Hay épocas en que no tengo ganas de escribir, generalmente cuando estoy de horas bajas, y otras en que siento una verdadera necesidad, como hoy. El problema es que realmente no tengo un tema elegido. Entonces suelo mirar las noticias y me inspiro, aunque la mayoría de las veces son cosas sobre las que ya he escrito antes desde otro ángulo. Es extraño porque, así como podría escribir todo el día sin parar sobre mis pensamientos, soy incapaz de inventar una historia ficticia. Las capacidades del cerebro son todo un misterio y todavía están por descubrir. Por eso es tan complicado medir realmente el nivel de inteligencia.
He escrito muchas veces sobre los dispositivos electrónicos que dominan actualmente nuestras vidas, desde el ordenador al móvil, pasando por las tablet. Aunque en el fondo todo viene a ser lo mismo, ordenadores de diferentes tamaños. Hay quien asegura que estimulan la inteligencia. Yo no lo creo. Es posible que mejoren la habilidad manual y la coordinación, especialmente los juegos. Pero perjudican el aspecto verbal de la inteligencia. En primer lugar, porque no es lo mismo comunicarse por móvil que relacionarse en persona. En segundo lugar, porque el lenguaje escrito del whassap y demás es muy limitado. Creo que están empobreciendo nuestras vidas.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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jueves, 27 de febrero de 2014
martes, 10 de diciembre de 2013
El ocio infantil y la tecnología
Hace muchos muchos años, allá por la Edad media que dicen mis hijos, los niños no teníamos aparatitos para jugar que nos dieran todo hecho y teníamos que utilizar la imaginación. No es que yo sea un gran ejemplo en ese sentido porque me pasaba la vida leyendo, pero otros niños construían sus propios juguetes, creaban historias con ellos y hacían ejercicio al aire libre. Ya sabéis que yo soy una retrógrada antitecnología, aunque la utilice en el blog. Me horroriza cada vez que veo a niños cada vez más pequeños jugando con el móvil o incluso con tabletas electrónicas, de esas que no bajan de trescientos euros, y que les han regalado sus padres.
Dicen los expertos, que tienen una habilidad manual asombrosa, y no lo dudo. Pero sin embargo, les falla la comunicación oral. Además es una pérdida de tiempo impresionante. Porque yo veo a mis hijos ya mayores la cantidad de horas que se pasan hablando de nada con sus amigos. Y no sólo chicos, también adultos, haciendo comentarios sin sentido y colgando fotos que sólo les interesan a ellos mismos. Pero al fin y al cabo, si ya tienen su vida resuelta son muy libres. El problema son los niños que se enganchan y ya no saben vivir sin sus aparatitos. Creo que es importante que les limiten el tiempo de utilización cada día y que aprendan a divertirse de otras maneras.
Dicen los expertos, que tienen una habilidad manual asombrosa, y no lo dudo. Pero sin embargo, les falla la comunicación oral. Además es una pérdida de tiempo impresionante. Porque yo veo a mis hijos ya mayores la cantidad de horas que se pasan hablando de nada con sus amigos. Y no sólo chicos, también adultos, haciendo comentarios sin sentido y colgando fotos que sólo les interesan a ellos mismos. Pero al fin y al cabo, si ya tienen su vida resuelta son muy libres. El problema son los niños que se enganchan y ya no saben vivir sin sus aparatitos. Creo que es importante que les limiten el tiempo de utilización cada día y que aprendan a divertirse de otras maneras.
lunes, 23 de septiembre de 2013
La familia y el cambio de siglo
Cuando entro en blogs de madres recientes me siento extraña porque sé que yo he sido una de ellas, con mis tres hijos pequeños pendiente de cada una de sus palabras. Durante quince años toda mi vida fueron mis niños, sus colegios, su ropa, sus juguetes y sus muchas enfermedades. Sin embargo ahora todo parece muy lejano. Me casé a los veintidós años que es la edad que va a cumplir mi hijo mayor. Lo tuve a los veintiséis. Es extraño el cambio de mentalidad que existe entre nuestras generaciones porque a mí ahora me parece apenas un adolescente, cuando yo sin duda ya era una adulta que estaba trabajando y quería formar mi propio hogar.
No sé si será casualidad, o si es que ahora con tanto móvil, ordenadores y maquinitas la vida les cunde mucho menos que a nosotros. Mis hijos se llevaban dos años los mayores y tres con la tercera; así que jugaban mucho juntos. Se pasaban las horas muertas inventando aventuras e incluso escribiendo pequeñas obras de teatro. Ahora que cada uno va por su lado añoro mucho esa época. Pero también me pregunto cómo podíamos hacer una vida tan completa y pasarlo tan bien sin tecnología, si ahora se pasan el día tecleando o tocando la pantalla. Me temo que es un tiempo y una forma de vida que se han perdido.
No sé si será casualidad, o si es que ahora con tanto móvil, ordenadores y maquinitas la vida les cunde mucho menos que a nosotros. Mis hijos se llevaban dos años los mayores y tres con la tercera; así que jugaban mucho juntos. Se pasaban las horas muertas inventando aventuras e incluso escribiendo pequeñas obras de teatro. Ahora que cada uno va por su lado añoro mucho esa época. Pero también me pregunto cómo podíamos hacer una vida tan completa y pasarlo tan bien sin tecnología, si ahora se pasan el día tecleando o tocando la pantalla. Me temo que es un tiempo y una forma de vida que se han perdido.
martes, 11 de junio de 2013
Melancolía
Cuando leo blogs de madres de niños pequeños me suena como algo lejano. Cuando veo fotos de esa época me sorprende que sea yo y mi marido y mis hijos jugando en la playa, por ejemplo. A veces incluso dudo de haber criado tres hijos, a pesar de que recuerdo perfectamente los buenos y los malos momentos. Pero la realidad ha cambiado tanto en estos últimos tres años que todo aquello queda perdido en una nebulosa y me parece que lo he soñado. Tengo unos sueños muy vívidos y no es extraño que a menudo dude sobre si algo realmente me ha pasado o solamente fue un sueño. Sin embargo, es duro dudar sobre la infancia de tus hijos.
Y es que estábamos tan unidos los cinco, que íbamos juntos a todas partes. Yo creo que en el barrio nos conocían como la familia que iba siempre en grupo; a la compra, de paseo, al cine. En casa mis hijos jugaban juntos horas y horas a pesar de las diferencias de edad y de sexo, a juegos que ellos mismos inventaban; incluso escribían historias y las representaban. Se pasaban el tiempo leyendo o viendo películas los tres juntos, lo mismo si eran infantiles como juveniles. Encontraron una manera para compartirlo todo. Y ahora que cada uno va por su lado, aunque las niñas todavía se relacionan más, no me extraña que me pueda la melancolía.
Y es que estábamos tan unidos los cinco, que íbamos juntos a todas partes. Yo creo que en el barrio nos conocían como la familia que iba siempre en grupo; a la compra, de paseo, al cine. En casa mis hijos jugaban juntos horas y horas a pesar de las diferencias de edad y de sexo, a juegos que ellos mismos inventaban; incluso escribían historias y las representaban. Se pasaban el tiempo leyendo o viendo películas los tres juntos, lo mismo si eran infantiles como juveniles. Encontraron una manera para compartirlo todo. Y ahora que cada uno va por su lado, aunque las niñas todavía se relacionan más, no me extraña que me pueda la melancolía.
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