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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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miércoles, 4 de febrero de 2015

La cabra siempre tira al monte

Hay algo que me choca mucho desde que circulo por internet y es la idea tan equivocada que tienen algunos grupos de personas sobre otros sectores de la sociedad. En el fondo todos somos cabras y tiramos al monte, caramba. Cuando tenía comentarios anónimos me he hartado de recibir críticas donde se me acusaba de vivir al margen de la realidad, de no tener experiencia de la vida, de no haber salido nunca de mi círculo personal. ¿Quién les ha dado esa idea?. Que yo sea una hija del baby boom de los sesenta no quiere decir que haya vivido en una urna de cristal, sino más bien al contrario. Soy una joven de los ochenta.

Parece que algunos piensan que han inventado la pólvora (otra expresión) y que hace cincuenta años todos íbamos en pañales y vivíamos en cuevas. Lo cierto es que toda la modernidad de que tanto presumen se inventó hace mucho tiempo, incluso antes, con los viejos rockeros. Pero es que hay cosas de la vida que sucedían igual en la antigua Grecia o en China. Cada generación se cree que ha descubierto América (otra expresión). Mis hijos se quedan asombrados cuando les cuento las cosas que hacíamos nosotros de jóvenes, y eso que no cuento ni la cuarta parte, por razones obvias. Pero eso no significa que la cabra no tirara ya al monte.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Una muñeca

Estaba esperando en el coche a mi hija a la salida del colegio cuando vi en el coche de al lado a una pareja. Ella podría haber pasado por una chica de veinte años mirándola de lejos, pero de cerca como estaba yo se notaba que andaba por los sesenta. Pelo rubio platino con extensiones, maquillaje y labios de botox, gafas oscuras a la moda. Me dió lástima porque además no se la veía muy feliz. Estaban allí los dos juntos sin hablarse. Desde luego no puedo negar que la estética ha hecho milagros en los últimos tiempos, pero me pregunto hasta qué punto le ha valido la pena el esfuerzo y el sufrimiento de las operaciones.

Cuando saco este tema siempre tengo problemas, pero sigo pensando lo mismo. Cada cual tiene que vivir en su propia edad y esto incluye los cambios en el cuerpo y en la cara. Lo cual no quita para arreglarse en lo posible, taparse las canas, un poco de pintura. Pero no hasta el punto de parecer un maniquí de escaparate, una muñeca de plástico. La miraba y me parecía estar sentada junto a una Barbie de tamaño natural. Nuestra sociedad que prima la juventud y la belleza tiene la culpa de que algunas personas no se resignen al paso del tiempo. Pero es que todo esto es un negocio además que mueve millones de euros y por eso no hay quien lo pare y menos en estas fechas.