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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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jueves, 21 de noviembre de 2013

Todavía soy demasiado normal

Eso es lo que me dijo la psicóloga al final de los dos años que estuve en tratamiento. Hay muchas cosas que no cuento en el blog, situaciones que he vivido en persona y que son muy fuertes incluso para mí para contarlas, mucho más para compartirlas. Empezando por las historias de mis hermanos en plenos años ochenta y siguiendo con las de mis hijos. Episodios por ejemplo de acoso escolar, de drogadicción, de agresiones. No lo voy a contar nunca. Sólo mi marido conoce esas anécdotas. Ni siquiera mis padres llegaron a saber casi nada. Algún día me las llevaré a la tumba, pero mientras me pesan en el alma.

Por eso, cuando alguna vez me tachan de santurrona, me dicen que no sé nada de la vida, siempre pienso: si tú supieras... Como dice Mariñas, valgo mucho más por lo que callo que por lo que cuento. Cuando digo que tengo experiencia por desgracia en casi todo, es porque la tengo realmente, si no por mí por personas cercanas. Y me temo que todavía no he terminado, que me quedan muchas experiencias por vivir porque parece que a esta familia le ha tocado un poco de todo. Me consuelo pensando que eso me ayuda a tener opiniones contrastadas y conocer mejor la vida, pero me temo que es un consuelo muy pobre. 


viernes, 10 de febrero de 2012

Tiempo de decisiones

Hay momentos en la vida de duda e incertidumbre y otros en que, no sé por qué, lo tienes todo más claro y estás dispuesto a decidir. Con mi último cumpleaños creo que me llegó ese momento. He decidido dejar la terapia psicológica porque se me habían acabado las sesiones y tenía que pedirle más al psiquiatra. Creo que ya dió de si todo lo que podía y el resto depende ya de mi. He decidido dejar la catequesis, porque me viene muy mal a esa hora y la verdad es que llevo semanas olvidándome de ir y ya no me aporta tanto como el año pasado; así que prefiero dejarlo y dedicarle más tiempo a la oración o a ir a misa entre semana, ya que le saco más beneficio espiritual.

Voy a dejar también el francés. La profesora de este año no me convence. Estoy aprendiendo poco. La clase la llevan siempre los mismos, los que tienen más soltura para hablar. Se me hace larga. Además me temo que no iba a poder aprobar este curso porque los criterios de la profesora son muy estrictos. Digamos que ya no cuenta tanto la corrección del lenguaje como el estilo; y yo ya no me siento capaz a estas alturas de cambiar mi modo de escribir, ni de aprender mucho más vocabulario, ya que, como he dicho, no lo retengo. Además, siento que tengo que pasar más tiempo en casa con mi marido y mis hijos, que estamos pasando tiempos difíciles y necesitan mi apoyo.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Septiembre

No sé si mis pastillas no me hacen tanto efecto como antes o es, como dice mi marido, que septiembre siempre es un mes duro por volver a la rutina. El caso es que no me siento demasiado bien. Los post que estoy publicando este mes ya los tenía escritos en agosto. Yo siempre voy con adelanto. Así que éste es el único que describe mi pensamiento actual. Mis padres siguen por el estilo de enfermos, pero parece que lo llevan con más resignación de momento. Mi hijo sigue sin decidirse sobre si quiere estudiar o qué es lo que va a estudiar el próximo curso, suponiendo que le den plaza, después de haber suspendido casi todas las asignaturas del curso anterior. Mientras tanto se pasa los días en la cama.

Mis hijas van a empezar pronto el colegio y, con ello, los horarios, las prisas, el agobio por los exámenes..., pero todo es por una buena causa, ya que sus resultados son excelentes. Yo empezaré también con mis clases de francés por la tarde y llevar y traer a las chicas de música. Mi marido ya lleva tiempo trabajando y en estos meses los viajes se le acumulan, como suele ocurrir, que siempre vienen juntos por temporadas. Me quedan dos sesiones de psicóloga y no sé si debería pedir más o dejarlo así. Al fin y al cabo mi manera de ser es genética y no creo que tenga mucha solución. Espero impaciente el mes de noviembre a ver si al menos en España empiezan a mejorar las cosas.

viernes, 12 de agosto de 2011

Sueños

Últimamente tengo unos sueños muy vívidos y los recuerdo cuando me despierto. La mayoría tratan sobre que he perdido el bolso, las llaves o tengo que hacer la maleta y no me da tiempo. Soy muy despistada y esas cosas me preocupan mucho. También suelo soñar que no sé dónde he aparcado el coche o que he salido a la calle descalza. Me pregunto lo que diría un psicólogo de esta clase de cosas. Supongo que soy un poco obsesiva. También sueño a veces que es la hora de la comida y no he preparado nada o que llego tarde y se me va el tren.

Otras veces, sin embargo, tengo sueños más entretenidos, tipo novela o serie policiaca y me da la impresión de que llevo soñando toda la noche, aunque seguramente no es verdad. El caso es que el otro día tuve un sueño muy extraño. Soñé que estaba en el coche y mi marido salía de una tienda cargado con un montón de barras de uranio enriquecido que brillaban de lejos. Entonces yo me enfadaba mucho porque ni siquiera se había puesto un traje especial para cogerlas. Además, las guardaba en el maletero del coche, donde iban nuestros hijos en el asiento de atrás. No sé qué interpretación darle a eso.:)