Es confiarse. Durante muchos años, toda mi niñez y parte de mi adolescencia, yo estaba a la defensiva. Nunca bajaba la guardia. Tenía mis razones que no voy a explicar aquí. No fue hasta que conocí a mi marido que empecé a quitarme la coraza y dejar aflorar mis sentimientos, sin miedo de que me hicieran daño. Bajar la guardia es dejar tu corazón a la intemperie, poner tus emociones sobre la mesa. Sin embargo, en general, yo soy una persona bastante desconfiada. Será porque desde siempre tengo cierta habilidad para intuir las intenciones de las personas. No es nada apetecible, sobre todo cuando aciertas habitualmente.
De manera que resulta realmente difícil que yo confíe ciegamente en alguien. Supongo que siempre ando buscando los resquicios y las contradicciones. Creo que sería mucho más feliz si pudiera entusiasmarme desde el primer momento con cualquier persona, idea o situación. Pero entonces ya no sería yo misma. Sé por experiencia que todas las monedas tienen dos caras. En cambio mi hija mayor es muy entusiasta con todo. Luego se acaba decepcionando con muchas cosas. Pero supongo que en el fondo le compensará el tiempo en que se ha emocionado. Me gustaría ser menos excéptica, pero creo que prefiero ahorrarme las decepciones.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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viernes, 19 de diciembre de 2014
viernes, 25 de abril de 2014
Piensa mal y acertarás
Desde jovencita siempre he tenido la capacidad de ver más allá de las apariencias, lo cual es una faena, porque realmente yo preferiría pensar bien aunque me equivocara. El caso es que suelo pensar mal y acertar. No es porque todo el mundo mienta cuando declaran sus intenciones; es porque ellos mismos no se dan cuenta de lo que realmente quieren. Supongo que tenía que haber sido psicóloga, pero es que no tengo mucha fe en esos profesionales. De modo que procuro guardarme mis impresiones para mí misma y luego compruebo los resultados y, aunque esté feo decirlo, la verdad es que no suelo fallar en mis predicciones.
Y es cierto eso de que: si algo puede salir mal, saldrá mal. Ya sé que soy muy negativa, pero es que hay causas que tienen unas consecuencias, y por más que se empeñe uno en lo contrario, lo normal es que se cumpla la norma. Como le decía el otro día a mi hijo: quien no estudia y no se esfuerza, a la larga consigue un trabajo corriente, con un sueldo bajo y con más esfuerzo. Hay excepciones pero son contadas. Y cuando ves a alguien que actúa de forma fuera de lo normal, suele ser porque tiene intenciones no recomendables. A veces pienso que soy como un radar que detecta cada movimiento extraño alrededor e identifica la causa y me gustaría poder desconectarme un rato.
Y es cierto eso de que: si algo puede salir mal, saldrá mal. Ya sé que soy muy negativa, pero es que hay causas que tienen unas consecuencias, y por más que se empeñe uno en lo contrario, lo normal es que se cumpla la norma. Como le decía el otro día a mi hijo: quien no estudia y no se esfuerza, a la larga consigue un trabajo corriente, con un sueldo bajo y con más esfuerzo. Hay excepciones pero son contadas. Y cuando ves a alguien que actúa de forma fuera de lo normal, suele ser porque tiene intenciones no recomendables. A veces pienso que soy como un radar que detecta cada movimiento extraño alrededor e identifica la causa y me gustaría poder desconectarme un rato.
viernes, 26 de julio de 2013
Al buen entendedor pocas palabras bastan
Éste es un refrán que me encanta. Tengo que reconocer que a veces me gusta presumir de ser capaz de entender las cosas con muy pocos datos. Ya sé que está feo pero siempre he sido así desde niña. Siempre he visto la realidad detrás de las apariencias, las intenciones de las personas y sus inseguridades. No es que me sirva para mucho porque al final acabo tropezando en las mismas piedras y es que me dejo llevar por mis sentimientos más que por el sentido común. Realmente no es un regalo agradable ser siempre consciente de lo que se oculta detrás, pero sí que es práctico, sobretodo a la hora de reaccionar.
Este blog durante muchos años ha tenido una serie de anónimos titulares que molestaban bastante. Sin embargo, yo encontraba un cierto aliciente en contestarles y encontrar sus puntos débiles. No me parece bien pero a algunos de mis lectores les encanta cuando saco mi lado oscuro a la luz. Para evitar esta situación, ya no publico comentarios anónimos. De todas maneras, yo no tengo problema en admitir comentarios que no estén de acuerdo conmigo siempre que estén argumentados, que me den razones y no descalifiquen. También se puede decir: hablando se entiende la gente, pero hablando claro sin segundas intenciones.
Este blog durante muchos años ha tenido una serie de anónimos titulares que molestaban bastante. Sin embargo, yo encontraba un cierto aliciente en contestarles y encontrar sus puntos débiles. No me parece bien pero a algunos de mis lectores les encanta cuando saco mi lado oscuro a la luz. Para evitar esta situación, ya no publico comentarios anónimos. De todas maneras, yo no tengo problema en admitir comentarios que no estén de acuerdo conmigo siempre que estén argumentados, que me den razones y no descalifiquen. También se puede decir: hablando se entiende la gente, pero hablando claro sin segundas intenciones.
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