Es una expresión bastante literal porque se refiere al tamaño del cerebro. Pero también es una manera educada de llamar a alguien tonto, o más bien irresponsable en este caso. Yo creo que la gente que se lanza de cabeza detrás de cualquier novedad, de la última serie de televisión o el más moderno aparato electrónico pueden entrar en esa categoría. También los que aseguran que en este siglo hemos avanzado mucho (porque tenemos internet) como si nuestro ancestros no supieran nada de nada. Se le da una importancia desmedida a la tecnología que no se corresponde con su valor real. Al fin y al cabo, ¿en qué ha mejorado tanto la vida de las personas últimamente?.
Me temo que sigue muriendo gente de hambre y de enfermedades evitables. Sigue habiendo conflictos armamdos (incluso más que antes), sigue habiendo paro e injusticia sin tener que salir de nuestro país. Pero algunos se creen que están en el paraíso porque pueden jugar durante horas al candy crush. Realmente creo que nos han sorbido el seso. El avance que realmente necesitamos es encontrar energía alternativa para cuando se acabe el petróleo. Acabar de una vez por todas con los regímenes tiránicos sean del tipo que sean. Entonces la humanidad podrá decir que ha progresado. Y no creo que los drones nos vayan a ayudar con eso.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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jueves, 9 de julio de 2015
miércoles, 29 de enero de 2014
Las cualidades del hombre
Últimamente en los medios de comunicación cuando se habla de hombres siempre es por violencia de género, discriminación laboral o algo similar. Esto les ha llevado a pensar a algunas mujeres que los hombres son una fuente de problemas y eso es muy injusto. Ya he explicado alguna vez en este blog que la posición dominante que han tenido los hombres en la historia de la humanidad se debe a su rol de proveedores y defensores de su familia. Esto tendría sus ventajas pero también suponía una serie de obligaciones ineludibles que no eran nada envidiables, como tener que trabajar de sol a sol o ir a la guerra cada vez que les llamaran.
En contrapartida las leyes favorecían a los hombres, tenían mayor acceso a la educación y mayor libertad de movimiento. No tiene sentido verlo desde nuestra perspectiva. Hasta hace apenas cincuenta años vivíamos en un mundo inseguro donde una mujer sola estaba desamparada y por eso necesitaba del apoyo de su padre o su marido. Las cosas han cambiado radicalmente en muy poco tiempo. Ahora muchas mujeres tienen ingresos propios y la peligrosidad social ha bajado mucho. Aun así yo sigo pensando que un hombre responsable y protector resulta más atractivo. Pero lo que no puede ser es que se inculpe a todos por las culpas de unos pocos.
En contrapartida las leyes favorecían a los hombres, tenían mayor acceso a la educación y mayor libertad de movimiento. No tiene sentido verlo desde nuestra perspectiva. Hasta hace apenas cincuenta años vivíamos en un mundo inseguro donde una mujer sola estaba desamparada y por eso necesitaba del apoyo de su padre o su marido. Las cosas han cambiado radicalmente en muy poco tiempo. Ahora muchas mujeres tienen ingresos propios y la peligrosidad social ha bajado mucho. Aun así yo sigo pensando que un hombre responsable y protector resulta más atractivo. Pero lo que no puede ser es que se inculpe a todos por las culpas de unos pocos.
viernes, 21 de junio de 2013
Un Dios prohibido. Una gran película
Como no la he visto todavía, he copiado este comentario de internet:
Más de 8.000 mártires, ni una sola apostasía
En 1934 empezó el homicidio planificado y sistemático de sacerdotes y religiosos en España: fueron 33 los asesinados ese año. Ocho ya están canonizados. En 2014 se cumplen 80 años de esos hechos. Luego llegaron las matanzas de religiosos (personal no combatiente, desarmado y claramente identificable) durante la Guerra Civil: más de 8.000 de ellos fueron asesinados. No se conoce ni un sólo caso de apóstata: nadie a quien se ofreciera salvar la vida a cambio de blasfemar o renegar de la fe optó por ese camino. Quizá por eso una película que trate este tema tenderá a ser una película coral...
religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=29699
Me pregunto por qué en todos los años del franquismo no se hicieron más películas sobre este tema. Tal vez porque no querían encender las cenizas todavía calientes de la hoguera. El caso es que el asesinato de religiosos en la década de los años treinta en España fue un verdadero genocidio y una de las principales razones del levantamiento armado. Mientras no se estudie esto en las escuelas no se podrá entender el pasado, presente y futuro de nuestro país. No he visto la película porque lo voy a pasar mal cuando la vea, pero debemos ir al cine para que la historia se conozca y el sacrificio de estos mártires no quede en el olvido.
Más de 8.000 mártires, ni una sola apostasía
En 1934 empezó el homicidio planificado y sistemático de sacerdotes y religiosos en España: fueron 33 los asesinados ese año. Ocho ya están canonizados. En 2014 se cumplen 80 años de esos hechos. Luego llegaron las matanzas de religiosos (personal no combatiente, desarmado y claramente identificable) durante la Guerra Civil: más de 8.000 de ellos fueron asesinados. No se conoce ni un sólo caso de apóstata: nadie a quien se ofreciera salvar la vida a cambio de blasfemar o renegar de la fe optó por ese camino. Quizá por eso una película que trate este tema tenderá a ser una película coral...
religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=29699
Me pregunto por qué en todos los años del franquismo no se hicieron más películas sobre este tema. Tal vez porque no querían encender las cenizas todavía calientes de la hoguera. El caso es que el asesinato de religiosos en la década de los años treinta en España fue un verdadero genocidio y una de las principales razones del levantamiento armado. Mientras no se estudie esto en las escuelas no se podrá entender el pasado, presente y futuro de nuestro país. No he visto la película porque lo voy a pasar mal cuando la vea, pero debemos ir al cine para que la historia se conozca y el sacrificio de estos mártires no quede en el olvido.
miércoles, 24 de abril de 2013
La discriminación secular del hombre
En el día de la mujer acabé bastante cansada de oír loas desproporcionadas al papel de la mujer en el mundo. Vale que hay algunas que se merecen eso y más porque tienen mucho mérito, pero viven a miles de kilómetros de distancia. Las mujeres que conozco, entre las que me incluyo lo hemos tenido siempre bastante fácil. Recuerdo que yo pensaba cuando era jovencita que era una suerte haber nacido mujer. En la antigüedad me hubiera librado de salir a cazar algo para la comida con riesgo de ser devorada. A lo largo de la historia no hubiera tenido que participar en las múltiples guerras que todavía hoy, por desgracia, existen.
Porque nacer hombre siempre ha supuesto tener que estar dispuesto a jugarse la piel por tu familia y por tu patria. Por ser hombres puede ser que mañana mi marido y mi hijo tengan que salir a la calle a matar o morir, y no es una metáfora... Además, al haber nacido mujer tampoco me sentí tan presionada a tener que prepararme y ganarme la vida. La sociedad acepta en cierto modo que una mujer se quede en casa cuidando su casa, pero si es un hombre le llaman de todo. Así que, por ser hombre, uno tiene que estar dispuesto a trabajar en lo que sea para ganarse la vida. De un hombre se espera que mantenga y proteja a los suyos.
A cambio, en muchas sociedades cuenta con una autoridad reconocida, especialmente dentro de su familia. Pero como ése ya no es el caso en nuestra sociedad, la verdad es que ser hombre no resulta algo envidiable hoy en día. Se puede alegar que ahora el esfuerzo de manutención es compartido, pero también el cuidado de los niños; así que sale una cosa por la otra. Tal vez ahora los hombres no se sienten tan presionados para ser fuertes, trabajadores y responsables como antes y puede que eso resulte un alivio. Sin embargo, hay algo que la evolución social no podrá evitar: que a las mujeres nos sigan gustando esa clase de hombres. ¿Para cuándo el día internacional del hombre?.
Porque nacer hombre siempre ha supuesto tener que estar dispuesto a jugarse la piel por tu familia y por tu patria. Por ser hombres puede ser que mañana mi marido y mi hijo tengan que salir a la calle a matar o morir, y no es una metáfora... Además, al haber nacido mujer tampoco me sentí tan presionada a tener que prepararme y ganarme la vida. La sociedad acepta en cierto modo que una mujer se quede en casa cuidando su casa, pero si es un hombre le llaman de todo. Así que, por ser hombre, uno tiene que estar dispuesto a trabajar en lo que sea para ganarse la vida. De un hombre se espera que mantenga y proteja a los suyos.
A cambio, en muchas sociedades cuenta con una autoridad reconocida, especialmente dentro de su familia. Pero como ése ya no es el caso en nuestra sociedad, la verdad es que ser hombre no resulta algo envidiable hoy en día. Se puede alegar que ahora el esfuerzo de manutención es compartido, pero también el cuidado de los niños; así que sale una cosa por la otra. Tal vez ahora los hombres no se sienten tan presionados para ser fuertes, trabajadores y responsables como antes y puede que eso resulte un alivio. Sin embargo, hay algo que la evolución social no podrá evitar: que a las mujeres nos sigan gustando esa clase de hombres. ¿Para cuándo el día internacional del hombre?.
jueves, 28 de marzo de 2013
El perdón
Otra de las grandes diferencias entre el Antiguo y el Nuevo testamento es el tema del arrepentimiento y el perdón. Mientras los judíos practicaban la Ley del Talión (ojo por ojo y diente por diente), Jesucristo predica que hay que perdonar "setenta veces siete". Y no sólo eso, sino que dice "amad a los enemigos, rezad por los que os maldicen". Eso resulta algo revolucionario. Sin embargo, Jesús también dice algo rompedor: "no he venido a traer la paz sino la guerra". Es decir, que ser cristianos, amar al prójimo y perdonar no nos mantiene a salvo de las dificultades, de los rencores y las iras ajenas. Sin embargo, hay que evitar que eso nos contamine.
Un trabajo muy difícil realmente. Por eso en el Padrenuestro afirmamos también: perdónanos nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Así queda claro que nuestro perdón, nuestra paz de espíritu no depende sólo de que nosotros no hagamos el mal, sino también de que sepamos compadecer y comprender a los que sí lo hacen, incluso en nuestra contra. En este blog tengo yo ocasión todos los días de practicar con esta máxima. A veces lo consigo y a veces no. Supongo que si no hubiera tentación tampoco tendría mérito alguno. La historia está llena de cristianos que han sabido perdonar hasta el final, como nuestro Señor Jesucristo en la cruz.
Un trabajo muy difícil realmente. Por eso en el Padrenuestro afirmamos también: perdónanos nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Así queda claro que nuestro perdón, nuestra paz de espíritu no depende sólo de que nosotros no hagamos el mal, sino también de que sepamos compadecer y comprender a los que sí lo hacen, incluso en nuestra contra. En este blog tengo yo ocasión todos los días de practicar con esta máxima. A veces lo consigo y a veces no. Supongo que si no hubiera tentación tampoco tendría mérito alguno. La historia está llena de cristianos que han sabido perdonar hasta el final, como nuestro Señor Jesucristo en la cruz.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Amar hasta que duela
Eso decía la Madre Santa Teresa de Calcuta. Cuanto más se ama, más se sufre. A veces me pregunto si mi depresión tiene remedio o si sirven de algo tantas pastillas, cuando tendrían que recetarme algo de amnesia. Pero una vida sin recuerdos no vale la pena. No puedo evitar seguir queriendo a la gente que no se acuerda de mí o incluso a los que me desprecian. No puedo evitar sufrir por las injusticias, el hambre y la guerra en el mundo. Cuando pienso en las personas que mueren cada día por enfermedades evitables, por violencia, o por abortos antes de nacer, es como si me clavaran miles de agujas microscópicas, que me siento ya como un acerico y no me quedan huecos libres en todo el cuerpo para más.
Sé que no me sirve de nada ese dolor. Que las cosas son como son y yo no tengo poder para cambiarlas. Sufro por los ancianos solos en las residencias a los cuales nadie visita, por los enfermos crónicos a los que nadie consuela. Sufro por tantas muertes inesperadas en accidentes o enfermedades graves. Pero, es que cada otoño, además, me acuerdo de los polluelos que han nacido al final del verano y, posiblemente, no puedan sobrevivir a las primeras lluvias y fríos. Me apeno incluso por los árboles que florecen antes de tiempo en invierno y al poco pierden sus flores en las heladas. Tengo presentes también a los insectos, a los que me niego a matar si no es imprescindible. A veces pienso que cargo con el dolor del mundo sobre mis espaldas, pero, si no lo hiciera, no sería yo misma.
Sé que no me sirve de nada ese dolor. Que las cosas son como son y yo no tengo poder para cambiarlas. Sufro por los ancianos solos en las residencias a los cuales nadie visita, por los enfermos crónicos a los que nadie consuela. Sufro por tantas muertes inesperadas en accidentes o enfermedades graves. Pero, es que cada otoño, además, me acuerdo de los polluelos que han nacido al final del verano y, posiblemente, no puedan sobrevivir a las primeras lluvias y fríos. Me apeno incluso por los árboles que florecen antes de tiempo en invierno y al poco pierden sus flores en las heladas. Tengo presentes también a los insectos, a los que me niego a matar si no es imprescindible. A veces pienso que cargo con el dolor del mundo sobre mis espaldas, pero, si no lo hiciera, no sería yo misma.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Acabar con la pobreza
A raíz de la hambruna en África, he vuelto a ver noticias afirmando que la solución estaría en el control de la natalidad. Es decir, que en un par de generaciones habría la mitad de africanos y así se alivia el peso sobre nuestras conciencias, aunque sigan sufriendo guerras y enfermedades. Pero no se trata de extinguir pueblos enteros, sino precisamente de ayudarles a prosperar y salir adelante. Los pobres también desean tener hijos y, de hecho, en esas sociedades la familia es un valor fundamental. En la Tierra hay recursos suficientes para sostener a toda la humanidad. Solamente están mal distribuidos, debido a las injusticias sociales, las guerras y otros factores muy difíciles de controlar. Tener menos hijos puede ser que aliviara un poco su situación, pero no soluciona los problemas de fondo que acompañan a la pobreza; sino que a la larga los agravan.
El boom de natalidad en España en los años sesenta, no sólo no fue ningún obstáculo para el desarrollo, sino que coincidió con una época muy próspera. Realmente, la población, los niños, es una de las mayores riquezas de un país. Un estado envejecido, como España, tiene un futuro económico muy negro. El relevo generacional garantiza la calidad de vida de los ancianos y la continuidad de la actividad económica. De poco sirve una sociedad rica si -como sucede en nuestro país- tiene que importar mano de obra y no puede cubrir las vacantes de los jubilados en algunas profesiones. No tiene sentido querer exportar nuestros propios defectos a otros. Una cosa es ayudar al tercer mundo y otra querer imponer nuestro modo de vida.
El boom de natalidad en España en los años sesenta, no sólo no fue ningún obstáculo para el desarrollo, sino que coincidió con una época muy próspera. Realmente, la población, los niños, es una de las mayores riquezas de un país. Un estado envejecido, como España, tiene un futuro económico muy negro. El relevo generacional garantiza la calidad de vida de los ancianos y la continuidad de la actividad económica. De poco sirve una sociedad rica si -como sucede en nuestro país- tiene que importar mano de obra y no puede cubrir las vacantes de los jubilados en algunas profesiones. No tiene sentido querer exportar nuestros propios defectos a otros. Una cosa es ayudar al tercer mundo y otra querer imponer nuestro modo de vida.
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