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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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miércoles, 10 de septiembre de 2014

Entrenando el cerebro

Cuando era jovencita me bastaba con oír una canción una vez para quedarme con la letra. También aprobaba sólo con lo que escuchaba en clase. Me temo que desperdicié esa capacidad y la perdí con los años. He leído libros de cientos de páginas en poco tiempo, incluso en otros idiomas. Ahora apenas me concentro para seguir un artículo en una revista. Aun así me he impuesto la obligación de seguir haciéndolo, al igual que sigo muchos blogs y escribo a diario. No sé si evitará que pierda la poca capacidad de retención que me queda, pero por intentarlo no será. Por eso voy a clase de inglés. Creo que el cerebro hay que entrenarlo como el cuerpo o aún más.

Así que cada semana me quedo con las revistas que me pasa mi madre del dominical del periódico y procuro leérmelas al menos por encima y algunos reportajes a fondo. Me sirven para sacar información e ideas para mis blogs. Ahora también leo algunos titulares de periódicos cuando entro a comentar. Sin embargo, me temo que los libros los he dejado de lado. Así que cuando veo reseñas de otros blogueros me siento un poco culpable. Acabo de leer un artículo que habla sobre la posibilidad de estimular zonas dormidas del cerebro. Espero que no sea tarde. Me temo que físicamente tengo la batalla bastante perdida, así que al menos espero poder mantenerme mentalmente.

miércoles, 7 de mayo de 2014

El saber no ocupa lugar

Yo no fui una buena estudiante, pero sí sentía mucha curiosidad. Me gustaba aprenderme fragmentos de poesía de memoria y pasar las páginas del libro de texto con antelación. El ritmo de la clase se me hacía muy lento. Cuando terminé el colegio descubrí que los idiomas llenaban esa sed de conocimiento inmediato y desde entonces no los he dejado. Sin embargo, el campo de las ciencias para mí siempre ha sido un misterio porque la verdad es que tampoco puse ningún interés en entenderlo. De pequeña leía sin parar, devoraba toda clase de libros y con ellos llenaba el vacío de mis relaciones sociales.

Así que le debo realmente mucho a la lectura y la escritura. Mis hijas han salido a padre y dominan las matemáticas y la física. Mi hijo tenía mucho interés en aprender de pequeño pero ahora está como anestesiado, y lleva así cuatro años. Yo creo que aprender cosas nuevas, o al menos leer lo que otras personas escriben en los blogs es una actividad muy sana para la mente, que también necesita ejercitarse como nuestro cuerpo. Sin embargo, me temo que somos un caso raro, porque la mayor parte de la población sobrevive sin más alimento intelectual que el fútbol y los magazines y no es de extrañar que tengamos tantos problemas educativos.

lunes, 3 de febrero de 2014

Adelante

Ahora que me han vuelto las ganas de escribir estaba mirando las estadísticas de mis blogs por curiosidad y he visto que dos de ellos andan por las noventa mil visitas, otro anda por veinticinco mil y, al ir a mirar los anteriores me he llevado la sorpresa de que ya no existen. Uno ha sido eliminado y no me extraña porque llevo siete años sin usarlo. Y el otro resulta que tiene una publicidad que impide ver la página. Vamos, que ha sido pirateado. No sé cómo pueden hacer eso sin mis datos, pero bueno, tampoco importa demasiado. Los post los fui copiando sobre la marcha. Todavía tuve otro blog, pero nunca llegué a ver las estadísticas, aunque creo que ese ganaba a todos.

En total creo que he tenido ocho blogs en diferentes momentos y algunos al mismo tiempo, pero en los otros no he escrito tanto o no tendría horas suficientes en el día. Supongo que si algo puede definir mi vida sería la pasión por leer y escribir ya que fueron las primeras actividades que recuerdo haber hecho. Ya de niña plasmaba mis pensamientos en papel aunque fueran sólo para mí. Quién me iba a decir cuando entré en el mundo de los blogs hace ya casi ocho años que tendría cuerda para tanto. Ahora si admitiera comentarios anónimos alguno me diría lo que opina sobre mi prodigalidad.:) Pero afortunadamente ya no tengo que soportar tanto troll.

martes, 10 de diciembre de 2013

El ocio infantil y la tecnología

Hace muchos muchos años, allá por la Edad media que dicen mis hijos, los niños no teníamos aparatitos para jugar que nos dieran todo hecho y teníamos que utilizar la imaginación. No es que yo sea un gran ejemplo en ese sentido porque me pasaba la vida leyendo, pero otros niños construían sus propios juguetes, creaban historias con ellos y hacían ejercicio al aire libre. Ya sabéis que yo soy una retrógrada antitecnología, aunque la utilice en el blog. Me horroriza cada vez que veo a niños cada vez más pequeños jugando con el móvil o incluso con tabletas electrónicas, de esas que no bajan de trescientos euros, y que les han regalado sus padres.

Dicen los expertos, que tienen una habilidad manual asombrosa, y no lo dudo. Pero sin embargo, les falla la comunicación oral. Además es una pérdida de tiempo impresionante. Porque yo veo a mis hijos ya mayores la cantidad de horas que se pasan hablando de nada con sus amigos. Y no sólo chicos, también adultos, haciendo comentarios sin sentido y colgando fotos que sólo les interesan a ellos mismos. Pero al fin y al cabo, si ya tienen su vida resuelta son muy libres. El problema son los niños que se enganchan y ya no saben vivir sin sus aparatitos. Creo que es importante que les limiten el tiempo de utilización cada día y que aprendan a divertirse de otras maneras.

jueves, 5 de diciembre de 2013

La necesidad de escribir y leer en internet

Apenas había aprendido a escribir cuando ya devoraba cualquier libro que encontrara y al poco empecé a plasmar mis pensamientos en papel. Habitualmente, durante las clases porque me aburrían las largas explicaciones de los profesores.  Desde entonces a hoy, unos cuarenta años después, ha habido temporadas en que no he tenido apenas tiempo, pero creo que nunca he dejado de hacerlo. Mi diario personal eran hojas sueltas hasta que descubrí este medio y el mundo de los blogs, de los cuales ya he tenido unos siete. La verdad es que no concibo mi vida sin escribir y leer y por eso no me explico cómo tanta gente no lo hace.

Hay quien se pasa las horas ante el ordenador, pero lo único que mira son los twitters, noticias abreviadas y los típicos vídeos graciosos. Yo no creo que eso sea suficiente. Lleva mucho tiempo y se saca muy poco en limpio. Una vez leí un dicho interesante al respecto, algo así como: la gente que utiliza instagram piensa que son fotógrafos, los que tienen facebook que tienen muchos amigos y los que utilizan twitter creen que son muy inteligentes. Realmente se trata de hacer un poco de todo sin hacer nada en serio. Tampoco es que vaya a decir que los blogs en general tienen valor literario, pero algunos sí, y otros al menos te hacen pensar.

lunes, 15 de abril de 2013

Preguntas sin respuesta

Tal vez no debería escribir cuando estoy melancólica. Luego me dicen que soy muy negativa. Pero es que echo la vista atrás y me pregunto si realmente he hecho algo que mereciera la pena. Fui una niña muy solitaria. Los primeros diez años de mi vida me parecieron veinte. Realmente hasta los dieciocho no empecé a sentirme dueña de mi destino. Pero, cuando hago balance, sólo recuerdo mi matrimonio y mis hijos, y ni siquiera eso estoy segura de haberlo hecho todo lo bien que debería. No creo que mi paso por el mundo haya influido realmente a muchas personas.

Estudiar idiomas me gusta, pero no es útil si no puedes practicarlos. Leer me llevó mucho tiempo y ya no me atrae. Viajar está bien, pero tampoco se trata de huir de la rutina. Internet me abrió otro mundo, pero me temo que ya no me queda mucho que descubrir. Así que llevo un tiempo pensando qué quiero hacer con el resto de mi vida y no encuentro una respuesta. Tal vez sólo iré a dónde el destino me lleve. A veces tengo la impresión de que nunca he tenido tantas posibilidades reales de elegir. Sigo una senda marcada de antemano.

No he visitado los enlaces porque he estado fuera un par de días. Besos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Introspección

Desde pequeña he tenido mucho tiempo para pensar a solas. Es es bueno, aunque, como todo lo excesivo, cansa. Era muy tímida, no tenía casi amigos y apenas me relacionaba con mis hermanos. Me pasaba los días leyendo libros una y otra vez. Por eso aprendí a observar a las personas y sacar conclusiones de sus aptitudes y sus gestos. He sido observadora pasiva durante casi veinte años. Después de ese paréntesis tan largo, al fin la vida me dio un papel protagonista, al menos en mi propia familia. Durante otra veinte de años me he dedicado a criar y sacar adelante a mis hijos. Eso no me dejaba mucho tiempo para pensar pero me dedicaba a sacar el provecho que podía de periódicos, revistas y televisión.

Esto, y la vida que fluye alrededor en las personas que nos rodean y, especialmente, en nuestros seres queridos, me ha dado una cierta experiencia vital que no viene de los estudios o los libros de texto, sino de las vivencias propias y ajenas. A través de todo ello, no sé cómo, acabé volviendo la mirada a la Iglesia, a la cual había tenido abandonada durante la mayor parte de mi vida. De pronto descubrí que las respuestas que andaba buscando habían estado siempre a mi alcance. El Nuevo Testamento tenía una enseñanza y un ejemplo para cualquier situación que tuviera que atravesar. Volví a la iglesia como una persona nueva, llena de paz. ilusión  y esperanza. Ahora ya no puedo vivir sin su apoyo y compañía, Sin embargo, la fe no impide que siga sufriendo demasiado por cosas inevitables...