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Nubes sobre el Mar

Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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viernes, 21 de agosto de 2015

Vivir a todo tren

Curiosa expresión que significa vivir a lo grande, es decir no escatimar en gastos. Yo no conozco lo que es eso porque siempre he sido muy mirada para la economía. Quiero decir que yo no me gasto más de treinta euros en un pantalón por muy Donna Karan que sea. A mí la verdad es que me parece muy mal andar despilfarrando el dinero en cosas innecesarias. Suelo ver el concurso Ahora caigo, que me gusta mucho, y la verdad es que la mayoría de los concursantes quieren el dinero para auténticas tonterías. Para hacer la ruta 66 de EE.UU por ejemplo. Como si en España no les quedaran cosas interesantes para ver, o en cualquier otro sitio.

Por lo que yo sé eso es una ruta por el desierto. Otros quieren viajar a Nueva Zelanda para ver el escenario del Hobbit. Pero, caramba, eso no es más que una película. Yo creo que de ese tipo de viajes siempre se vuelve decepcionado. Hay quien se quiere comprar un coche de lujo o una moto de carreras que sólo les va a traer más gastos. O los que desean tirarse en parapente, subir al Everest o hacer rafting en el Amazonas. Así que desean jugarse la salud. Afortunadamente hay otros que sólo desean arreglar su casa o viajar con su familia. Esos sí saben lo que es realmente vivir a todo tren. Es disfrutar de lo que tienes.

lunes, 3 de agosto de 2015

Estar a partir un piñón

Otra curiosa expresión que significa estar muy unidos. No sé de dónde vendrá. A mí es que me encantan estos juegos del lenguaje que provienen de siglos atrás y nadie saben cómo surgen. En cierto modo el idioma es algo vivo que trae reminiscencias de las personas que lo han hablado y por eso elegí las expresiones y los dichos para esta última etapa de mi blog. También pienso publicar otro libro con un compendio de los post, aunque ya me imagino que como de costumbre no tendrá ninguna repercusión, pero bueno, al menos me lo quedo yo en casa con los demás, y van catorce, si no llevo mal las cuentas.

Estar a partir un piñón no es algo habitual para mí, así que me cuesta mucho definirlo. Diría que sólo me siento así con mi familia directa y no siempre. Creo que se trata más bien de un estado temporal que de algo permanente. La gente puede estar muy unida a temporadas pero luego se va distanciando. Aquellos que dicen que siempre se sienten así o que tienen amigos inseparables, yo creo que se engañan a sí mismos o tal vez no son muy exigentes con sus amistades, y supongo que hacen bien en el fondo. Porque creo que la mejor manera de conservar los amigos es conformarse con poco y tal vez así sean también un poco más felices.


sábado, 1 de agosto de 2015

Ser uña y carne

Significa estar muy unidos. No hay unión más real que la familiar, especialmente la de los padres con los hijos, ya que comparten los mismos genes al cincuenta por ciento. Por eso no me explico que esté tan de moda ahora tener hijos de padre desconocido por inseminación artificial. Aunque te den todas las garantías no dejas de compartir un niño con una persona que no conoces de nada y a saber qué vicios ocultos tiene. Tampoco debe ser muy normal si se dedica a vender su esperma. Aparte de que por supuesto no es justo para un hijo ser privado de la figura del padre voluntariamente porque una mujer quería ser madre y no tenía pareja.

Para colmo, ahora dicen que también se puede comprar a la carta por internet y te lo envían en una especie de nevera portátil. Así que tu futuro hijo, carne de tu carne, viene envuelto para regalo y sólo tienes que introducírtelo.  La verdad es que sería cómico si no fuera tan trágico. Que algo tan bonito y tan importante como la maternidad pueda ser reducido a una transacción económica y un negocio para algunos. Luego no es de extrañar que existan tantas familias desestructuradas y que las consecuencias sean a veces nefastas. Si ya puede salir mal utilizando el conducto habitual, cuánto más con estos experimentos sociológicos.


martes, 21 de julio de 2015

Poner la mano en el fuego

Significa responder por alguien. Yo ya no pongo la mano en el fuego más que por mi familia directa y con reparos. Antes sí era bastante idealista y hubiera apostado por la Iglesia, por algún partido político o por mi país. Los últimos años me han traído demasiadas decepciones en todos los sentidos y ya no me fío de nadie. Recuerdo que estaba muy convencida, tonta de mí, de que había educado bien a mis hijos y que no caerían en algunas trampas muy obvias de la sociedad. Han acabado cayendo en todas una tras otra. Supongo que es inevitable. Pero me da rabia el gasto de tiempo y de saliva invertido para que al final todo quedara en agua de borrajas.

Bueno, supongo que es ley de vida. Tampoco hubiera pensado que algún pariente sería capaz de gastarse todos los ahorros de mis padres para mantener su tren de vida, y lo hizo. Tal vez porque yo desde luego no lo hubiera hecho aunque tuviera que fregar escaleras, pero cada uno es como es. Lo peor de cumplir años es que vas acumulando decepciones pero supongo que a todo el mundo le pasa lo mismo. Yo nunca hubiera creía oír a un Papa diciendo esas cosas en contra de su propio ministerio y que los ateos le admiraran mientras los demás no sabemos ya qué pensar. Sorpresas te da la vida, que dice la canción. Y todavía nos esperan muchas más.

miércoles, 1 de julio de 2015

El minuto de gloria

Como ya he contado alguna vez, yo tuve mi minuto de gloria hará ya unos diez años. Empezaba en el mundo de los blogs y tuve uno con tanto éxito que salió anunciado en una revista a nivel nacional. Finalmente tuve que cerrarlo por desavenencias con los filoetarras, pero la verdad es que me dió más disgustos que alegrías. Sin embargo, por unos meses llegué a rozar la gloria y hasta pensé que me iban a dar una columna en la revista en papel, ilusa de mí. Tras tanto tiempo en internet ahora ya he perdido esa esperanza y es uno de los motivos por los que estoy pensando en retirarme, al menos de la primera fila pública y volver a la retaguardia.

Será porque tuve un tío periodista y escritor, además de artista, que mi ambición secreta, o no tan secreta, era acabar ganándome la vida con la escritura. Pero se ve que no estaba en mi destino y no será porque no lo haya intentado, con más de catorce libros en autoedición. Pero cuando algo no tiene que ser no sirve de nada empeñarse. Supongo que era uno de esos trenes que sólo pasan una vez en la vida. Como siempre digo, la verdad es que lo que me llena es mi vida familiar y esto es sólo un desahogo. Tal vez si lo hubiera convertido en profesión ahora estaría arrepintiéndome por la falta de tiempo para dedicarlo a otras cosas.

lunes, 29 de junio de 2015

Coger el rábano por las hojas

Eso también lo oía mucho de pequeña. Se refiere a quedarse con lo superficial y perderse lo importante. Es algo que ocurre muy a menudo pero más ahora en estos tiempos en que prima lo inmediato. La gente está al día de las últimas noticias pero se queda sólo con los titulares y no se molestan en indagar sobre lo que se esconde detrás, las causas y las consecuencias de cada situación. Es terreno abonado para oportunistas que aprovechan el descontrol para hacer su agosto (enriquecerse), como los cronistas de sociedad que nos cuentan al detalle la vida de los famosos, mientras no sabemos apenas nada sobre el resto de la humanidad.

Comprendo que es apetecible pasar el tiempo entretenido en nimiedades en lugar de preocupado por cuestiones serias, pero así es natural que los problemas no se solucionen nunca. A mí lo que nunca dejará de asombrarme es la pasión y el sentimiento que ponen algunos en el deporte, especialmente en el fútbol. Procuro no ver esa clase de programas, pero cuando cojo alguna escena y veo cómo se enfadan, se alegran, lloran y ríen por las andanzas de unos muchachos en pantalón corto, me temo que no tenemos arreglo. Da la impresión de que a algunos, a muchos, les importa eso mucho más que su propia familia. Y luego me extraño de que admitan el aborto...

viernes, 12 de junio de 2015

No hay nada nuevo bajo el sol

Cada generación cree que ha inventado la pólvora. Por eso es interesante leer a los clásicos para descubrir que ya tenían los mismos problemas e inquietudes que tenemos nosotros ahora. Las relaciones amorosas especialmente han sido siempre parecidas a lo largo de la historia, porque aunque las costumbres cambiasen, los sentimientos siguen siendo idénticos. El miedo al compromiso, los celos, la rivalidad, las relaciones conflictivas con parientes y amigos; son una constante universal. Por eso cuando algunos afirman que los jóvenes actuales son más seguros, independientes o pasivos que antes, yo no me lo creo demasiado.

No hay nada nuevo bajo el sol en lo que se refiere a relaciones humanas. Detrás de la pareja más hipster, nappie o como quieran llamarle ahora, sigue habiendo un hombre y una mujer que desean encontrar a alguien con quien compartir su vida, un compañero de camino. Por mucho que parezca que no les importa, toda persona desea tener una familia propia a ser posible o al menos unas buenas relaciones familiares. Todos aspiramos al matrimonio para siempre, a ver crecer a nuestros hijos y conocer a nuestros nietos. Eso es algo que ninguna ideología o moda podrá nunca derogar, afortunadamente, porque es lo mejor de la vida.

sábado, 6 de junio de 2015

Se me ha ido el santo al cielo

Se refiere a olvidarse de algo. A mí me pasa continuamente. Desde pequeña soy muy despistada y con el tiempo cada vez más. Por eso voy dejando notitas por todas partes, pero es inútil porque se me olvida leer las notas. Al principio me daba mucha rabia ser así y era un problema cuando trabajaba de secretaria, pero lo he acabado aceptando como todo, como las varices, las migrañas y demás. Como en casa ya saben que no me acuerdo de nada, ya lo tienen en cuenta y me lo recuerdan o lo hacen ellos. Me temo que con los años irá a peor, así que no me queda más que asumirlo. Aunque también tiene sus ventajas. Vives más relajado.

La gente que se acuerda de todo lo que tiene que hacer, no tiene un minuto de descanso. Supongo que va con la manera de ser, como hay gente más diligente y con madera de líder, otros somos más pasivos y tranquilos. El carácter también acompaña a estos rasgos y creo que yo tengo más paciencia en general. La verdad es que la gente activa me pone un poco nerviosa. Afortunadamente como paso mucho tiempo sola puedo relajarme a gusto. Sin embargo, no puedo negar que cuando se te va el santo al cielo a menudo te creas muchos problemas y también a los demás. Supongo que no debe ser cómodo convivir con una persona como yo.

miércoles, 3 de junio de 2015

A bote pronto

Significa de repente, inesperadamente. Por ejemplo, no se me ocurre nada a bote pronto. Pero sí se me ocurre. Llevo diez años dedicada a hablar en este blog sobre la familia y en contra de la ideología de genero; es decir, del aborto, la eutanasia y las adopciones homosexuales, entre otras cosas. En todo este tiempo he hecho muchos amigos y enemigos, y amigos que se han transformado en lo segundo con el paso del tiempo. Quiero decir que estoy muy acostumbrada a lidiar con malentendidos, falsas interpretaciones e insidias. Al principio me afectaba mucho. Ahora ya tengo asumido que forma parte del todo. Lo tomas o lo dejas.

Así, a bote pronto, pienso que si tuviera que volver a pasar por lo mismo lo volvería a hacer, al mismo coste. Porque realmente creo que mi tarea consiste en defender a los más indefensos: los niños no nacidos, los enfermos y los hijos adoptivos. He elegido hablar por los que no tienen voz ni voto en esta sociedad y creo que no hay labor más importante. Así que cualquier sacrificio que pueda hacer será por una buena causa. Por eso me molesta tanto cuando me dicen que soy radical o intolerante. No se puede tolerar según qué situaciones o comportamientos. Es evidente. Y yo no sirvo para remar entre dos aguas según me lleve la corriente.

sábado, 30 de mayo de 2015

Dejar en la estacada

Significa abandonar, dejar plantado. Varias veces en mi vida he sentido que me dejaban en la estacada. Sin embargo, no me quejo porque estoy convencida de que algo debí hacer para merecerlo. Digamos que las relaciones sociales no son mi fuerte. Tal vez el truco está en no esperar demasiado de los demás. Pero luego en cambio veo personas muy problemáticas que tienen grupos de amistades estables durante años y me pregunto qué es lo que hago tan mal. Mi vecina, por ejemplo, tiene una vida familiar desastrosa. El marido y las hijas se llevan fatal y raro es el día que no tienen bronca. Pero luego la ves en la calle con las amigas y parece la viva imagen de la normalidad.

Y siempre pienso: si vosotras supiérais lo que yo sé..., pero naturalmente no es asunto mío. Así que la verdad es que cuando ahora alguien me deja plantada ya no me extraña, ya me lo espero. Parece ser que siempre soy demasiado alta, demasiado baja, demasiado gorda, demasiado delgada; como esas actrices a las que no eligen en el casting porque no encajan nunca en el papel. Afortunadamente hay un lugar donde me aceptan como soy, mi familia, y con eso me basta. Cuando he intentado integrarme en algún grupo siempre he acabado fuera. Demasiado rica, demasiado pobre, demasiado carca, demasiado moderna, demasiado religiosa, demasiado liberal...


lunes, 25 de mayo de 2015

Son cosas de la vida

Cerca ya del medio siglo de existencia te das cuenta de que hay sucesos que son inevitables. No sólo la enfermedad y la muerte, sino multitud de pequeños sucesos cotidianos.  Por ejemplo en todos los grupos de personas se repiten los mismos elementos: el arrogante, el eterno insatisfecho, el envidioso, el trepa... Esto vale para hombres y mujeres con pequeñas diferencias. Por eso, cuando mis hijos se quejan de alguien, yo siempre les digo que se vayan acostumbrando. En todos los trabajos existen todos esos elementos repetidos varias veces en cada departamento y cada sección. Y en todos los eventos sociales. Hay que intentar lidiar con ellos lo mejor posible.

Son cosas de la vida, como la chica a la que le atrae el chico menos indicado. O el que se enamora de alguien que no le corresponde, o la suegra que tiene celos de la nuera, o los cuñados que rivalizan entre ellos... Pequeñas cuestiones que, sin embargo, te pueden amargar la vida y a veces te hacen sufrir mucho mas de lo necesario. Pero que sólo se aprenden cuando adquieres la madurez suficiente,  que solo consigues con el tiempo y la experiencia. Así que llega un momento en que te das cuenta de la cantidad de sufrimiento que podrías haberte ahorrado pero ya es tarde para encarar los problemas de otra manera. Todos pasamos por lo mismo.

martes, 19 de mayo de 2015

Cargar con el San Benito

Significa tener una fama que no corresponde con la realidad. Es la persona a la que se considera de una manera sin serlo o que se le carga con tareas ingratas (cargar con el mochuelo). Supongo que el San Benito se refiere a una de las imágenes que salen en procesión. Yo estoy muy acostumbrada a esto. Cada vez que abro la boca para defender la vida y la familia me llaman meapilas o algo semejante. Al principio me molestaba mucho. Ahora me he acostumbrado a cargar con el San Benito, yo que precisamente no soy nada clerical y prefiero ir a la iglesia cuando no hay nadie. Yo que estuve más de veinte años sin ir a misa.

Es como si se te ocurre defender a la banco o los empresarios. Entonces eres un carca y un fascista. Pues, lo seré, qué le vamos a hacer. Pero resulta que éste es el sistema en que vivimos, el que hemos votado por mayoría, y a quien no le guste ahí tiene Corea del Norte para ser feliz. El caso es que luego sacas las cuentas y los que hablan así son cuatro gatos, pero muy ruidosos y molestos. Tanto que dan la impresión de ser multitud. Y luego están los que callan y otorgan, los que no se atreven a llevar la contrario por no parecer poco guays; y por su culpa precisamente cargamos con el San Benito aquellos que decimos lo que pensamos.

sábado, 16 de mayo de 2015

Dar la lata

Es molestar con algo reiterativo. Es lo que hago yo con mi blog. A veces me siento realmente una pesada repitiendo todo el día las mismas consignas a favor de la familia y la vida, pero supongo que no sé hacer otra cosa. La finalidad de mis blog es precisamente ésa, aunque aproveche para contar sobre mi vida, mi depresión y otros temas. Últimamente realmente pienso que estoy ya muy trillada, es decir que llevo demasiado tiempo pasando por los mismos sitios. Sin embargo, no encuentro otra alternativa y creo que es mejor que no hacer nada al respecto. Así que seguiré dando la lata mientras tenga tiempo y ganas de hacerlo.

Por ejemplo, suelo insistir mucho en el tema de los excesos de la tecnología, a pesar de que en mi familia están ya todos enganchados. Raro es verlos sin un aparatito electrónico en las manos. Así que ya sé que predico en el desierto. Tengo el ejemplo en casa. De todas maneras, seguiré haciéndolo porque me preocupa que nos hayamos vuelto tan dependientes de internet y de los móviles principalmente. Hay gente que yo creo que si no los tuviera unos minutos les daría un ataque de nervios. Y no puede ser que ya no sepamos vivir de forma natural, ligados a la naturaleza. Las relaciones familiares y sociales se resienten mucho con esto. Soy testigo de ello.

jueves, 14 de mayo de 2015

Estar en Babia

Mi familia piensa que estoy en Babia (en las nubes). Piensan que porque soy ama de casa y frecuento la iglesia ya no sé nada de la vida. Hay días en que realmente me molesta mucho que tengan esa visión de mí, pero hay otros en que casi prefiero no tener que dar explicaciones. Me refiero a mi familia de origen, naturalmente. La verdad es que me conocen mucho menos que cualquiera que lea este blog asiduamente y es una pena, pero en fin. Supongo que no se puede tener todo en la vida. Prefiero que piensen que estoy en Babia, que no me entero, a pasarme el día discutiendo cuestiones complicadas. La verdad es que la paz que tengo no la cambio por nada.

No son los únicos. Hay mucha gente que piensa que, cuando alguien se aferra a ideas tradicionales es porque está en Babia. Yo no creo que defender la tradición sea una señal de atraso, sino todo lo contrario. Al fin y cabo lo que permanece a lo largo del tiempo es porque ha demostrado su eficacia. El arte clásico, por ejemplo, es el que ha sobrevivido a los gustos de varias generaciones; mientras que el arte moderno suele ser muy efímero. Así que seguir una ideología que tiene ya más de dos mil años no significa que no tienes ideas nuevas, sino que si ha sobrevivido es porque ha demostrado su validez sobradamente. No tiene sentido rechazar lo bueno conocido.


sábado, 9 de mayo de 2015

Algo es algo

Menos es nada. El otro día en misa nos dijeron que lo importante es estar ahí. Más que tener mucho éxito o ser un referente. Si se puede ser, mejor, naturalmente. Pero basta con estar ahí como cristiano. Es decir, cuando se habla del aborto, de las nuevas familias, del consumismo, etc., hace falta que haya alguien con otro punto de vista. Que no le van a hacer ni caso, probablemente, pero tiene que haber alguien con una voz discordante, aunque sólo sea para decir que no estás de acuerdo. Porque si no hay nadie, se asume que es la verdad absoluta, que no existe otro punto de vista distinto, y entonces es cuando empiezan los grandes problemas.

Eso me dejó pensando que no puedo irme del todo, suponiendo que me fuera. Porque mis blogs van a seguir en internet. No voy a eliminarlos. Pero cuando no se utilizan van bajando puestos en el ranking de los buscadores. Si alguien busca un tema muy determinado puede que lo encuentre igual pero ya no es tan fácil. Tengo que estar en la red porque algo es algo. Aunque no me haga rica ni famosa. Aunque a veces acabe harta de repetir las mismas cosas. Aunque consiga escribir sólo de vez en cuando. Pero tiene que haber alguien que, cuando tecleen la palabra familia, aborto, pareja o amor les recuerde que no todo es del color del cristal con que lo miras.

martes, 5 de mayo de 2015

Ser hombre de palabra

Ser persona de fiar. Es algo muy pasado de moda sin duda. Ahora lo que se lleva es decirle a cada cual lo que quiere oír, ir capeando el temporal y llevarse bien con todos. Esto es una cualidad que admiro y envidio a partes iguales. A veces pienso que si existe otra vida me va a tocar ver pasar delante en la fila a todas las personas que yo pensaba que actuaban mal. Pero tal vez tengan más méritos que yo acumulados, porque de esa manera se han relacionado más y finalmente han hecho más cosas buenas que yo. Es algo que me preocupa sinceramente. Tal vez ir con la verdad por delante y ser tan consecuente, al final resulte ser un signo de fariseísmo.

Alguien me decía hace poco que parezco muy convencida de lo que pienso. La verdad es que soy un mar de dudas pero lo disimulo bien. Tal vez porque no me queda otra que dar una imagen de seguridad si quiero que lo que cuento resulte creíble. Como ya he dicho alguna vez estoy segura de muy pocas cosas. De que el aborto es matar a un niño, de que los hijos deberían estar con sus padres biológicos, siempre que sea posible, y de que la familia es el estado ideal de la persona. Lo demás..., si hago bien o hago mal, si escribo bien o soy un tostón, si soy buena esposa, buena madre..., son preguntas que siempre me atormentan, pero desde luego soy mujer de palabra.

jueves, 30 de abril de 2015

Tentar a la suerte

Se dice de que corre riesgos innecesarios. Tentar a la suerte es como jugarse todo a una carta, solo puedes ganar o perder. Supongo que el día que dejé de trabajar tenté a la suerte porque no estaba segura de poder vivir con un solo sueldo. Mi marido ha resultado ser un gran profesional pero yo eso no podía saberlo por entonces. Además hemos pasado varias crisis con millones de parados. Claro está, que si hubiera sido necesario yo hubiera vuelto a trabajar. Pero sigo pensando que en cuestiones laborales es mejor ir a lo seguro. Para mí lo ideal es una oposición para tener el trabajo de por vida, incluso si eso significa ganar menos dinero.

Pero por otra parte, comprendo que haya personas que prefieran jugarse el todo por el todo yendo detrás de sus ideales, al menos mientras son jóvenes y no tienen obligaciones familiares. Ahora bien, una vez que se tienen hijos no creo que sea justo para ellos hacer experimentos de ese tipo. Conozco personas que, euro que tienen, se gastan dos, y realmente no entiendo esa mentalidad. Siempre están a la búsqueda de dinero rápido y fácil. Pero eso no funciona así. Lo normal es que las personas se hagan ricas a base de trabajo duro y a menudo en oficios bastante humildes, como la hostelería. Lo demás es buscar la gallina de los huevos de oro.

miércoles, 29 de abril de 2015

No mezclar churras con merinas

Se trata de dos razas de ovejas que existen en España y son bastante diferentes. Lo sé porque las he visto en el pueblo. Este dicho se refiere a no confundir unos temas con otros, cosa que pasa muy a menudo. Existen una serie de palabras que se malinterpretan aquí sistemáticamente:

- Tolerancia. Es la palabra talismán que vale para todo. Pero yo considero que hay cosas que no se deben tolerar si alguien sale perjudicado, aunque ese alguien no tenga todavía voz ni voto.
- Desahucios. Es decirlo y la gente se sube por las paredes (se enfada), pero yo pagué mi hipoteca hasta el último céntimo a base de no darme ningún lujo. No veo por qué a otros deben perdonársela sin más.
- Bancos. Es el nuevo coco. Los bancos nos son instituciones de caridad. Están para ganar dinero con nuestro dinero y ser rentables. A nadie le han obligado nunca a pedir un crédito que yo sepa.
- Inmigrantes. Aquí hay una doble moral porque a todos nos dan mucha pena las pateras pero luego la mayoría quieren tenerlos lo más lejos posible. Hay que acogerlos pero que los acojan otros.
- Iglesia. Hablando de acoger. Quien se ocupa de los desahuciados y los inmigrantes son siempre los curas, pero no se te ocurra decir algo bueno de ellos porque te puede caer todo el mundo encima.
- Rajoy. Ha sacado a España de la peor crisis de su historia reciente pero no le quieren ni los suyos. Desde luego algunos consideramos que nos ha traicionado pero eso no le quita sus méritos.
- Jóvenes. Se dice que es la generación mejor preparada pero la mayoría no han aprobado la Eso. Se dice que son muy responsables pero ni estudian ni trabajan. Tienen buena fama y no la merecen.
- Libertad. Es eso que sirve para salir a cortar las calles y quemar los contenedores pero luego no respetes las opiniones de los otros, porque son todos unos carcas y unos fascistas sin remedio.
- Niños. Cuando ya han nacido son los reyes de la casa, aunque estén allí siempre solos. Cuando no han nacido entonces son poco más que un tumor del que puedes liberarte en cualquier momento.
- Pareja. Concepto trasnochado a más no poder. Ahora puedes elegir al que te apetezca cada día, hombre o mujer, sin responsabilidades, ni apego ni planes para el futuro. Y luego acabar solo.
- Amor. Según vox populi, resulta que el amor no existe. Es un engaño de los sentidos. Habrá que avisar a todos los ancianitos que llevan toda la vida juntos para que no se hagan ilusiones.

miércoles, 15 de abril de 2015

Cornudo y apaleado

Como su nombre indica se dice de aquel al que aparte de poner los cuernos, encima le apalean. Figuradamente, una persona que, por ejemplo, hace todo el trabajo y además se lleva la bronca si algo sale mal. Es algo muy habitual en las oficinas. Siempre suele haber el pringao que carga con casi todas las tareas y luego otro se queda con el mérito. Cuando yo era secretaria, como era tan ingenua, me pasaba siempre eso. Que curraba más que nadie, otro se apuntaba el tanto y, encima, si algo fallaba era culpa mía. Me temo que es algo que va intrínseco en la manera de ser. Mil trabajos que hubiera tenido, seguro que me habría pasado lo mismo.

Es lo que tiene querer ser una buena persona y no ir por ahí echándose flores, como hacen otros; quejándose de que hay que ver cuánto trabajo y qué poquito me lo agradecen. También en las familias los hay que hacen las labores más ingratas y los hay que son alabados por todos. Al principio me fastidiaba mucho, pero me dí cuenta de que sólo conseguía disgustarme yo y no iba a cambiar la situación. No es que ya no me disguste, pero al menos quiero pensar que en alguna parte hay un balance que cuenta estas cosas en mi haber. Es el único consuelo que me queda. Eso y saber que hago algo por alguien que me importa.

viernes, 10 de abril de 2015

Dar de comer aparte

Desde luego hay personas a las que es mejor mantener a distancia. A eso se refiere dar de comer aparte. Acabo de ver una película que se llama Les doy un año, que trata sobre una pareja que se casan sin apenas conocerse y resultan ser totalmente incompatibles. Sin embargo, luego encuentran a otras personas con las que encajan mejor. Sin embargo, eso no quita para que sean gente realmente extraña y poco recomendable, especialmente el marido y su familia. Toda la película es, como diría mi hija, una pasada. Son el ejemplo de lo contrario de lo que yo llevo intentando y predicando toda mi vida con mi marido y mis hijos.

Sin embargo, la verdad es que no puedo hablar muy alto, porque en mi propia familia de origen yo soy un bicho raro. Quiero decir que no comparten en absoluto mis ideales ni mi forma de ser. Es más, le dan un valor enorme a las riquezas y las apariencias, incluso cuando no pueden permitírselo. A veces pienso que debo ser adoptada. Mis primos también son así y los tíos a los que llegué a conocer, de manera que está claro que soy yo la que mutó los genes. Tal vez por eso nunca han llegado a entenderme y me temo que ya es tarde para lamentarlo. Supongo que son cosas que pasan en todas las familias. Siempre tiene que haber un perro verde.