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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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jueves, 20 de agosto de 2015

Tocar madera

Se trata de una superstición para alejar la mala suerte que supongo que viene de la cruz de Cristo. Yo la practico, la verdad. Digamos que temo ser un poco gafe porque cuando anuncio planes a menudo no se cumplen; de manera que si me siento más protegida lo hago, aunque no tenga mucho sentido. También me echo la sal sobre el hombro derecho. Lo que no me afecta es cruzarme con un gato negro porque tengo uno en casa y nos cruzamos continuamente. Al contrario, yo creo que me da buena suerte. :) Las supersticiones siempre han acompañado a los pueblos y en algunos lugares se mezclan con el cristianismo hasta no distinguirse ya.

Toco madera es algo parecido a la expresión: Dios nos libre. Un poco al contrario que Ojalá, la cual viene del árabe y significa Dios lo quiera. Como España es una mezcla de culturas muy diversas supongo que tenemos tradiciones de todas partes. La verdad es que nuestro país es un lugar único en el mundo como mezcla del norte y el sur, de oriente y occidente. No me explico como algunos lo valoran tan poco y quieren desmembrarlo. Se ve que han viajado poco o estarían dando gracias por vivir aquí. Yo toco madera de que tras las próximas elecciones generales no consigan su propósito. Estoy muy preocupada con ese tema.

jueves, 23 de abril de 2015

No caerá esa breva

La breva es el primero de los dos frutos anuales que produce la higuera. A mí los higos en general no me gustan demasiado, pero el árbol sí es muy bonito. En la casa nueva nos han dicho que pongamos algún árbol frutal, pero yo no estoy segura de que aguanten con ese clima, y además está el problema de qué hacer con una cosecha abundante. De momento tenemos un pino pequeñito, dos aprendices de acebo y encina y un abeto. También pensamos poner un madroño, que es un árbol pequeño, bonito y con frutos comestibles. Ahora que ya llega el buen tiempo hay menos peligro de heladas que echen todo a perder.

Hablando del dicho, significa que no tendremos esa suerte, por ejemplo la suerte de que el buen tiempo acompañe y las plantas se nos den bien. De momento, durante el invierno hemos perdido unas cuantas. Sobretodo las que sembramos para la huerta, que tan pronto no aguantaban el frío como el calor. Ahora las hemos comprado ya en tiesto. El hibiscus no sé si aguantará y el tomillo también está medio helado. Vamos haciendo el método de ensayo y error. El problema es que en nuestra parcela sopla mucho viento del norte. Pero la ventaja es precisamente que en verano se está fresquito. Supongo que no se puede tener todo.

martes, 10 de marzo de 2015

Monto un circo y me crecen los enanos

Esto lo siento yo muy a menudo. Se trata de tener mala suerte. La verdad es que yo he tenido muchos proyectos frustrados, como el de estudiar una carrera, hacerme secretaria o dominar idiomas. Pero en suma no puedo quejarme de los derroteros por los que va mi vida. Soy feliz con el resultado. Ya me imagino que nunca me tocará la lotería, ni los ciegos, aunque llevo años jugando al mismo número. También mi padre jugó durante décadas y nunca le tocó. Me parece que la suerte va por personas. Hay gente afortunada. Pero yo prefiero seguir con la vida que llevo, aunque de vez en cuando me dé el bajón porque soy un poco depresiva por naturaleza.

Creo que hay personas que tienen el temperamento acelerado y tienen ánimo para hacer muchas cosas aunque luego se quejen de que están estresadas. Otras, en cambio, somos más tranquilas y nos entusiasmamos menos por los proyectos pero también nos agobiamos menos. El problema es que alguien que tiene el ánimo justo para pasar el día como yo, a la mínima que algo se complica se puede ir para el fondo. Cuando era jovencita no me pasaba pero a partir de la madurez siento que estoy siempre en el límite de lo que puedo aguantar. Así que ya no monto circos por miedo de que me crezcan los enanos.


sábado, 10 de enero de 2015

Cruzar los dedos

Se supone que es una manera de conjurar la mala suerte, como tocar madera, y hay incluso quien lo hace al tiempo que lo dice. Se trata de pensar si crees en la suerte o, como dicen los gallegos: yo no creo en las meigas, pero haberlas haylas... Es decir, que cruzar los dedos se supone que atrae la buena suerte y tampoco se pierde nada con hacerlo. Allá cada cual. Estas navidades yo soñé con un número de lotería y decidí buscarlo, por si acaso. Fui hasta las afueras de Madrid a la administración donde lo tenían y lo tuve que sacar de la máquina, pero no tocó. Ahora me siento un poco ridícula con eso, pero está claro que si no lo intentas no lo consigues.

Y si hubiera tocado no me lo habría perdonado. De eso se aprovechan también los adivinos, los del tarot, los echadores de cartas y demás. Porque todos queremos pensar que existe una forma de influir en nuestro destino aunque luego la realidad nos demuestre lo contrario. Pero leer que vas a tener un buen día en cierto modo hace que te sientas más animado, aun sabiendo que es pura psicología aplicada. En cierto modo estas personas también hacen una labor social porque nos ayudan a mantener la esperanza viva. Luego ya vendrá el día a día a desmentirlo, pero nadie lee los horóscopos de ayer, ni se acuerda de si funcionó lo de cruzar los dedos.

viernes, 4 de julio de 2014

Afortunado en el juego, desafortunado en amores.

Es la frase con la que suelo consolarme yo porque a mí nunca me ha tocado ningún premio importante. Y el caso es que llevo más de diez años jugando al cupón de la once y a la lotería casi todas las semanas. Pero la verdad es que si alguien viniera a decirme si prefiero dinero o amor no lo dudaría ni un segundo. De hecho creo que tengo mucha suerte en la vida aunque no sea en el juego. Soy negada con las cartas, ruletas y demás. Pero en cambio tengo un gato negro llamado Suerte que es de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Así que me doy por satisfecha aunque se pueda decir que nunca nadie nos ha regalado nada.

Creo que recibir un premio de lotería puede ser bueno o un desastre. Porque hay gente que realmente necesita el dinero para montar un negocio o demás y hay quien lo desperdicia en cosas perjudiciales para la salud. Por lo que yo he visto, la gente que tiene habitualmente dinero más que suficiente, suelen tener problemas en sus relaciones familiares y sociales. Como bien se dice, dinero llama a dinero, y acaba corrompiendo lo que toca. Véase por ejemplo las familias de Rocío Jurado o de Isabel Pantoja. De manera que yo siempre he pensado que es mejor tener lo justo para vivir y poco más, y de amor, eso sí, más vale que sobre que no que falte.

jueves, 8 de mayo de 2014

Cada uno cuenta de la feria según como le va en ella.

Otro refrán asturiano. Es curioso cómo estando en el mismo lugar y al mismo tiempo existen tantas interpretaciones como personas. Yo lo veo cuando mis hijos hablan de cuando eran pequeños y resulta que recuerdan las cosas distintas a como las recuerdo yo. El caso es que los hechos deberían ser siempre los mismos pero no lo son dependiendo de quién lo cuente. Es como: nunca llueve a gusto de todos. Hay veces que te empeñas en complacer a los demás y resulta que no era eso lo que querían porque cada cual tiene sus planes y sus expectativas al respecto. Por eso lo mejor es seguir tu propio instinto y despreocuparte del resto.

Si alguien sigue un camino tortuoso pero al final le van bien las cosas considerará que tomó el camino adecuado; mientras que quien ha seguido las normas pero no ha tenido suerte pensará que ha hecho una tontería. Como quien dice que no vale la pena estudiar una carrera si vas a acabar en el paro. Pero los estudios no sirven sólo para buscar trabajo. También son una satisfacción personal. Y a la larga suele conseguir mejores empleos el que tiene más estudios, incluso si no son de ese campo. De modo que es preferible tomar tus propias decisiones que fiarte de la experiencia de otras personas porque cada cual escribe su propia historia. Cada persona es un mundo.

jueves, 16 de enero de 2014

El que algo quiere, algo le cuesta.

La cultura del esfuerzo es eso que teníamos antes que nos decía que para conseguir algo había que poner de tu parte. No sé cuándo ni cómo esa mentalidad desapareció y ahora se supone que tenemos derecho a todo sin pedir nada a cambio. Pero la vida no funciona así. Lo cierto es que lo normal es que, quien tiene casa, coche y demás, sea porque se lo ha trabajado duramente. Luego están las excepciones, pero si no es el nieto será el abuelo el que ha conseguido el dinero necesario. Lo que está claro es que pocas cosas se consiguen sin esfuerzo. Incluso en las relaciones de amistad y de pareja hay que trabajarlo.

Luego, aparte del esfuerzo está la suerte o la habilidad que tenga cada uno que marcan la diferencia. Por ejemplo, en el blog yo he conseguido mantener un número de lectores más o menos estable pero no lo incremento, tal vez porque mi temática no es muy popular, o porque no tengo el don necesario. Lo que ocurre es que, como necesito escribir y tengo poca inspiración, aprovecho los refranes para sacar un tema de conversación. De ese modo mantengo el blog vivo sin que me cueste demasiado. En otras épocas le he dedicado mucho más esfuerzo y he conseguido mucha más difusión que ahora, pero cada uno sabe hasta qué punto le compensa la dedicación en cada momento.

martes, 3 de julio de 2012

La suerte es para los que no saben

Parece ser que se lo dijo Alfredo Di Stéfano a alguien que le deseaba suerte antes de un partido. Me parece una gran frase. Efectivamente, necesitan más suerte los que no se han preparado bien. También se dice que la fortuna favorece a los audaces. O a Dios rogando y con el mazo dando. Es decir, que la suerte también hay que buscársela. No basta con sentarse a esperar a que las cosas se solucionen solas. Esto me ha recordado que a veces pienso que no tengo suerte porque mis libros no se venden. Pero supongo que no he trabajado lo suficiente, no lo merecen, o simplemente no está en mi destino. Supongo que tendré que darme por satisfecha con que se lean. Así que he puesto el último en descarga gratuita.

Como ya tengo tanta historia en el blog, más de una vez me han reprochado que soy una interesada por querer ganar dinero con mi labor. Pero es que le he dedicado miles de horas y lo sigo haciendo. No creo que sea reprochable que quiera ver algún beneficio de ello. De otro modo, a veces me parece que estoy perdiendo el tiempo, aunque lo cierto es que saber que tanta gente me ha leído y tantos me han comentado ya debería ser retribución suficiente. La labor de escribir en internet es muy solitaria. Pero yo lo he elegido así, o ha sido el resultado de las diferentes elecciones que he hecho a lo largo de mi vida y no me queda más remedio que conformarme o dejarlo, cosa que no pienso hacer de momento.