Son los años que voy a cumplir en pocos meses. Es extraño pero me alegro de cumplirlos porque me acercan a la cincuentena. Y alguno pensará que me he vuelto loca. Teniendo cuarenta y siete parece que estoy más cerca de cuarenta y cinco, pero yo me siento mayor. Cuando iba al médico y me quejaba de dolores de espalda por ejemplo, tenía el problema de que consideraban que era psicológico porque una persona joven no tiene esa clase de molestias. Ahora voy con mis casi cincuenta años y ya me toman en serio, me piden análisis y radiografías. Y bueno, será una tontería, pero me siento justificada.
Ya puedo decir que me canso enseguida cuando salgo a caminar y no pensarán que soy una quejica, o que me duele un brazo y no dirán que es una excusa para no hacer nada. Ahora puedo olvidarme de las cosas y la gente piensa que es normal, no que soy una descuidada. Porque además por desgracia ya he superado la esperanza de vida de algunos países y la de hace cien años. Se supone que he vivido lo suficiente para estar tan "cascada". Y aunque no tengo canas, puedo lucir mis arrugas y manchas sin miedo a que alguna piense que soy una dejada, que no me cuido y demás. Puedo vestir conforme a mi edad, sencilla y cómoda. Algo tenía que tener de bueno.