Desde luego hay personas a las que es mejor mantener a distancia. A eso se refiere dar de comer aparte. Acabo de ver una película que se llama Les doy un año, que trata sobre una pareja que se casan sin apenas conocerse y resultan ser totalmente incompatibles. Sin embargo, luego encuentran a otras personas con las que encajan mejor. Sin embargo, eso no quita para que sean gente realmente extraña y poco recomendable, especialmente el marido y su familia. Toda la película es, como diría mi hija, una pasada. Son el ejemplo de lo contrario de lo que yo llevo intentando y predicando toda mi vida con mi marido y mis hijos.
Sin embargo, la verdad es que no puedo hablar muy alto, porque en mi propia familia de origen yo soy un bicho raro. Quiero decir que no comparten en absoluto mis ideales ni mi forma de ser. Es más, le dan un valor enorme a las riquezas y las apariencias, incluso cuando no pueden permitírselo. A veces pienso que debo ser adoptada. Mis primos también son así y los tíos a los que llegué a conocer, de manera que está claro que soy yo la que mutó los genes. Tal vez por eso nunca han llegado a entenderme y me temo que ya es tarde para lamentarlo. Supongo que son cosas que pasan en todas las familias. Siempre tiene que haber un perro verde.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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viernes, 10 de abril de 2015
martes, 21 de enero de 2014
Nunca llueve a gusto de todos.
Es extraño pensar como una misma situación puede parecerle a distintas personas buena, mala o regular, dependiendo de su propia visión del asunto. Teóricamente la realidad es sólo una y su interpretación debería ser una también. Lo cierto es que cada persona es un mundo y nunca se sabe como va a reaccionar. Es cierto que hay gente que tiende a estar contento con todo, a ver el vaso medio lleno, y otros que somos más críticos y vemos el vaso medio vacío la mayoría de las veces. El caso es que resulta absolutamente imposible contentar a todos y el que lo intenta acaba por no contentar a nadie, como sucede con algunos políticos.
Yo de jovencita, como era bastante ingenua, siempre intentaba quedar bien con todo el mundo. Cuando trabajaba era un problema porque me ofrecía a hacer varias cosas al mismo tiempo y luego encima se quejaban si no lo terminaba. Así que aprendí por propia experiencia, como suele ser, que es mejor preocuparse de tus propios intereses porque por más que lo intentes no podrás contentar a todos. Especialmente hay personas que son "incontentables", tal vez porque tienen problemas propios que se reflejan en su relación con los demás. Con esa clase de gente lo mejor es intentar guardar las distancias todo lo posible.
Yo de jovencita, como era bastante ingenua, siempre intentaba quedar bien con todo el mundo. Cuando trabajaba era un problema porque me ofrecía a hacer varias cosas al mismo tiempo y luego encima se quejaban si no lo terminaba. Así que aprendí por propia experiencia, como suele ser, que es mejor preocuparse de tus propios intereses porque por más que lo intentes no podrás contentar a todos. Especialmente hay personas que son "incontentables", tal vez porque tienen problemas propios que se reflejan en su relación con los demás. Con esa clase de gente lo mejor es intentar guardar las distancias todo lo posible.
lunes, 26 de agosto de 2013
Entre padres y hermanos no metas las manos
Esto debería estar grabado a fuego en todas las casas. Si hay un refrán necesario es éste. Porque no es lo mismo criticar a tu familia de puertas a dentro a que entre alguien de fuera a opinar. Eso se lleva muy mal siempre. Tu familia es tu familia con todos sus defectos. En el difícil equilibrio que se produce en una familia numerosa a veces lo mejor es no opinar en absoluto, porque las cosas se pueden complicar mucho en muy poco tiempo. A veces la mejor política con la familia incluso es mantener las distancias. Esto viene del otro dicho: del amor al odio hay un paso. Es mucho más fácil enfadarse con la gente a la que más quieres, porque te hacen mucho más daño.
Cuando veo familias que pasan las vacaciones juntos, con abuelos y primos, yo los admiro porque realmente sería incapaz. Cada cual tiene su rutina, sus costumbres, sus manías, y compartir el mismo espacio con personas tan distintas es todo un reto, un ejemplo de tolerancia y comprensión. Me temo que yo no llego a tanto. Así que, desde que los niños eran muy pequeños, nosotros siempre hemos pasado las vacaciones en solitario. Con nuestros horarios, nuestras comidas, nuestros programas de televisión... Nosotros vamos a la playa temprano y nunca más de dos horas, nos gusta comer a la una y salir de paseo a las siete. Me temo que somos incompatibles con la mayoría.
Cuando veo familias que pasan las vacaciones juntos, con abuelos y primos, yo los admiro porque realmente sería incapaz. Cada cual tiene su rutina, sus costumbres, sus manías, y compartir el mismo espacio con personas tan distintas es todo un reto, un ejemplo de tolerancia y comprensión. Me temo que yo no llego a tanto. Así que, desde que los niños eran muy pequeños, nosotros siempre hemos pasado las vacaciones en solitario. Con nuestros horarios, nuestras comidas, nuestros programas de televisión... Nosotros vamos a la playa temprano y nunca más de dos horas, nos gusta comer a la una y salir de paseo a las siete. Me temo que somos incompatibles con la mayoría.
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