrógrada antitecnología, aunque la utilice en el blog. Me horroriza cada vez que veo a niños cada vez más pequeños jugando con el móvil o incluso con tabletas electrónicas, de esas que no bajan de trescientos euros, y que les han regalado sus padres.

Dicen los expertos, que tienen una habilidad manual asombrosa, y no lo dudo. Pero sin embargo, les falla la comunicación oral. Además es una pérdida de tiempo impresionante. Porque yo veo a mis hijos ya mayores la cantidad de horas que se pasan hablando de nada con sus amigos. Y no sólo chicos, también adultos, haciendo comentarios sin sentido y colgando fotos que sólo les interesan a ellos mismos. Pero al fin y al cabo, si ya tienen su vida resuelta son muy libres. El problema son los niños que se enganchan y ya no saben vivir sin sus aparatitos. Creo que es importante que les limiten el tiempo de utilización cada día y que aprendan a divertirse de otras maneras.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Planes navideños

Cuando se aproximan las vacaciones de Navidad yo siempre tengo el mismo sueño: marcharme unos días a Canarias con mi marido. Porque para mí planes en familia significa comer o cenar con mi pareja y mis hijos. Comprendo que soy algo antisocial, pero mis preferencias no incluyen hermanos. cuñados y sobrinos a los que apenas veo el resto del año. Y menos todos a la vez, y menos a altas horas de la madrugada, y menos fuera de mi casa. Mis navidades ideales son las que pasaba en mi infancia, sólo con la familia cercana y sin tener que salir, ni arreglarse tanto ni volver a las tantas. Creo que ése es el sentido de las fiestas.

Por no hablar de cuando teníamos que buscar regalos, que eso ya pasó gracias a Dios, pero han sido muchos años. Entiendo que Nochebuena y Navidad se pasen con los abuelos, cuando aún se tienen, pero Nochevieja es otra cosa. Es una fiesta aparte y no entiendo ni comparto que se celebre igual. Ya sé que soy un poco rarita. Pero de hecho hay mucha gente que acude a cenas de fin de año con cotillón y se ahorran el jaleo familiar, así que no debo ser la única. Sin embargo, todos los años pienso en hacerlo y al final me vuelvo atrás porque me da lástima romper la tradición, no ver a algunos o ser la única que falta. Y luego siempre me acabo arrepintiendo de haber ido.

viernes, 6 de diciembre de 2013

El hombre en la familia

Últimamente he visto muchas campañas a favor de que los hombres compartan las labores de la casa con las mujeres y se ocupen de los niños. Me parece fuera de lugar. Los hombres menores de cincuenta años ya lo hacen habitualmente. Trabajando los dos en la pareja resulta natural e inevitable que tengan que repartirse las tareas por una cuestión física de tiempo. Los mayores de esa edad y especialmente si sus mujeres no trabajan, no han sido educados en esa mentalidad. Pero además depende mucho de la cantidad de horas que pase cada uno en el hogar. No es lo mismo quien está casi todo el día que quien apenas tiene cuatro horas antes de ir a dormir.

Me parece bastante paternalista eso de suponer que las mujeres no sabemos decirle a nuestra pareja lo que necesitamos. Otra cosa puede ser que algunas prefieran hacerlo todo personalmente por falta de confianza en su marido o por poder luego presumir de lo ocupadísisimas que están y lo poco que las ayudan, que de todo hay. Yo desde luego conozco mujeres que se complican la vida ellas solas con multitud de actividades innecesarias, como apuntar a sus hijos a todo lo que existe, con tal de poder luego quejarse de que no tienen un minuto libre. Antes de hacer campañas de concienciación deberían de conocer un poco mejor la psicología humana.

jueves, 5 de diciembre de 2013

La necesidad de escribir y leer en internet

Apenas había aprendido a escribir cuando ya devoraba cualquier libro que encontrara y al poco empecé a plasmar mis pensamientos en papel. Habitualmente, durante las clases porque me aburrían las largas explicaciones de los profesores.  Desde entonces a hoy, unos cuarenta años después, ha habido temporadas en que no he tenido apenas tiempo, pero creo que nunca he dejado de hacerlo. Mi diario personal eran hojas sueltas hasta que descubrí este medio y el mundo de los blogs, de los cuales ya he tenido unos siete. La verdad es que no concibo mi vida sin escribir y leer y por eso no me explico cómo tanta gente no lo hace.

Hay quien se pasa las horas ante el ordenador, pero lo único que mira son los twitters, noticias abreviadas y los típicos vídeos graciosos. Yo no creo que eso sea suficiente. Lleva mucho tiempo y se saca muy poco en limpio. Una vez leí un dicho interesante al respecto, algo así como: la gente que utiliza instagram piensa que son fotógrafos, los que tienen facebook que tienen muchos amigos y los que utilizan twitter creen que son muy inteligentes. Realmente se trata de hacer un poco de todo sin hacer nada en serio. Tampoco es que vaya a decir que los blogs en general tienen valor literario, pero algunos sí, y otros al menos te hacen pensar.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

El paso del tiempo

Ayer me extrañó mucho porque sólo una persona, Silvia, comprendió qué era lo que yo quería transmitir con el artículo. La cuestión no es tanto si uno se encuentra mejor o peor físicamente respecto a su edad, sino si se siente respaldado. Yo empecé con problemas antes de tiempo, ya sobre los treinta años, y tuve que enfrentarme a multitud de médicos que me decían que eran imaginaciones mías. No ha sido hasta diez años más tarde cuando por fin tengo los diagnósticos en el cajón que demuestran que realmente tenía algo, que no era psicológico o fruto del aburrimiento, como llegó a insinuarme uno de los especialistas.

Pero lo que realmente me choca es que a algunos les haya molestado tanto el afirmar que a partir de los cuarenta años ya no se es joven. Lo cierto es que el ser humano está diseñado para vivir unos cincuenta años. Todo lo que consigamos después es tiempo extra. Por eso, todo el sistema empieza a fallar. Hay multitud de trastornos que empiezan a partir de esa edad como la vista cansada o presbicia, los problemas circulatorios y digestivos, los dolores de espalda y musculares y otros más íntimos como la menopausia. Por no hablar de que la piel y la cintura no vuelven a ser las mismas. Negar todo esto no sirve de nada porque te va a ocurrir igual.

martes, 3 de diciembre de 2013

Cuarenta y ocho

Son los años que voy a cumplir en pocos meses. Es extraño pero me alegro de cumplirlos porque me acercan a la cincuentena. Y alguno pensará que me he vuelto loca. Teniendo cuarenta y siete parece que estoy más cerca de cuarenta y cinco, pero yo me siento mayor. Cuando iba al médico y me quejaba de dolores de espalda por ejemplo, tenía el problema de que consideraban que era psicológico porque una persona joven no tiene esa clase de molestias. Ahora voy con mis casi cincuenta años y ya me toman en serio, me piden análisis y radiografías. Y bueno, será una tontería, pero me siento justificada.

Ya puedo decir que me canso enseguida cuando salgo a caminar y no pensarán que soy una quejica, o que me duele un brazo y no dirán que es una excusa para no hacer nada. Ahora puedo olvidarme de las cosas y la gente piensa que es normal, no que soy una descuidada. Porque además por desgracia ya he superado la esperanza de vida de algunos países y la de hace cien años. Se supone que he vivido lo suficiente para estar tan "cascada". Y aunque no tengo canas, puedo lucir mis arrugas y manchas sin miedo a que alguna piense que soy una dejada, que no me cuido y demás. Puedo vestir conforme a mi edad, sencilla y cómoda. Algo tenía que tener de bueno.

lunes, 2 de diciembre de 2013

La muerte

Deberíamos venir programados desde niños para aceptar la muerte, igual que aceptamos la necesidad de respirar, alimentarnos o evacuar. Es algo natural e ineludible. ¿Entonces por qué no aceptamos que tenemos que morir?, y lo que es mucho peor, que las personas que nos rodean también tendrán que hacerlo y todos los seres vivos. Incluso cuando se trata de alguien tan mayor y tan acabado ya como era mi padre, que en paz descanse, cuesta mucho hacerse a la idea. Han pasado más de dos meses y aquí sigo pensando que está sentado en su sillón viendo la tele. Sólo cuando entro en la habitación y no le veo comprendo que mi mente me engaña.

Para alguien con fe debería ser un consuelo pensar que sólo la carne ha muerto y el espíritu sigue vivo. Y lo es hasta cierto punto, pero sólo hasta que uno sigue echando de menos el contacto físico, las miradas, las palabras del que ya no está. Y sus cosas siguen distribuidas por toda la casa. Su coche sigue aparcado en la calle. La música que le gustaba seguirá sonando. Los sitios por donde paseaba siguen ahí y otras personas pasearán por allí sin sentirlo. Y algún día también nosotros no seremos más que un conjunto de objetos y recuerdos. Cuanto antes aprendamos a asumirlo tanto mejor. Sin embargo, me temo que es superior a nuestras fuerzas.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Háblame pollito




Un estupendo artículo de Carmen Posadas sobre la soledad acompañada del hombre moderno.


Hay nombres que son toda una metáfora. Como por ejemplo la elección por parte de Microsoft de la palabra Windows para bautizar sus sistemas operativos. Ellos se referían a otro tipo de ventanas pero, qué duda cabe de que uno puede hacer un diagnóstico muy certero de cómo es el mundo actual mirándolo desde ese privilegiado puesto de observación. Y no me refiero ahora a lo amplios ventanales que permiten, sin moverse de casa, visitar el Taj Majal, montarse en un submarino nuclear o nadar entre tiburones. Tampoco hablo de esa ventanilla única tan práctica que nos facilita sacar dinero del banco, adquirir un pasaje de avión o pagar impuestos. Hablo más bien de la indiscreta ventana que permite espiar lo más íntimo y secreto que se manifiesta amparado en el anonimato que es una de las características más positivas (y a la vez negativas) del mundo virtual. Imagino que a estas alturas habrá varios tratados psicológicos, antropológicos y hasta filosóficos destinados a sacar conclusiones sobre lo que revelan ciertos comportamientos en la red. ¿Qué indican de nosotros, civilizados individuos del siglo XXI, la coexistencia de fenómenos altruistas y desinteresados como los clubes de lectura o la cadena de favores con otros tan aterradores como el ciberbulling o las páginas de pornografía infantil? Simplemente lo que ya sabíamos, que el ser humano es capaz de todo lo mejor y de todo lo peor y que, en territorio tan vasto y sin ley, se manifiesta sin tapujos. También las aplicaciones de móviles dicen mucho de nosotros, como la nueva extravagancia que está haciendo furor en China, por ejemplo. Se llama Xiaohuangji, que quiere decir pollito amarillo, y tanto éxito ha tenido que, tres meses después de su salida del cascarón cuenta ya con tres millones de adeptos e incluso con un imitador, otro pollo del mismo color pero con un sombrerito rojo. ¿En qué consiste el enorme atractivo de Xiaohuangji? Pues en que, gracias a un sofisticado programa de inteligencia artificial, conversa, da ánimos y reconforta a su propietario; vamos, que es como un coach pero en pollo. Vean cómo funciona. Enciende uno el teléfono, aparece Xiaohuangji, pía un poco y luego pregunta “¿Cómo estás?”. “Mal –contesta uno–, no he tenido un buen día”. “¿Qué te pasa?” –se interesa el pollo. “Estoy muy estresado” –explica uno– y Xiaohuangji con voz sedante recomienda: “Venga, date un paseíto, te sentirás mucho mejor”. Los sociólogos dicen que el éxito hay que buscarlo no en los consejos del pollito, que no son los de Confucio, precisamente, sino en la deshumanización del mundo moderno, lo que augura que –tal como ocurrió con el Tamagochi, aquel amigo virtual al que había que cuidar y alimentar– pronto hará furor también entre nosotros, puesto que las modas que triunfan en Oriente más pronto que tarde se imponen en Occidente. La gente necesita alguien que la escuche, insisten los expertos. En especial los jóvenes se sienten muy solos. Soledad, he aquí el vocablo más temido de la sociedad moderna. La gente no sabe estar sola y hace cosas increíbles para evitar ese vacío. Una vez más internet es una ventana por la que puede observarse a qué recurren las personas para esquivar a ese monstruo al que tanto temen. Desde actividades inofensivas como jugar a Apalabrados o a la canasta hasta grabar actos íntimos, enamorarse de un alma gemela que vive en Nueva Zelanda o pactar un suicidio colectivo. Si en efecto tienen razón los sociólogos y los que más sufren de soledad irredenta son los jóvenes, ¿no sería mejor enseñarles que soledad no es necesariamente un estigma, una maldición? Vivimos en un mundo tan infantiloide que parece que si uno no se aturde con gente, ruido, música, pavadas, no puede ser feliz. Cuando resulta que es todo lo contrario. Saber estar solo es el primer y obligado paso hacia la felicidad, hacia el equilibrio. Y por una razón muy simple. El que no sabe estar consigo mismo y confía su bienestar a otros, tiene todas las papeletas para llevarse un desengaño, una desilusión. Peor aún, a lo mejor un día después de muchos chascos y de pensar que el mundo es un asco, acaba contándole sus penas al pollo. Y ni siquiera a uno de carne y hueso.

viernes, 29 de noviembre de 2013

La vida sigue

Es extraño cómo hay épocas de tu vida o días incluso en que parece que el tiempo no pasa, los minutos se arrastran perezosamente y nada rompe la monotonía. Otras en cambio se encadenan los acontecimientos hasta el punto de no darte tiempo a asumirlos. Últimamente estoy muy liada pero es por una buena causa. Buscando mantenerme entretenida y relacionada me he apuntado a clase de Tai chi dos días por semana y de inglés otros dos. Como yo no soy de por sí una persona muy organizada, eso supone que todas mis demás tareas las hago a trancas y a barrancas y me agobio bastante, pero creo que es la mejor actitud de momento.

Si por mí fuera me pasaría el día tumbada en la cama sin hacer nada y luego acabaría lamentándome de la decisión. De este modo apenas tengo tiempo para pensar, ni en la muerte de mi padre ni en el resto de problemas que siguen acosándome. El espectáculo debe continuar. Sin embargo, yo soy por naturaleza débil y enfermiza y hay días en que me cuesta un mundo acudir a las clases y prestar atención. Lo hago sobretodo por mis hijos, porque no quiero que me vean apática y derrotada. Creo que el mejor ejemplo que les puedo dar es ver que intento superar mis inconvenientes. Espero ser capaz de continuar con estas labores todo el curso, si Dios quiere.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Cambio de estación

Habitualmente a mí me gusta mucho el otoño. El verano me cansa porque no aguanto el calor y me duele todo. Así que cuando cambia la estación me animo y casi prefiero el invierno, porque aunque haga mal tiempo te abrigas y se lleva bastante bien. A mí me gusta quedarme en casa en el sofá con una mantita y una buena película. También salir al campo cuando hay menos gente. Lo que no me gusta desde hace bastantes años son las navidades, pero bueno, es algo por lo que hay que pasar. Este año me temo que con más razón va a ser un periodo duro y no va a haber quien me aguante. Ya lo voy avisando de antemano.

Este año no he acogido el otoño con ganas, ya que lo empezamos con mal pie. Este curso no me hace tanta ilusión como otras veces y me temo que tengo las pilas descargadas. Así que no sé de dónde voy a sacar fuerzas para todos los meses que nos quedan por delante de días cortos y noches largas, frío, lluvia y rutina, sin apenas vacaciones, porque además ahora han quitado los puentes. Vamos, que estoy preocupada porque me temo que va a ser un semestre muy largo. Espero equivocarme y que acabe cogiendo el ritmo y sacándole partido al cambio de estación como siempre lo he hecho, pero de momento no lo veo nada claro.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

El secreto del éxito

Tal vez habría que empezar por definir lo que consideras éxito. Si ser feliz sin hacer daño a nadie es tu definición, entonces yo soy una persona exitosa. Si preguntas a los que me conocen te dirán que sólo soy un ama de casa insegura con crisis de ansiedad y ningún éxito en mi haber. Me he dedicado veinte años a mirar al techo, literalmente; otros veinte a criar a mis hijos con desiguales resultados; y ahora llevo otros siete metida en internet intentando hacerme un hueco y sin estar nunca convencida de que realmente valga la pena o sirva para algo. Por más que he intentado hacer negocio de este hobby mío está claro que no lo voy a conseguir.

Así que tengo un trabajo no remunerado. Le he dedicado miles de horas. Por suerte, cuento con el apoyo de mi familia. Cuando voy a misa y dicen eso de que hay que hacer lo que esté en tu mano por difundir lo que crees correcto, bueno, yo me siento un poco reivindicada. Pero cuando estoy otra vez sola frente al ordenador dejándome la espalda en el intento, a veces pienso que pierdo el tiempo miserablemente y que más valdría que estuviera en un comedor social, por ejemplo, ayudando. Porque lo que tienen las palabras, y más en internet, es que nunca sabes a quién llegan si es que llegan a algún lado y si realmente ayudan a alguien.

martes, 26 de noviembre de 2013

¿Drogas blandas?

Me acabo de enterar de que la marihuana que fuman ahora los chicos es cuatro veces más potente que la que se fumaba en los años ochenta. La razón es que se trata de flor de marihuana y no hojas. Así que el producto está mucho más concentrado. Eso es algo que no sabe casi nadie, empezando por los consumidores, pero marca la diferencia. Parece ser que la droga sustituye en cierto modo a la serotonina natural que debería fabricar nuestro organismo. Al ser mucho más potente que ésta, el cuerpo ya no se conforma, ya no tiene suficiente con la natural y necesita su aporte extra, incluso aunque no se pueda considerar adicción propiamente dicho.

Sin la marihuana el adicto se siente apático porque nada le motiva como antes. No es un caso tan grave como pueda provocar la cocaína o la heroína u otras drogas de diseño, pero es un gran problema. La marihuana puede provocar el Síndrome de desmotivación personal que acaba afectando a los estudios, el trabajo, las relaciones personales y cualquier otra actividad. En cierto modo viene a ser como estar deprimido. Yo lo comprendo porque al fin y al cabo me pasa algo parecido, no por fumar marihuana pero sí por falta de serotonina. Ahora estoy tomando triptofano para ayudarme, pero naturalmente no es lo mismo

lunes, 25 de noviembre de 2013

El lado oscuro de la adopción

Adoptar a otro ser vivo y darle una nueva oportunidad es sin duda algo muy loable. Sin embargo, no siempre es tan fácil como parece. Aparte de los trámites interminables, luego está la adaptación que no siempre funciona. Hace tiempo leí que algunas parejas que adoptan un niño en el extranjero al cabo de un tiempo intentan devolverlo. Entonces me pareció una atrocidad pero el tiempo te va volviendo más humilde y más comprensivo. Algunos recordarán que yo hace cinco años intenté adoptar un perro y acabé devolviéndolo al refugio después de dos días porque no conseguí que él estuviera a gusto en casa ni nosotros tampoco.

Después he adoptado un gato sin ningún problema. Cuando se trata de seres vivos nunca se sabe si se va a ser compatible unos con otros. Claro está, que en el caso de un niño una persona debería estar cien por cien segura antes de dar el paso porque es mucho lo que está en juego. Últimamente he sabido de varios casos de adopciones más o menos fallidas por distintos motivos, por incompatibilidad de costumbres o de caracteres o por otras circunstancias. Es muy triste pero a veces sucede. Si ya es difícil entenderse con personas con quien compartes muchos genes y características, cuánto más debe serlo con gente totalmente diferente a ti.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Buena madre o mala madre

Es la pregunta que nos hacemos todas. He sido una madre muy cariñosa, tal vez en exceso. Soy muy de achuchar a mis hijas, al chico no porque ya no se deja, pero antes también. Les he ido abriendo los horarios poco a poco en función de su edad. Les he ido subiendo la paga dentro de unos límites razonables. He intentado que fueran con gente apropiada, aunque eso es dífícil de juzgar. Tal vez no tenía que haber dejado a mi hijo con esos amigos aunque eran buenos chicos, pero con malos hábitos. No he querido intervenir demasiado ni mantenerme al margen. Es complicado buscar el término medio y no sé si he acertado.

Cuando eran niños acudía enseguida si lloraban, aunque a la última acabé dándole un tranquilizante porque tenía el sueño cambiado. Les di el pecho lo que pude que fue poco porque yo no les alimentaba, así que tomaban también biberón. Las dos cosas es tremendo. Es un no parar. Les cuidé horas incontables cuando estaban siempre malos en casa. Jugué con ellos hasta que empezaron a jugar juntos. Nunca les dejé pelearse. Tal vez por eso sufrieron acoso escolar. A veces pienso que a los niños con falta de atención les va mejor en la vida. Se espabilan antes. Pero ahora ya no tiene remedio y la verdad es que yo lo he disfrutado mucho.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Veinticuatro horas que mueven el mundo

https://www.facebook.com/24horasmanosunidas

Todavía soy demasiado normal

Eso es lo que me dijo la psicóloga al final de los dos años que estuve en tratamiento. Hay muchas cosas que no cuento en el blog, situaciones que he vivido en persona y que son muy fuertes incluso para mí para contarlas, mucho más para compartirlas. Empezando por las historias de mis hermanos en plenos años ochenta y siguiendo con las de mis hijos. Episodios por ejemplo de acoso escolar, de drogadicción, de agresiones. No lo voy a contar nunca. Sólo mi marido conoce esas anécdotas. Ni siquiera mis padres llegaron a saber casi nada. Algún día me las llevaré a la tumba, pero mientras me pesan en el alma.

Por eso, cuando alguna vez me tachan de santurrona, me dicen que no sé nada de la vida, siempre pienso: si tú supieras... Como dice Mariñas, valgo mucho más por lo que callo que por lo que cuento. Cuando digo que tengo experiencia por desgracia en casi todo, es porque la tengo realmente, si no por mí por personas cercanas. Y me temo que todavía no he terminado, que me quedan muchas experiencias por vivir porque parece que a esta familia le ha tocado un poco de todo. Me consuelo pensando que eso me ayuda a tener opiniones contrastadas y conocer mejor la vida, pero me temo que es un consuelo muy pobre. 


miércoles, 20 de noviembre de 2013

Información intrascendente

No sé los demás pero yo escribo un blog para hablar de lo que siento. Como mi vida últimamente ha estado llena de problemas y desgracias, es de eso de lo que suelo hablar. También de temas generales que me preocupan. Me gustaría saber escribir sobre cosas bonitas sin trascendencia. Ya lo he dicho alguna vez, sobre las mariposas y las flores. Pero no tengo imaginación. Soy incapaz. Que este blog rezuma habitualmente negatividad no seré yo quien lo niegue. Pero los que entran aquí saben a lo que se exponen. Y el caso es que entra bastante gente y sobretodo gente muy fiel. Algunos llevan ya muchos años conmigo y yo se lo agradezco mucho.

Para leer post alegres y superficiales está lleno internet. Blogs de cine, de literatura, de televisión, de famoseo. Mira, ya se me ha ocurrido algo intrascendente hasta cierto punto... Hace poco se ha sabido que la hija de Isabel Pantoja está embarazada con dieciocho años y, aunque yo soy detractora del aborto, sin duda, me ha extrañado ver como todos los periodistas y similares del corazón la felicitaban. No creo que sea un motivo de satisfacción tener una hija que llega a la mayoría de edad embarazada, y menos de un chico de diecinueve que ya tiene otra hija... Me parece muy farisaico andar diciendo ahora que se trata de un embarazo deseado, cuando nadie se lo cree.

martes, 19 de noviembre de 2013

Transexualidad en los niños

Últimamente se han dado casos de padres que han declarado a sus hijos transexuales ya desde la más tierna infancia. No sé si se dan cuenta de que toda la vida han existido niñas y adolescentes que prefieren jugar con los niños a juegos de niños, y se les llamaban chicazos, como Jo la de Mujercitas. Sin embargo, eso es sólo una época pasajera en sus vidas y no tiene sentido que marque su futuro. Esas niñas, y otros niños más delicados a los que no les gustaba el deporte, con el tiempo han resultado ser hombres y mujeres perfectamente normales que han formado sus propias familias.No se puede estigmatizar a un niño desde la infancia porque no quiera ser un machote o a una niña por no jugar con muñecas. Son distintas personalidades no distintos sexos.

Me parece una auténtica barbaridad pretender que el estado o hasta el propio colegio declare a esos niños por lo que no son físicamente. Además, ya se han dado casos de arrepentimiento en la transexualidad y algunos acaban en suicidio. Es lo que ocurre cuando se quiere tratar un problema de comportamiento o de adaptación como si fuera algo físico. Creo que, al menos, debería esperar a la mayoría de edad para estar más seguros de lo que realmente sienten. Mientras tanto, pretender obligar a la sociedad a que niegue lo que es evidente, resulta una ejemplo más de hasta qué punto estamos perdiendo la noción de la realidad. Dejemos a los niños ser niños y asexuados, al menos en la práctica, hasta que tengan la madurez suficiente para asumir su sexualidad.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Contra el aborto, una vez más

He escrito tantas veces contra el aborto que ya no sé cómo abordarlo. Tal vez podría empezar por decir que cuando yo era adolescente realmente pensaba que el aborto no tenía ninguna importancia, que sólo se trataba de acabar con una célula. No fue hasta mucho más tarde cuando me di cuenta de que realmente abortar es matar a tu propio hijo. Porque es cierto que todos hemos empezado siendo una sola célula, pero una célula con la capacidad implícita de desarrollarse y llegar a ser un ser humano completo absolutamente distinto de cualquiera que haya podido existir antes o después, y un hijo de nuestros padres y no de cualquier otro.

Por eso, cuando exigimos al gobierno en su momento que no aprobara la ley del aborto para situaciones límite, que era un coladero en la práctica para cualquier caso. Cuando más tarde nos opusimos a que se ampliara la ley hasta conseguir el aborto libre y gratuito hasta las catorce semanas de embarazo. Y cuando finalmente ahora nos manifestamos para que se derogue al menos la segunda de las leyes; no lo hacemos por razones políticas ni religiosas, como muchos quieren dar a entender. Lo hacemos por razones puramente científicas. Porque millones de personas en el mundo han sido ya eliminadas antes de nacer en el peor genocidio que ha conocido la historia de la humanidad.

Y muchos de ellos, no nos engañemos, no eran ya células, sino diminutos seres humanos con todos sus órganos vitales, con piernas, brazos, manitas y un corazón palpitante, y ni siquiera estamos seguros de que no sufran en el proceso. En algunos casos incluso son asesinados (no hay otra palabra), pasados los tres meses de gestación y casi a término, porque no son considerados aptos para los estándares de perfección de nuestra sociedad. En algunos países se obliga a las madres a abortar. Y en todos los casos, la mujer queda con unas secuelas físicas y psicológicas de por vida, aunque algunas no lleguen a reconocerlo nunca.


sábado, 16 de noviembre de 2013

Internet no salvará al mundo, algunas ongs. sí

La primera parte es una frase de Bill Gates y me ha gustado mucho. Hace tiempo que vengo pensando en que es un desperdicio que la tecnología punta se utilice para crear aplicaciones informáticas y de telefonía móvil. Si todos esos cerebros y esos medios se emplearan en la lucha contra la malaria o buscar soluciones para la pobreza o para los conflictos que asolan el planeta, sin duda sí que tendríamos un mundo mejor a corto plazo. Pero lo triste del asunto es que salvar al planeta no es rentable. Nadie va a financiar esas horas de trabajo. En cambio, los móviles e internet son un negocio redondo. Hasta el punto de que incluso los pobres los utilizan.

El otro día una pareja china intentó vender a su bebé para poder comprarse un iphone. Es sólo un ejemplo más. Yo creo que mucha gente se quita hasta de comer si hace falta por tener un dispositivo móvil de última generación. Es una auténtica locura. Y mientras tanto, los pobres, los olvidados, los enfermos, tendrán que seguir esperando otra oportunidad. El problema es que muchos no pueden esperar. Necesitan soluciones ya, aquí y ahora, y nadie parece dispuesto a ofrecérselas. Hay ongs., como Manos Unidas que hacen milagros con muy poco. Como soy voluntaria de esta organización os animo a colaborar con ellos en una causa que es la justa y el mejor destino que podéis dar a vuestro dinero por el bien de todos.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Bilingüísmo

Aunque éste no es mi blog de copiar artículos, no me resisto a compartir uno de Juan Manuel de Prada con el que estoy complementamente de acuerdo:
Quisiera proseguir la denuncia de algunas patrañas en torno al aprendizaje de lenguas extranjeras. Sin duda alguna, la patraña que mayor predicamento ha alcanzado en los últimos años es el llamado 'bilingüismo', nuevo banderín de enganche de la propaganda política, que prometiendo escuelas donde los niños salen convertidos en analfabetos en dos idiomas consigue allegar el voto de los padres, ingenuamente convencidos de que la educación bilingüe será el salvoconducto que asegure a sus hijos un futuro plácido. Decía Gracián que el hombre nace engañado y muere desengañado; pero nuestra época se destaca por conseguir mantenernos engañados hasta la muerte.
Existe un bilingüismo natural, que es el de quien tiene padres que hablan lenguas distintas, o el de quien vive en sociedades donde conviven varias. Quienes tienen la suerte de crecer en estos ambientes desarrollan, en efecto, un conocimiento parejo de varias lenguas, que ejercitan alternativamente, según el interlocutor o la actividad que desempeñen. Cosa muy distinta es el bilingüismo al que nos referimos, que consiste en meter con calzador en la escuela una serie de horas lectivas en un idioma extranjero para que los niños supuestamente aprendan a manejarse con él, tanto de forma oral como escrita. Este segundo bilingüismo, sin el apoyo del primero, me parece un completo disparate; y causa concurrente en el deterioro educativo que padecemos.

Habría que empezar significando que, salvo en casos excepcionales, el término 'bilingüismo' es un eufemismo que disfraza la intromisión abusiva de la lengua inglesa en la enseñanza, fruto de la admiración idolátrica y gilipollesca que nuestros politiquillos profesan a lo anglosajón (y, en especial, a lo yanqui) y de los intereses aviesos de la plutocracia internacional, que ha convertido el inglés en una especie de koiné o lengua franca universal que favorece -junto con unos conocimientos rudimentarios de informática- la creación de un nuevo proletariado (sin prole) al que puede desplazar geográficamente a su antojo, a cambio de cuatro monedillas. En contra de lo que la gente ingenuamente cree, en la inmensa mayoría de los trabajos el conocimiento del inglés es por completo innecesario: lo es, desde luego, en aquellos trabajos que no exigen comunicación internacional; y podría serlo, en gran medida, en aquellos que la exigen, a poco que los españoles nos hubiésemos esforzado en imponer nuestra lengua.
Es comprensible que un holandés o un noruego requieran una lengua franca para manejarse en sus transacciones, porque las suyas son esotéricas e irrelevantes; pero resulta más incomprensible que la nación que llevó su lengua a todo un continente haya renunciado a imponerla en foros internacionales de forma tan lacayuna.
No entraremos a discutir si el aprendizaje del inglés mejora las posibilidades laborales de un joven: en algunos casos, sin duda, así será; en otros, sospecho que solo facilitará su explotación laboral y su desarraigo. Pero quisiera centrarme en otro aspecto siniestro del bilingüismo en la enseñanza, que ha convertido las aulas en un pandemónium grotesco, en donde los niños reciben clases en un idioma que no entienden, sobre disciplinas importantísimas que deberían explicarse en español.

Un maestro de primaria en una escuela bilingüe me contaba el otro día las situaciones rocambolescas a las que le obliga su empleo: mientras en clase de inglés está enseñándole a los niños palabras tan elementales como los días de la semana (pues son niños que ni siquiera conocen la gramática española), en clase de Conocimiento del Medio (designación gilipollesca que sustituye a la más clásica de Ciencias Sociales y Naturales) tiene que hablarles en inglés sobre la formación de las montañas o el proceso de polinización de las plantas. Por supuesto, sus alumnos no entienden ni jota, por lo que este maestro tiene que emplear todas sus energías en dotarlos de un vocabulario previo que haga inteligibles sus explicaciones; inevitablemente, tales explicaciones serán siempre en un inglés rudimentario, con la consiguiente rebaja en el nivel de los contenidos. Al final del curso, sus alumnos no han aprendido nada de geografía ni de biología; y, en cambio, tienen la cabeza llena de palabros absurdos en inglés que olvidarán a los pocos meses, por falta de uso. De este modo, tales alumnos podrán llegar con el tiempo a chapurrear inglés, a la vez que serán unos perfectos indocumentados en las disciplinas que les enseñaron en esta lengua.
Y todo ello, por supuesto, mientras el conocimiento del propio idioma es cada vez más lastimoso. Así se forman sucesivas generaciones de analfabetos bilingües. 

 finanzas.com/xl-semanal/firmas/juan-manuel-de-prada/20131013/bilinguismo-6379.html

jueves, 14 de noviembre de 2013

Una canción que me encanta

0200 - Getsemaní
Para que mi amor no sea un sentimiento
tan solo de deslumbramiento pasajero.
Para no gastar mis palabras más mías
ni vaciar de contenido mi te quiero.

Quiero hundir más hondo mi raíz en ti
y cimentar en solidez este mi afecto.
Pues mi corazón que es inquieto y es frágil
sólo acierta si se abraza a tu proyecto.

Más allá de mis miedos, 
más allá de mi inseguridad
quiero darte mi respuesta
aquí estoy para hacer tu voluntad
para que mi amor sea decir que sí, 
hasta el final.

No es en las palabras, ni es en las promesas
donde la historia tiene su motor secreto.
Sólo en el amor en la cruz madurado,
el amor que mueve a todo el mundo entero.

Hazme comprender, Señor, tu amor tan puro
amor que persevera en cruz, amor perfecto.
Hazme serte fiel cuando todo sea oscuro
para que mi amor no sea un sentimiento.

Duermen en su sopor y temen en el huerto
ni sus amigos acompañan al maestro.
Si es hora de cruz, es de fidelidades
pero el mundo nunca puede aceptar esto.

Pongo mi pequeña vida entre tus manos
por sobre mis seguridades y mis miedos.
Y para elegir tu querer y no el mío
hazme en Getsemaní fiel y despierto.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Las minas antipersona

Una de las cosas que me hacen perder mi poca fe en la humanidad es ésta. Comprendo que se fabriquen armas de todo tipo para los conflictos armados, aunque no me guste, fusiles, ametralladoras, misiles... Pero lo que no puedo comprender de ninguna manera es que haya gente que pone pequeñas bombas enterradas en el suelo con la idea de mutilar a la población civil. Se da el caso incluso de que las camuflan como juguetes para alcanzar a los niños. A mí eso me parece imperdonable. Demuestra un nivel de maldad que asusta. Se trata de matar al enemigo en vida a través de sus seres queridos. Y de dejarlo aislado debido a los terrenos minados.

Yo creo que existe el Mal. No pienso que sea la ausencia de bien como dicen algunos. He visto el rostro del mal y le he mirado a los ojos. Sin él no sería posible por ejemplo la tortura, otra práctica de guerra que encuentro absolutamente imperdonable. Lo ideal sería que viviéramos en paz, pero ya sé que eso es una utopía. Ahora bien, dando por hecho que existe la guerra, creo que al menos debería ser algo equilibrado entre dos bandos en más o menos igualdad de condiciones. Todo lo que sea violencia gratuita contra personas indefensas no tiene justificación posible. Y lo peor es pensar que España ha sido uno de los principales fabricantes de este tipo de bombas hasta su prohibición.

martes, 12 de noviembre de 2013

Grandes temores

El 29 de mayo es el día mundial de la esclerosis múltiple. ¿Por qué lo digo ahora?. Porque es una enfermedad que me da especial miedo, es como mi coco particular. Es extraño porque el cáncer suele tener peor pronóstico, y desde luego también me asusta, o la diabetes, el alzeimer u otras. Pero la esclerosis es una enfermedad sibilina, que se presenta cuando menos te esperas y reacciona cada vez de modo diferente, de modo que es imposible de prevenir y tratar. Creo que debe ser muy desesperante encontrarte con esa espada de Damocles sobre la cabeza, sin saber si mañana vas a estar bien o te va a dar un brote de la enfermedad.

Sin embargo, mis peores temores no se refieren a mí, como es natural, sino a mi marido y mis hijos. No puedo ni pensar en que les ocurra algo malo, y puestos a elegir prefiero que me toque la esclerosis a mí que cualquier otra cosa a ellos. Especialmente, el tráfico me asusta muchísimo. Como yo soy mala conductora y apenas me atrevo a salir de mi ciudad, todo lo que sea carreteras me pone los pelos de punta. Comprendo que tengo que dejar que mis hijos vuelen solos, y que mi marido haga una vida normal, pero me cuesta mucho, casi diría que cada vez más. Me gustaría ser menos consciente de todo lo que puede salir mal.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Tener un hijo, plantar un árbol, escribir un libro

Como ya sabéis yo he tenido tres hijos. Una vez planté un arbolito pero me temo que no medró. En cuanto a libros, para compensar, he publicado ya diez. Lo que ocurre es que la mayoría son recopilaciones de artículos de mis blogs y sólo los tengo para conservar los post. Sin embargo, hay un libro que he escrito que es inédito. Viene a ser una guía para la vida desde un punto de vista humanista cristiano. Hablo de familia, pareja, hijos, educación y sociedad. Creo que es bastante interesante para quien quiera abordar ciertos temas con sus hijos pequeños, ya digo, desde una órbita conservadora, aunque abierta a la libertad.

Como va a venir las navidades, aquí estoy yo otra vez, en plan charlatán de feria intentando vender mis libros. Hasta ahora no he tenido éxito pero "el que la sigue la consigue", se supone. Así que os digo una vez más que se trata de unos libros de pequeño formato, ligeros de lectura y con mucha miga (si no lo digo yo, ¿quién lo va a decir?). Así que si alguno se anima, tengo los enlaces en el lateral de mi blog. Mi libro principal se llama Mi gran secreto de la felicidad, está publicado por bubok y se puede comprar en papel o en e-book por un precio muy económico. Bueno, ya dejo la sección de publicidad. Gracias.