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Nubes sobre el Mar

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Cuadro pintado por mi hija pequeña
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jueves, 28 de marzo de 2013

El perdón

Otra de las grandes diferencias entre el Antiguo y el Nuevo testamento es el tema del arrepentimiento y el perdón. Mientras los judíos practicaban la Ley del Talión (ojo por ojo y diente por diente), Jesucristo predica que hay que perdonar "setenta veces siete". Y no sólo eso, sino que dice "amad a los enemigos, rezad por los que os maldicen". Eso resulta algo revolucionario. Sin embargo, Jesús también dice algo rompedor: "no he venido a traer la paz sino la guerra". Es decir, que ser cristianos, amar al prójimo y perdonar no nos mantiene a salvo de las dificultades, de los rencores  y las iras ajenas. Sin embargo, hay que evitar que eso nos contamine.

Un trabajo muy difícil realmente. Por eso en el Padrenuestro afirmamos también: perdónanos nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Así queda claro que nuestro perdón, nuestra paz de espíritu no depende sólo de que nosotros no hagamos el mal, sino también de que sepamos compadecer y comprender a los que sí lo hacen, incluso en nuestra contra. En este blog tengo yo ocasión todos los días de practicar con esta máxima. A veces lo consigo y a veces no. Supongo que si no hubiera tentación tampoco tendría mérito alguno. La historia está llena de cristianos que han sabido perdonar hasta el final, como nuestro Señor Jesucristo en la cruz.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Las palabras mágicas

Recuerdo que cuando empecé a ir a los bares yo sola a tomar café por las mañanas me llamó la atención que nadie utilizaba las expresiones por favor y gracias. Así que yo tampoco lo decía, porque la verdad es que me daba cierta vergüenza ser la única. Hasta que un día empecé a hacer firme propósito de ser más educada y poco a poco me fui acostumbrando y ahora me sale natural. Y es que las personas somos animales de costumbres. Llama la atención ver como los inmigrantes todavía utilizan las fórmulas de cortesía, al menos hasta que se contagian del ambiente general. No cuesta nada ser cortés y marca la diferencia.

Ocurre lo mismo con la palabra perdón. El otro día leí un post sobre eso. Yo acostumbro a disculparme continuamente sobretodo en mi casa, cuando tropiezo o me confundo o cualquier cosa. Incluso cuando no es culpa mía o no lo he hecho a propósito. Creo que en esto más vale que sobre que no que falte. Sin embargo, a veces el ejemplo no es suficiente, y noto que a mis hijos les sigue costando mucho pedir perdón. Espero que con los años vayan comprendiendo que disculparse no te rebaja lo más mínimo, sino que es una prueba de cariño, una consideración hacia los demás que, al contrario, te engrandece ante sus ojos.

jueves, 23 de febrero de 2012

Los límites

Ya sé que Jesús dijo que había que perdonar setenta veces siete, pero es que a veces no le haces un favor a alguien permitiendo que siga por el camino equivocado. A veces por hacer la vista gorda también puedes estar perjudicando a otros . Por ejemplo, cuando alguien te hace una faena en el tráfico, si no le pitas puede que siga haciéndolo siempre hasta que le salga mal y tenga un accidente. El tráfico da para miles de post. Es asombroso la cantidad de gente que conduce como si fueran solos por la carretera y pensaran que están a salvo de todo mal. Lo increíble es que no pasen más cosas. Los ángeles de la guarda deben estar haciendo horas extras todo el tiempo.

Es importante perdonar, no guardar rencor, pero eso no quiere decir que tengas que asentir a todo. Llega un momento en que tienes que decir basta. Cuando ves que alguien está haciendo algo malo. Y ya sé que hay quien opina que no existen el bien ni el mal, que todo es relativo. Pero yo creo en una moral universal intemporal que dice que robar está mal, también la violencia, la intolerancia, y los siete pecados capitales entre otras cosas. Hay acciones que en cualquier parte del mundo desde siempre se consideran malas. También existe el pecado de omisión, es decir, por no hacer lo que está en tu mano por los demás, por conseguir un mundo mejor. Eso abunda mucho actualmente.

sábado, 29 de octubre de 2011

¿Borrón y cuenta nueva con Eta?

Tenía yo veinte años el día del atentado de eta en la plaza de la República Dominicana de Madrid. Oí la explosión desde mi casa, como antes había oído otras muchas. Murieron doce personas. Lo recuerdo como si fuera ayer. Hoy he ido a una concentración en ese mismo lugar. He visto las casas que estuvieron cubiertas de agujeros de metralla durante años. He acompañado con mi pensamiento a todos los familiares y amigos de las casi mil víctimas de los terroristas; probablemente más de mil, porque hay muchos casos sin resolver. He sentido mi corazón en comunión con las almas de todos aquellos hombres, mujeres y niños inocentes muertos por causa de la barbarie ideológica más demencial. Padres, madres e hijos que nunca habían hecho mal a nadie.

Se lo debía a los doce guardias civiles, porque yo estuve allí y no pude hacer nada, salvo escuchar la explosión y rezar por las víctimas. Porque yo estuve allí viendo los funerales en la televisión, una y otra vez y derramando lágrimas de tristeza e impotencia. Porque yo estuve allí y no puedo admitir que ahora hablen de firmar la paz donde nunca hubo una guerra sino una cacería organizada de personas, por el mero hecho de ser representantes de España y de la ley y el orden. Nunca lo olvidaré. Se perdona cuando existe arrepentimiento y yo de momento no he visto ninguno. No me sirve hacer borrón y cuenta nueva, fingir que nada de esto ha pasado, mirar hacia adelante sin ira. Miles de personas no pueden ya abrazar a sus seres queridos porque se los han arrebatado y eso nadie lo puede borrar ya.