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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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miércoles, 22 de julio de 2015

Se le ha ido la olla

Significa que alguien se ha vuelto loco o ha hecho una locura. Como decía la famosa película de Foster Gump, un tonto es el que hace tonterías, así que un loco será el que hace locuras. Resulta difícil sin embargo distinguir hasta qué punto algo puede ser genético o adquirido, enfermedad o síndrome. Hay quien asegura que la homosexualidad es genética aunque nunca ha podido probarse. Yo creo más bien, como la mayoría de los psiquiatras, que es una condición adquirida por circunstancias de la infancia de la persona. De hecho decía Freud que se trataba de la consecuencia de un síndrome de Edipo o Electra no tratado.

Como ahora eso está muy mal visto, resulta que ya ni siquiera se puede opinar sobre este tema, lo cual no significa que no siga siendo opinable. Hoy en día existen incluso niños transexuales lo cual me parece una aberración, porque si no tienen su cuerpo ni su personalidad definida es imposible que puedan elegir su sexo. Luego en muchos casos se arrepienten y quieren volver atrás, cosa que no es posible. Es lo que ocurre por tratar como algo físico un problema psicológico. También hay quien es bisexual porque le da lo mismo una cosa que otra; en otras palabras, por vicio. De manera que no se puede generalizar sobre este tema, pero lo que está claro para mí es que no es algo normal.

lunes, 18 de mayo de 2015

Estar como una cabra

Siguiendo con la locura. No sé si se refiere a que las cabras trepan por los peñascos. El caso es que, cuando veo reportajes en televisión sobre gente que se juega la vida tontamente en deportes de riesgo, buscando el más difícil todavía, yo pienso que están como una cabra. Porque una vez puede que no te pase nada, pero si repites y repites, las posibilidades de accidente se van multiplicando. Así que cuando alguien presume de haber hecho los sietemiles, por ejemplo, yo pienso en la cantidad de tiempo y de dinero que ha gastado en algo que no sirve para nada. Por no hablar de las personas que le acompañan y también se han puesto en peligro.

A mí no me verán arriesgando la vida sin necesidad, a pesar de que como buena depresiva no tengo demasiado apego a vivir. Sin embargo, pienso que no es justo para sus familiares y amigos, y menos aún para los equipos de rescate que a menudo se accidentan intentando rescatarlos. Si alguien quiere vivir al límite, que se marche a cuidar enfermos de ébola a África. Eso sí que es algo meritorio. Supongo que se puede decir que yo también estoy como una cabra a mi manera, pero no pretendo implicar a nadie en mi locura, al menos físicamente. Aunque a veces me pregunto si hay alguien que esté absolutamente equilibrado.

lunes, 2 de febrero de 2015

Faltar un tornillo

Una de las expresiones que más utilizo. Significa estar loco pero en un sentido informal. Realmente a mí me parece que todo el mundo en España le falta un tornillo. Será porque yo tengo mentalidad alemana y, por ejemplo, me encanta comer antes de la una cuando tengo oportunidad y cenar a las siete. No se trata sólo de eso, sino que tengo la manía de la puntualidad y un sentido del deber muy acusado. Además prefiero madrugar a trasnochar y me encanta la naturaleza. Si le añadimos que además tengo aspecto de alemana, realmente creo que la cigüeña se equivocó con la entrega. Pero todavía puede ser que subsanemos el error.

Me refiero a que mi marido y yo hemos hablando de que, si en las elecciones generales ganara Podemos, nosotros al día siguiente hacemos la maleta y nos vamos a Alemania. Afortunadamente mi marido también tiene trabajo allí, así que no sería un problema. Yo, desde luego, ya tuve bastante con Zapatero, y no tengo intención de quedarme en una nueva Venezuela viendo como todo se va al traste. Con su pan se lo coman (otra bonita expresión), aquellos que les hayan votado. De todas maneras, aun mantengo la esperanza de que no sean realmente tantos los que les falta un tornillo y que la sensatez vuelva antes de las elecciones.