Significa ser diferente del resto. De eso sé yo mucho. Siempre me he sentido oveja negra, desde pequeña por ser muy tímida y bastante más alta que el resto. En la adolescencia por ser bastante más madura y en la juventud por estar casada cuando la mayoría de mis compañeras seguían en la universidad. Y después por ser ama de casa en una generación española donde estaba realmente mal visto en las mujeres no trabajar. Así que soy una experta en destacar del rebaño. Por si fuera poco, luego me signifiqué en internet como defensora de pleitos pobres, contra el aborto, a favor de la Iglesia, por la familia... Vamos, que no tengo remedio.
Qué es lo que he sacado de ser una oveja negra... Estar sola. Afortunadamente conseguí formar una familia con ovejas blancas. Tener mucho que contar en el blog, demasiado incluso. Una depresión y un tratamiento químico y psicológico. Una perspectiva desde fuera para poder analizar la sociedad sin estar comprometida con nadie. Un punto de vista personal e intransferible. Muchos disgustos y algunas satisfacciones. Tiempo libre que me dejan las actividades sociales que no tengo... Si me compensa... Pues a estas alturas supongo que ya sí. De joven desde luego me hubiera teñido las lanas. Lo hubiera dado casi todo por poder ser una más del rebaño.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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viernes, 24 de julio de 2015
domingo, 26 de abril de 2015
Pedir peras al olmo
Se refiere a hacerse ilusiones con algo irreal. A veces ocurre que te aferras a algo porque te trae buenos recuerdos, porque es un retazo de tu juventud, así que lo idealizas y quieres mantenerlo al margen del tiempo y de la realidad. Pero el problema es que la vida suele acabar poniendo cada cosa en su lugar y todo cae por su propio peso. No se puede mantener un trozo de tu pasado vivo contra toda evidencia, pretendiendo que todo sigue igual. Al final te encuentras con que las cosas y las personas han cambiado y los buenos momentos no volverán, ni los malos, afortunadamente. Y lo peor del caso es que te das cuenta de que apenas te importa, porque la gente que cuenta es la que ha estado a tu lado.
Supongo que es en ese momento cuando descubres que has estado pidiendo peras al olmo, viviendo una ilusión y que realmente tampoco lo necesitas. Que tu vida hace ya mucho tiempo que marchó por otros derroteros y no tiene sentido aferrarse al pasado. La lástima es todo el tiempo y el esfuerzo que has podido dedicar a mantenerlo en marcha. Porque un olmo nunca dará peras por más que te empeñes. Un olmo es un olmo, un peral es un peral, y aunque puedan vivir cercanos en algún momento no tienen nada que ver, aparte de ser árboles. Va en la naturaleza de cada uno y lo más sano es aceptarlo sin más y pasar página.
Supongo que es en ese momento cuando descubres que has estado pidiendo peras al olmo, viviendo una ilusión y que realmente tampoco lo necesitas. Que tu vida hace ya mucho tiempo que marchó por otros derroteros y no tiene sentido aferrarse al pasado. La lástima es todo el tiempo y el esfuerzo que has podido dedicar a mantenerlo en marcha. Porque un olmo nunca dará peras por más que te empeñes. Un olmo es un olmo, un peral es un peral, y aunque puedan vivir cercanos en algún momento no tienen nada que ver, aparte de ser árboles. Va en la naturaleza de cada uno y lo más sano es aceptarlo sin más y pasar página.
lunes, 20 de abril de 2015
Tocado y hundido
Es una expresión que viene del juego de los barcos. Tocado es cuando te han dado y hundido cuando se hunde el barco. Yo llevo mucho tiempo tocada por la depresión de vez en cuando también me hunde. Esta mañana por ejemplo, hay que ver lo que me ha costado vestirme y salir a la calle, total a comprar unas pastillas a la vuelta de la esquina. Me he tenido que sobornar a mí misma con un café, y eso que hacía un día estupendo, o tal vez precisamente por eso. Porque parece que la primavera me pone más melancólica. Parece que invita a salir acompañado y yo no tengo habitualmente con quien ir por las mañanas. Voy sola.
Cuando era jovencita es cuando peor lo pasaba, a pesar de que solía ir con mis padres y mi perro. Pero veía a otros jóvenes con amigos o con pareja y me preguntaba cuál era mi problema para que nadie quisiese ir conmigo. Aunque la verdad es que era yo la primera demasiado selectiva. Al menos tenía la suerte de poder salir de paseo, siendo una suerte relativa porque además era muy alérgica y lo pasaba mal en los parques. Pero, lo tomas o lo dejas, era mi única manera de disfrutar un poco de la naturaleza en buena compañía. Así que supongo que mi depresión ya se estaba gestando por entonces aunque yo no me diera cuenta todavía.
Cuando era jovencita es cuando peor lo pasaba, a pesar de que solía ir con mis padres y mi perro. Pero veía a otros jóvenes con amigos o con pareja y me preguntaba cuál era mi problema para que nadie quisiese ir conmigo. Aunque la verdad es que era yo la primera demasiado selectiva. Al menos tenía la suerte de poder salir de paseo, siendo una suerte relativa porque además era muy alérgica y lo pasaba mal en los parques. Pero, lo tomas o lo dejas, era mi única manera de disfrutar un poco de la naturaleza en buena compañía. Así que supongo que mi depresión ya se estaba gestando por entonces aunque yo no me diera cuenta todavía.
martes, 20 de mayo de 2014
Blanco y en botella, leche
El otro día cuando decía que tengo una intuición especial para las personas y las situaciones, alguien me respondía que eso es puro sentido común. Y tiene razón, yo creo que se trata sencillamente de pura lógica, pero es curioso como la gente no suele emplear algo tan evidente. Por eso este refrán da en la clave del asunto, que cuando algo parece leche, lo normal es que sea leche y no otra cosa. Cuando uno es joven es fácil que te dén "gato por liebre" porque no tienes experiencia de la vida, pero cuando ya andas por la cuarentena hay pocas situaciones que no hayas vivido y todo te suena de alguna manera, aunque no recuerdes cómo ni cuándo.
Así que cuando ves las causas, ya te imaginas las consecuencias. O así debería ser al menos. Lo que a mí me extraña es encontrar tanta gente mayor que parece haber pasado la vida en una cueva porque no han aprendido nada; que se siguen dejando engañar por ideologías ya desfasadas o que se apasionan por programas de televisión absurdos como de los que hablaba ayer. Y me pregunto qué ha pasado para que esas personas no hayan tenido ocasión de madurar psicológicamente. Pero bueno, supongo que también serán buena gente y no debería juzgarlos, aunque vean la misma botella que yo y no sepan lo que contiene.
Así que cuando ves las causas, ya te imaginas las consecuencias. O así debería ser al menos. Lo que a mí me extraña es encontrar tanta gente mayor que parece haber pasado la vida en una cueva porque no han aprendido nada; que se siguen dejando engañar por ideologías ya desfasadas o que se apasionan por programas de televisión absurdos como de los que hablaba ayer. Y me pregunto qué ha pasado para que esas personas no hayan tenido ocasión de madurar psicológicamente. Pero bueno, supongo que también serán buena gente y no debería juzgarlos, aunque vean la misma botella que yo y no sepan lo que contiene.
lunes, 23 de diciembre de 2013
Una muñeca
Estaba esperando en el coche a mi hija a la salida del colegio cuando vi en el coche de al lado a una pareja. Ella podría haber pasado por una chica de veinte años mirándola de lejos, pero de cerca como estaba yo se notaba que andaba por los sesenta. Pelo rubio platino con extensiones, maquillaje y labios de botox, gafas oscuras a la moda. Me dió lástima porque además no se la veía muy feliz. Estaban allí los dos juntos sin hablarse. Desde luego no puedo negar que la estética ha hecho milagros en los últimos tiempos, pero me pregunto hasta qué punto le ha valido la pena el esfuerzo y el sufrimiento de las operaciones.
Cuando saco este tema siempre tengo problemas, pero sigo pensando lo mismo. Cada cual tiene que vivir en su propia edad y esto incluye los cambios en el cuerpo y en la cara. Lo cual no quita para arreglarse en lo posible, taparse las canas, un poco de pintura. Pero no hasta el punto de parecer un maniquí de escaparate, una muñeca de plástico. La miraba y me parecía estar sentada junto a una Barbie de tamaño natural. Nuestra sociedad que prima la juventud y la belleza tiene la culpa de que algunas personas no se resignen al paso del tiempo. Pero es que todo esto es un negocio además que mueve millones de euros y por eso no hay quien lo pare y menos en estas fechas.
Cuando saco este tema siempre tengo problemas, pero sigo pensando lo mismo. Cada cual tiene que vivir en su propia edad y esto incluye los cambios en el cuerpo y en la cara. Lo cual no quita para arreglarse en lo posible, taparse las canas, un poco de pintura. Pero no hasta el punto de parecer un maniquí de escaparate, una muñeca de plástico. La miraba y me parecía estar sentada junto a una Barbie de tamaño natural. Nuestra sociedad que prima la juventud y la belleza tiene la culpa de que algunas personas no se resignen al paso del tiempo. Pero es que todo esto es un negocio además que mueve millones de euros y por eso no hay quien lo pare y menos en estas fechas.
lunes, 5 de agosto de 2013
Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija
Este refrán tiene dos sentidos para mí. Por una parte, digamos, una visión irónica sobre quien se arrima a alguien rico o famoso, entonces consigue beneficiarse de la persona con la que vive. Eso me recuerda a tantas parejas que existen con gran diferencia de edad entre ambos. Antes eran sólo hombres mayores, ahora también mujeres. Ese tipo de relaciones casi siempre son simbióticas e interesadas. Uno recibe dinero, poder y fama; otro se beneficia de tener un compañero joven y una vida sexual intensa. Me parece realmente triste que alguien tenga que acudir a una pareja así para dar sentido a su vida.
Por otra parte, se puede interpretar el refrán de modo directo en el sentido de que rodearse de buenas personas, de gente agradable y con buenos principios beneficia directamente tu vida. Es decir, que es mejor rodearse de personas positivas, dirían algunos, pero yo diría más bien de personas realistas que le den a cada situación la importancia que tiene. Porque tener gente cerca que siempre te da la razón, hagas lo que hagas, que siempre está de acuerdo contigo, a la larga no es bueno. Vale más estar con alguien que realmente te aprecie y te diga lo que piensa, con delicadeza pero con sinceridad. Eso es realmente un buen árbol.
Por otra parte, se puede interpretar el refrán de modo directo en el sentido de que rodearse de buenas personas, de gente agradable y con buenos principios beneficia directamente tu vida. Es decir, que es mejor rodearse de personas positivas, dirían algunos, pero yo diría más bien de personas realistas que le den a cada situación la importancia que tiene. Porque tener gente cerca que siempre te da la razón, hagas lo que hagas, que siempre está de acuerdo contigo, a la larga no es bueno. Vale más estar con alguien que realmente te aprecie y te diga lo que piensa, con delicadeza pero con sinceridad. Eso es realmente un buen árbol.
lunes, 13 de mayo de 2013
Envejecer con dignidad
Mis padres eran muy guapos de jóvenes. Ahora no quieren ver fotografías para afrontar los estragos que el tiempo ha hecho en sus cuerpos. Lo comprendo, a mí ya me empieza a pasar algo parecido. Pero también es que la gente tiene poca mano izquierda. El otro día me encontré con unos vecinos en casa de mis padres y la señora va y dice algo así como: qué lástima lo que hace el paso del tiempo. Yo me quedé pasmada, porque sigo siendo la misma persona y no es de esperar que en treinta años haya rejuvenecido. La verdad es que me sentó mal. Es cierto que me he estropeado mucho en estos años pero no creo que eso sea tan importante.
Otro día llegó un tío mío al que no veía desde mi boda y le dice mi madre: ésta es mi hija, la pequeña; y él contesta: lo de la pequeña será un decir. Y es que mi hermana mayor se conserva mejor que yo y se arregla mucho y la gente piensa que yo soy la mayor. Pero, caramba, esas cosas se piensan pero no se dicen. Cuando era joven yo llamaba la atención y, como era muy tímida, me molestaba mucho y procuraba pasar desapercibida. Ahora que estoy mayor y no me arreglo mucho porque me gusta ir cómoda, siento el rechazo, especialmente de las mujeres de mi edad. Porque he vivido las dos situaciones, noto mucho la diferencia y no me parece justo.
Otro día llegó un tío mío al que no veía desde mi boda y le dice mi madre: ésta es mi hija, la pequeña; y él contesta: lo de la pequeña será un decir. Y es que mi hermana mayor se conserva mejor que yo y se arregla mucho y la gente piensa que yo soy la mayor. Pero, caramba, esas cosas se piensan pero no se dicen. Cuando era joven yo llamaba la atención y, como era muy tímida, me molestaba mucho y procuraba pasar desapercibida. Ahora que estoy mayor y no me arreglo mucho porque me gusta ir cómoda, siento el rechazo, especialmente de las mujeres de mi edad. Porque he vivido las dos situaciones, noto mucho la diferencia y no me parece justo.
lunes, 5 de marzo de 2012
Cuestión de décadas
La juventud es idealista por naturaleza. También tienen tendencia a dejarse llevar por el sol que más calienta. Se junta esto y tenemos unos jóvenes manipulables al cien por cien. Ya sé que hay excepciones, chicos y chicas que estudian, trabajan, ayudan en casa e incluso fuera. Pero también hay una cantidad importante de jóvenes que no han acabado sus estudios, no buscan trabajo y pretenden que alguien les solucione la vida sin más. Está bien tener aspiraciones, pero siempre que seas capaz de poner algo de tu parte. Yo no quise estudiar carrera y me hice secretaria. No me quedé en casa a esperar que me siguieran dando la paga de por vida. El idealismo es muy bonito pero no da de comer.
Si además resulta que esas ideas no son nuevas... Que el marxismo ya ha sido probado en multitud de ocasiones y siempre ha resultado un fracaso; que ha llevado a países a la miseria y a miles de personas a prisión por no estar de acuerdo con esas ideas... Entonces yo, sinceramente, no entiendo cómo en pleno siglo XXI se puede defender todavía la vigencia de un sistema superado felizmente por la historia. Tendremos que esperar veinte años a que estos jóvenes maduren y despierten de sus sueños irrealizables, que comprendan que las utopías dan muy bien sobre el papel, pero nada más. Para entonces, quién sabe cuántas vidas se habrán ya malogrado.
Si además resulta que esas ideas no son nuevas... Que el marxismo ya ha sido probado en multitud de ocasiones y siempre ha resultado un fracaso; que ha llevado a países a la miseria y a miles de personas a prisión por no estar de acuerdo con esas ideas... Entonces yo, sinceramente, no entiendo cómo en pleno siglo XXI se puede defender todavía la vigencia de un sistema superado felizmente por la historia. Tendremos que esperar veinte años a que estos jóvenes maduren y despierten de sus sueños irrealizables, que comprendan que las utopías dan muy bien sobre el papel, pero nada más. Para entonces, quién sabe cuántas vidas se habrán ya malogrado.
viernes, 19 de agosto de 2011
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