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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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sábado, 25 de abril de 2015

Perder el norte

Se refiere a no saber lo que se hace. El otro día leí una noticia sobre una señora que lleva años sin reírse para que no le salgan arrugas en la cara. No sé si será verdad pero desde luego debe tener problemas psicológicos graves. Para eso mejor sería que se suicide y pida que la congelen. Es la mejor manera de asegurarse de no tener nunca arrugas, no vivir. Porque las arrugas son testigos de la vida. El otro día hablaba con una amiga de que mucha gente parece haber perdido el norte en esta época que nos ha tocado vivir. Desde los que están obsesionados con su físico a los que realmente no saben qué hacer con su vida.

A veces la mejor solución puede ser precisamente poner tierra por medio. Marcharse a otro país para aclararse las ideas. Estos días están poniendo una película española sobre los jóvenes que tienen que emigrar y hay quien lo plantea como una tragedia. Yo creo que es una experiencia positiva, especialmente para aquellos que no tienen profesión porque no han querido estudiar y necesitan ponerse en contacto con la realidad de las cosas. Que nadie da nada a cambio de nada. A veces es necesario abandonar el nido y verse en necesidad para recuperar el norte y comprender lo que es realmente importante en la vida y lo que es accesorio.

lunes, 9 de febrero de 2015

Hasta el rabo, todo es toro

Curiosa expresión que invita a esperar el final de los acontecimientos. Es decir, a no confiarse con que algo va a seguir de igual manera, cuando puede tener un sesgo inesperado al final. En otras palabras, a no fiarse de las apariencias. Como ya he dicho alguna vez, yo soy una persona de aspecto dulce y con la voz más dulce todavía. De manera que la gente no me toma muy en serio cuando me ven. Es la cruz que me ha tocado. Sin embargo, eso no significa que no sepa defenderme si hace falta. La gente tiende a subestimar mi capacidad y eso es una ventaja, porque no se dan cuenta de que yo también tengo cuernos y sé cómo usarlos.

Eso me recuerda las veces que han llegado a amenazarme por internet y cómo se nota que cuando les plantas cara retroceden, al menos los que yo he encontrado hasta ahora. Hay gente que le gusta amedrentar, como quien corre detrás del toro y le molesta, pero si se da la vuelta les falta tiempo para subir a una valla. En mi caso, me basta con nombrar a la Guardia Civil para que la mayoría de esos gallitos no sepan donde esconderse. Y ya digo que las apariencias engañan: algunos que parecen toros no son más que borregos disfrazados y otros que parecemos borregos podemos acabar siendo toros. Nunca se sabe.

viernes, 25 de abril de 2014

Piensa mal y acertarás

Desde jovencita siempre he tenido la capacidad de ver más allá de las apariencias, lo cual es una faena, porque realmente yo preferiría pensar bien aunque me equivocara. El caso es que suelo pensar mal y acertar. No es porque todo el mundo mienta cuando declaran sus intenciones; es porque ellos mismos no se dan cuenta de lo que realmente quieren. Supongo que tenía que haber sido psicóloga, pero es que no tengo mucha fe en esos profesionales. De modo que procuro guardarme mis impresiones para mí misma y luego compruebo los resultados y, aunque esté feo decirlo, la verdad es que no suelo fallar en mis predicciones.

Y es cierto eso de que: si algo puede salir mal, saldrá mal. Ya sé que soy muy negativa, pero es que hay causas que tienen unas consecuencias, y por más que se empeñe uno en lo contrario, lo normal es que se cumpla la norma. Como le decía el otro día a mi hijo: quien no estudia y no se esfuerza, a la larga consigue un trabajo corriente, con un sueldo bajo y con más esfuerzo.  Hay excepciones pero son contadas. Y cuando ves a alguien que actúa de forma fuera de lo normal, suele ser porque tiene intenciones no recomendables. A veces pienso que soy como un radar que detecta cada movimiento extraño alrededor e identifica la causa y me gustaría poder desconectarme un rato.

lunes, 13 de enero de 2014

El hábito no hace al monje.

Este refrán invita a no fiarse de las apariencias. Además se refiere especialmente a las personas con un aspecto irreprochable, como los monjes. Generalmente cuando vemos a alguien con aspecto formal tendemos a pensar que se trata de una persona responsable y la verdad es que suele ser lo cierto, mientras que los que llevan un aspecto más descuidado suelen ser gente más informal. Sin embargo, no por el hecho de llevar una ropa determinada o pertenecer a un estamento esto garantiza, por desgracia, el buen comportamiento. De todo hay en la viña del Señor. Hay quien se arregla o desarregla por distintos motivos.

Tomando literalmente el refrán, en este blog estoy acostumbrada a recibir críticas a la Iglesia Católica, algunas realmente surrealistas, por cierto. No puedo negar que hay gente que no es digna de vestir hábitos, pero lo raro sería que todos fueran incuestionables. Estamos hablando de personas como los demás, con unos votos determinados, pero no de santos en vida. Así que es inevitable que algunos fallen a veces gravemente. Sin embargo yo sigo defendiendo que la inmensa mayoría tienen un comportamiento ejemplar y, por tanto, compensan sobradamente las malas costumbres que puedan tener unos pocos, aunque eso no les disculpe.

viernes, 26 de julio de 2013

Al buen entendedor pocas palabras bastan

Éste es un refrán que me encanta. Tengo que reconocer que a veces me gusta presumir de ser capaz de entender las cosas con muy pocos datos. Ya sé que está feo pero siempre he sido así desde niña. Siempre he visto la realidad detrás de las apariencias, las intenciones de las personas y sus inseguridades. No es que me sirva para mucho porque al final acabo tropezando en las mismas piedras y es que me dejo llevar por mis sentimientos más que por el sentido común. Realmente no es un regalo agradable ser siempre consciente de lo que se oculta detrás, pero sí que es práctico, sobretodo a la hora de reaccionar.

Este blog durante muchos años ha tenido una serie de anónimos titulares que molestaban bastante. Sin embargo, yo encontraba un cierto aliciente en contestarles y encontrar sus puntos débiles. No me parece bien pero a algunos de mis lectores les encanta cuando saco mi lado oscuro a la luz. Para evitar esta situación, ya no publico comentarios anónimos. De todas maneras, yo no tengo problema en admitir comentarios que no estén de acuerdo conmigo siempre que estén argumentados, que me den razones y no descalifiquen. También se puede decir: hablando se entiende la gente, pero hablando claro sin segundas intenciones.

jueves, 21 de marzo de 2013

Aguafiestas

Últimamente me han dicho varias veces eso de que sólo veo el lado negativo de las cosas. No es cierto. Yo veo ambos lados. Lo que ocurre es que no escribo un blog para contar las cosas bonitas que nos rodean. Para eso hay muchos otros, páginas de autoayuda llenas de buenos pensamientos, y me parece estupendo. Pero no ése el papel que yo he asumido. Precisamente pretendo poner de relevancia lo que no se sabe, lo que se oculta detrás, la realidad frente a las apariencias. En este mundo de lo políticamente correcto comprendo que esto es un pecado muy grave, pero el que no quiera saber, no tiene más que rehuir esta página.

Porque muchos problemas de los que nos aquejan vienen precisamente de esa afición por mirar a otro lado o negarse a ver las cosas como son. Y luego no vale venir con lamentaciones cuando no te enteras de nada porque no te quieres enterar, en una palabra. Comprendo que es mucho más fácil y más cómodo quedarse con los titulares de la noticia y no querer ver más allá, ni analizar los hechos ni buscar otros puntos de vista. Es más divertido pasarse la vida tras la pantalla del ordenador o el móvil dejando que te distraigan con nimiedades. Pero luego la vida se empeña en tomar las riendas y la gente anda más perdida que nunca porque están acostumbrados a que les digan lo que tienen que pensar en todo momento...
"Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor ” (Mc 6:30-34).

viernes, 2 de marzo de 2012

Primavera en invierno

Tras unas semanas de frío glacial llegó una primavera anticipada. El tiempo invita a salir a disfrutar del aire libre, pero no puedo evitar pensar que algo falla. Será porque apenas ha llovido en el último mes y sé que eso no es bueno. A veces las apariencias engañan y que todo parezca bueno no quiere decir que esté bien. Yo no creo en el cambio climático. Pienso que siempre ha habido épocas frías o calurosas, según la actividad solar. Me imagino que lo que no ha llovido en invierno, lo hará en la primavera o si no en verano. Cosas más raras se han visto. Cada año es diferente e intentar sacar conclusiones a largo plazo suele ser una pérdida de tiempo. Siempre nos sorprende.

Igual que la vida. A menudo las apariencias distan mucho de la realidad. Por ejemplo, que un blog no se comente no quiere decir que no se lea, en este caso. Que una familia parezca unida no supone que lo esté. Y al contrario, hay gente que discute continuamente y, sin embargo, no pueden estar separados. Según pasan los años cada vez estoy más convencida de que la realidad es muy contradictoria. Los que dicen defender la libertad, son los que quieren arrebatártela; mientras que los que hablan de control son mucho más tolerantes. Supongo que hacen falta años y experiencia para ir descubriendo esos pequeños detalles y sacando conclusiones. Mientras tanto, sólo nos queda disfrutar de la primavera, aunque aún sea invierno.