Significa que todo lo que dices o lo que haces tiene una motivación. Yo le veo dos sentidos. Puede tratarse de gente interesada que cuando se hace amigo de alguien, por ejemplo, busca una ventaja. O puede ser gente consecuente cuyos actos son siempre premeditados. En todo caso me parece un poco estresante tener que estar siempre midiendo lo que haces, pero por otra parte la verdad es que mis textos de internet no son tan espontáneos como puedan parecer, sino que siempre intento introducir una moraleja. De modo que también se puede decir que no doy puntada sin hilo, aunque más que intencionado es algo que no puedo evitar hacer.
Creo que hay momentos en la vida para ser muy claro respecto a tus intenciones y otros en que es mejor improvisar y ver cómo va saliendo la labor. Por ejemplo, con los hijos no queda más remedio que adaptarse porque ellos van cambiando de un día para otro y lo que valía ayer tal vez ya no valga mañana. El problema es que ellos tienden a ser muy literales y enseguida te toman la palabra. Así que hay que procurar no ser demasiado categórica en tus relaciones familiares no sea que al final te arrepientas de lo que has dicho o hecho. Aunque en el fondo me temo que es inútil: siempre te acabas lamentando, por acción o por omisión.
Se trata de un intento de volver a empezar en el mundo de los blogs. Pretende ser de nuevo un diario personal donde volcar reflexiones y compartir experiencias.
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Nubes sobre el Mar
Cuadro pintado por mi hija pequeña
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martes, 9 de junio de 2015
viernes, 4 de octubre de 2013
La ruta de la vida
La vida es una larga etapa de aprendizaje. Lo malo es que cuando ya has aprendido lo que necesitabas saber ya no te queda tiempo para comprobarlo. Cuando eres niño crees que ya lo sabes todo, cuando eres adolescente con más razón. Llegas a la juventud y empiezas a dudar de lo que sabías y en la edad madura te das cuenta del tiempo que has perdido por caminos errados. Entonces te queda el consuelo de pensar que ya sabes al menos lo que no te interesa. Pero el problema es que no se puede volver atrás y no te queda más que resignarte a seguir por la ruta que has trazado, porque ya no quedan bifurcaciones y ya no puedes elegir.
Y lo peor del asunto es que todos seguimos la misma hoja de ruta generación tras generación y todos creemos estar haciendo algo original y único. Pero todavía podemos considerarnos afortunados. Porque una persona nacida en el primer mundo aún puede tomar decisiones, cambiar sus objetivos y volver a empezar en algún momento. En los países pobres la gente nace practicamente sin opciones. Y tal vez por eso a veces son más felices que nosotros. Porque elegir un camino y equivocarse conlleva arrepentimiento pero, si no has tenido opción, al menos te libras del cargo de conciencia. Alguna ventaja tenía que tener.
Y lo peor del asunto es que todos seguimos la misma hoja de ruta generación tras generación y todos creemos estar haciendo algo original y único. Pero todavía podemos considerarnos afortunados. Porque una persona nacida en el primer mundo aún puede tomar decisiones, cambiar sus objetivos y volver a empezar en algún momento. En los países pobres la gente nace practicamente sin opciones. Y tal vez por eso a veces son más felices que nosotros. Porque elegir un camino y equivocarse conlleva arrepentimiento pero, si no has tenido opción, al menos te libras del cargo de conciencia. Alguna ventaja tenía que tener.
lunes, 1 de abril de 2013
El hijo pródigo
Existen algunas lecturas de la Biblia que son tan conocidas que, incluso los ateos, las citan, a veces sin sentido o proporción. Una de las más famosas es la del hijo pródigo, que también es una de las más difíciles de comprender. Recuerdo que, hasta hace poco, yo me identificaba con el hijo mayor, el que se queda en casa con el padre y se enfada cuando regresa el hermano. Porque su hermano pequeño se había gastado la herencia en juergas. Pero ahora comprendo que "hay más alegría en el cielo por un pecador que se convierte que por cien justos que no necesitan convertirse". Las reglas de Dios no son las mismas que las nuestras, afortunadamente.
De hecho, si sólo se salvaran aquellos que nunca abandonaron el camino correcto, se iban a salvar muy pocos. Tal vez resulta que para poder valorar lo que el cristianismo nos ofrece es mejor haberse perdido y haber regresado. Me recuerda a la otra parábola, la de los jornaleros que cobraban lo mismo, tanto los que empezaron a trabajar temprano como los que llegaron a última hora. Antes me parecía injusto. Ahora sí comprendo que lo importante es llegar y que tiene mucho mérito arrepentirse y volver a empezar, tal vez más que no haber fallado nunca. Por eso desde este blog siempre invito a la gente a volver a la Fe. Aunque tú le hayas dado la espalda a Dios, Él nunca te dará la espalda.
De hecho, si sólo se salvaran aquellos que nunca abandonaron el camino correcto, se iban a salvar muy pocos. Tal vez resulta que para poder valorar lo que el cristianismo nos ofrece es mejor haberse perdido y haber regresado. Me recuerda a la otra parábola, la de los jornaleros que cobraban lo mismo, tanto los que empezaron a trabajar temprano como los que llegaron a última hora. Antes me parecía injusto. Ahora sí comprendo que lo importante es llegar y que tiene mucho mérito arrepentirse y volver a empezar, tal vez más que no haber fallado nunca. Por eso desde este blog siempre invito a la gente a volver a la Fe. Aunque tú le hayas dado la espalda a Dios, Él nunca te dará la espalda.
sábado, 29 de octubre de 2011
¿Borrón y cuenta nueva con Eta?
Tenía yo veinte años el día del atentado de eta en la plaza de la República Dominicana de Madrid. Oí la explosión desde mi casa, como antes había oído otras muchas. Murieron doce personas. Lo recuerdo como si fuera ayer. Hoy he ido a una concentración en ese mismo lugar. He visto las casas que estuvieron cubiertas de agujeros de metralla durante años. He acompañado con mi pensamiento a todos los familiares y amigos de las casi mil víctimas de los terroristas; probablemente más de mil, porque hay muchos casos sin resolver. He sentido mi corazón en comunión con las almas de todos aquellos hombres, mujeres y niños inocentes muertos por causa de la barbarie ideológica más demencial. Padres, madres e hijos que nunca habían hecho mal a nadie.
Se lo debía a los doce guardias civiles, porque yo estuve allí y no pude hacer nada, salvo escuchar la explosión y rezar por las víctimas. Porque yo estuve allí viendo los funerales en la televisión, una y otra vez y derramando lágrimas de tristeza e impotencia. Porque yo estuve allí y no puedo admitir que ahora hablen de firmar la paz donde nunca hubo una guerra sino una cacería organizada de personas, por el mero hecho de ser representantes de España y de la ley y el orden. Nunca lo olvidaré. Se perdona cuando existe arrepentimiento y yo de momento no he visto ninguno. No me sirve hacer borrón y cuenta nueva, fingir que nada de esto ha pasado, mirar hacia adelante sin ira. Miles de personas no pueden ya abrazar a sus seres queridos porque se los han arrebatado y eso nadie lo puede borrar ya.
Se lo debía a los doce guardias civiles, porque yo estuve allí y no pude hacer nada, salvo escuchar la explosión y rezar por las víctimas. Porque yo estuve allí viendo los funerales en la televisión, una y otra vez y derramando lágrimas de tristeza e impotencia. Porque yo estuve allí y no puedo admitir que ahora hablen de firmar la paz donde nunca hubo una guerra sino una cacería organizada de personas, por el mero hecho de ser representantes de España y de la ley y el orden. Nunca lo olvidaré. Se perdona cuando existe arrepentimiento y yo de momento no he visto ninguno. No me sirve hacer borrón y cuenta nueva, fingir que nada de esto ha pasado, mirar hacia adelante sin ira. Miles de personas no pueden ya abrazar a sus seres queridos porque se los han arrebatado y eso nadie lo puede borrar ya.
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