Últimamente se han dado casos de padres que han declarado a sus hijos transexuales ya desde la más tierna infancia. No sé si se dan cuenta de que toda la vida han existido niñas y adolescentes que prefieren jugar con los niños a juegos de niños, y se les llamaban chicazos, como Jo la de Mujercitas. Sin embargo, eso es sólo una época pasajera en sus vidas y no tiene sentido que marque su futuro. Esas niñas, y otros niños más delicados a los que no les gustaba el deporte, con el tiempo han resultado ser hombres y mujeres perfectamente normales que han formado sus propias familias.No se puede estigmatizar a un niño desde la infancia porque no quiera ser un machote o a una niña por no jugar con muñecas. Son distintas personalidades no distintos sexos.
Me parece una auténtica barbaridad pretender que el estado o hasta el propio colegio declare a esos niños por lo que no son físicamente. Además, ya se han dado casos de arrepentimiento en la transexualidad y algunos acaban en suicidio. Es lo que ocurre cuando se quiere tratar un problema de comportamiento o de adaptación como si fuera algo físico. Creo que, al menos, debería esperar a la mayoría de edad para estar más seguros de lo que realmente sienten. Mientras tanto, pretender obligar a la sociedad a que niegue lo que es evidente, resulta una ejemplo más de hasta qué punto estamos perdiendo la noción de la realidad. Dejemos a los niños ser niños y asexuados, al menos en la práctica, hasta que tengan la madurez suficiente para asumir su sexualidad.