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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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miércoles, 21 de enero de 2015

Estar cogido con alfileres

Se dice de algo que no se sostiene si haces una valoración a fondo del tema. Si en algo he sido yo siempre experta es en ver lo que hay detrás de las personas y las situaciones. Esto resulta realmente muy molesto cuando tienes que hacer como que no te das cuenta o seguir lo políticamente correcto. Existen estudios que demuestran que debido una lesión cerebral o un trauma, a una persona se le puede inhibir su deseo sexual habitual y volverse homosexual o lesbiana. Esto es la prueba indudable de que se trata de una patología del cerebro o psicológica, pero naturalmente hay gente muy interesada en que esto no salga a la luz y les estropee sus teorías de género.

Ya sé que me meto en líos diciendo esto, pero no sería yo, o estaría ya realmente muy vieja si estuviera dispuesta a obviar este tema. Todo este asunto de que ahora se considere que existen al menos siete sexos diferentes al gusto del consumidor está cogido con alfileres. como un traje a medio hacer. Lo que es indudable es que existen hombres y mujeres que se complementan físicamente y producen una unión fecunda. Luego ya si alguien quiere tener una amistad especial con alguien de su sexo o experimentarlo todo, es muy libre, pero que no intenten convencernos de que es algo normal. Respetable sí, pero normal no, y menos para criar a un niño.

martes, 3 de diciembre de 2013

Cuarenta y ocho

Son los años que voy a cumplir en pocos meses. Es extraño pero me alegro de cumplirlos porque me acercan a la cincuentena. Y alguno pensará que me he vuelto loca. Teniendo cuarenta y siete parece que estoy más cerca de cuarenta y cinco, pero yo me siento mayor. Cuando iba al médico y me quejaba de dolores de espalda por ejemplo, tenía el problema de que consideraban que era psicológico porque una persona joven no tiene esa clase de molestias. Ahora voy con mis casi cincuenta años y ya me toman en serio, me piden análisis y radiografías. Y bueno, será una tontería, pero me siento justificada.

Ya puedo decir que me canso enseguida cuando salgo a caminar y no pensarán que soy una quejica, o que me duele un brazo y no dirán que es una excusa para no hacer nada. Ahora puedo olvidarme de las cosas y la gente piensa que es normal, no que soy una descuidada. Porque además por desgracia ya he superado la esperanza de vida de algunos países y la de hace cien años. Se supone que he vivido lo suficiente para estar tan "cascada". Y aunque no tengo canas, puedo lucir mis arrugas y manchas sin miedo a que alguna piense que soy una dejada, que no me cuido y demás. Puedo vestir conforme a mi edad, sencilla y cómoda. Algo tenía que tener de bueno.