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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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lunes, 10 de agosto de 2015

Tener pocas luces

Significa saber poco, ser tonto. Es curioso porque cuando se dice está expresión uno piensa en el tonto del pueblo que no ha salido nunca de allí. Sin embargo, yo estoy convencida de que la gente del medio agrario tienen una sabiduría que no necesita de libros ni títulos universitarios, la que da la propia vida. Y muchos de los que presumen de su cultura y conocimientos, en el fondo son unos garrulos que no saben nada de lo que de verdad importa. Porque cuando tienes la vida solucionada y tu fuente de información es internet y los amigos es difícil que llegues a aprender algo realmente valioso. Las cosas que cuentan se aprenden por experiencia.

Yo no digo que no tenga mérito estudiar, hacer una carrera y leer muchos libros. Por supuesto, el saber nunca está de más. Sin embargo a conocer a las personas, descifrar sus sentimientos y sacar conclusiones sobre los hechos no te puede enseñar ningún tratado. Es algo que algunos tienen innato y otros sólo lo van aprendiendo a fuerza de equivocaciones y rectificaciones. Por eso, al llegar a la vejez es raro encontrar un anciano que no tenga algo que enseñarnos. A no ser que padezca demencia senil, sus palabras siempre encierran una sabiduría que sólo se aprende con el tiempo. La lástima es que a menudo no sabemos aprovecharla.

jueves, 16 de julio de 2015

Estar para pocos trotes

Supongo que se refiere a los caballos pero yo lo  utilizo mucho. El otro día  leí algo sobre el envejecimiento prematuro y algo de eso debe haber. Porque yo no ha cumplido cincuenta años y me siento como si tuviera sesenta. Yo siempre he sido débil pero ahora me canso con nada.Ademas tengo todos los achaques propios de esa edad. Lo que me preocupa es que en diez años ya no pueda ni atender a mis nietos. Tengo artrosis por todas partes, el menisco roto, diverticulitis, hernia de hiato, varices, vértigos, anemia crónica, migrañas, depresión... Vamos que parezco un manual de medicina. Debería ceder mi cuerpo a la ciencia.

Así que procuro cuidarme yendo a la gimnasia y la verdad es que he notado que estoy más ágil, pero me temo que el desgaste de huesos, tendones y demás sigue su curso. Bueno, sólo espero no acabar en silla de ruedas demasiado pronto. Como dicen: llegar a viejo es malo, pero es peor no llegar. Lo importante es la compañía. Lo que ocurre es que como ya estoy tan acostumbrada a no estar bien, y los que me rodean a verme así, se ha convertido en una forma de vida. He tenido que renunciar a actividades y viajes porque ya no me veo capaz de hacerlos. Como digo, soy una vieja prematura, pero hay cosas mucho peores.

lunes, 13 de mayo de 2013

Envejecer con dignidad

Mis padres eran muy guapos de jóvenes. Ahora no quieren ver fotografías para afrontar los estragos que el tiempo ha hecho en sus cuerpos. Lo comprendo, a mí ya me empieza a pasar algo parecido. Pero también es que la gente tiene poca mano izquierda. El otro día me encontré con unos vecinos en casa de mis padres y la señora va y dice algo así como: qué lástima lo que hace el paso del tiempo. Yo me quedé pasmada, porque sigo siendo la misma persona y no es de esperar que en treinta años haya rejuvenecido. La verdad es que me sentó mal. Es cierto que me he estropeado mucho en estos años pero no creo que eso sea tan importante.

Otro día llegó un tío mío al que no veía desde mi boda y le dice mi madre: ésta es mi hija, la pequeña; y él contesta: lo de la pequeña será un decir. Y es que mi hermana mayor se conserva mejor que yo y se arregla mucho y la gente piensa que yo soy la mayor. Pero, caramba, esas cosas se piensan pero no se dicen. Cuando era joven yo llamaba la atención y, como era muy tímida, me molestaba mucho y procuraba pasar desapercibida. Ahora que estoy mayor y no me arreglo mucho porque me gusta ir cómoda, siento el rechazo, especialmente de las mujeres de mi edad. Porque he vivido las dos situaciones, noto mucho la diferencia y no me parece justo.