Es la frase con la que suelo consolarme yo porque a mí nunca me ha tocado ningún premio importante. Y el caso es que llevo más de diez años jugando al cupón de la once y a la lotería casi todas las semanas. Pero la verdad es que si alguien viniera a decirme si prefiero dinero o amor no lo dudaría ni un segundo. De hecho creo que tengo mucha suerte en la vida aunque no sea en el juego. Soy negada con las cartas, ruletas y demás. Pero en cambio tengo un gato negro llamado Suerte que es de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Así que me doy por satisfecha aunque se pueda decir que nunca nadie nos ha regalado nada.
Creo que recibir un premio de lotería puede ser bueno o un desastre. Porque hay gente que realmente necesita el dinero para montar un negocio o demás y hay quien lo desperdicia en cosas perjudiciales para la salud. Por lo que yo he visto, la gente que tiene habitualmente dinero más que suficiente, suelen tener problemas en sus relaciones familiares y sociales. Como bien se dice, dinero llama a dinero, y acaba corrompiendo lo que toca. Véase por ejemplo las familias de Rocío Jurado o de Isabel Pantoja. De manera que yo siempre he pensado que es mejor tener lo justo para vivir y poco más, y de amor, eso sí, más vale que sobre que no que falte.