Se dice cuando dos personas discuten y empiezan a decirse todos los reproches que tenían acumulados, o incluso se tiran cosas. Es algo que yo intento evitar por todos los medios. Me gusta la paz, soy una persona tranquila y cuesta bastante hacerme perder los nervios. Eso sí, cuando los pierdo puedo ser muy enfática. Dicen mis hijos que cambio mucho al enfadarme. Será porque aprovecho para soltar todo lo que tengo dentro. Pero uno de los lemas de mi vida es que: quien pierde los nervios pierde la razón. Así que procuro predicar con el ejemplo. De jovencita era más de tener arranques, pero algo he aprendido en este tiempo.
Lo que se dice en un momento de ofuscación generalmente te hace sentir a ti peor que al otro. Todo se magnifica y se saca de contexto. Por eso pienso que la educación es algo esencial para la convivencia entre personas. Cuando se pierden los papeles no se sabe cómo se puede acabar. También suelo decirles a mis hijos que: tú eres libre de pensar lo que quieras pero no de decirlo. Hay cosas que no se deben decir ni en un mal momento. Porque son frases que hieren profundamente a la otra persona y cuyas consecuencias a la larga pueden ser peores que el mal que pretenden evitar. El lenguaje tiene mucho poder y hay que saber usarlo.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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lunes, 17 de agosto de 2015
viernes, 17 de julio de 2015
Como quien oye llover
Expresión que utilizo yo mucho y se refiere a no hacer ni caso a alguien. Yo estoy muy habituada a que no me hagan ni caso y a tener luego que enjuagar las lágrimas de las consecuencias. Si mi primer apellido es prima (de hacer el primo), el segundo podría ser como-quien-oye-llover. Son las constantes en mi vida. Hace años, a raíz de mi depresión estuve yendo a una psicóloga durante casi un año. Yo nunca he tenido mucha fe en estos profesionales pero la verdad es que me vino bien para soltar todo lo que tenía dentro. Casi no hablaba más que yo en las sesiones, pero me sirvió para comprender que realmente tenía razones para sentirme mal.
Porque uno mismo no suele ser un buen juez y parte de su vida y a veces crees que algo es normal cuando no lo es o que son exageraciones tuyas. Hablando con otra persona descubres que existe un problema o ha existido pero sigue doliéndote; aunque creas que lo has superado y olvidado, no es cierto. Yo tengo unos sueños muy intensos últimamente y con tan mala fortuna que me da por revivir situaciones que quisiera no recordar. De ese modo no me queda más remedio que reconocer que mi infancia fue bastante desastrosa y la adolescencia aún más y que no es extraño que la gente me escuche como quien oye llover, si ni siquiera yo consigo aceptarme a mí misma.
Porque uno mismo no suele ser un buen juez y parte de su vida y a veces crees que algo es normal cuando no lo es o que son exageraciones tuyas. Hablando con otra persona descubres que existe un problema o ha existido pero sigue doliéndote; aunque creas que lo has superado y olvidado, no es cierto. Yo tengo unos sueños muy intensos últimamente y con tan mala fortuna que me da por revivir situaciones que quisiera no recordar. De ese modo no me queda más remedio que reconocer que mi infancia fue bastante desastrosa y la adolescencia aún más y que no es extraño que la gente me escuche como quien oye llover, si ni siquiera yo consigo aceptarme a mí misma.
martes, 12 de mayo de 2015
El tiempo pone todo en su lugar
No es cierto. Con casi medio siglo de vida creo que ya puedo afirmarlo. Antes solía yo ser muy ingenua y decir lo contrario. Pero el tiempo me ha enseñado que la gente que actúa con segundas intenciones y sabe manipular a los demás suelen salirse con la suya. Mientras que aquellos que vamos de buena fe habitualmente salimos perdiendo. Sucede lo mismo a nivel de empresa, de países o de organizaciones. La humanidad funciona así. Los más avispados habitualmente consiguen la mejor parte del pastel. Y a los demás nos tocan las migajas. Perdonad que sea tan negativa, pero estoy harta de hacerme ilusiones con esta cuestión.
El tiempo pocas veces pone algo en su lugar. Cuando así sucede es porque la persona misma ha cometido un error o ha hecho las cosas mal a propósito para arruinar sus planes. Además, incluso cuando ves que a alguien le va mal como consecuencia de sus propias acciones, resulta que no le importa y desde luego nunca lo reconocerá. Siempre existen otros a quien culpar y otras circunstancias que no ha podido controlar. Así que he dejado de soñar con un mundo mejor, la verdad. Me conformo con que a mí y a los míos no nos vayan mal las cosas. Esperar algo de justicia en esta vida a menudo es esperar en vano.
El tiempo pocas veces pone algo en su lugar. Cuando así sucede es porque la persona misma ha cometido un error o ha hecho las cosas mal a propósito para arruinar sus planes. Además, incluso cuando ves que a alguien le va mal como consecuencia de sus propias acciones, resulta que no le importa y desde luego nunca lo reconocerá. Siempre existen otros a quien culpar y otras circunstancias que no ha podido controlar. Así que he dejado de soñar con un mundo mejor, la verdad. Me conformo con que a mí y a los míos no nos vayan mal las cosas. Esperar algo de justicia en esta vida a menudo es esperar en vano.
miércoles, 6 de agosto de 2014
Que cada palo aguante su vela
Ya he vuelto a casa pero el viernes me voy por otra semana. Saludos.
Me gustan los refranes porque saben explicar en pocas palabras situaciones que te encuentras en la vida y en las que es necesario reaccionar de una manera determinada. Como dice éste, resulta que hay gente que tiene por costumbre meterse en problemas y luego espera que alguien venga a sacarle las castañas del fuego. Que cada palo aguante su vela significa precisamente que uno tiene que afrontar las consecuencias de sus propios actos y creo que es algo fundamental para la madurez de una persona. Me parece un gran error andar sacando a la gente de atolladeros porque te dan lástima o te sientes responsable. De esa manera no aprenden nunca.
Precisamente estaba hoy contestando un comentario sobre esas personas que pretenden que tienen derecho a tener una vivienda digna porque sí, por ser ciudadanos de este país. Pero lo cierto es que todo el mundo tiene que pagar por sus bienes, aunque sea algo simbólico en función de sus ingresos reales. Lo que no puede ser es que algunos reciban gratis lo que a otros nos cuesta horrores conseguir. Yo me pasé diez años sin llegar a fin de mes por pagar mi piso, y es de protección oficial. Así que cuando hablan del derecho a vivienda, o a conseguir un trabajo sin tener preparación alguna, la verdad es que no me parece justo.
Me gustan los refranes porque saben explicar en pocas palabras situaciones que te encuentras en la vida y en las que es necesario reaccionar de una manera determinada. Como dice éste, resulta que hay gente que tiene por costumbre meterse en problemas y luego espera que alguien venga a sacarle las castañas del fuego. Que cada palo aguante su vela significa precisamente que uno tiene que afrontar las consecuencias de sus propios actos y creo que es algo fundamental para la madurez de una persona. Me parece un gran error andar sacando a la gente de atolladeros porque te dan lástima o te sientes responsable. De esa manera no aprenden nunca.
Precisamente estaba hoy contestando un comentario sobre esas personas que pretenden que tienen derecho a tener una vivienda digna porque sí, por ser ciudadanos de este país. Pero lo cierto es que todo el mundo tiene que pagar por sus bienes, aunque sea algo simbólico en función de sus ingresos reales. Lo que no puede ser es que algunos reciban gratis lo que a otros nos cuesta horrores conseguir. Yo me pasé diez años sin llegar a fin de mes por pagar mi piso, y es de protección oficial. Así que cuando hablan del derecho a vivienda, o a conseguir un trabajo sin tener preparación alguna, la verdad es que no me parece justo.
martes, 22 de abril de 2014
Sarna con gusto no pica
Otro refrán que oía mucho en mi casa de pequeña. Se refiere a que si te buscas problemas, luego no te quejes. Hay gente que es especialista en complicarse la vida y luego se pasan el día lamentándose de que están cansados y no tienen tiempo para nada. Yo no entiendo esa actitud porque soy más bien al contrario, pero bueno. Yo creo que tiene que ver con tener el metabolismo rápido o lento. Pero el caso es que cuando me he metido en algún lío de joven - yo también - siempre he estado dispuesta a afrontar las consecuencias. Es como lo que hablaba ayer de la coherencia. Me parece una cualidad fundamental de la persona.
Es decir, que si tus acciones te complican la vida o te meten en problemas tienes que afrontarlo tú mismo, no irte a quejarte a otros a intentar que te saquen las castañas del fuego. Forma parte del proceso de madurez de la persona. Cuando eres niño esperas la ayuda de tus padres, pero cuando te haces adulto tienes que afrontar las consecuencias de tus actos. Claro que para una madre resulta duro ver a sus hijos con sarna -metafóricamente hablando - pero si sigues solucionándoles las cosas toda la vida nunca serán capaces de tomar las riendas de su destino. Vamos, que todos hemos pasado alguna sarna y hemos sobrevivido.
Es decir, que si tus acciones te complican la vida o te meten en problemas tienes que afrontarlo tú mismo, no irte a quejarte a otros a intentar que te saquen las castañas del fuego. Forma parte del proceso de madurez de la persona. Cuando eres niño esperas la ayuda de tus padres, pero cuando te haces adulto tienes que afrontar las consecuencias de tus actos. Claro que para una madre resulta duro ver a sus hijos con sarna -metafóricamente hablando - pero si sigues solucionándoles las cosas toda la vida nunca serán capaces de tomar las riendas de su destino. Vamos, que todos hemos pasado alguna sarna y hemos sobrevivido.
lunes, 2 de septiembre de 2013
Meterse en camisa de once varas
Eso es lo que hago yo a diario. Soy un ama de casa madre de tres hijos. Tengo cosas que hacer para todo el día, recados que comprar, libros que leer, series que ver e incluso estudio idiomas. Es decir, que podría vivir una vida tranquila y relajada en mi hogar sin preocuparme de problemas ajenos y sin dar consejos que nadie me ha pedido. Pero no puedo. Porque algo dentro de mí me impulsa desde hace siete años a salir al mundo a través de este medio de internet a exponer mis pensamientos sobre política, familia, educación, sociedad y religión; aún a riesgo de que a alguien no le gusten y aproveche para atacarme.
Más de una vez he pensado en dejarlo y permitir que la sociedad se encargue de los individuos y que cada cual alcance las consecuencias de sus propios actos. Pero no me parece bien, cuando yo pienso que tengo información que puede ser útil a otros o que tengo la obligación de intentar terminar con situaciones atroces como el aborto. Ya no me siento capaz de dejar el ordenador apagado y dedicarme a disfrutar de la vida sin más. Ya no me parece suficiente aconsejar a mis hijos o compartir puntos de vista con personas cercanas. Necesito abrirme al mundo cada día aunque eso suponga que me haga mucho más vulnerable.
Mi padre está otra vez en el hospital. Esto ya se ha convertido en parte de mi rutina...
Más de una vez he pensado en dejarlo y permitir que la sociedad se encargue de los individuos y que cada cual alcance las consecuencias de sus propios actos. Pero no me parece bien, cuando yo pienso que tengo información que puede ser útil a otros o que tengo la obligación de intentar terminar con situaciones atroces como el aborto. Ya no me siento capaz de dejar el ordenador apagado y dedicarme a disfrutar de la vida sin más. Ya no me parece suficiente aconsejar a mis hijos o compartir puntos de vista con personas cercanas. Necesito abrirme al mundo cada día aunque eso suponga que me haga mucho más vulnerable.
Mi padre está otra vez en el hospital. Esto ya se ha convertido en parte de mi rutina...
lunes, 12 de agosto de 2013
Mal de muchos consuelo de tontos
Ésta es una frase que he utilizado mucho a lo largo de mi vida y diría que cada vez más. Porque al estar especializada en ir a contracorriente, la verdad es que siempre he encontrado mal de muchos. Recuerdo que mi madre me decía eso de: si todo el mundo se tira por un puente tú también te vas a tirar por un puente. No hay peligro de que haga eso porque yo soy de llevar la contraria por naturaleza. A mí que todo el mundo haga algo me parece una buena razón para no hacerlo. Por eso no me gusta la gente que va con la marea, que se excusa en lo políticamente correcto. Las cosas son correctas o no lo son, no dependen del momento.
No digo que no sea mucho más fácil dejarse llevar por la moda: si tocan zapatos de tacón, tacones, si toca zapato plano, chancletas. Pero luego no te quejes si te duelen los pies, aunque les duelan a miles de mujeres en el mundo. Porque realmente la desgracia no pesa menos por ser compartida con el resto del mundo. Tampoco la responsabilidad moral es menor porque todo el mundo lo hace: divorciarse, abortar, tomar drogas... Cada cual debe ser responsable de sus propios actos y luego no vale escudarse en la mayoría, porque ellos no van a pagar por tus errores. Cada cual tiene que aprender a vivir con las consecuencias de sus actos.
No digo que no sea mucho más fácil dejarse llevar por la moda: si tocan zapatos de tacón, tacones, si toca zapato plano, chancletas. Pero luego no te quejes si te duelen los pies, aunque les duelan a miles de mujeres en el mundo. Porque realmente la desgracia no pesa menos por ser compartida con el resto del mundo. Tampoco la responsabilidad moral es menor porque todo el mundo lo hace: divorciarse, abortar, tomar drogas... Cada cual debe ser responsable de sus propios actos y luego no vale escudarse en la mayoría, porque ellos no van a pagar por tus errores. Cada cual tiene que aprender a vivir con las consecuencias de sus actos.
miércoles, 7 de agosto de 2013
Cuando el río suena, agua lleva
Este refrán se refiere a que todo deja su huella. Es decir, que cuando sucede algo, aunque se quiera evitar, siempre se acaba detectando de alguna manera. Por eso, es bueno prestar atención a todo lo que se dice aunque no esté verificado porque suele haber algo de verdad. Otra versión de esto es: por el humo se sabe dónde está el fuego. Porque en ocasiones la gente intenta ocultar la realidad de los hechos, pero antes o después se acaba sabiendo. Eso me recuerda otra frase que utilizo bastante: sentarse a ver pasar el cadáver de tu enemigo. Todo ello viene de que cada cosa que ocurre trae unas consecuencias que no son fáciles de obviar.
Ideología de género. Ya os he hablado de ello. Se refiere a los que consideran que las personas no nacen con un sexo determinado sino que pueden elegirlo a su antojo. A partir de ahí se aprueban el matrimonio homosexual, la adopción de niños por homosexuales y demás. Ya estamos en ello, así que no hay mucho más que explicar. Sin embargo, ya empiezan a aparecer noticias sobre las consecuencias perniciosas de esta situación sobre los niños y jóvenes. Como en el caso de Paris Jackson, existen muchos testimonios de víctimas de esta ideología y con el tiempo serán cada vez más. El río ya empieza a sonar. También se puede decir: de esos polvos vienen estos lodos.
Ideología de género. Ya os he hablado de ello. Se refiere a los que consideran que las personas no nacen con un sexo determinado sino que pueden elegirlo a su antojo. A partir de ahí se aprueban el matrimonio homosexual, la adopción de niños por homosexuales y demás. Ya estamos en ello, así que no hay mucho más que explicar. Sin embargo, ya empiezan a aparecer noticias sobre las consecuencias perniciosas de esta situación sobre los niños y jóvenes. Como en el caso de Paris Jackson, existen muchos testimonios de víctimas de esta ideología y con el tiempo serán cada vez más. El río ya empieza a sonar. También se puede decir: de esos polvos vienen estos lodos.
martes, 26 de febrero de 2013
Madurez
Confieso que soy una persona pesimista y negativa en general, aunque
en mi vida diaria procure ver el lado de bueno de las cosas. Lo siento,
pero cuando se sabe tanto como yo sobre la situación del mundo y sobre
la defensa de la vida en particular, es difícil seguir tu vida sin más.
Las imágenes de los abortos me acompañan cada día, tal como los
múltiples conflictos y enfermedades que afectan a tantos países. No se
me olvida que la malaria mata a diario más gente que el sida y a nadie
parece importarle o que la selva del Amazonas está desapareciendo. Me
cuesta mucho ser alegre y optimista en estas circunstancias. Realmente
me parecería algo muy inmaduro.
Luego además en la vida diaria, suelo ver más allá de las apariencias, lo cual incluye las consecuencias de nuestros actos. Y cuando veo que alguien se precipita hacia una situación que tiene un resultado muy previsible tengo la mala costumbre de decírselo, porque pienso que no está bien permanecer callada si puedes evitarle un disgusto a otra persona. Claro que muchas veces los otros no están dispuestos a aceptar consejos de buen grado; cosa que no tiene mucho sentido, porque si no quieres que se sepa, no lo cuentes. Y así es como me he ganado fama de antipática, supongo que bien merecida, pero no lo puedo evitar. No sabría actuar de otra manera.
Luego además en la vida diaria, suelo ver más allá de las apariencias, lo cual incluye las consecuencias de nuestros actos. Y cuando veo que alguien se precipita hacia una situación que tiene un resultado muy previsible tengo la mala costumbre de decírselo, porque pienso que no está bien permanecer callada si puedes evitarle un disgusto a otra persona. Claro que muchas veces los otros no están dispuestos a aceptar consejos de buen grado; cosa que no tiene mucho sentido, porque si no quieres que se sepa, no lo cuentes. Y así es como me he ganado fama de antipática, supongo que bien merecida, pero no lo puedo evitar. No sabría actuar de otra manera.
lunes, 5 de noviembre de 2012
Incertidumbres
Me gustaría poseer la seguridad que tienen otras personas y estar convencida de que sigo el camino correcto. pero no lo estoy y a menudo me cruza por la cabeza la idea de que tal vez esté haciendo todo mal en mi vida. A lo largo de los años pasamos por una serie de encrucijadas donde no tenemos más remedio que elegir queramos o no. Luego arrastramos las consecuencias de nuestras decisiones. Suelo pensar que elegí bien y estoy donde quería estar. Sin embargo, cuando surgen problemas, a veces no puedo evitar pensar que es culpa mía en alguna medida. A pesar de que la psicóloga y otras personas me han dado la razón muchas veces, la incertidumbre siempre me acompaña. ¿Y si estuviera equivocada?, ¿y si todo fuera al contrario de como lo imagino?, ¿y si hubiera hecho todo mal?.
Mi autoestima siempre ha estado en el límite y, cuando abro el blog y veo comentarios adversos, pienso que tal vez tengan razón o si es que simplemente no valgo para explicar estas cosas. Porque yo no tengo preparación universitaria ni teológica ni tampoco mucha experiencia directa de las situaciones de las que hablo, sino que me baso en testimonios ajenos. Aunque es cierto que tampoco pretendo tenerla, sino que sólo doy mi opinión personal sobre las cosas. Esto no es una consulta especializada, ni un documental, ni un artículo teóricamente impacial sobre la actualidad. Es sólo un diario de mis pensamientos, equivocados o no, pero sin duda con la buena intención de compartirlos con aquellos a quienes puedan interesar.
Mi autoestima siempre ha estado en el límite y, cuando abro el blog y veo comentarios adversos, pienso que tal vez tengan razón o si es que simplemente no valgo para explicar estas cosas. Porque yo no tengo preparación universitaria ni teológica ni tampoco mucha experiencia directa de las situaciones de las que hablo, sino que me baso en testimonios ajenos. Aunque es cierto que tampoco pretendo tenerla, sino que sólo doy mi opinión personal sobre las cosas. Esto no es una consulta especializada, ni un documental, ni un artículo teóricamente impacial sobre la actualidad. Es sólo un diario de mis pensamientos, equivocados o no, pero sin duda con la buena intención de compartirlos con aquellos a quienes puedan interesar.
viernes, 24 de febrero de 2012
Si me hicieran caso
Algunas veces me pongo a pensar en la cantidad de problemas que se hubieran ahorrado mis hijos si siguieran mis consejos. Pero, como dicen mis padres, cada cual tiene que cometer sus propios errores. Sin embargo me da rabia. Recuerdo cuando eran pequeños y les decía aquello de: te vas a caer; y me contestaban: pues no me he caído; para volver a hacer lo mismo y acabar cayéndose. La experiencia te enseña cuáles son las consecuencias de los actos pero, por desgracia, no suele servir más que la propia y no la ajena. Yo, al menos, no he conseguido nunca que me hagan caso. Se ve que no tengo capacidad de convicción. Supongo que no soy la clase de persona que inspira confianza; alguien que sirva de referente para los demás.
A menudo la vida se me presenta como un puzzle donde todas las piezas acaban encajando antes o después. Ya he dicho alguna vez que no sé si eso es una suerte o una maldición. No sé si preferiría que la vida me sorprendiese más a menudo, a ser posible con sorpresas agradables. Pero el caso es que se suele cumplir la norma de que todo tiene una causa y una consecuencia. Cuando ves venir los hechos y no puedes hacer nada para evitarlo, te gustaría tener una varita mágica para arreglarlo todo como en los cuentos de hadas. Pero la vida real no funciona así y no te queda más remedio que quedarte esperando y rezar para que todo salga lo mejor posible para todos. Nuestra vida no es perfecta, pero puede ser que ahí esté su encanto.
No os lo vais a creer: se ha muerto un primo mío a los cincuenta y cinco años. Otra vez tengo que ir de funeral y de entierro. Vaya racha. Descanse en paz.
A menudo la vida se me presenta como un puzzle donde todas las piezas acaban encajando antes o después. Ya he dicho alguna vez que no sé si eso es una suerte o una maldición. No sé si preferiría que la vida me sorprendiese más a menudo, a ser posible con sorpresas agradables. Pero el caso es que se suele cumplir la norma de que todo tiene una causa y una consecuencia. Cuando ves venir los hechos y no puedes hacer nada para evitarlo, te gustaría tener una varita mágica para arreglarlo todo como en los cuentos de hadas. Pero la vida real no funciona así y no te queda más remedio que quedarte esperando y rezar para que todo salga lo mejor posible para todos. Nuestra vida no es perfecta, pero puede ser que ahí esté su encanto.
No os lo vais a creer: se ha muerto un primo mío a los cincuenta y cinco años. Otra vez tengo que ir de funeral y de entierro. Vaya racha. Descanse en paz.
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