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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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domingo, 28 de junio de 2015

Nuestro último verano en Escocia. La película

Fui a ver esta película y me gustó mucho. Es de esas historias sencillas sin efectos especiales que te llegan al corazón. Es amena, divertida y muy tierna. La actuación de los niños es maravillosa. Ya podrían aprender los actores españoles. La moraleja es doble, que hay que hacer caso a los hijos y aceptar a las personas y quererlas tal y como son. Como suele pasar con este tipo de películas ha pasado bastante desapercibida. La fotografía es preciosa, los actores muy buenos y el argumento original, aunque no puedo contarlo porque destriparía la historia. Os recomiendo que vayáis a verla si queréis pasar un buen rato, apto para toda la familia.

Tiene un pero, sin embargo, y es el mismo de siempre, la ideología. En un momento de la película sin venir a cuento, te meten con calzador a una señora que tiene novia e introducen el tema del lesbianismo como parte de la tolerancia. Está claro que existe una campaña para fomentar este argumento en todas las películas. Además, otro protagonista aprovecha para contarnos que es ateo. Eso me recuerda que el otro día vi un reportaje en televisión sobre un hombre que estaba enamorado de su coche y le daba besitos. Me pregunto cuando le dejarán casarse con él y adoptar niños y cómo le explicaría a sus hijos que su madre es un coche. Qué absurdo.

lunes, 22 de junio de 2015

Sacar de quicio

Se refiere a sacar una puerta de los goznes que la sujetan. También a irritar o molestar. A mí lo que me saca de quicio en España es que te meten en un saco en cuanto te descuidas. A la gente le gusta clasificar y etiquetar a los demás inmediatamente. A mí por ir a misa ya me tienen clasificada en extrema derecha, como si no hubiera cristianos de izquierdas.  Además no tienen en cuenta que soy ecologista, pacifista y nada xenófoba, de manera que no es tan fácil adjudicarme una ideología. De hecho, como me dijo una comentarista, los seres humanos no estamos hechos en blanco y negro. Tenemos colores, afortunadamente.

Pero es mucho más cómodo y más fácil andar descalificando a los demás por cuatro ideas. Estoy segura de que mucha gente piensa como yo que los niños deben estar a ser posible con su padre y su madre, y si no con unos adoptivos, hombre y mujer; pero la mayoría no se atreven a dar a conocer su opinión porque aquí es políticamente incorrecto. Sin embargo, en Francia, la cuna de las libertades, es un debate natural que nadie rehúye. No sé por qué los españoles siempre pensamos que, cuando se aprueba una ley el tema está zanjado, y no es así. Existe diversidad de opiniones y las leyes también se pueden modificar si existe mayoría suficiente.


jueves, 16 de abril de 2015

No dar una

Desigual es una marca de ropa española que tiene cierta gracia porque los diseños son alegres y atrevidos. No es algo que me pondría yo porque ya no tengo edad pero sí me lo habría puesto hace años. Sin embargo, tiene unas campañas de publicidad que parecen dirigidas a despertar lo peor de cada ser humano y especialmente de las mujeres. Por eso digo que no dan una. La última que he visto repite entre otras perlas que disfrutes de la vida, que hagas lo que te dé la gana y que no tienes que darle explicaciones a nadie. Literalmente: líate con quién quieras. Me pregunto si luego ellos costean el tratamiento médico y psicológico de esa filosofía que propugnan.

Hay quien piensa que una marca influyente, una empresa o incluso un artista tiene la obligación de dar a conocer sus ideas al público. No sé de dónde sacan eso. Un trabajador del ramo que sea lo que tiene que hacer es cumplir con su trabajo lo mejor que pueda o que sepa, no dar lecciones a nadie. Para opinar están los profesionales como periodistas, políticos o profesores y aún así muchas veces meten la pata. También opinamos en los blogs a título personal pero no pretendemos sentar cátedra. Que una marca de ropa propicie un estilo de vida irresponsable y hedonista, no sólo es algo fuera de lugar, sino que incluso puede perjudicarla más de lo que la beneficia.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Entre dos aguas

Ya lo he dicho alguna vez, pero me reafirmo en que no sé en qué posición me encuentro. Estoy en tierra de nadie. La gente con la que soy más afín ideológicamente me considera poco comprometida. Por ejemplo, entre los católicos no encajo porque no acepto ciegamente cualquier actitud del Papa como correcta. Entre la derecha, tampoco estoy de acuerdo con todo lo que ha hecho el PP. Así que, cuando estoy con unos critico a los otros y viceversa. Así es difícil hacer amigos. Siempre me ha pasado esto de no encontrar mi lugar y es que yo no me caso con nadie, no le ofrezco lealtad absoluta a nadie más que a mis seres queridos.

Sin embargo, sé que no es lo normal. Últimamente está en boga el tema de los forofos del fútbol, que venderían a su propia madre por un partido, que son capaces incluso de matar a alguien por rivalidad futbolística. Yo eso no lo entiendo porque no va conmigo. Aparte de que no me guste el fútbol, es que yo no me comprometo con ninguna causa (salvo tal vez la del aborto) y aun así no significa que acepte todos los postulados que lo acompañan. Así que eso de que a la gente le importe tanto un tema como el deporte es algo que me deja pasmada, aunque por otra parte me ayuda a comprender por qué existen tantos problemas irresolubles en el mundo.

martes, 14 de octubre de 2014

Juguetes rotos

Cuando mis hijos eran pequeños yo temía el momento en que vinieran mis sobrinos a casa porque, no es que estuvieran maleducados, es que estaban sin educar. Se subían a los muebles y se colgaban de las lámparas, literalmente, como monos y tiraban la comida por todas partes. Si les regalaban juguetes, su juego consistía en romperlos lo más rápido posible. En cambio yo me ocupaba de que mis hijos jugaran con todo. Quién me iba a decir que mis sobrinos acabarían siendo relativamente formales y responsables, mientras que mi hijo en cambio sería el antisistema. Si lo sé, le digo que rompa los juguetes también.

Mis hijos leían muchísimo. El chico todo lo que caía en sus manos. A las chicas me costó un poco más aficionarlas pero desde entonces no han soltado los libros. En cambio mi hijo ya no lee nada. Yo pensaba que lo estaba haciendo muy bien en cuanto a implicarme en su educación y en su ocio, eso sí, dejando que jugaran a su aire, y ofreciéndoles alternativas para que estuvieran entretenidos y estimulados a un tiempo. Y parece ser que no me salió nada mal con las chicas, pero con el chico fue un desastre. Por eso me temo que fue la ideología la que echó a perder toda mi labor. Si pillara al profesor que le metió esas ideas en la cabeza le iba a decir cuatro cosas.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Ébola: la nueva gripe A

Según el cuento de Pedro y el lobo ya deberíamos estar escarmentados de las amenazas de pandemia que nos caen cada pocos meses. Que si la gripe porcina, la gripe aviar, las vacas locas, la gripe A y ahora el ébola. Dios quiera que no me equivoque pero me parece que una vez más se está azuzando a la opinión pública con razones ideológicas. Siempre existe el riesgo de enfermedad, como existe el peligro de cualquier catástrofe natural, pero en los países desarrollados generalmente contamos con medios suficientes para hacerles frente. No pueden decir lo mismo en el resto del mundo, donde enfermedades desconocidas se llevan cada año cientos de miles de vidas.

El ébola sólo se transmite por contacto directo con el enfermo, no a través del aire como la gripe. La auxiliar de enfermería se debió contagiar al limpiar el cadáver por un caso extremo de mala suerte. También puede ser que los trajes no fueran apropiados o fallara algo del protocolo, pero no lo sabemos. El caso es que se siguió las normas internacionales en estos casos y lo aprobó la Unión Europea. Lo que no puede ser es que permitamos que se convierta en un nuevo Prestige, donde una catástrofe marítima inevitable se utilizó para atacar al partido del gobierno. Ya deberíamos haber aprendido la lección. De todas maneras, nadie tenemos la vida asegurada.

martes, 1 de julio de 2014

Nadie da duros a cuatro pesetas

Este refrán lo utilizo mucho. Por ejemplo, cuando voy a comprar algo, especialmente si es electrónico, procuro no coger el más barato. Porque evidentemente, no es lo mismo un producto hecho en Alemania que en China. Lo que es tan barato suele ser de peor calidad y a la larga sale caro. Sin embargo, puede ocurrir que se trate de una oferta por volumen, en cuyo caso se justifica que al tener más cantidad de producto cueste menos. Pero lo habitual es que, si algo cuesta menos es porque vale menos y no hay que ser demasiado confiados, por mucho que te digan que es lo mismo o te den una garantía de dos años.

Igual ocurre con las ideas. El otro día cuando hablaba del populismo también estaba pensando en esto. Porque es fácil y cómodo prometer la luna, mientras no tengas que cumplirlo. Y cuando los resultados nos son los esperados ya es tarde para reclamar, igual que ocurre con las compras. Además, así como hay electrodomésticos con obsolescencia programada, es decir, hechos para durar poco tiempo; también se puede decir que hay ideologías que sólo funcionan sobre el papel, en el programa electoral, porque son irrealizables. No obstante me temo que la gente sigue cayendo en el viejo truco de hacerles creer que han encontrado una ganga o una quimera.

lunes, 12 de mayo de 2014

A buenas horas, mangas verdes

Éste es un refrán muy curioso, habría que ver de dónde viene lo de las mangas. También lo he oído mucho de pequeña, referido a situaciones donde alguien acaba haciendo algo que tenía que haber hecho antes. No sé por qué me recuerda a mi abuelo. Será porque a él le gustaba mucho recitar cosas antiguas y sobretodo las zarzuelas que escuchaba de joven. Una de las cosas que más lamento es no haberle hecho más caso cuando vivía. Ya se sabe que la juventud es inconsciente y yo no valoraba lo que tenía en casa. Mi abuelo era un señor tan discreto que te olvidabas de que estaba. Se pasaba el día en su cuarto y no daba problemas.

A buenas horas se me ocurrió echarle de menos. Además mi abuelo tenía una costumbre muy buena y era que salía a caminar varios kilómetros cada día y hacía gimnasia matinal. Así estaba de sano que vivió hasta los noventa y cinco años. Sin embargo, creo que hubiera preferido no durar tanto sin mi abuela. A veces la longevidad puede ser una maldición. Volviendo al refrán se podría decir que más vale tarde que nunca. Así que supongo que es algo positivo. También me recuerda la situación económica ahora que por fin tenemos lo famosos brotes verdes, aunque algunos se nieguen a verlos escondidos tras su ideología.

viernes, 7 de febrero de 2014

Estereotipos

El otro día cuando publiqué un cuestionario sobre mí, me llamó la atención que dos personas señalaban que me gusta la música tecnopop. Naturalmente, es la música que sonaba cuando yo era joven en los años ochenta. Pero también me gusta mucho la música actual; de hecho escucho el mismo tipo de música que mis hijos. Me parece que desde hace un par de años el nivel es muy bueno. Ya decía yo en otro post que tengo un espíritu juvenil. Pero de todas maneras me ha chocado que os extrañe, como si por el hecho de tener ideas conservadoras estuviera yo al margen del mundo actual y sólo pudiera escuchar canto gregoriano.

Yo nunca fui una niña de parroquia. Sin embargo, mis hijas sí lo son y os puedo asegurar que están al día de todo. No viven en un lugar aparte. Aunque si escuchas las letras de las canciones no suelen ser precisamente muy edificantes, como por fortuna están en inglés yo las oigo igual. El hecho de que los cantantes tampoco sean un ejemplo a seguir tampoco me impide disfrutar de su trabajo. Si empezara así no podría salir de casa. Además la música es un lenguaje aparte que llega a todo el mundo. Pero lo que realmente me preocupa es que me clasifiquen como persona en virtud de mi ideología. También os recuerdo que mi grupo preferido es Estopa.

viernes, 11 de octubre de 2013

No despertad al león que duerme

Esto más que un refrán es una frase hecha. Tiene mucha sabiduría. Se refiere a algo parecido a: mucho ruido y pocas nueces, en el sentido de que no siempre el que está siempre dando la nota es el más importante o el más significativo en cualquier situación. Pasando a lo práctico, como siempre, cuando hablamos de mayorías en España no está muy claro cuál es realmente la ideología o el pensamiento de la mayoría de los españoles, porque hay muchos que no se definen, que prefieren pasar desapercibidos. Es la mayoría silenciosa, los que no van a las manifestaciones, ni contestan encuestas ni salen en televisión.

Pero cuando la mayoría se pone en marcha es mucho más poderosa que los muchos grupúsculos que montan escándalo. Yo creo que hay una mayoría es España a favor de la legalidad democrática, de las familias tradicionales y la preservación de la vida. Lo que ocurre es que a la gente "conservadora" en ese sentido no le gusta significarse. Luego puede ser que a la hora de votar se dejen llevar más o menos por los políticos del momento y les convenzan de cosas que no les convencen. Son los típicos que dicen: yo no lo haría pero acepto que otros lo hagan, hasta cierto punto. Ahí está la cuestión, en qué punto se acaba despertando el león y empieza a tomar decisiones.

jueves, 18 de abril de 2013

Fuera de catálogo

Hay que ver cómo le gusta a la gente meter a los demás en un saquito y ponerles una etiqueta. Pero, si algo me define a mí de siempre, es que soy indefinible. Nunca me he sentido identificada con ninguna tendencia o grupo social. De hecho, tengo la especialidad de encontrarme fuera de lugar en todas partes. Es mi maldición. Estuve veinticinco años sin ir a la iglesia. No he sido pobre como para dar pena, ni rica como para poder despreocuparme del dinero. A los de derechas les parezco muy liberal y a los de izquierdas muy carca. No tengo la edad ni la capacidad de un ama de casa típica. Las mujeres de mi generación están trabajando, la mayoría.

No soy guapa ni fea, gorda ni flaca. No encajo en ningún lugar. No estoy enferma, pero tampoco sana. Soy muy familiar pero sólo con el círculo cercano. Tengo la selectividad pero no estudié carrera. Sé conducir, pero me da miedo. Así que no me puedo considerar dentro de ninguna categoría. Soy incatalogable. Todo eso para que alguien que lea mi blog se sienta capacitado para decirme qué tengo que pensar, qué tengo que hacer y con quién debería relacionarme. Aun suponiendo que quisiera o pudiera hacerlo, me temo que mi lugar está en mitad de ninguna parte. Precisamente por eso soy una observadora bastante ecuánime. Es la ventaja de permanecer al margen.

lunes, 25 de febrero de 2013

Adios Eva Hache

Y tampoco es una amenaza. Me gustaba mucho esta monologuista. De hecho era de lo poco que veía yo en la Sexta, haciendo un esfuerzo. Pero después de las "gracias" de la gala de los Goya, es otro más de los personajes que voy a borrar de mi lista. Porque a mí me da lo mismo si esta señora se considera de izquierdas y trabaja para un canal progresista. Cuando presenta los premios del cine español se supone que debe representar a todos los actores, directores, productores, y a todos los españoles, y sus simpatías que las guarde para otro fin de semana. No le pagan por hacer apología de sus ideas, o no deberían, al menos.

Ya hace tiempo que no veo cine español ni apenas series, porque estoy harta del tema de la guerra civil y las interpretaciones maniqueas de la historia. Hace tiempo que no veo apenas la Sexta porque me ponen de mal humor sus ataques sin sentido a la Iglesia. No soy la única. De hecho los artistas españoles llevan décadas sobreviviendo a base de subvenciones porque su trabajo nunca es rentable, porque aparte de todo suele tener una calidad ínfima. Pero no contentos con eso, aprovechan cualquier oportunidad para recordarnos que ellos son los privilegiados, pero los demás seguimos siendo los malos de la película.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Contradicciones

Me dicen a menudo que no hago más que repetir la doctrina de la iglesia en todos los temas. Pero no es cierto. Para empezar porque yo tengo grandes discrepancias con los cristianos más ortodoxos en cuestiones como los preservativos y otras muchas. Me dicen que soy de extrema derecha, cuando la verdad es que yo tengo discusiones a menudo por defender al gobierno actual frente a gente demasiado crítica  e intolerante, aunque a veces yo también lo critico. Así que estoy en tierra de nadie y, como tal, me llevo todos los palos. Pero es lo que tiene tener criterio propio. Desde niña siempre he dudado de todo y lo he puesto todo en cuestión hasta llegar a mis propias conclusiones.

Por dudar, dudo hasta de mis conclusiones. Pero cuando opino sobre algo es porque he leído y escuchado mucho sobre el tema, desde todos los ángulos y los puntos de vista. Por eso no empecé a tener mis ideas claras hasta cumplir los cuarenta años. Tiene gracia que me consideren una mosquita muerta que nunca ha roto un plato, porque a mi modo siempre he sido una rebelde. No encajo en ningún grupo, ni religioso ni político ni social. Todo lo veo desde fuera y por eso nunca me he sentido integrada en ningún lugar, salvo tal vez en mi iglesia, porque allí (aunque algunos no lo crean), nadie te pregunta lo que piensas ni coarta tu voluntad. Allí puedes ser realmente tú mismo con todas tu contradicciones.

viernes, 24 de agosto de 2012

El cuarto poder

Con razón se llama así a los medios de comunicación. El problema es que suelen estar todos en manos de unos pocos, de manera que la información que transmiten refleja los intereses y la ideología de personas o grupos determinados. Es difícil escapar a esa manipulación y escribir libremente; de modo que internet se ha convertido en un reducto de libertad. Sin embargo, esto tampoco es del todo cierto, ya que existen también portales que ofrecen información sesgada y páginas que se priorizan sobre el resto en los buscadores. Así que, cuando decimos que la red es libre, también habría que poner eso entre comillas.

En todo caso, es mucho más libre que los grupos editoriales y los audiovisuales. En los últimos tiempos, muchos de ellos parecen empeñados en transmitir la ideología de lo políticamente correcto, incluso desde la publicidad que, por esa causa, ha perdido mucha de su espontaneidad. De este modo, pausadamente y subrecticiamente nos van manipulando para que veamos como normales cosas que hasta hace poco no lo eran, y que consideremos que todo lo antiguo estaba equivocado. Los pocos que nos resistimos a este imperio de la información nos vamos convirtiendo poco a poco en el enemigo a derrotar, unos parias, apestados en ese nuevo mundo que quieren crear.

martes, 7 de febrero de 2012

Nuestra ahijada en Uganda

Yo no tengo ahijados españoles. Se ve que nadie me ha considerado en condiciones de ser una buena madrina, a pesar de haber tenido catorce sobrinos, doce bautizados. Pero sí que tengo una niña amadrinada en Uganda a través de Ayuda en Acción. Se llama Claire y tiene diez años. A través de ella, ayudamos también a su familia y a su poblado en el lago Victoria. Pagamos 21 euros al mes y recibimos un informe trimestral detallado, más dos cartas de la niña al año. Yo estoy muy tranquila de que el dinero está siendo bien empleado. Pero, aunque no fuera así, pienso que siempre será mejor intentarlo que esperar que otro solucione los problemas sin nuestra ayuda. Las ongs. hacen mucho cada día por la gente del tercer mundo.

Naturalmente, no pueden solucionar todos los problemas, pero, para la gente a la que ayudan, son providenciales. También soy socia de Manos Unidas y voluntaria. No haría falta que explicara la labor de la Iglesia por los pobres y enfermos de todo el mundo; pero, aún así, sé que todavía algunos seguirán negando lo innegable. Los misioneros llevan ya más de dos mil años dedicando sus vidas a los demás.  Luego existen otras organizaciones, que no voy a nombrar, cuyo trabajo es bastante cuestionable; ya que parecen más guiados por simpatías ideológicas con regímenes dictatoriales que por la obligación de asistir a los necesitados y remediar las injusticias. El dinero que va a parar a ellos se utiliza de forma sectaria. Sin embargo, no debemos desautorizar a todas las ongs. por unas cuantas.

lunes, 24 de octubre de 2011

A contracorriente

Así se llamaba mi primer blog, precisamente porque ése era mi estado de ánimo. En una sociedad donde ir a misa está mal visto y ser de derechas también, por más que representemos aproximadamente la mitad de la población; escribir a favor de los principios tradicionales y la moral cristiana sonaba a ir contra el mundo. Sin embargo, hace poco tuve una interesante discusión sobre si yo soy la persona que se ha dejado llevar por la educación recibida, por mi entorno socioeconómico o por la enseñanza religiosa. Yo opinaba más bien que soy una persona que rema a contracorriente en un país donde todo lo que suene a antiguo es rechazado de plano. Los que lo rechazan, son precisamente los que se han dejado llevar por el espíritu del momento.

Entre mis familiares, amigos y antiguos compañeros o vecinos, hay gente de toda ideología y condición. Además, tengo que decir que, en mi propia familia, mis padres y yo somos los únicos que seguimos yendo a la iglesia. Hace cincuenta años es posible que hubiera un pensamiento uniforme, al menos en apariencia. Pero yo crecí con la transición y la movida. Precisamente lo más fácil para mí hubiera sido renegar de mi educación y apuntarme a lo moderno, lo guay, lo que se lleva y es socialmente bien visto. Haber ido a un colegio religioso no te convierte automáticamente en creyente. La fe es algo personal que se siente o no se siente.  Por eso, yo no pretendo adoctrinar a nadie. Solamente ofrezco mi punto de vista a contracorriente.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Educación bilingüe

Hace años que sigo el programa Vaya semanita en Paramount, a pesar de que no comulgo con su ideología nacionalista. Algunos sketches no son moralmente aptos para menores, pero hay personajes memorables, como los batasunis o jon ander. Se trata de un humor inquisitivo e inteligente que trata temas muy variados. Aunque no me gusta su tendencia a banalizar la violencia ni el personaje gay con gustos sadomasoquistas, aún así, nos hace gracia y lo vemos juntos en familia. Me pasa como con algunas temporadas de Sé lo que hicisteis que, sin ser ideológicamente afines, me resultaba muy entretenido. Y es que cuando las cosas se hacen con calidad y un mínimo de respeto son aptas para todos.

Parece que los vascos deben ser aficionados a reírse de sus propios problemas. Recuerdo un sketch donde el Lendakari decía: ·gracias a la implantación de la política lingüística en tres idiomas, al fin hemos conseguido que nuestros alumnos ya no dominen ninguna lengua". Es algo que hace tiempo que pienso yo que, precisamente, son cuatrilingüe. Pero yo ya dominaba el castellano cuando empecé el aprendizaje de las otras. Al final he conseguido tener un conocimiento medio de tres más pero, naturalmente, yo lo hago por hobby y no por necesidad. Me ha chocado mucho este verano oir a grupos de personas hablar mezclando varias lenguas en la conversación con toda naturalidad. La verdad es creo que eso te debe complicar mucho la vida, pero sobretodo los estudios.