Es lo que se dice cuando ya has llegado al límite de ver cosas que no te gustan. Por ejemplo, a mí lo que me faltaba era ver embriones humanos de tres padres, como han creado en Gran Bretaña. Hay veces en que llegas a un punto en que pierdes ya la fe en la humanidad. Los hijos a la carta son el colmo de la degradación humana. Pero el otro día nos decían en misa que los momentos difíciles cuando crees que ya no puedes soportar más, son precisamente las mejores ocasiones para ponerte en contacto con Dios y conocerte mejor a ti mismo. Esas pruebas que nos llevan al límite nos hacen valorar más lo que tenemos y lo que somos.
Una persona que siempre ha tenido una vida fácil es más complicado que pueda llegar a comprender y compadecer a personas en otras circunstancias. Como quien nunca se hubiera constipado no podría valorar lo que es un catarro. Por eso creo yo que a veces fallan los matrimonios precisamente porque no han pasado por dificultades. Cuando no existen problemas ni conflictos cuesta más distinguir la felicidad, porque te acostumbras a ella sin más. Los momentos de sufrimiento y preocupación son pruebas que fortalecen a la pareja si son capaces de superarlos juntos. También son momentos para encontrar a Dios. Por eso no se debe rehuir las dificultades.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
Vistas de página en total
Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
Mostrando entradas con la etiqueta embriones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta embriones. Mostrar todas las entradas
sábado, 4 de abril de 2015
viernes, 14 de junio de 2013
Uno de nosotros
Así se llama una iniciativa europea que está recogiendo firmas para evitar la experimentación con embriones humanos. Poca gente sabe que los avances que se han producido en los tratamientos con células madre no se deben a los embriones, sino que son células madres adultas las que están dando tan buenos resultados. Entretanto se siguen destruyendo miles de embriones. Se trata de los desechos de los tratamientos de fertilización. Algo que empezó con una buena causa se ha convertido en una fábrica de seres humanos, la mayor parte de los cuales acaban siendo congelados de forma indefinida, cuando no eliminados.
Cada uno de esos embriones es una persona en potencia. No digo un ser humano, porque eso es indudable. La célula resultante de la unión de un espermatozoide con un óvulo humano sólo puede dar lugar a un embrión humano, que si se coloca en las condiciones adecuadas se convertirá en una persona como nosotros. Por eso es tan importante firmar esta iniciativa para proteger a los embriones. Incluso os podría contar cosas peores, como que los restos de los abortos se utilizan en cosmética y productos de alimentación como saborizantes. No es una película de terror, ya lo quisiera yo. Es la cruda realidad.
Os dejo el enlace para la firma de la iniciativa: www.oneofus.eu/es/
Cada uno de esos embriones es una persona en potencia. No digo un ser humano, porque eso es indudable. La célula resultante de la unión de un espermatozoide con un óvulo humano sólo puede dar lugar a un embrión humano, que si se coloca en las condiciones adecuadas se convertirá en una persona como nosotros. Por eso es tan importante firmar esta iniciativa para proteger a los embriones. Incluso os podría contar cosas peores, como que los restos de los abortos se utilizan en cosmética y productos de alimentación como saborizantes. No es una película de terror, ya lo quisiera yo. Es la cruda realidad.
Os dejo el enlace para la firma de la iniciativa: www.oneofus.eu/es/
miércoles, 30 de enero de 2013
No es lo mismo
A veces me parece increíble cómo ha podido cambiar tanto la sociedad en tan poco tiempo y para peor, según mi punto de vista. Parecía fácil cuando yo era pequeña y la mayoría de las familias estaban formadas por padre, madre e hijos de ambos; a no ser que hubieran tenido la mala suerte de enviudar o separarse. Naturalmente también las rodeaban los abuelos supervivientes y multitud de tíos y primos que eran parte sustancial de nuestra vida y los recuerdos de la niñez. Aunque en mi generación las mujeres ya soñábamos con tener una profesión y un trabajo, y la mayoría lo consiguieron, ser ama de casa se consideraba algo normal.
Apenas treinta años más tarde resulta que la sociedad que conocíamos y que había sido así durante milenios, se ha transformado, no tanto en su esencia como en su mentalidad. Lo que antes se consideraba natural, ahora resulta anacrónico. Creo que hay más matrimonios separados que los que permanecen casados, muchos hijos nacen fuera del matrimonio, y muchos miles por desgracia no tienen la oportunidad de nacer. Además, ahora resulta que el concepto de familia no incluye la consanguinidad, sino que viene a ser de libre elección. No tengo nada en contra de las adopciones por parte de matrimonios, pero no estoy de acuerdo con otros sistemas.
Cuando en Francia, sin ir más lejos, se manifiestan contra el matrimonio homosexual, en España no se entiende. Sin embargo, nuestro país vecino es la cuna de la libertad y, si ellos no están de acuerdo, tal vez sea porque el tema es discutible. A mí me da lo mismo si los homosexuales quieren vivir en pareja, pero no estoy de acuerdo con que ofrezcan ese modelo de vida a los niños, sean suyos (de uno de ellos) o adoptados. La familia tradicional heterosexual es el sistema que ha demostrado su validez y su eficacia a lo largo de la historia de la humanidad. Otros experimentos sólo son excepciones a esa regla que no deberían ser fomentados en ningún caso.
Especialmente, me resulta sangrante la naturalidad con que los medios de comunicación acogen las adopciones e inseminaciones por donante de esperma o de ovulos, o incluso ambas cosas, por parte de personas solteras o parejas del mismo sexo. Los niños no dejan de ser un estadio precoz de un ser humano. Es decir, que con el tiempo llegan a ser personas adultas, hombres y mujeres, que tienen derecho a disfrutar de una familia completa con padre, madre y demás familiares. Privarles voluntariamente de esa referencia vital me parece algo muy egoísta; más aún si es para intentar crear una familia incompleta que no pueda garantizar su bienestar físico y psicológico.
Apenas treinta años más tarde resulta que la sociedad que conocíamos y que había sido así durante milenios, se ha transformado, no tanto en su esencia como en su mentalidad. Lo que antes se consideraba natural, ahora resulta anacrónico. Creo que hay más matrimonios separados que los que permanecen casados, muchos hijos nacen fuera del matrimonio, y muchos miles por desgracia no tienen la oportunidad de nacer. Además, ahora resulta que el concepto de familia no incluye la consanguinidad, sino que viene a ser de libre elección. No tengo nada en contra de las adopciones por parte de matrimonios, pero no estoy de acuerdo con otros sistemas.
Cuando en Francia, sin ir más lejos, se manifiestan contra el matrimonio homosexual, en España no se entiende. Sin embargo, nuestro país vecino es la cuna de la libertad y, si ellos no están de acuerdo, tal vez sea porque el tema es discutible. A mí me da lo mismo si los homosexuales quieren vivir en pareja, pero no estoy de acuerdo con que ofrezcan ese modelo de vida a los niños, sean suyos (de uno de ellos) o adoptados. La familia tradicional heterosexual es el sistema que ha demostrado su validez y su eficacia a lo largo de la historia de la humanidad. Otros experimentos sólo son excepciones a esa regla que no deberían ser fomentados en ningún caso.
Especialmente, me resulta sangrante la naturalidad con que los medios de comunicación acogen las adopciones e inseminaciones por donante de esperma o de ovulos, o incluso ambas cosas, por parte de personas solteras o parejas del mismo sexo. Los niños no dejan de ser un estadio precoz de un ser humano. Es decir, que con el tiempo llegan a ser personas adultas, hombres y mujeres, que tienen derecho a disfrutar de una familia completa con padre, madre y demás familiares. Privarles voluntariamente de esa referencia vital me parece algo muy egoísta; más aún si es para intentar crear una familia incompleta que no pueda garantizar su bienestar físico y psicológico.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)