Habitualmente a mí me gusta mucho el otoño. El verano me cansa porque no aguanto el calor y me duele todo. Así que cuando cambia la estación me animo y casi prefiero el invierno, porque aunque haga mal tiempo te abrigas y se lleva bastante bien. A mí me gusta quedarme en casa en el sofá con una mantita y una buena película. También salir al campo cuando hay menos gente. Lo que no me gusta desde hace bastantes años son las navidades, pero bueno, es algo por lo que hay que pasar. Este año me temo que con más razón va a ser un periodo duro y no va a haber quien me aguante. Ya lo voy avisando de antemano.
Este año no he acogido el otoño con ganas, ya que lo empezamos con mal pie. Este curso no me hace tanta ilusión como otras veces y me temo que tengo las pilas descargadas. Así que no sé de dónde voy a sacar fuerzas para todos los meses que nos quedan por delante de días cortos y noches largas, frío, lluvia y rutina, sin apenas vacaciones, porque además ahora han quitado los puentes. Vamos, que estoy preocupada porque me temo que va a ser un semestre muy largo. Espero equivocarme y que acabe cogiendo el ritmo y sacándole partido al cambio de estación como siempre lo he hecho, pero de momento no lo veo nada claro.