Parece ser que se lo dijo Alfredo Di Stéfano a alguien que le deseaba suerte antes de un partido. Me parece una gran frase. Efectivamente, necesitan más suerte los que no se han preparado bien. También se dice que la fortuna favorece a los audaces. O a Dios rogando y con el mazo dando. Es decir, que la suerte también hay que buscársela. No basta con sentarse a esperar a que las cosas se solucionen solas. Esto me ha recordado que a veces pienso que no tengo suerte porque mis libros no se venden. Pero supongo que no he trabajado lo suficiente, no lo merecen, o simplemente no está en mi destino. Supongo que tendré que darme por satisfecha con que se lean. Así que he puesto el último en descarga gratuita.
Como ya tengo tanta historia en el blog, más de una vez me han reprochado que soy una interesada por querer ganar dinero con mi labor. Pero es que le he dedicado miles de horas y lo sigo haciendo. No creo que sea reprochable que quiera ver algún beneficio de ello. De otro modo, a veces me parece que estoy perdiendo el tiempo, aunque lo cierto es que saber que tanta gente me ha leído y tantos me han comentado ya debería ser retribución suficiente. La labor de escribir en internet es muy solitaria. Pero yo lo he elegido así, o ha sido el resultado de las diferentes elecciones que he hecho a lo largo de mi vida y no me queda más remedio que conformarme o dejarlo, cosa que no pienso hacer de momento.