Me dice Inma que me va la marcha. Es cierto. Siempre he sido una persona rebelde aunque no lo parezca, pero el problema es que no tengo lo que hay que tener. Y es una autoestima fuerte, para poder soportar los ataques personales especialmente hacia mi familia. Llevo casi ocho años en internet y he tenido dos blogs muy polémicos y con muchas visitas. El primero me costó una gastritis y el segundo un ataque de vértigo. Me temo que no estoy en condiciones de lidiar con las críticas negativas. Así que ahora prefiero limitar el número de lectores y asegurarme la tranquilidad de espíritu que tanta falta me hace.
Sin embargo, me siento culpable porque sé que debería estar dando la batalla. No creo que sea cierto que todo el mundo tiene las ideas claras sobre cualquier tema. Siempre digo que eso de que el programa Sálvame tiene una cuota de pantalla del 25 por ciento. Eso significa que al menos uno de cada cuatro españoles se deja llevar por el viento que más sopla. Cuando empecé con el tema del aborto hace ya unos diez años nadie sabía dónde estaba el problema. Ahora la ciencia nos ha dado la razón a los que afirmábamos que un feto es sólo el estadio inicial de un ser humano. Por eso es necesario crear una corriente de opinión, para que nadie pueda alegar ignorancia.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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martes, 18 de marzo de 2014
jueves, 8 de noviembre de 2012
Contradicciones
Me dicen a menudo que no hago más que repetir la doctrina de la iglesia en todos los temas. Pero no es cierto. Para empezar porque yo tengo grandes discrepancias con los cristianos más ortodoxos en cuestiones como los preservativos y otras muchas. Me dicen que soy de extrema derecha, cuando la verdad es que yo tengo discusiones a menudo por defender al gobierno actual frente a gente demasiado crítica e intolerante, aunque a veces yo también lo critico. Así que estoy en tierra de nadie y, como tal, me llevo todos los palos. Pero es lo que tiene tener criterio propio. Desde niña siempre he dudado de todo y lo he puesto todo en cuestión hasta llegar a mis propias conclusiones.
Por dudar, dudo hasta de mis conclusiones. Pero cuando opino sobre algo es porque he leído y escuchado mucho sobre el tema, desde todos los ángulos y los puntos de vista. Por eso no empecé a tener mis ideas claras hasta cumplir los cuarenta años. Tiene gracia que me consideren una mosquita muerta que nunca ha roto un plato, porque a mi modo siempre he sido una rebelde. No encajo en ningún grupo, ni religioso ni político ni social. Todo lo veo desde fuera y por eso nunca me he sentido integrada en ningún lugar, salvo tal vez en mi iglesia, porque allí (aunque algunos no lo crean), nadie te pregunta lo que piensas ni coarta tu voluntad. Allí puedes ser realmente tú mismo con todas tu contradicciones.
Por dudar, dudo hasta de mis conclusiones. Pero cuando opino sobre algo es porque he leído y escuchado mucho sobre el tema, desde todos los ángulos y los puntos de vista. Por eso no empecé a tener mis ideas claras hasta cumplir los cuarenta años. Tiene gracia que me consideren una mosquita muerta que nunca ha roto un plato, porque a mi modo siempre he sido una rebelde. No encajo en ningún grupo, ni religioso ni político ni social. Todo lo veo desde fuera y por eso nunca me he sentido integrada en ningún lugar, salvo tal vez en mi iglesia, porque allí (aunque algunos no lo crean), nadie te pregunta lo que piensas ni coarta tu voluntad. Allí puedes ser realmente tú mismo con todas tu contradicciones.
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