Es lo que se dice cuando ya has llegado al límite de ver cosas que no te gustan. Por ejemplo, a mí lo que me faltaba era ver embriones humanos de tres padres, como han creado en Gran Bretaña. Hay veces en que llegas a un punto en que pierdes ya la fe en la humanidad. Los hijos a la carta son el colmo de la degradación humana. Pero el otro día nos decían en misa que los momentos difíciles cuando crees que ya no puedes soportar más, son precisamente las mejores ocasiones para ponerte en contacto con Dios y conocerte mejor a ti mismo. Esas pruebas que nos llevan al límite nos hacen valorar más lo que tenemos y lo que somos.
Una persona que siempre ha tenido una vida fácil es más complicado que pueda llegar a comprender y compadecer a personas en otras circunstancias. Como quien nunca se hubiera constipado no podría valorar lo que es un catarro. Por eso creo yo que a veces fallan los matrimonios precisamente porque no han pasado por dificultades. Cuando no existen problemas ni conflictos cuesta más distinguir la felicidad, porque te acostumbras a ella sin más. Los momentos de sufrimiento y preocupación son pruebas que fortalecen a la pareja si son capaces de superarlos juntos. También son momentos para encontrar a Dios. Por eso no se debe rehuir las dificultades.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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sábado, 4 de abril de 2015
martes, 10 de marzo de 2015
Monto un circo y me crecen los enanos
Esto lo siento yo muy a menudo. Se trata de tener mala suerte. La verdad es que yo he tenido muchos proyectos frustrados, como el de estudiar una carrera, hacerme secretaria o dominar idiomas. Pero en suma no puedo quejarme de los derroteros por los que va mi vida. Soy feliz con el resultado. Ya me imagino que nunca me tocará la lotería, ni los ciegos, aunque llevo años jugando al mismo número. También mi padre jugó durante décadas y nunca le tocó. Me parece que la suerte va por personas. Hay gente afortunada. Pero yo prefiero seguir con la vida que llevo, aunque de vez en cuando me dé el bajón porque soy un poco depresiva por naturaleza.
Creo que hay personas que tienen el temperamento acelerado y tienen ánimo para hacer muchas cosas aunque luego se quejen de que están estresadas. Otras, en cambio, somos más tranquilas y nos entusiasmamos menos por los proyectos pero también nos agobiamos menos. El problema es que alguien que tiene el ánimo justo para pasar el día como yo, a la mínima que algo se complica se puede ir para el fondo. Cuando era jovencita no me pasaba pero a partir de la madurez siento que estoy siempre en el límite de lo que puedo aguantar. Así que ya no monto circos por miedo de que me crezcan los enanos.
Creo que hay personas que tienen el temperamento acelerado y tienen ánimo para hacer muchas cosas aunque luego se quejen de que están estresadas. Otras, en cambio, somos más tranquilas y nos entusiasmamos menos por los proyectos pero también nos agobiamos menos. El problema es que alguien que tiene el ánimo justo para pasar el día como yo, a la mínima que algo se complica se puede ir para el fondo. Cuando era jovencita no me pasaba pero a partir de la madurez siento que estoy siempre en el límite de lo que puedo aguantar. Así que ya no monto circos por miedo de que me crezcan los enanos.
viernes, 25 de julio de 2014
El que se pica, ajos come.
Otro refrán que oía mucho de pequeña y la verdad es que no entendía mucho lo del picor por los ajos. Pero el sentido sí, que el que se molesta es el primero que sale perdiendo. Me acuerdo de que cuando mis hijos eran pequeños y se metía alguien con ellos en el colegio les decía que no hicieran caso, que si te das por enterado les estás haciendo un favor. Pero la verdad es que no es tan fácil permanecer impasible cuando alguien te pica. Es todo un aprendizaje. Todavía hoy me cuesta mucho no contestar cuando alguien me molesta, aunque sepa que les estoy siguiendo el juego, porque hay quien disfruta precisamente con la polémica.
Por ejemplo, me dicen mucho eso de que por qué hablo de felicidad si estoy deprimida. Así que he estado mirando las definiciones del diccionario y resulta que la felicidad es el estado emocional de la persona que cree haber alcanzado su meta en la vida, pero Freud decía que sólo puede ser parcial porque depende de las circunstancias externas. En cambio contento quiere decir satisfecho o conforme. De manera que yo pienso que es posible tener un estado psicológico de felicidad aunque no siempre estés contento, porque las experiencias de la vida a veces te impiden estarlo. Pero si te hacen rabiar y te picas entonces todavía es más difícil que lo consigas.
Por ejemplo, me dicen mucho eso de que por qué hablo de felicidad si estoy deprimida. Así que he estado mirando las definiciones del diccionario y resulta que la felicidad es el estado emocional de la persona que cree haber alcanzado su meta en la vida, pero Freud decía que sólo puede ser parcial porque depende de las circunstancias externas. En cambio contento quiere decir satisfecho o conforme. De manera que yo pienso que es posible tener un estado psicológico de felicidad aunque no siempre estés contento, porque las experiencias de la vida a veces te impiden estarlo. Pero si te hacen rabiar y te picas entonces todavía es más difícil que lo consigas.
miércoles, 30 de abril de 2014
No es oro todo lo que reluce
Siempre me llama la atención el hecho de que en los países pobres la gente parece ser más feliz que nosotros. Y es que encuentran la felicidad en cosas que nosotros ya no apreciamos. Eso es lo que he intentado explicar en mi libro Mi gran secreto de la felicidad. Realmente no se trata de una fórmula mágica sino de saber valorar lo que tenemos, especialmente nuestros seres queridos y la naturaleza. Hoy en día le damos demasiado valor a cosas como tener una buena casa, un coche o un móvil y ordenador de tecnología punta. Especialmente los jóvenes, porque al fin y al cabo los mayores todavía recordamos lo que era vivir sin todo eso.
También existen personas a las que los medios de comunicación encumbran porque han sobresalido en cualquier actividad y los convierten en ídolos de masas. Yo nunca he entendido esa actitud. Pienso que destacar en algo no te hace mejor persona y, como siempre les digo a mis hijos, lo que realmente importa es ser una buena persona. Lo demás es accesorio. El éxito viene y va. Por eso hay que tener cuidado sobre a quien admiramos y no idealizar demasiado a nadie, porque lo normal es que acaben decepcionándonos. Para mí el único hombre sin tacha es Jesucristo. Ni siquiera incluyo en esa categoría a todos los religiosos.
También existen personas a las que los medios de comunicación encumbran porque han sobresalido en cualquier actividad y los convierten en ídolos de masas. Yo nunca he entendido esa actitud. Pienso que destacar en algo no te hace mejor persona y, como siempre les digo a mis hijos, lo que realmente importa es ser una buena persona. Lo demás es accesorio. El éxito viene y va. Por eso hay que tener cuidado sobre a quien admiramos y no idealizar demasiado a nadie, porque lo normal es que acaben decepcionándonos. Para mí el único hombre sin tacha es Jesucristo. Ni siquiera incluyo en esa categoría a todos los religiosos.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Unos nacen con estrella y otros nacen estrellados
Es un hecho. Parece que hay gente que desde su nacimiento están destinados a ser el centro de todas las miradas. Da igual que solo se preocupen por si mismos, que carezcan de empatía y que no tengan escrúpulos. No sólo les van ir bien las cosas sino que conseguirán ser los protagonistas hagan lo que hagan. Se quedan con el beneficio y con los méritos. Y no se te ocurra decir nada malo de ellos porque "todo el mundo les quiere", incluso la gente que apenas tiene trato con ellos. Mientras que tú vas mendigan un poco de atención, ellos tienen la agenda repleta. Y aunque se dediquen a poner verdes a todos sus conocidos y allegados, nunca les volverán la espalda.
Porque no sé cómo son de los que consiguen realmente que su mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. Hay gente en cambio que ya desde el nacimiento tenemos la clara impresión de estar de más, y después de cuarenta y siete años, todavía me sigo preguntando para qué he venido al mundo. Siempre me respondo que es por mi marido y mis hijos y sin duda eso lo compensa todo. Pero el resto de mi vida es una página en blanco. Todo lo que he intentado se ha quedado a medias, no por falta de interés sino por causas ajenas a mi voluntad. Aún así he conseguido ser razonablemente feliz y supongo que ése es mi único éxito real y el más valioso.
Porque no sé cómo son de los que consiguen realmente que su mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. Hay gente en cambio que ya desde el nacimiento tenemos la clara impresión de estar de más, y después de cuarenta y siete años, todavía me sigo preguntando para qué he venido al mundo. Siempre me respondo que es por mi marido y mis hijos y sin duda eso lo compensa todo. Pero el resto de mi vida es una página en blanco. Todo lo que he intentado se ha quedado a medias, no por falta de interés sino por causas ajenas a mi voluntad. Aún así he conseguido ser razonablemente feliz y supongo que ése es mi único éxito real y el más valioso.
lunes, 28 de octubre de 2013
Consejos vendo, que para mí no tengo
Ésta es una frase que he conocido hace poco. No es de las que utilizaba en mi infancia. Pero se me puede aplicar perfectamente. Yo escribo un blog donde opino sobre diferentes situaciones de la vida, desde la niñez a la vejez, y sin embargo he estado en tratamiento por depresión, sufro de ansiedad e incluso he visitado a una psicóloga. Mis propios consejos a menudo a mí no me sirven. Domino la teoría pero me falla la práctica. Especialmente, hace años escribí muchos post sobre la crianza y la educación de los niños y tengo que reconocer que mis recetas sólo me han funcionado en un sesenta por ciento, es decir en dos de tres.
Tengo un libro que se llama Mi gran secreto de la felicidad y de hecho era feliz cuando lo escribí. Fue antes de las depresiones. Ahora tampoco es que sea desgraciada realmente, pero digamos que no acabo de encontrarme bien del todo. El caso es que yo pienso que los consejos que vendo son adecuados. El problema no es tanto el método sino las circunstancias. Me refiero a que resulta difícil sentirse satisfecho cuando tus padres están viejos y enfermos. Haría falta realmente ser un gran cínico para que no te afecte. Así que realmente no se trata tanto de que los consejos funcionen en sí mismos sino de que seas capaz de aplicarlos.
Tengo un libro que se llama Mi gran secreto de la felicidad y de hecho era feliz cuando lo escribí. Fue antes de las depresiones. Ahora tampoco es que sea desgraciada realmente, pero digamos que no acabo de encontrarme bien del todo. El caso es que yo pienso que los consejos que vendo son adecuados. El problema no es tanto el método sino las circunstancias. Me refiero a que resulta difícil sentirse satisfecho cuando tus padres están viejos y enfermos. Haría falta realmente ser un gran cínico para que no te afecte. Así que realmente no se trata tanto de que los consejos funcionen en sí mismos sino de que seas capaz de aplicarlos.
jueves, 25 de julio de 2013
El muerto al hoyo y el vivo al bollo
Esta frase tiene dos sentidos. Por una parte recrimina literalmente a aquellos que entierran a un ser querido y al día siguiente siguen con lo suyo tan contentos. Por desgracia, se ven muchos casos así. Lo que no se puede es estar un día de plañidera y al día siguiente como si nada hubiera pasado. Es una falta de respeto al muerto y su familia. Eso debería saberlo Raquel Sánchez Silvia, por ejemplo. Luego está el sentido figurado sobre la persona que se despreocupa de los problemas propios y ajenos y sigue adelante con su vida. Se refiere a gente cínica que sólo mira por sus propios intereses y carece de empatía.
Muchas veces me dicen en el blog que me despreocupe de los problemas del mundo y me ocupe sólo de los míos. Confunden eso con el respeto, porque dicen que la frase "vive y deja vivir" se refiere a no interferir en las vidas ajenas. Yo creo que es inmoral mirar para otro lado cuando ves que suceden cosas muy serias que pueden perjudicar especialmente a los más indefensos de nuestra sociedad: los niños, los ancianos, los enfermos... Mirar para otro lado en ese caso no se aplica. Si a mi las cosas me van relativamente bien, más razón tengo para preocuparme de todos los que están peor. Incluso si eso supone no ser tan feliz como debería.
Muchas veces me dicen en el blog que me despreocupe de los problemas del mundo y me ocupe sólo de los míos. Confunden eso con el respeto, porque dicen que la frase "vive y deja vivir" se refiere a no interferir en las vidas ajenas. Yo creo que es inmoral mirar para otro lado cuando ves que suceden cosas muy serias que pueden perjudicar especialmente a los más indefensos de nuestra sociedad: los niños, los ancianos, los enfermos... Mirar para otro lado en ese caso no se aplica. Si a mi las cosas me van relativamente bien, más razón tengo para preocuparme de todos los que están peor. Incluso si eso supone no ser tan feliz como debería.
jueves, 2 de mayo de 2013
Luchando contra gigantes
Es extraño porque yo siempre pienso que mis problemas sólo me conciernen a mí y cuando los cuento aquí aburro a las ovejas, pero lo cierto es que estos post suelen tener más visitas que los normales. Puede que sea porque hay poca gente que abra realmente su corazón a los demás como yo lo hago amparada en el anonimato. Hay multitud de blogs sobre política, deporte, espectáculos o humor, pero hay pocos donde realmente alguien muestre sus debilidades en carne viva como hago yo. Es más habitual que quieran hablar de sus éxitos y de temas con los que todo el mundo está de acuerdo, y no arriesgarse a la reprobación general.
Tal vez sea porque no tengo nada que perder, porque no hay peor enemigo que una misma. Llevo una temporada en que estoy preocupada por una persona que no hace lo que debe y otra que hace lo que no debería hacer. También por alguien que, llevado por su buena voluntad, está dejando que le arrebaten hasta lo indispensable. Por un enfermo crónico que no quiere ir al hospital. Por un trabajador incansable a quien la mala suerte puede arrebatarle sus éxitos. Por los múltiples achaques que arrastramos... Total, que no me faltan motivos para agobiarme, pero sin embargo en conjunto me considero una persona feliz a pesar de todo. Vaya contradicción estoy hecha.
Tal vez sea porque no tengo nada que perder, porque no hay peor enemigo que una misma. Llevo una temporada en que estoy preocupada por una persona que no hace lo que debe y otra que hace lo que no debería hacer. También por alguien que, llevado por su buena voluntad, está dejando que le arrebaten hasta lo indispensable. Por un enfermo crónico que no quiere ir al hospital. Por un trabajador incansable a quien la mala suerte puede arrebatarle sus éxitos. Por los múltiples achaques que arrastramos... Total, que no me faltan motivos para agobiarme, pero sin embargo en conjunto me considero una persona feliz a pesar de todo. Vaya contradicción estoy hecha.
martes, 5 de marzo de 2013
Realismo
Podría pensar firmemente que mañana me va a tocar la lotería y sería muy feliz ahora, y muy desgraciada mañana cuando no me tocara. O podría pensar que es realmente muy improbable que me toque mañana la lotería (sobretodo si no la he comprado). Entonces estoy siendo pesimista, pero me ahorro un disgusto. Yo prefiero ser realista, la verdad. Hay dos maneras de ser feliz en la vida: una es siendo inconsciente de lo que te rodea. Me gustaría practicarla pero va contra mi naturaleza. La otra tiene más mérito. Consiste en pensar que todo lo malo tiene un lado bueno y que las cosas suceden por una razón. Para eso todavía me falta aprendizaje.
Desde luego, yo recomiendo el segundo método. Porque ser feliz en la inconsciencia no es práctico. Funciona hasta que la realidad, que es muy tozuda, se empeña en hacerte ver las cosas. Hoy en día está muy de moda la felicidad basada en mirar hacia otro lado, disfrutar de pequeños placeres, relacionarte sólo con la gente que te interesa, refugiarse en las nuevas tecnologías, cultivar el relativismo moral... Sin embargo, está claro que no funciona y la gente es menos feliz que antes. Lo peor es que además no se dan cuenta. La verdad es que prefiero ser menos feliz y más consciente. Es el precio que hay que pagar por no huir de la realidad.
Desde luego, yo recomiendo el segundo método. Porque ser feliz en la inconsciencia no es práctico. Funciona hasta que la realidad, que es muy tozuda, se empeña en hacerte ver las cosas. Hoy en día está muy de moda la felicidad basada en mirar hacia otro lado, disfrutar de pequeños placeres, relacionarte sólo con la gente que te interesa, refugiarse en las nuevas tecnologías, cultivar el relativismo moral... Sin embargo, está claro que no funciona y la gente es menos feliz que antes. Lo peor es que además no se dan cuenta. La verdad es que prefiero ser menos feliz y más consciente. Es el precio que hay que pagar por no huir de la realidad.
jueves, 11 de octubre de 2012
Ser feliz con nada
Siempre me ha llamado la atención cómo cuando alguien visita tribus remotas siempre comenta que son muy felices. Sin medicinas modernas, viviendo al día y dependiendo de factores atmosféricos, sin embargo consigue sacarle más jugo a sus existencia que nosotros. La explicación es tan sencilla como la vida que llevan. Los que nos creemos civilizados nos pasamos el día sufriendo por razones insignificantes. No es tanto la gravedad de los problemas como los sentimientos que provocan en nosotros. Lo que para un indígena puede parecer una bobada sin sentido, para nosotros llega a ser algo que nos arruina el día.
Como quedarnos sin batería en el teléfono móvil, perder el autobús, que en la televisión no pongan nada interesante, tener que cancelar un viaje o no encontrar ropa que nos siente bien, un atasco de tráfico o un día estresante. Tantas pequeñas cosas que a menudo nos distraen sin necesidad de lo único que realmente debería importarnos, que es la relación con los demás. Cada día noto a la gente más enganchada a la tecnología, más pendiente de sus chats que de sus seres queridos. Es difícil ver a alguien sonreir. Sin embargo, cuando te falla algo esencial como la salud, entonces es cuando te das cuenta de todo lo que te estabas perdiendo realmente.
Como quedarnos sin batería en el teléfono móvil, perder el autobús, que en la televisión no pongan nada interesante, tener que cancelar un viaje o no encontrar ropa que nos siente bien, un atasco de tráfico o un día estresante. Tantas pequeñas cosas que a menudo nos distraen sin necesidad de lo único que realmente debería importarnos, que es la relación con los demás. Cada día noto a la gente más enganchada a la tecnología, más pendiente de sus chats que de sus seres queridos. Es difícil ver a alguien sonreir. Sin embargo, cuando te falla algo esencial como la salud, entonces es cuando te das cuenta de todo lo que te estabas perdiendo realmente.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Entre la espada y la pared
Insisto en que soy feliz, con mi familia, con mi vida, con mi trabajo entre comillas, que es éste. Pero lo soy siempre que procure no pensar demasiado. Mi madre ha mejorado un poco dentro de lo que cabe, pero mi padre está cada día peor, y es que son ochenta y seis años. Mi hijo ha vuelto a empezar el curso con la misma mezcla de buenas intenciones y falta de voluntad. Lo toma como un hobby, y claro así no funciona. Yo ya tengo gastada la garganta de intentar explicarle que la vida no es así, que no se pueden perder años enteros sin hacer nada por que la juventud no dura para siempre y hay que ganarse el pan.
Así que me da rabia, porque pienso que podría ser completamente feliz si no fuera por todo esto. Pero supongo que esa felicidad es utópica, no existe. Si no fueran estos problemas serían otros. Porque cuando mis hijos eran pequeños estaban siempre malos. Y cuando podíamos viajar con ellos no teníamos dinero para nada. Si tenemos dinero, no tenemos tiempo. Y si tenemos las dos cosas entonces nos falla la salud. Dicen que lo importante es saber disfrutar de la vida a pesar de los inconvenientes, y yo lo intento, de verdad. Pero soy incapaz de olvidar estas cosas ni por un momento, y tampoco creo que deba hacerlo.
Así que me da rabia, porque pienso que podría ser completamente feliz si no fuera por todo esto. Pero supongo que esa felicidad es utópica, no existe. Si no fueran estos problemas serían otros. Porque cuando mis hijos eran pequeños estaban siempre malos. Y cuando podíamos viajar con ellos no teníamos dinero para nada. Si tenemos dinero, no tenemos tiempo. Y si tenemos las dos cosas entonces nos falla la salud. Dicen que lo importante es saber disfrutar de la vida a pesar de los inconvenientes, y yo lo intento, de verdad. Pero soy incapaz de olvidar estas cosas ni por un momento, y tampoco creo que deba hacerlo.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Otros tiempos
Hay veces que recuerdo el pasado y me pregunto si es cierto lo que creo recordar o si de algún modo he ido adornando mi historia. Así por ejemplo yo creo que mis hijos eran felices en casa jugando juntos y cuando salíamos todos de excursión. Pero visto el resultado ha veces pienso que tal vez tengo una versión edulcorada del pasado y, de algún modo que no recuerdo, estaban traumatizados, deprimidos o tal vez frustrados. Pero no. He estado viendo fotos antiguas y videos y ahí están mis tres hijos jugando juntos, sonriendo y mostrando la viva imagen de la felicidad. O eran muy buenos actores o tuvieron una buena infancia realmente.
Así que sigo sin explicarme por qué mi hijo reniega de todo cuanto quise enseñarle cuando era niño, por qué mi hija mayor ahora duda de esos momentos entrañables de nuestro pasado, o por qué la pequeña simplemente no se acuerda. Eso es más comprensible pero no deja de ser una pena. Tanto tiempo, tanto interés, tanto esfuerzo, para que al final no sea más que un recuerdo discutible y discutido. Afortunadamente, por lo menos me quedan las fotos, y esas no se pueden manipular, no se confunden, ni se olvidan. Sin ellas a veces pensaría que me he construido una historia a mi medida y que todo aquello nunca sucedió.
Así que sigo sin explicarme por qué mi hijo reniega de todo cuanto quise enseñarle cuando era niño, por qué mi hija mayor ahora duda de esos momentos entrañables de nuestro pasado, o por qué la pequeña simplemente no se acuerda. Eso es más comprensible pero no deja de ser una pena. Tanto tiempo, tanto interés, tanto esfuerzo, para que al final no sea más que un recuerdo discutible y discutido. Afortunadamente, por lo menos me quedan las fotos, y esas no se pueden manipular, no se confunden, ni se olvidan. Sin ellas a veces pensaría que me he construido una historia a mi medida y que todo aquello nunca sucedió.
lunes, 16 de julio de 2012
Arriba y abajo
Como en esta famosa serie, nuestras vidas tienen estancias superiores e inferiores. Yo me repito a mí misma que el deber de un buen cristiano es ser feliz y mostrarse así ante el mundo. Porque, ¿qué sentido tendría decir que conozco el secreto de la felicidad si luego me ven triste y cabizbaja?. Pero cada cual vive con el carácter con el que ha venido al mundo y el mío es taciturno y melancólico. A pesar de que hago grandes esfuerzos por vivir en el presente, no puedo evitar que los recuerdos de la gente que ya no está o el temor por lo que depare el futuro a veces me sumerjan en un humor tristón que, aparte de todo, me hace sentirme culpable por no valorar más lo que tengo.
Me gustaría al menos saber expresar el torbellino de sentimientos que me rodean. Me gustaría encontrar la magia de las palabras que otorga a cada momento toda la fuerza y realismo que se merecen. A veces siento que navego sobre un mar profundo y son incapaz de sondearlo. Quisiera poder transmitir cada suspiro, cada mirada de pesar, cuando momento de entusiasmo, la pasión de vivir y la paz que recibo de la naturaleza. Pero sobretodo desearía poder expresar el manantial puro de amor que a veces me anega y la sensación de ser parte de un todo, con todos. Siento lástima por aquellos que nunca han sentido algo así, pero yo no soy capaz de reproducirlo en palabras.
Me gustaría al menos saber expresar el torbellino de sentimientos que me rodean. Me gustaría encontrar la magia de las palabras que otorga a cada momento toda la fuerza y realismo que se merecen. A veces siento que navego sobre un mar profundo y son incapaz de sondearlo. Quisiera poder transmitir cada suspiro, cada mirada de pesar, cuando momento de entusiasmo, la pasión de vivir y la paz que recibo de la naturaleza. Pero sobretodo desearía poder expresar el manantial puro de amor que a veces me anega y la sensación de ser parte de un todo, con todos. Siento lástima por aquellos que nunca han sentido algo así, pero yo no soy capaz de reproducirlo en palabras.
miércoles, 11 de abril de 2012
Mi gran secreto de la felicidad
Hace tiempo anuncié que tenía un libro en Amazón pero de hecho no estaba todavía disponible. Ahora sí lo está por un precio simbólico del cual me imagino que yo me llevaría unos diez céntimos. Pero bueno, no se trata tanto de hacer negocio sino de darlo a conocer. Se llama Mi gran secreto de la felicidad y lo he publicado con Bubok.es. Tengo otros cinco libros en la misma página que están a la venta en papel y en formato digital. Además estoy preparando otro con los artículos de este blog que estará preparado probablemente para el verano. Lo dejaré unos meses en descarga gratuita como suelo hacer con todas mis publicaciones, para que no digan que sólo quiero hacer negocio. (Lo dirán igual)
El caso es que, si esa fue la idea en algún momento, no ha funcionado. Así que, cuando me preguntan qué hacer para vender libros por internet, me temo que yo no sé la respuesta a esa pregunta. El caso es que lo sigo intentando más que nada porque no tengo nada que perder, y porque yo misma me quedo con un ejemplar de recuerdo. El libro de Mi gran secreto de la felicidad es inédito. Nunca ha sido publicado en un blog. Los demás son recopilaciones de artículos antiguos agrupadas por temas o por fechas desde hace ya casi seis años. Más o menos a un libro por año. Son pequeños y delgados y caben en cualquier sitio. Además tienen bonitas portadas. A ver si alguien se anima...
El caso es que, si esa fue la idea en algún momento, no ha funcionado. Así que, cuando me preguntan qué hacer para vender libros por internet, me temo que yo no sé la respuesta a esa pregunta. El caso es que lo sigo intentando más que nada porque no tengo nada que perder, y porque yo misma me quedo con un ejemplar de recuerdo. El libro de Mi gran secreto de la felicidad es inédito. Nunca ha sido publicado en un blog. Los demás son recopilaciones de artículos antiguos agrupadas por temas o por fechas desde hace ya casi seis años. Más o menos a un libro por año. Son pequeños y delgados y caben en cualquier sitio. Además tienen bonitas portadas. A ver si alguien se anima...
jueves, 16 de febrero de 2012
Cuestión de sentimientos
Últimamente me ha pasado varias veces que me reprochen ser demasiado sentimental. Parece ser que consideran tonto estar sufriendo por cosas lógicas como la muerte de mis padres con más de ochenta años de edad. Será lógico, pero no puedo evitar sufrir por ello y, si lo hiciera, me sentiría como un robot y no un ser humano normal. Tal vez la gente ha olvidado los sentimientos. Ya no están de moda. No son prácticos. Mucho menos todavía sufrir por una mascota. Eso sí que es un sinsentido para algunos, que viven su vida tan seguros de si mismos que han desterrado de su vida todo sufrimiento que no sea por su propia causa. Si esto es ser tonta, estoy orgullosa de ello. Esa clase de locura es muy sana.
Una generación que parece que confunde el mundo real con los videojuegos, y piensan que después del Game over se puede volver a jugar. Pero la vida no es así. Cuando se acaba el tiempo ya no existen más oportunidades. Una vida sin sufrimiento es también una vida sin felicidad, ya que lo uno va unido a lo otro. Quien no es capaz de empatizar con el dolor ajeno tampoco se alegra con sus éxitos. Quien no sufre mucho tampoco es completamente feliz. Cuando la lógica fría se adueña de una persona los seres humanos pasan a ser números, gente a quien utilizar en su beneficio. El razonamiento nunca podrá sustituir a la emoción pura, aunque duela. Qué triste vivir de esa manera.
Una generación que parece que confunde el mundo real con los videojuegos, y piensan que después del Game over se puede volver a jugar. Pero la vida no es así. Cuando se acaba el tiempo ya no existen más oportunidades. Una vida sin sufrimiento es también una vida sin felicidad, ya que lo uno va unido a lo otro. Quien no es capaz de empatizar con el dolor ajeno tampoco se alegra con sus éxitos. Quien no sufre mucho tampoco es completamente feliz. Cuando la lógica fría se adueña de una persona los seres humanos pasan a ser números, gente a quien utilizar en su beneficio. El razonamiento nunca podrá sustituir a la emoción pura, aunque duela. Qué triste vivir de esa manera.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Una canción con sentido
Me gusta Melendi como cantante porque sus canciones son frescas, originales y les encuentro mucho sentido. No sé si es cosa mía y tal vez no han sido escritas con esa intención. Últimamente, ronda por mi cabeza esa que dice: "No conozco mandamientos más allá de mis narices, por eso tengo remiendos en el alma y cicatrices; y mi corazón ya viejo, maltratado y con estrías, de tanto mezclar las penas con tan pocas alegrías..." Todo esto me hace pensar que la gente que vive sólo para sus deseos, sus placeres y sus gustos, no son felices. Puede que sí en el momento o durante unos años. Pero, a la larga, se encuentran con que la juventud pasa, el placer cansa y se echa de menos esos compromisos y obligaciones que anteriormente se eludían.
Pero las experiencias vividas van dejando una huella indeleble en nuestras vidas. El otro día vi un trozo de un episodio de la serie Sexo en Nueva York (que no suelo ver), donde las protagonistas se preguntaban precisamente si el exceso de experiencia sentimental no sería un obstáculo a la hora de encontrar al hombre de sus sueños. Yo creo que realmente es así. Cada momento vivido nos cambia para bien o para mal. Es difícil mantener un alma pura, cuando se lleva media vida ignorando las limitaciones y las convenciones morales. Un alma con remiendos y cicatrices se puede llegar a reparar con mucho amor. Pero sería mejor haber evitado llegar a esa situación, aceptando la existencia de mandamientos en nuestra vida.
Pero las experiencias vividas van dejando una huella indeleble en nuestras vidas. El otro día vi un trozo de un episodio de la serie Sexo en Nueva York (que no suelo ver), donde las protagonistas se preguntaban precisamente si el exceso de experiencia sentimental no sería un obstáculo a la hora de encontrar al hombre de sus sueños. Yo creo que realmente es así. Cada momento vivido nos cambia para bien o para mal. Es difícil mantener un alma pura, cuando se lleva media vida ignorando las limitaciones y las convenciones morales. Un alma con remiendos y cicatrices se puede llegar a reparar con mucho amor. Pero sería mejor haber evitado llegar a esa situación, aceptando la existencia de mandamientos en nuestra vida.
viernes, 5 de agosto de 2011
El precio de la popularidad
Parece ser que Lady Gaga tiene problemas psicológicos. También Catherine Z. Jones, Angelina Jolie, Britney Spears y muchos otros que no recuerdo en este momento. Tener dinero y fama o ser el objeto de la admiración de un público inmenso no es precisamente la receta de la felicidad. Basta esperar unos años para verles caer de sus pedestales y tengo que confesar que algunos sentimos un cierto alivio, que tiene su lado de envidia. Pero no se trata sólo de eso, sino de la confirmación de nuestra noción de la vida, de los fundamentos que tiene y las bases de la verdadera felicidad. Y es que yo siempre he pensado que una vida sencilla con las necesidades básicas cubiertas y poco más es lo más sano para el ser humano.
A veces se quejan mis hijas porque alguien de su colegio viaja mucho al extranjero, o tiene una agenda electrónica, o le dan mucha paga semanal. Otras veces sufren porque hay gente que es popular sin que se sepa muy bien la razón y ellas, por más que se esfuerzan, no consiguen serlo. Yo siempre les digo que el tiempo acaba colocando a cada cual en su lugar. Los que tienen mucho éxito en la escuela, no suelen ser precisamente aquellos a los que les van mejor las cosas a la larga. El exceso de vida social perjudica a sus estudios y el exceso de dinero malogra su carácter. A menudo son los raros, los frikis o los empollones los que realmente acaban por conseguir lo que buscan en la vida. Claro que eso no les sirve de consuelo a mis niñas.
A veces se quejan mis hijas porque alguien de su colegio viaja mucho al extranjero, o tiene una agenda electrónica, o le dan mucha paga semanal. Otras veces sufren porque hay gente que es popular sin que se sepa muy bien la razón y ellas, por más que se esfuerzan, no consiguen serlo. Yo siempre les digo que el tiempo acaba colocando a cada cual en su lugar. Los que tienen mucho éxito en la escuela, no suelen ser precisamente aquellos a los que les van mejor las cosas a la larga. El exceso de vida social perjudica a sus estudios y el exceso de dinero malogra su carácter. A menudo son los raros, los frikis o los empollones los que realmente acaban por conseguir lo que buscan en la vida. Claro que eso no les sirve de consuelo a mis niñas.
lunes, 11 de julio de 2011
Familias
Estaba en misa y, en el banco de delante, se sentaban una pareja mixta (él blanco, ella mulata) con una niña preciosa de unos seis meses que estaba todo el tiempo haciendo gracias. A la derecha estaban un matrimonio todavía joven con un chico y tres niñas; la menor de unos dos años. Según me dijo mi hija también tienen una chica más mayor. Daba gusto ver a esas dos familias tan cariñosos, tan bien avenidos. Las pequeñas iban pasando de mano en mano y recibiendo atenciones de todos. Se les veían tan relajados y felices. Me dió cierta nostalgia porque me recordaba a mí misma hace no tantos años, cuando todavía mi hijo venía con nosotros a todas partes y éramos una familia de cinco miembros.
Tener hijos es lo que más satisfacciones da en la vida; incluso aunque, con el tiempo, cada cual acabe haciendo su vida. Verlos crecer y descubrir el mundo es algo impagable. Por eso, yo no fui capaz de volver a trabajar después de tenerlos. Me gusta ser ama de casa y estar pendiente de los míos. Lo malo es que el resultado no sea el que yo esperaba. Con todo, creo que yo repetiría el camino que me trajo hasta aquí. He disfrutado mucho de la familia. Por eso, no entiendo que haya personas que afirman que los niños son una carga o un incordio o un obstáculo para desarrollar tu vida. Los niños son la vida. Lo demás es accesorio y prescindible. Ojalá más gente lo comprendiera de esta manera.
Tener hijos es lo que más satisfacciones da en la vida; incluso aunque, con el tiempo, cada cual acabe haciendo su vida. Verlos crecer y descubrir el mundo es algo impagable. Por eso, yo no fui capaz de volver a trabajar después de tenerlos. Me gusta ser ama de casa y estar pendiente de los míos. Lo malo es que el resultado no sea el que yo esperaba. Con todo, creo que yo repetiría el camino que me trajo hasta aquí. He disfrutado mucho de la familia. Por eso, no entiendo que haya personas que afirman que los niños son una carga o un incordio o un obstáculo para desarrollar tu vida. Los niños son la vida. Lo demás es accesorio y prescindible. Ojalá más gente lo comprendiera de esta manera.
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