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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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lunes, 17 de agosto de 2015

Tirarse los trastos a la cabeza

Se dice cuando dos personas discuten y empiezan a decirse todos los reproches que tenían acumulados, o incluso se tiran cosas. Es algo que yo intento evitar por todos los medios. Me gusta la paz, soy una persona tranquila y cuesta bastante hacerme perder los nervios. Eso sí, cuando los pierdo puedo ser muy enfática. Dicen mis hijos que cambio mucho al enfadarme. Será porque aprovecho para soltar todo lo que tengo dentro. Pero uno de los lemas de mi vida es que: quien pierde los nervios pierde la razón. Así que procuro predicar con el ejemplo. De jovencita era más de tener arranques, pero algo he aprendido en este tiempo.

Lo que se dice en un momento de ofuscación generalmente te hace sentir a ti peor que al otro. Todo se magnifica y se saca de contexto. Por eso pienso que la educación es algo esencial para la convivencia entre personas. Cuando se pierden los papeles no se sabe cómo se puede acabar. También suelo decirles a mis hijos que: tú eres libre de pensar lo que quieras pero no de decirlo. Hay cosas que no se deben decir ni en un mal momento. Porque son frases que hieren profundamente a la otra persona y cuyas consecuencias a la larga pueden ser peores que el mal que pretenden evitar. El lenguaje tiene mucho poder y hay que saber usarlo.

jueves, 10 de octubre de 2013

Ir con los de la feria y volver con los del mercado

Típico refrán asturiano. Se refiere a la gente que da a todo el mundo la razón con tal de quedar bien. Digamos que son multitud esta clase de personas especializados en intentar quedar bien con todo el mundo. A veces lo consiguen, y otras en cambio acaban por no quedar bien con nadie. Hay quien tiene una habilidad asombrosa para decirle a cada uno lo que quiere oír y la utiliza sin el menor escrúpulo. Yo, como nací tonta, que digo yo, nunca he sido capaz de utilizar esa capacidad. Es más, sigo empeñada en decir lo que realmente pienso, le pese a quien le pese. No se trata de ser cruel, pero tampoco de callarse a todo.

Acontracorriente, como se llamaba mi primer blog. Por eso a algunos les ha molestado mi opinión contraria a las declaraciones del Papa. Lo siento pero yo no soy seguidora de nadie. Voy a mi aire. Si alguien me parece bien, que hace una buena labor, lo alabo; y si me parece que se le ha subido el cargo a la cabeza y ya no sabe lo que hace, lo digo también. Igualmente, puedo cambiar de opinión. No dependo de las personas sino de los hechos. Eso me ha metido en multitud de problemas. Yo no voy con unos y vuelvo con otros. Simplemente no me voy con nadie. Soy acuario puro. Sigo la máxima: por sus obras los conoceréis.