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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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martes, 24 de febrero de 2015

Llevar la voz cantante

Es exactamente lo contrario de lo que me pasa a mí. Yo soy la clase de persona que nunca lleva la voz cantante, simplemente porque nadie me hace ni caso. Supongo que no tengo poder de convicción ni irradio confianza. Pero me da mucha rabia porque a veces pienso en lo bien que le iría a la gente si siguiera mis consejos. Ya sé que está feo que lo diga, pero suelo acertar. Me paso el día repitiendo aquello de si me hubieran hecho caso... Me pregunto que tan malo debí de hacer yo en otra vida para que me haya tocado ahora tener la clarividencia de saber cómo hay que hacer las cosas y no ser capaz de convencer a nadie. Ni a mis propios hijos.

Me paso el día viendo gente que no tiene ni idea de la vida, o incluso que saben mucho más de lo que dicen pero les gusta manipular a los demás a su antojo. Veo con qué facilidad convencen a cualquiera de lo que quieren. Pero yo nunca he tenido ese don y lo más que consigo es que me escuchen cortésmente para luego hacer lo contrario. Tampoco es que yo quisiera llevar la voz cantante y tener el mundo a mis pies. No va con mi manera de ser ir de protagonista. Pero, caramba, que al menos los que me conocen mejor me tuvieran algo más de confianza y siguieran mis consejos. Tampoco creo que sea tanto pedir, dados los resultados.

jueves, 9 de octubre de 2014

Sobre el 11M, el prestige, el ébola y otras intoxicaciones informativas

Todavía hay quien saca el 11M como ejemplo de que el Partido Popular manipula la información. Yo lo que recuerdo de entonces es que pocos días antes la Guardia Civil había detenido dos furgonetas cargadas de explosivos con la intención al parecer de atentar en estaciones de trenes. No es de extrañar entonces que, al producirse los atentados, no sólo el PP sino la mayoría de los españoles pensáramos que había sido Eta. Sin embargo, al probarse, más o menos, que había sido un atentado islamista, grupos de la izquierda orquestaron una campaña contra el Partido Popular acusándoles de haber mentido a la opinión pública a sabiendas.

Hasta ahí la historia. Un simple error, todavía no demostrado, sirvió para hundir al partido en el gobierno. Unos años antes, el hundimiento de un petrolero frente a las costas de Galicia y la decisión de alejar el barco de la costa también fue utilizado para atacar al mismo gobierno. Nadie sabe si acercarlo hubiera tenido consecuencias aún peores pero no importa. El caso es que la campaña funcionó. Y ahora, con el contagio de una enfermera por ébola, se ha aprovechado también lo que sólo fue un caso de negligencia personal o mala suerte para intentar forzar la dimisión del gobierno. Y no aprendemos... Mientras la estrategia siga funcionando no nos libraremos de los demagogos.

jueves, 7 de agosto de 2014

Quien nace lechón, muere gorrino.

Qué bueno. Este refrán tampoco lo conocía. Existe una cierta tendencia a afirmar que los niños pequeños son todos buenos e inocentes. Eso no es cierto, más que nada porque aprenden rapidísimo de lo que viven. Un niño que ve que sus padres mienten o no dicen toda la verdad, hará lo mismo. Un niño que crece en un entorno hostil tomará la misma actitud. No puedo afirmar que los niños nazcan ya con las malas intenciones pero las adquieren muy temprano. Sobre todo aprenden a manipular a sus padres mediante mimos o berrinches. La verdad es que rara es la vez que no coincida con una familia con niños y esté en desacuerdo con su forma de educarlos.

Por los que se pasan exigiéndoles que se comporten como adultos y no les dejan ni divertirse tranquilos, o al contrario por los que los tienen como animalitos salvajes sin ningún control. La verdad es que no pensaba yo que fuera tan difícil encontrar el término medio. El problema es que la falta de tiempo de los padres hace que no puedan desarrollar una estrategia común. Y luego, estoy de acuerdo con el refrán, el bonito lechón se convierte en un gorrino, y si nadie lo remedia se dedicará toda su vida a hacer cochinadas a los demás. Afortunadamente, las experiencias de la vida a veces evitan esa transformación.

viernes, 18 de julio de 2014

De lo que no veas, ni la mitad te creas.

Me gustaría pensar que todo el mundo va con la verdad por delante, pero sé que incluso con la mejor intención todos manipulamos lo que decimos. No conscientemente, sino aportando algo personal a los hechos o a la interpretación de los mismos. La verdad absoluta es difícil de encontrar. Pero aun así existe gente de más confianza y gente que habitualmente falsea todo lo que dice y lo que hace. Supongo que no lo pueden evitar pero a mí me molestan mucho esa clase de personas que siempre tienen una versión propia que difiere del resto. Lo que está claro es que no hay nada como ver las cosas con tus propios ojos.

Últimamente en la política española se han colado unos partidos políticos que parecen escapados del siglo XX y que repiten hasta la saciedad las consignas marxistas sobre el imperialismo, la explotación del obrero y el capitalismo salvaje. Para alguien como yo que ha vivido ya casi cincuenta años, que ha pasado por la guerra fría, el telón de acero y la caída del muro de Berlín, estar escuchando otra vez esos argumentos es como una pesadilla recurrente. Pero hay muchos jóvenes a los que se les ha contado otra versión de los hechos y se la han creído, y no tienen ninguna intención de verificarla. Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla. (Cicerón)

viernes, 25 de octubre de 2013

Se coge antes a un mentiroso que a un cojo

Bueno, eso es muy relativo. Depende de la gente que sabe mentir y la que no sabe. A mí desde luego se me da fatal y me pillan enseguida. Por otra parte no suelo mentir habitualmente y será por eso que no tengo práctica. El buen mentiroso a veces resulta ser todo un artista en el sentido de que sabe disfrazar sus mentiras y además mantener separados a los interlocutores, de modo que no pueden acabar descubriéndole por contrarrestar opiniones. Yo creo que hay gente que miente tanto y tan bien que acaban por creerse sus propias mentiras y ya no reconocen la realidad ni aunque se la pongan delante de la cara.

Eso ya entra en la categoría de embaucador profesional o manipulador nato, de la cual por desgracia sé más de lo que me gustaría saber. Pero yo nací sin esa habilidad y llevo toda la vida pagando las consecuencias de ser incapaz de mentir, de fingir o de engañar a nadie. Supongo que debería estar orgullosa de mí misma si no me sintiera un poco estúpida. Nadie dijo que fuera fácil el camino recto. Llevo años viendo las ventajas y los beneficios incluso económicos que consiguen otras personas de mi entorno por mirar sólo su conveniencia; mientras que yo, con gran esfuerzo y dedicación no consigo ni siquiera el reconocimiento ajeno.

lunes, 11 de febrero de 2013

Manipulación

Desde muy pequeña tengo un don que más bien es una maldición. Siendo una incorregible despistada en la vida cotidiana, sin embargo soy capaz de ver el entramado que mueve a las personas, el hilo que las conduce, incluso a veces las intenciones que ellos mismos no saben que tienen todavía. Siendo así, también se me da muy bien juzgar las situaciones y no suelo equivocarme. Como digo siempre, el tiempo tiene la mala costumbre de darme la razón. No es que sea pesimista por naturaleza, es que  sé que hay mucha gente que no actúa abiertamente sino que ocultan sus intenciones finales y generalmente se salen con la suya.

Ocurre mucho esto en la comunicación humana, tanto en los medios informativos como en las relaciones por internet. Mucha gente va con buenas intenciones, pero otros muchos dan a entender algo distinto de lo que realmente quieren, y siempre encuentran a alguien dispuesto a dejarse engañar. La sociología, por otra parte, es una ciencia en voga. Los partidos políticos, las empresas y todos los grupos sociales tienen gabinetes que se dedican a estudiar las reacciones de las personas y lanzar consignas para ganarse su simpatía. No importaría si lo hicieran de un modo claro y directo. Pero lo hacen con subterfugios, porque saben que así captan a más gente.

Así que, la manipulación de las personas y de la opinión pública en general se ha convertido en toda una ciencia que actúa continuamente en nuestras vidas. El sentido de este blog a contra corriente está precisamente en intentar contrarrestar el efecto de esas acciones, de este bombardeo que sufrimos cada día y que sólo algunos somos capaces de detectar. Me gustaría creer que todo el mundo es bueno, que las cosas pasan por casualidad y que todos sabemos lo que pasa, lo que queremos y con quién tratamos. Pero sé que no es cierto. Por eso no puedo quedarme callada, aún sabiendo que puedo ganarme la antipatía incluso de los que me apoyan por decir siempre lo que pienso.


viernes, 24 de agosto de 2012

El cuarto poder

Con razón se llama así a los medios de comunicación. El problema es que suelen estar todos en manos de unos pocos, de manera que la información que transmiten refleja los intereses y la ideología de personas o grupos determinados. Es difícil escapar a esa manipulación y escribir libremente; de modo que internet se ha convertido en un reducto de libertad. Sin embargo, esto tampoco es del todo cierto, ya que existen también portales que ofrecen información sesgada y páginas que se priorizan sobre el resto en los buscadores. Así que, cuando decimos que la red es libre, también habría que poner eso entre comillas.

En todo caso, es mucho más libre que los grupos editoriales y los audiovisuales. En los últimos tiempos, muchos de ellos parecen empeñados en transmitir la ideología de lo políticamente correcto, incluso desde la publicidad que, por esa causa, ha perdido mucha de su espontaneidad. De este modo, pausadamente y subrecticiamente nos van manipulando para que veamos como normales cosas que hasta hace poco no lo eran, y que consideremos que todo lo antiguo estaba equivocado. Los pocos que nos resistimos a este imperio de la información nos vamos convirtiendo poco a poco en el enemigo a derrotar, unos parias, apestados en ese nuevo mundo que quieren crear.