Siguiendo con la locura. No sé si se refiere a que las cabras trepan por los peñascos. El caso es que, cuando veo reportajes en televisión sobre gente que se juega la vida tontamente en deportes de riesgo, buscando el más difícil todavía, yo pienso que están como una cabra. Porque una vez puede que no te pase nada, pero si repites y repites, las posibilidades de accidente se van multiplicando. Así que cuando alguien presume de haber hecho los sietemiles, por ejemplo, yo pienso en la cantidad de tiempo y de dinero que ha gastado en algo que no sirve para nada. Por no hablar de las personas que le acompañan y también se han puesto en peligro.
A mí no me verán arriesgando la vida sin necesidad, a pesar de que como buena depresiva no tengo demasiado apego a vivir. Sin embargo, pienso que no es justo para sus familiares y amigos, y menos aún para los equipos de rescate que a menudo se accidentan intentando rescatarlos. Si alguien quiere vivir al límite, que se marche a cuidar enfermos de ébola a África. Eso sí que es algo meritorio. Supongo que se puede decir que yo también estoy como una cabra a mi manera, pero no pretendo implicar a nadie en mi locura, al menos físicamente. Aunque a veces me pregunto si hay alguien que esté absolutamente equilibrado.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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lunes, 18 de mayo de 2015
viernes, 27 de marzo de 2015
Jugar con fuego
Se dice del que corre riesgos innecesarios y acaba lamentándolo. Estos días se ha hablado mucho de la gente que va a la montaña en pleno invierno sin conocimientos adecuados y acaba accidentándose. Incluso los hay que van con niños o embarazadeas, como Shakira. Si no entiendo arriesgarse uno mismo, menos aún poner en riesgo a tus hijos. Luego están los que se acercan a hacerse el selfie junto al mar embravecido y se los lleva una ola. Que me perdonen pero me parece que eso es del género tonto. Caramba, que hoy en día por el afán de exhibicionismo y por colgar una foto en las redes sociales se estén jugando la vida.
Hay cosas con las que no se debe jugar y la principal es la salud. Por eso estoy en contra de que algunas mujeres contraten amigas de pago para que les acompañen en el parto (doulas), como si la carrera de medicina o enfermería no fuera suficiente garantía. Los amigos son una cosa y los profesionales otra muy distinta. A mí no se me ocurriría pedirle consejo legal a un amigo por mucho que le aprecie, o que me construya una casa; menos aún que se ocupe de mi embarazo. Por eso tampoco entiendo que la gente considere deporte al hecho de acudir a un lugar peligroso a practicar actividades de riesgo. La vida ya es bastante peligrosa por sí misma.
Hay cosas con las que no se debe jugar y la principal es la salud. Por eso estoy en contra de que algunas mujeres contraten amigas de pago para que les acompañen en el parto (doulas), como si la carrera de medicina o enfermería no fuera suficiente garantía. Los amigos son una cosa y los profesionales otra muy distinta. A mí no se me ocurriría pedirle consejo legal a un amigo por mucho que le aprecie, o que me construya una casa; menos aún que se ocupe de mi embarazo. Por eso tampoco entiendo que la gente considere deporte al hecho de acudir a un lugar peligroso a practicar actividades de riesgo. La vida ya es bastante peligrosa por sí misma.
martes, 8 de abril de 2014
El que parte y reparte, se queda con la mejor parte.
Las sociedades igualitarias no existen. Partiendo de esa base, tiene que haber gente que manda y gente que obedece, porque están más preparados o han tenido más suerte. Cuando se pretende que todos seamos iguales la experiencia demuestra que es imposible. Los países comunistas siempre acaban gobernados por una élite con todos los privilegios mientras que la mayor parte de la población sobrevive con lo justo. Sí que hay trabajo y vivienda para todos, pero un trabajo no productivo y una vivienda indigna, porque lo cierto es que el sistema socialista no funciona, como se ha visto ya en multitud de ocasiones y lugares del mundo.
Tampoco el sistema capitalista es la panacea, pero simplemente porque se rige por las leyes del mercado. Esto significa que el éxito de cada cual depende mucho de las circunstancias. A cambio resulta que la mayoría de la población alcanza una calidad de vida bastante buena, y los que no lo consiguen, al menos tienen beneficios sociales pagados por todos. Pero también existe la posibilidad de enriquecerse para aquellos que asumen más riesgos, los que emprenden negocios por su cuenta arriesgando todo su patrimonio, los que se dedican a dirigir y administrar el estado. Digamos que es un sistema más inseguro pero a la larga funciona mejor, dentro de que todo es mejorable.
Tampoco el sistema capitalista es la panacea, pero simplemente porque se rige por las leyes del mercado. Esto significa que el éxito de cada cual depende mucho de las circunstancias. A cambio resulta que la mayoría de la población alcanza una calidad de vida bastante buena, y los que no lo consiguen, al menos tienen beneficios sociales pagados por todos. Pero también existe la posibilidad de enriquecerse para aquellos que asumen más riesgos, los que emprenden negocios por su cuenta arriesgando todo su patrimonio, los que se dedican a dirigir y administrar el estado. Digamos que es un sistema más inseguro pero a la larga funciona mejor, dentro de que todo es mejorable.
miércoles, 26 de marzo de 2014
Riesgos innecesarios
El otro fin de semana murieron cinco personas en la misma montaña intentando escalar por el hielo. Y yo me pregunto una vez más hasta qué punto una afición vale una vida. Puedo comprender que haya amantes del deporte extremo y que busquen retarse a si mismos logrando el más difícil todavía, pero no hasta el punto de arriesgarse a perderlo todo. Eso sin tener en cuenta que esa clase de aficiones suelen costar muchísimo dinero, que estaría mejor empleado en otras causas. Y digo yo, ya puestos a vivir al límite, mejor marcharse a África a ayudar a los más pobres, o a las misiones del Amazonas. Allí también hacen falta personas valientes.
Yo ni siquiera monto en las atracciones fuertes de los parques de atracciones. Me parece que pueden ser peligrosas para la salud si tienes alguna lesión previa que no conoces. Menos todavía entiendo el puenting, el salto en paracaídas, parapente o el esquí alpino, o las carreras de cualquier vehículo, sobretodo si son fuera del circuito. Los profesionales de estas modalidades suelen tener decenas de huesos rotos y muchos de ellos acaban con su vida. Todo por una dosis extra de adrenalina. Y luego otros tienen que jugarse el tipo para recoger sus cadáveres. Además, cada vez que un alpinista sube al Everest significa que un sherpa ha subido cinco veces con los suministros.
Eso me recuerda también al que se va en bicicleta a Karachi a dar una vuelta, le atacan los insurrectos de por allí y luego encima el gobierno tiene que ir a buscarle y pagar el rescate. De eso habla el siguiente artículo: finanzas.com/xl-semanal/firmas/arturo-perez-reverte/20140223/sobre-aventura-responsabilidad-6907.html
Yo ni siquiera monto en las atracciones fuertes de los parques de atracciones. Me parece que pueden ser peligrosas para la salud si tienes alguna lesión previa que no conoces. Menos todavía entiendo el puenting, el salto en paracaídas, parapente o el esquí alpino, o las carreras de cualquier vehículo, sobretodo si son fuera del circuito. Los profesionales de estas modalidades suelen tener decenas de huesos rotos y muchos de ellos acaban con su vida. Todo por una dosis extra de adrenalina. Y luego otros tienen que jugarse el tipo para recoger sus cadáveres. Además, cada vez que un alpinista sube al Everest significa que un sherpa ha subido cinco veces con los suministros.
Eso me recuerda también al que se va en bicicleta a Karachi a dar una vuelta, le atacan los insurrectos de por allí y luego encima el gobierno tiene que ir a buscarle y pagar el rescate. De eso habla el siguiente artículo: finanzas.com/xl-semanal/firmas/arturo-perez-reverte/20140223/sobre-aventura-responsabilidad-6907.html
miércoles, 17 de julio de 2013
Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe
Otro dicho muy sabio. Significa que cuando se repite mucho una acción arriesgada es probable que acabe en fracaso. A mí me choca bastante cuando emiten documentales sobre gente que se dedica a escalar montañas o hacer rafting y dicen eso de: ya llevo diez picos de más de cinco mil metros. Vale, pero eso significa que tienen cada vez más posibilidades de matarse. Es una cuestión de estadísticas, cuanto más riesgo se corre más cerca se está del desastre. Ya me imagino que no les importa. Sin embargo, cada vez que alguien se despeña hay una gran cantidad de personas que se juegan la vida por socorrerle y otros muchos que le añoran para siempre.
Quiero decir, que nuestras acciones afectan a otras personas. Por eso, adoptar actitudes de riesgo me parece mal en sí mismo. Quien bebe demasiado, toma drogas o conduce de forma temeraria, por ejemplo, está jugando con su vida pero también con la de otras personas. Y aunque sólo sea eso, sirviendo de mal ejemplo para chicos inmaduros. Quien tiene muchas parejas sexuales se arriesga a embarazos, enfermedades venéreas y relaciones destructivas. Todo ello perjudica al menos a otra persona. Por eso, cuando dicen que todo se soluciona con el uso del preservativo, yo quisiera recordar, en primer lugar que no es infalible, y en segundo lugar, que toda relación de pareja implica un riesgo afectivo importante.
Quiero decir, que nuestras acciones afectan a otras personas. Por eso, adoptar actitudes de riesgo me parece mal en sí mismo. Quien bebe demasiado, toma drogas o conduce de forma temeraria, por ejemplo, está jugando con su vida pero también con la de otras personas. Y aunque sólo sea eso, sirviendo de mal ejemplo para chicos inmaduros. Quien tiene muchas parejas sexuales se arriesga a embarazos, enfermedades venéreas y relaciones destructivas. Todo ello perjudica al menos a otra persona. Por eso, cuando dicen que todo se soluciona con el uso del preservativo, yo quisiera recordar, en primer lugar que no es infalible, y en segundo lugar, que toda relación de pareja implica un riesgo afectivo importante.
jueves, 30 de mayo de 2013
Situaciones límite
No me gustan los deportes de riesgo. Tengo vértigo y claustrofobia y no le encuentro ningún sentido a viajar a un lugar lejano para poner en riesgo tu vida; llámese alpinismo, rafting, puenting o lo que sea. Sin embargo desde muy pequeña la vida me ha colocado en situaciones límites. Son cosas que no voy a contar aquí por razones evidentes de anonimato, pero puedo asegurar que he sufrido mucho y he experimentado bastante más de lo que hubiera querido vivir. Desde presenciar un intento de suicidio a sufrir yo misma uno de asesinato. Pasando por depresiones, drogadicción, alcoholismo, anorexia, paranoia, extremismo, enfermedades, accidentes, separaciones, abortos...
Me pregunto si todo el mundo a lo largo de su vida acaba siendo testigo de esta clase de situaciones o si he tenido de alguna manera un privilegio especial, que me permite ahora opinar con conocimiento de causa casi sobre cualquier tema, aunque haya sido en carne ajena afortunadamente la mayor parte de los casos. Por eso comprendo tan bien ahora cualquier tipo de sufrimiento del que pueda ser testigo. Siempre existe alguna situación parecida en mis recuerdos. Sólo las conoce mi psicóloga, protegida por el secreto profesional. Nunca más las voy a relatar, pero eso no significa que mi vida haya sido un lecho de rosas (sin espinas). Todos guardamos fantasmas en el armario.
Me pregunto si todo el mundo a lo largo de su vida acaba siendo testigo de esta clase de situaciones o si he tenido de alguna manera un privilegio especial, que me permite ahora opinar con conocimiento de causa casi sobre cualquier tema, aunque haya sido en carne ajena afortunadamente la mayor parte de los casos. Por eso comprendo tan bien ahora cualquier tipo de sufrimiento del que pueda ser testigo. Siempre existe alguna situación parecida en mis recuerdos. Sólo las conoce mi psicóloga, protegida por el secreto profesional. Nunca más las voy a relatar, pero eso no significa que mi vida haya sido un lecho de rosas (sin espinas). Todos guardamos fantasmas en el armario.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Sintiéndome tonta
Cada uno es como es. Parece obvio. Y la manera de ser marca tu destino desde la infancia hasta la vejez. Por eso dicen que las personas pesimistas atraen cosas negativas y en cambio los alegres tienen buenas experiencias; o al menos las viven como tales. El caso es que yo me siento como la hormiguita de la fábula, todo el verano recogiendo grano para que al final lo disfruten otros. Es difícil notar las vacas flacas cuando no has conocido nunca las gordas. A veces me siento un poco tonta pensando que desaproveché oportunidades pensando siempre en los demás. Pero uno no puede actuar en contra de su propia naturaleza.
Elegí la tranquilidad, la comodidad, mientras otros tal vez corrieron más riesgos, y a veces se gana y otras se pierde, pero para eso hay que jugar. No es que no esté satisfecha con mi vida. He sido muy feliz. Pero a veces me pregunto si no he hecho el tonto, al ver como otros han sacado más partido aparentemente de sus circunstancias. Tal vez es que el éxito personal nunca ha formado parte de mi destino. No tengo las cualidades necesarias. O tal vez es que mi idea del éxito no coincide con lo que se acepta habitualmente. Pero visto desde fuera, sin duda, no me extraña que algunos puedan pensar que no he sabido explotar mis posibilidades.
Elegí la tranquilidad, la comodidad, mientras otros tal vez corrieron más riesgos, y a veces se gana y otras se pierde, pero para eso hay que jugar. No es que no esté satisfecha con mi vida. He sido muy feliz. Pero a veces me pregunto si no he hecho el tonto, al ver como otros han sacado más partido aparentemente de sus circunstancias. Tal vez es que el éxito personal nunca ha formado parte de mi destino. No tengo las cualidades necesarias. O tal vez es que mi idea del éxito no coincide con lo que se acepta habitualmente. Pero visto desde fuera, sin duda, no me extraña que algunos puedan pensar que no he sabido explotar mis posibilidades.
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