Últimamente me han dicho varias veces eso de que sólo veo el lado negativo de las cosas. No es cierto. Yo veo ambos lados. Lo que ocurre es que no escribo un blog para contar las cosas bonitas que nos rodean. Para eso hay muchos otros, páginas de autoayuda llenas de buenos pensamientos, y me parece estupendo. Pero no ése el papel que yo he asumido. Precisamente pretendo poner de relevancia lo que no se sabe, lo que se oculta detrás, la realidad frente a las apariencias. En este mundo de lo políticamente correcto comprendo que esto es un pecado muy grave, pero el que no quiera saber, no tiene más que rehuir esta página.
Porque muchos problemas de los que nos aquejan vienen precisamente de esa afición por mirar a otro lado o negarse a ver las cosas como son. Y luego no vale venir con lamentaciones cuando no te enteras de nada porque no te quieres enterar, en una palabra. Comprendo que es mucho más fácil y más cómodo quedarse con los titulares de la noticia y no querer ver más allá, ni analizar los hechos ni buscar otros puntos de vista. Es más divertido pasarse la vida tras la pantalla del ordenador o el móvil dejando que te distraigan con nimiedades. Pero luego la vida se empeña en tomar las riendas y la gente anda más perdida que nunca porque están acostumbrados a que les digan lo que tienen que pensar en todo momento...
"Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor ” (Mc 6:30-34).