Vistas de página en total

Nubes sobre el Mar

Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
Mostrando entradas con la etiqueta joven. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta joven. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de junio de 2015

Quién te ha visto y quién te ve

Ni sombra de lo que eras. Cuando uno es joven piensa que tiene todo el tiempo del mundo y todas las oportunidades por delante, y no es cierto. La verdad es que hay una edad clave sobre los veinticinco años en que todos deberíamos tener nuestro futuro resuelto a nivel profesional y sentimental. Porque después ya no es tan fácil arreglar ni una cosa ni la otra. Hay trenes que sólo pasan una vez en la vida. Yo desaproveché muchas buenas oportunidades en esa época y luego no hubo más. Sin embargo, al menos yo ya tenía mi pareja. Lo peor es cuando uno empalma relaciones y al final se acaba quedando solo al llegar a la treintena.

Sin embargo, ahora la excepción se está convirtiendo en la norma, de manera que me temo que pronto tendremos una generación de solteros con futuro profesional incierto queriendo volver a empezar cerca de los cuarenta años. Una edad en la que no hace mucho tiempo, no sólo llevaban más de una década trabajando sino que ya tenían hijos mayores a punto de abandonar el nido. Pero el problema es que la naturaleza no perdona y las facultades físicas y mentales merman rápidamente a partir de la cuarentena. De modo que me temo que muchos proyectos de vida acaben frustrados si no se ponen las pilas rápidamente.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Resilencia

Es una palabra que me gusta mucho. La resiliencia es; en psicología, capacidad de las personas de sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas. Así que no sabría decir si soy o no una persona resilente. Podría decir que lo fui de joven, y mucho, por las circunstancias que me tocó vivir. Sin embargo, me temo que con los años me he ido ablandando y ahora me puede un soplo de viento. Bueno, depende, de si se trata de un asunto familiar o social. Porque todo lo de la familia me deja sin fuerzas, pero sin embargo he aprendido a tomar con mucha parsimonia lo que se refiere a mis actividades sociales.

Y como soy poco sociable, se puede decir que mi actividad social reside en internet. Aquí he aprendido a lidiar con toda clase de comentarios adversos. Al principio solía contestar y meterme en polémicas interminables, pero ahora simplemente cuando alguien me molesta le veto. Siempre me quedo con la duda de si debería dar más juego, en el sentido de entrar en explicaciones interminables de esas que atraen cantidad de visitas y suelen acabar con intercambio de descalificaciones personales; pero la verdad es que ya no tengo moral para tanto. Estoy mayor. Así que realmente no sé si tengo más resilencia o simplemente me he acomodado.

miércoles, 2 de julio de 2014

A nadie le amarga un dulce

Lo digo yo que soy una golosa terrible. Me gusta todo lo que lleve azúcar. Pero el refrán se refiere a que nadie va a rechazar algo tan atractivo como un dulce. Esto se puede interpretar como decía ayer con el tema del populismo. Naturalmente si un candidato te dice que hay que trabajar más y otro que hay que cobrar más, te quedarás con el segundo. El razonamiento no se lleva mucho y al final quien tiene más éxito es quien vende el producto más atractivo. Así también, me temo que las personas agraciadas suelen conseguir mejores trabajos y tener más historial sentimental, al menos en número de conquistas, aunque tal vez eso no sea lo más importante.

Pero como madre de dos hijas guapas, para mí es básico que comprendan que puede haber gente que se acerque a ellas con malas intenciones; aunque para ello tengan que aparentar amor o intereses inocentes. Me parece realmente una pena que en el mundo actual se dé tanta importancia al aspecto físico, por encima de otras cualidades personales. Las mujeres especialmente nos vemos presionadas para permanecer jóvenes y atractivas el mayor tiempo posible, lo cual ocasiona enfermedades e incluso adicción a la cirugía estética. Todo ello para una batalla contra el tiempo que está perdida de antemano pero que mueve millones de euros.

viernes, 9 de agosto de 2013

Sabe más el diablo por viejo que por diablo

Esto es lo que les suelo decir a mis hijos y es una verdad como un templo. Con el paso de las décadas, quieras que no vas teniendo experiencia de todos los temas. En mi caso, desde luego, mucha más experiencia de la que desearía. De modo que una persona joven puede estar muy bien preparada académicamente pero le falta la práctica diaria. Sin embargo una persona cuarentona ya casi cincuentona, como yo tiene un máster en vida a poco que haya vivido. Especialmente cuando se viene de dos familias numerosas como son la mía y la de mi marido. Lo que no hemos experimentado nosotros lo hemos escarmentado en cabeza ajena.

Eso no quiere decir tampoco que no sepas nada por experiencia propia, que también, porque incluso la persona que parece más formal y tradicional puede tener unos cuantos fantasmas en el armario. Lo malo es que muchos se guían por las apariencias. Me han dicho más de una vez que yo qué voy a saber de relaciones, por ejemplo, si sólo he tenido un novio que es mi marido. Creo que se aprende mucho más sobre convivencia con la misma persona veinticinco años que cambiando de pareja a cada momento. Por lo menos, se aprende lo que vale la pena, ya que hay cosas desde luego que es mejor no llegar a saber nunca.