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Nubes sobre el Mar

Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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lunes, 9 de marzo de 2015

Amores reñidos son los más queridos

Este dicho se refiere a que las parejas que riñen son realmente las que más se relacionan, es decir, las que más les importa lo que el otro piense o haga. Cuando alguien me dice que en su matrimonio no han reñido nunca o nunca han tenido problemas pienso que van a durar muy poco. Porque un matrimonio es mucho más que una amistad. A un amigo le sigues la corriente porque en el fondo no te afecta mucho lo que diga. A tu pareja tienes que dejarle claro siempre lo que quieres para evitar malentendidos. Tampoco es cuestión de estar todo el día riñendo como otros. Eso ya es una mala costumbre y no es sano.

Pero es perfectamente normal que haya discrepancias e incluso que existan largas temporadas en que no se consigue encajar. Tal vez por los problemas del trabajo o de los hijos, o porque uno pase por un mal momento. Como se ve en la serie Cuéntame, que yo sigo habitualmente, incluso los matrimonios mejor avenidos se pueden ir distanciando sin darse cuenta. Pero lo bueno es que la vida suele ser larga y con el tiempo las aguas vuelven a su cauce. Una pareja es algo vivo que va evolucionando con las personas que la forman. Por eso hay que darle tiempo al tiempo y confiar en que el amor sea más fuerte que las circunstancias.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Resilencia

Es una palabra que me gusta mucho. La resiliencia es; en psicología, capacidad de las personas de sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas. Así que no sabría decir si soy o no una persona resilente. Podría decir que lo fui de joven, y mucho, por las circunstancias que me tocó vivir. Sin embargo, me temo que con los años me he ido ablandando y ahora me puede un soplo de viento. Bueno, depende, de si se trata de un asunto familiar o social. Porque todo lo de la familia me deja sin fuerzas, pero sin embargo he aprendido a tomar con mucha parsimonia lo que se refiere a mis actividades sociales.

Y como soy poco sociable, se puede decir que mi actividad social reside en internet. Aquí he aprendido a lidiar con toda clase de comentarios adversos. Al principio solía contestar y meterme en polémicas interminables, pero ahora simplemente cuando alguien me molesta le veto. Siempre me quedo con la duda de si debería dar más juego, en el sentido de entrar en explicaciones interminables de esas que atraen cantidad de visitas y suelen acabar con intercambio de descalificaciones personales; pero la verdad es que ya no tengo moral para tanto. Estoy mayor. Así que realmente no sé si tengo más resilencia o simplemente me he acomodado.

lunes, 14 de abril de 2014

A lo hecho, pecho

La verdad es que cuando llegas a mi edad te pasas el día lamentándote sobre lo que tenías que haber hecho y lo que no, especialmente cuando se trata de la crianza de los hijos. Pero eso sólo sirve para sentirse mal y perder autoconfianza. No existe ningún padre o madre perfecto. Eso es una utopía. Todos nos equivocamos porque los niños no vienen con libro de instrucciones, igual que nuestros padres se equivocaron muchas veces con nosotros. Pero el amor de la familia subsana esa clase de errores y hace que el balance sea normalmente positivo, de modo que no merece la pena darle más vueltas al asunto.

Es cierto eso que se dice de que, cuando eres pequeño piensas que tus padres lo saben todo, de joven que no saben nada y de mayor: cuánto sabían mis padres. Todos hemos pasado por las mismas etapas. También es normal que acabemos lamentando no haber estudiado más, no habernos cuidado más o no haber aprovechado todas las oportunidades que nos surgieron. Pero como no se puede dar marcha atrás, lo más sano resulta intentar ver lo positivo y aprender de lo negativo. No conviene olvidar el pasado, pero tampoco autoflagelarse, porque cada cual tomó sus decisiones en virtud de unas circunstancias determinadas.

viernes, 4 de abril de 2014

Nunca digas de este agua no beberé.

Qué gran verdad. Si algo te enseña la vida, ya a mis cuarenta y ocho años, es que nunca sabes lo que acabarás haciendo y diciendo cuando cambien las circunstancias. Porque una cosa es que tengas unos principios innegociables en temas de vida o muerte, y otra es que no puedas cambiar de opinión en todo lo demás. Eso se nota claramente en los hijos. Cuando tienes varios, con el primero te pones unos límites que al final te acabas saltando proporcionalmente al número de hijos. Así que, si al mayor no le dejabas hacer algo, ten por seguro que el pequeño lo hará mucho antes de la edad permitida previamente.

Como yo soy la pequeña de cinco me encontré el camino allanado. Especialmente cuando llegan a la adolescencia es el momento de tirar todas las teorías a la basura. Creo que está bien intentar mantener unas pautas de conducta durante la niñez, pero siempre que seas consciente de que a la larga harán lo que les parezca. Porque es natural que así sea, a nosotros nos pasó igual. Cuando llega la edad rebelde quieren probar precisamente lo que no te gusta. Es difícil acompañarlos en ese momento buscando un equilibrio entre el control y la libertad. Pero ayuda mucho recordar que tú también fuiste joven y exploraste tus propios caminos.

martes, 29 de octubre de 2013

No está hecha la miel para la boca del asno

Esta frase sí la he utilizado mucho, así como la que habla de no dar margaritas a los cerdos. Supongo que está feo que lo diga pero realmente creo que hay gente que no se merece que se hagan grandes esfuerzos o sacrificios por ellos, porque no lo aprecian. Bueno, es que hay personas que hagas lo que hagas y digas lo que digas, nunca les parecerá bastante. Es como quien viene a tu casa y, por mucho que te hayas esforzado, siempre encuentra defectos. Supongo que son gente simplemente que disfruta criticando a los demás. Con el tiempo he llegado a la conclusión de que es una manera de ser como otra cualquiera.

Así que, después de mucho tiempo de darme de bruces con la realidad, he decidido que hay gente con la que no merece la pena esforzarse. En un terreno menos personal, suele haber grandes idealistas que planean mejoras para la sociedad, para un país o un lugar determinado, y no se dan cuenta de que la mayoría de la gente no va a apreciar esos cambios. Porque las personas somos muy básicas, no solemos mirar a largo plazo. Además, no todo el mundo está preparado para apreciar un buen libro, por ejemplo, o una obra de arte. Resulta más conveniente adaptarse a las circunstancias de cada cual que intentar cumplir con un ideal.

lunes, 28 de octubre de 2013

Consejos vendo, que para mí no tengo

Ésta es una frase que he conocido hace poco. No es de las que utilizaba en mi infancia. Pero se me puede aplicar perfectamente. Yo escribo un blog donde opino sobre diferentes situaciones de la vida, desde la niñez a la vejez, y sin embargo he estado en tratamiento por depresión, sufro de ansiedad e incluso he visitado a una psicóloga. Mis propios consejos a menudo a mí no me sirven. Domino la teoría pero me falla la práctica. Especialmente, hace años escribí muchos post sobre la crianza y la educación de los niños y tengo que reconocer que mis recetas sólo me han funcionado en un sesenta por ciento, es decir en dos de tres.

Tengo un libro que se llama Mi gran secreto de la felicidad y de hecho era feliz cuando lo escribí. Fue antes de las depresiones. Ahora tampoco es que sea desgraciada realmente, pero digamos que no acabo de encontrarme bien del todo. El caso es que yo pienso que los consejos que vendo son adecuados. El problema no es tanto el método sino las circunstancias. Me refiero a que resulta difícil sentirse satisfecho cuando tus padres están viejos y enfermos. Haría falta realmente ser un gran cínico para que no te afecte. Así que realmente no se trata tanto de que los consejos funcionen en sí mismos sino de que seas capaz de aplicarlos.

martes, 8 de octubre de 2013

Con amigos así, no hacen falta enemigos

No tengo muchas ganas de escribir y me falta inspiración, así que he vuelto a los refranes.
Este refrán es una realidad, como aquel que dice: donde hay confianza da asco. También hay otra frase que es algo así como: Dios me libre de las buenas personas, que de las malas ya me ocupo yo solo. Y es que muchas veces son los que consideras tus amigos los que más daño te hacen. Tal vez porque no sabemos distinguir a los amigos, porque tomamos por amistad lo que no es más que compromiso o circunstancias. Tal vez porque las personas cambian y el momento también y a veces surgen prioridades que te dejan a ti de lado. El caso es que tendría anécdotas de este tipo para dar y tomar pero no me gusta airear los trapos sucios.

Así que supongo que lo mejor es ser un poco desconfiado incluso con los que consideras personas afines. Tampoco se me da bien a mí eso de desconfiar. Suelo abrirme demasiado a la gente, quizás porque siempre he estado escasa de contactos. Luego vienen las decepciones más dolorosas, aunque con el tiempo uno aprende a no esperar demasiado de nadie y así no sufre tanto. Es algo triste, pero eso es lo que nos toca a los que no hemos sido bendecidos con la varita mágica de la amistad verdadera. El caso es que un amigo siempre tiene armas para hacerte más daño porque te conoce mejor. De ahí que resulten ser peores que los enemigos.

viernes, 4 de mayo de 2012

Tantas cosas

Hay quien piensa que poco puede saber de la vida un ama de casa, madre de tres hijos que se casó con su único novio formal y sólo trabajó durante dos años. Pero tengo una familia muy amplia y multitud de conocidos. He vivido muchas cosas en tercera persona. Estaba haciendo memoria de todas las situaciones de las cuales tengo experiencia más o menos directa y quedan pocas cosas la verdad que no haya experimentado ya. Desde las más normales, como la niñez, la juventud, el matrimonio, los hijos, los padres..., hasta las que nadie supondría que he podido vivir; cosas que sólo le he contado en detalle a mi psicóloga y todavía debe estar asombrada. Creo que a mi vida realmente no le ha faltado de nada.

Enfermedades: hernia, vértigos, inflamación de colon, neumonía, apendicitis, asma, estirpación de tiroides, sustitución de vértebra, corrección de tendones de la rodilla, amigdalitis, insuficiencia hepática, renal, cardiaca, Parkinson, Alzeimer,  enfisema...; operaciones a vida o muerte: coágulo en el cerebro, cáncer, bypass abdominal, estenosis de aorta...; adicciones: alcoholismo, drogadicción, adicción a internet, infidelidad virtual, ludopatía...; otras patologías: obesidad, fracturas, anorexia, bulimia, ansiedad, depresión, ; problemas familiares: minusvalías, divorcios, reconciliaciones, defunciones, abortos fortuitos...; otras circunstancias: intento de suicidio, accidente mortal, agresión, amenazas, robos, cárcel... ; acosos: escolar, laboral, sexual, social...; y otras muchas que ahora no recuerdo.

lunes, 13 de febrero de 2012

Lo bueno dentro de lo malo

Hay circunstancias de la vida que es difícil suavizar, pero es importante encontrar lo positivo dentro de lo negativo. Lo bueno en la muerte de mi cuñada fue que la familia se mantuvo unida hasta el final y, aparte de la quimioterapia, por lo demás no lo pasó mal; no tuvo apenas dolores y su final fue bastante rápido y tranquilo. En el caso de mi cuñado, fue una suerte que lo trajeran a Madrid, porque si no hubiera muerto solo en Barcelona, sin que nadie supiera lo grave que estaba, ya que no se lo había dicho a su familia. De este modo, pudo pasar su último mes de vida en compañía de los suyos, en un hospital bien atendido, sin dolores, dormido buena parte del tiempo. Se puede decir que murió en paz con todos.

Nunca es fácil despedirse de alguien tan pronto, entre los cincuenta y los sesenta años. Pero, como decimos mi marido y yo, a partir de los cuarenta ya estamos de prestado. El organismo está diseñado para llegar a esa edad y, a partir de ahí, empieza un declive a todos los niveles. Además, se supone que ya habían tenido tiempo de cumplir sus sueños, formar una familia y ocupar su lugar en el mundo. Es peor cuando sucede la muerte de alguien joven y de improviso. Claro que, eso es relativo, porque cuando te afecta directamente no te consuela ni la edad ni las circunstancias de la muerte. Incluso, la muerte de una mascota puede llegar a ser muy dolorosa. Pero la vida sigue y no queda más remedio que mirar hacia adelante, porque, si no, también estaría en juego nuestra salud y la felicidad de aquellos que dependen de nosotros.

lunes, 30 de enero de 2012

La amistad

No he sido bendecida con ese don. A lo largo de mi vida conté con personas que consideraba mis amigas pero que, con el tiempo y las circunstancias, desaparecieron y al parecer ya no me recuerdan, aunque yo sí a ellas. Supongo que es culpa mía (no podría ser de otra manera), tal vez porque siempre digo lo que pienso, tal vez porque no he estado allí cuando me necesitaban, o porque soy demasiado exigente. El caso es que cuando la gente habla de lo importante que es la amistad en su vida a mí me suena a algo extraño. Hay gente a la que considero amigos porque nos llevamos bien cuando coincidimos, pero no consigo tener una relación cercana y continua con ninguno de ellos.

No es que me importe demasiado. Yo estoy centrada al cien por cien en mi familia, pero pienso que el día de mañana, cuando mis hijos hagan sus vidas, tal vez echemos de menos alguien más con quien relacionarnos. Tuve lo más parecido a una amiga íntima hace años, pero, cuando se separó de su marido de mala manera, decidí romper toda relación, porque no me gustó nada cómo había llevado las cosas. Tengo una amiga, pero que vive lejos y tiene una vida complicada; y otra que tiene seis hijos y, evidentemente, no le sobra tiempo para mucho más. También tengo otras conocidas con vidas muy ocupadas por sus trabajos. Nunca sabré si el problema soy yo o las circunstancias. El caso es que me ha dado por pensar que si me muero, muy pocas personas vendrían a mi funeral. Me olvidaba decir que hoy es mi cumpleaños y espero pocas llamadas...