Qué más dará en el fondo pero me he quedado pensando qué he podido escribir para que un seguidor se me haya dado de baja. Comprendo que es imposible mantener contengo a todo el mundo. ¿Será por las revistas femeninas, por el cine español, por mi posición política?. Bueno, unos vienen y otros van. Teniendo en cuenta la cantidad de temas que toco, que escribo todos los días, lo raro sería que alguien estuviera de acuerdo con todos; pero el hecho de darse de baja porque un post determinado no le ha gustado no dice mucho en su favor, a no ser que se trata de una cuestión sustancial, de eso que se llaman principios innegociables, y lo dudo mucho.
Hablando de seguidores nunca entenderé por qué hay blogs que apenas publican y cuando lo hacen son frases cortas y poco más, y triplican mi número de seguidores. Es natural que mucha gente no esté de acuerdo con mi línea editorial, pero al menos tengo una. Muchas páginas no tienen más que ideas vagas difíciles de interpretar y un éxito impresionante. A veces pienso que debería limitarme a escribir cuatro frases inconexas y me iría mucho mejor. Pero en fin yo no sé escribir tan poco, no me sale. Estimado seguidor menos, espero que encuentres un lugar donde te sientas a gusto y te quedes y que nunca te decepcione.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
Vistas de página en total
Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
Mostrando entradas con la etiqueta decepción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta decepción. Mostrar todas las entradas
miércoles, 12 de marzo de 2014
martes, 8 de octubre de 2013
Con amigos así, no hacen falta enemigos
No tengo muchas ganas de escribir y me falta inspiración, así que he vuelto a los refranes.
Este refrán es una realidad, como aquel que dice: donde hay confianza da asco. También hay otra frase que es algo así como: Dios me libre de las buenas personas, que de las malas ya me ocupo yo solo. Y es que muchas veces son los que consideras tus amigos los que más daño te hacen. Tal vez porque no sabemos distinguir a los amigos, porque tomamos por amistad lo que no es más que compromiso o circunstancias. Tal vez porque las personas cambian y el momento también y a veces surgen prioridades que te dejan a ti de lado. El caso es que tendría anécdotas de este tipo para dar y tomar pero no me gusta airear los trapos sucios.
Así que supongo que lo mejor es ser un poco desconfiado incluso con los que consideras personas afines. Tampoco se me da bien a mí eso de desconfiar. Suelo abrirme demasiado a la gente, quizás porque siempre he estado escasa de contactos. Luego vienen las decepciones más dolorosas, aunque con el tiempo uno aprende a no esperar demasiado de nadie y así no sufre tanto. Es algo triste, pero eso es lo que nos toca a los que no hemos sido bendecidos con la varita mágica de la amistad verdadera. El caso es que un amigo siempre tiene armas para hacerte más daño porque te conoce mejor. De ahí que resulten ser peores que los enemigos.
Este refrán es una realidad, como aquel que dice: donde hay confianza da asco. También hay otra frase que es algo así como: Dios me libre de las buenas personas, que de las malas ya me ocupo yo solo. Y es que muchas veces son los que consideras tus amigos los que más daño te hacen. Tal vez porque no sabemos distinguir a los amigos, porque tomamos por amistad lo que no es más que compromiso o circunstancias. Tal vez porque las personas cambian y el momento también y a veces surgen prioridades que te dejan a ti de lado. El caso es que tendría anécdotas de este tipo para dar y tomar pero no me gusta airear los trapos sucios.
Así que supongo que lo mejor es ser un poco desconfiado incluso con los que consideras personas afines. Tampoco se me da bien a mí eso de desconfiar. Suelo abrirme demasiado a la gente, quizás porque siempre he estado escasa de contactos. Luego vienen las decepciones más dolorosas, aunque con el tiempo uno aprende a no esperar demasiado de nadie y así no sufre tanto. Es algo triste, pero eso es lo que nos toca a los que no hemos sido bendecidos con la varita mágica de la amistad verdadera. El caso es que un amigo siempre tiene armas para hacerte más daño porque te conoce mejor. De ahí que resulten ser peores que los enemigos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)